Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

Descenso del precio del petróleo y la crisis en Venezuela

 

1.- El gran ganador de la 'guerra del petróleo'

 

EEUU capitaliza la caída del precio del barril junto a Asia, Europa y América Latina

 

En cambio, Rusia y Venezuela son los principales damnificados de la crisis

 

Pablo Pardo, Corresponsal, Washington, El Mundo

 

La caída del precio del barril de petróleo supondrá que los países exportadores ingresarán 1.2 billones de euros menos en los próximos 12 meses. El cálculo ha sido realizado por el ex economista jefe de Deutsche Bank en EEUU, Ed Yardeni, y enviado en una nota a los clientes de su consultora el lunes pasado. De esa cifra, unos 475,000 millones de euros corresponden a los 12 países de la OPEP, aunque el grueso de la caída -casi 130,000 millones de euros- se lo lleva el país que está promoviendo la bajada del precio: Arabia Saudí.

 

Según Yardeni, los principales beneficiarios de la caída del crudo son Asia -que se ahorrará 389,000 millones de euros-, Estados Unidos -177,000 millones-, Europa Occidental -163,000 millones-, y América Latina -86,000 millones-. Así pues, se trata de una tremenda transferencia de recursos en la economía mundial, siempre y cuando se mantengan los presupuestos del estudio, que suponen un barril de petróleo 'Brent' un 40% más bajo que en el mes de junio.

 

Es un juego político a la vez que económico. Como han declarado a EL MUNDO Bhushan Bahree y Jamie Webster, de la consultora de riesgo político estadounidense IHS, “Arabia Saudí está intentando una nueva estrategia, al probar la capacidad de resistencia de otros productores a una bajada de precios que trata de hacer frente al aumento de la producción de petróleo en América del Norte. Todo ello llega en un momento en el que varios grandes productores de la OPEP no pueden, o no quieren, afrontar los costes de una reducción de la producción y los mercados tienen exceso de oferta”.

 

Es un juego que recuerda a uno de los últimos episodios de la Guerra Fría. Fue en 1986, cuando Arabia Saudí, cansada de que su archirrival en el control del mundo musulmán, Irán, bombease todo el petróleo que quería, decidió aumentar la producción por su cuenta. El barril se desplomó. Los ingresos por exportación de crudo de la Unión Soviética se hundieron, lo mismo que los de otros países que violaban sistemáticamente las cuotas de producción de la OPEP, como Venezuela. Dos años después, Irán pedía la paz en su guerra con Irak, y cinco años después del desplome de precios la Unión Soviética dejaba de existir.

 

Pero el desplome del crudo también tuvo otras consecuencias. En julio de 1990, el dictador de Irak, Sadam Husein, se reunió con la embajadora de EEUU en Bagdad, April Glapsie, para quejarse de los bajos precios. Glapsie le respondió: “Mucha gente en EEUU estaría contenta si el barril subiera”. Una semana después, Irak ocupaba Kuwait. Entretanto, la propia economía saudí se había colapsado de tal manera que los llamamientos a la pureza islámica de los integristas -entre ellos, un joven combatiente en Afganistán llamado Osama bin Laden- tenían vez más eco.

 

Un año antes, en 1989, la economía de Venezuela se había colapsado por la caída de los ingresos petroleros. La gente se echó a la calle y hubo cientos de muertos. En febrero de 1992, un teniente coronel llamado Hugo Chávez intentaba dar un golpe de Estado.

 

Ahora, 22 años después, el heredero de Chávez, Nicolás Maduro, esta en esa situación. Caracas ha planeado su presupuesto con el precio de la 'cesta Venezuela' -el crudo que usa de referencia ese país- a 60 dólares el barril. Es una estimación “tremendamente conservadora”, según explica Carlos Bellorín, analista legal del sector petróleo de IHS Bellorín, ya que el precio del barril aún está más cerca de los 70 que de los 60 dólares. Pero cualquier caída del precio del crudo es un problema para Venezuela o para Rusia, ya que ambos países carecen de acceso a los mercados internacionales de capitales. También lo es para Irán, que necesita crudo caro porque su infraestructura petrolera está pulverizada tras la guerra contra Irak, la Revolución Islámica y, ahora, las sanciones.

 

Pero no todos los países están ahora en la misma situación que en los ochenta y noventa. Ahora, el mayor productor del mundo no es Rusia ni Arabia Saudí, sino EEUU, gracias a la expansión de la 'fracturación hidráulica' (o 'fracking'), que consiste en perforar pozos primero y luego inyectar decenas de miles de toneladas de agua con productos químicos y que permite rentabilizar yacimientos que antes no eran viables.

 

Pero el 'fracking' exige 'pinchar' la tierra constantemente, porque los pozos se agotan en dos o tres años. Así, un barril de petróleo que tiene un coste de capital de cinco dólares en Arabia Saudí, sale por 10 en Venezuela, y por entre 50 y 70 si se extrae por 'fracking' en Dakota del Sur. En los próximos meses va a haber una cascada de suspensiones de pagos de empresas de 'fracking'. En Canadá, la caída del barril ya ha provocado la cancelación de proyectos en las 'arenas bituminosas' -donde se obtiene el crudo en minas a cielo abierto- en Alberta.

 

No obstante, el impacto del petróleo barato va a ser muy positivo para EEUU. El vicepresidente de la Reserva Federal, William Dudley, lo ha calificado como la medida de estímulo que necesita “el 99%” de la población que no forma parte del estamento de los 'superricos'.

 

Así, las principales víctimas de esta bajada del precio del petróleo parecen ser las mismas que hace casi treinta años. Con una excepción: Arabia Saudí y sus aliados del Golfo. En 1998, cuando el barril cayó a 10 dólares, Arabia Saudí tenía 22,000 millones de dólares en reservas de divisas. Hoy tiene 850,000. Teóricamente, ese país, y sus vecinos, pueden afrontar la situación que ellos mismos han creado.

  

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2.- Sube el 'dólar negro', cae el petróleo

 

El cambio en el mercado informal escala a toda velocidad hasta los 158 bolívares

 

La bajada del precio del crudo dibuja una pesadilla para el modelo chavista

 

Daniel Lozano, Especial para EL MUNDO

 

El dólar negro proseguía ayer su irresistible escalada, destrozando no sólo todas las previsiones del Gobierno de Nicolás Maduro, también la paciencia de los venezolanos. Cuando hace menos de dos meses el llamado dólar paralelo superó la barrera psicológica de los 100 bolívares por billete americano, parecía tocar techo. Nada más lejos de la cruda realidad económica de Venezuela: ayer se cambiaba a 158 bolívares, empujado por la decisión de la OPEP de no intervenir en la caída del precio del petróleo.

 

El dólar paralelo subiendo a toda velocidad (el cambio oficial fijo está establecido en 6,30 bolívares por billete verde) y el 'oro negro' (que supone el 96% de las exportaciones), a la baja, en una caída de final desconocido. Sin duda, una pesadilla para el chavismo, empeñado en mantener su “modelo exitoso”, pero incapaz de combatir el mercado paralelo más allá de las declaraciones de Maduro y sus ministros.

 

El “hijo de Chávez” vaticinó en 2013 que le iban a “torcer el brazo” al paralelo. Rafael Ramírez, que fuera zar económico y ahora canciller, fue más taxativo: “Lo vamos a pulverizar”. Incluso el más comedido Jorge Arreaza, vicepresidente casado con la hija mayor del “comandante supremo”, tampoco acertó en sus dotes predictivas: “Será un mal recuerdo”.

 

El 'martillo' económico

 

La realidad es muy distinta: el dólar negro ha acelerado su alza semana a semana, cuando antes había necesitado casi todo el año para duplicar su valor. Su influencia en la vida de los venezolanos es más contundente que la de un martillo económico, disparando la inflación (por encima del 70%, la mayor del planeta). Todos los días, sin descanso, alcanzando cotas impensables para los ciudadanos criollos, a los que no sólo les cuesta muchos sacrificios comprar alimentos y productos básicos en colas interminables por culpa de la escasez y el desabastecimiento. Cuando los encuentran, son disparatadamente caros.

 

En paralelo, el mercado negro se ha convertido en un termómetro económico que refleja la incertidumbre que vive el país en medio de una crisis galopante, que el gobierno achaca la “guerra económica de la burguesía parasitaria”. Acusación que el 70% de la población “no cree nada en absoluto”, según una encuesta reciente de Datanalisis.

 

Los otros datos que arrojan los sondeos también son descorazonadores para Maduro: su popularidad se sitúa en el mínimo histórico del 24.5% y el 85.7% de los consultados asegura que la situación es negativa.

 

Estimaciones negativas

 

La mezcla de la escalada de uno y de la caída del otro también ha obligado a analistas y bancos a cambiar sus estimaciones anuales, todas ellas negativas para el chavismo, que vive su peor momento tras 16 años de revolución. Según Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, Barclays ha informado a sus clientes que el promedio de la cesta petrolera local en 2015 girará en torno a los 64 dólares, lo que supondría una pérdida de 15,000 millones de dólares para las arcas del estado. Muy lejos quedan los 100 dólares por barril que disfrutó Chávez durante años.

 

“Es evidente que se aproxima una crisis mayor y es obvio, para la mayoría, que lo que se está haciendo no funciona”, resumió Luis Vicente León, presidente de Datanalisis.

 

Chávez impuso el control cambiario hace 11 años. Actualmente rigen en Venezuela distintos cambios: el fijo oficial, el Sicad 1 (un sistema de subasta de divisas, controlado por el estado, que lleva un mes paralizado y que oscila entre 10 y 12 bolívares por dólar); el dólar para los viajeros (a la misma tasa que el Sicad 1); el Sicad 2 (a 49,98) y el negro.

 

Maduro anunció el martes pasado una nueva batería de medidas económicas para contener la sangría, incluido el “perfeccionamiento” del Sicad 2, una forma de reconocer su fracaso.

 

Una economía inmanejable

 

En su intento de taponar las vías de agua que aparecen por todos lados, Maduro anunció la “reducción de un 20% de gastos suntuarios, improductivos, innecesarios y de otro tipo que no afectan en nada a la inversión social”. El primer mandatario enfatizó que este recorte no impactará en las misiones (programas sociales puestos en marcha por Chávez), pero sí “equilibran” los gastos.

 

Los economistas no son, ni mucho menos, tan optimistas como el presidente. “Maduro reconoce que las exportaciones no petroleras están en mínimos porque no hay cultura exportadora. Que tan difícil entender que un bolívar sobrevaluado incentiva las importaciones y desestimula las exportaciones. Agréguenle un ambiente hostil para la iniciativa empresarial, más las restricciones de las libertades económicas”, criticó Henkel García, director de Econométrica.

 

“Serán las peores Navidades de toda la historia de Venezuela”, profetizó ayer José Miguel Rodríguez, secretario general adjunto del opositor Movimiento Al Socialismo (MAS). “Las distorsiones cambiarias hacen inmanejable y absurda la economía venezolana. Los resultados están a la vista”, sentenció León.

 

La 'petrodieta' de Nicolás Maduro

 

A mal tiempo, buena cara, como dice el refrán. La misma que puso Maduro, ayudándose del humor criollo, para comparar la vertiginosa crisis con «una dieta que nos va a ayudar a perder un poco la barriga que tenemos...». Una gracieta que no fue bien recibida por buena parte del país, acuciado por las tensiones económicas. Las mismas que el martes provocaron un monumental abucheo contra el ministro de Cultura, Reinaldo Iturriza, durante una asamblea con trabajadores del ente gubernamental y de los museos del país. Una situación pocas veces vivida en el chavismo, provocada por el incumplimiento del aumento salarial pactado por el propio ministro, quien acudió a la cita protegido por un pequeño ejército de guardaespaldas.

  

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 3.- Prisionero de Wall Street

 

El presidente Maduro decide seguir hipotecando a Venezuela de forma atolondrada, por un puñado de dólares. La banca Goldman Sachs entregaría al gobierno de Caracas 1.750 millones de dólares, y obtendría a cambio un beneficio de 2.250 millones de dólares de la deuda por 4.000 millones de dólares contraída por la República Dominicana con Pdvsa. Los países de PetroCaribe pagaban parte de los suministros de petróleo con productos agrícolas que tenían un sobreprecio de alrededor de un 100 por ciento

 

Mario Szichman, Nueva York, Especial para TalCual, Venezuela

 

 Dicen que el mejor negocio que se puede hacer en este momento a nivel mundial es comprar a un funcionario chavista por lo que vale, y venderlo por lo que él cree que vale.

 

Sin embargo, existe un trueque infinitamente superior: dar dólares en efectivo al gobierno del presidente Nicolás Maduro a cambio de adquirir deudas de países como la República Dominicana y Jamaica, beneficiarios de un programa de subsidios petroleros inventado por el químico mayor de Venezuela, el fallecido líder Hugo Chávez Frías.

 

Goldman Sachs, uno de los puntales de Wall Street, se dispone a concretar el trueque. Las ganancias de la banca de inversiones ascenderían a miles de millones de dólares.

 

La carta noticiosa Petroleum Argus, que se divulga de manera semanal desde su sede en Londres, informó en su último número que el gobierno de Venezuela, desesperado por la falta de fondos, intenta conseguir dólares en efectivo vendiendo parte de sus recibos de cuentas vinculadas al programa de PetroCaribe.

 

El programa fue inventado por Chávez para entregar crudo con grandes descuentos a trece naciones amigas del Caribe y de Centroamérica.

 

“En transacciones vinculadas entre múltiples partes -dijo Argus- la banca de inversiones Goldman Sachs comprará a la República Dominicana 4,000 millones de dólares de la deuda contraída con Petróleos de Venezuela. Goldman Sachs”, dijo la carta noticiosa, le entregará al gobierno de Nicolás Maduro 1,750 millones de dólares, presumiblemente en efectivo.

 

El resto, 2,250 millones de dólares, pasarán a poder de la banca. Se presume que Goldman Sachs hará una emisión de bonos con una tasa anual del 11 por ciento. Argus dijo que el gobierno de Santo Domingo tiene una deuda acumulada de 11,000 millones de dólares, de la cual 4,000 millones es con PDVSA.

 

El posible acuerdo entre la República Dominicana y Goldman Sachs beneficiará a ambas partes. En tanto Goldman Sachs se queda con la parte del león, el gobierno del presidente Danilo Medina logrará reducir los pagos de su deuda total en bonos, y bajar los intereses.

 

Pero ¿qué obtendrá Venezuela a cambio? Un incremento en su déficit fiscal. Según Argus, los 1,750 millones de dólares que recibirá PDVSA en muy poco ayudarán a la empresa estatal a lidiar con sus deudas, “estimadas ahora en unos 50,000 millones de dólares”. Y eso no incluye “compromisos que necesita cancelar con abastecedores, contratistas, socios en acuerdos de riesgos compartidos, y compensaciones vinculadas con arbitrajes internacionales”.

 

Goldman Sachs ha quedado tan satisfecha con la manera en que el gobierno de Maduro acepta cualquier clase de condiciones con tal de conseguir algún puñado de dólares, que estaría negociando ahora la compra de la deuda de Jamaica, otra nación en la lona.

 

El gobierno de Kingston adeuda a PDVSA 3,000 millones de dólares en suministros de crudo proporcionados por PDVSA. Argus dijo que la adquisición de la deuda de Jamaica por parte de Goldman Sachs se haría también a cambio de un fuerte descuento. No es aventurado suponer que la banca de inversiones volverá a quedarse con la parte del león.

 

De acuerdo a Argus, la potencial transferencia a Goldman Sachs de las obligaciones de la deuda muestra la “alarmante” situación de la economía venezolana.

 

Fundado en el 2005, PetroCaribe permitió a los países miembros adquirir crudo venezolano y subproductos a términos preferenciales, inclusive acuerdos de canje. Con la excepción de Venezuela, todas las naciones participantes en el acuerdo consiguieron grandes beneficios, entre ellos entregar productos agrícolas con grandes sobreprecios.

 

El presidente Chávez trató de convertir al llamado “excremento del diablo” en un material para construir relaciones amistosas con gran cantidad de gobiernos, especialmente en el hemisferio americano. Se estima que PDVSA entrega diariamente unos 200,000 barriles de crudo y subproductos a los países de PetroCaribe. La mitad de esa cifra, dijo Argus, “se destina a Cuba, su estrecho aliado, que tiene acuerdos bilaterales separados con Caracas”.

 

Pese a las excepcionales condiciones ofrecidas por Venezuela a los socios de PetroCaribe, las deudas de esas naciones con Caracas ya alcanzaron a 14,500 millones de dólares a fines de agosto, informó la carta noticiosa. De ese total, la República Dominicana, Jamaica y Nicaragua deben en conjunto 10,000 millones de dólares, un 79 por ciento del total.

 

Las negociaciones de PDVSA con Goldman Sachs para vender alrededor de la mitad de su portafolio de las deudas de PetroCaribe a un “descuento sustancial”, refleja la falta de dólares en efectivo, tras la caída de los precios del petróleo.

 

Argus dice que la economía de Venezuela se contraerá un 4.5 por ciento en el 2014, y que la inflación anual, actualmente estimada en un 70 por ciento, “llegará a más del 100 por ciento” en el 2015.

 

La manera en que los miembros de PetroCaribe drenaron las finanzas de Venezuela inclusive en época de vacas gordas, es realmente épica. Los países socios podían financiar hasta un 50 por ciento de los embarques de petróleo recibidos de PDVSA por un lapso de 25 años, al ridículo interés anual del uno o el dos por ciento.

 

Los miembros de PetroCaribe también podían cancelar su deuda con PDVSA en productos agrícolas. Cifras del ministerio de Energía de Venezuela indican que hasta la fecha PDVSA recibió unos 3,000 millones de dólares en productos agrícolas, que no valen ni la mitad.

 

Auditorías ordenadas por el ministerio de Energía, dijo Argus, “muestran que los valores de precios asignados a esos bienes agrícolas suelen tener un sobreprecio de hasta un 100 por ciento en relación a productos comparables en los mercados abiertos”.

 

Un corredor de bonos estadounidense, que tiene conocimiento directo de los planes de PDVSA, dijo a la carta noticiosa que el gobierno de Venezuela está vendiendo con grandes descuentos todo lo relacionado con sus activos petroleros. El corredor de bonos dijo que el gobierno de Nicolás Maduro ha puesto a la venta “Todo lo que no está atornillado al piso”.

 

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 4.- ¿Revolución sin petróleo?

 

Freddy Lepage, El Nacional, Venezuela

 

La situación del país es cada vez más comprometida. Maduro no da pie con bola, sus decisiones son incoherentes, inconexas, sin visión de conjunto. Más bien parecen disparos desde la cintura, que no dan en el objetivo para encaminar el país por la senda del bienestar y el progreso colectivos. La economía va rumbo a un barranco que nos hundirá en la mayor de las miserias sin que se vislumbren en el futuro cercano propósitos de enmienda. La coyuntura política y social es de pronóstico reservado, sostenida por el control absoluto de todas las instituciones y un aparato represivo que enseña sus garras más perversas al criminalizar la protesta y a quienes disientan, bien sean estos oficialistas u opositores. En fin, vamos rumbo al caos, si es que ya no estamos inmersos en él, como si de un peligroso tremedal se tratara.

 

Y, como si fuera poco, ahora se obscurece el panorama con la abrupta caída de los precios petroleros que hacen inviable el sostenimiento de un gasto desenfrenado que ha despilfarrado nuestros ingresos desde hace tres lustros. Parece que, por los momentos, hemos llegado al fin de la borrachera causada por creernos millonarios sin serlos. Fin de fiesta, pues.

 

La desesperada propuesta de Venezuela en la OPEP, relativa a un recorte de la producción para medio detener el derrumbe de los precios resultó en un fracaso estruendoso que ha querido ser minimizado mediante el silencio impuesto desde las altas esferas gubernamentales, ya que los países más prósperos que integran el organismo, Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes, tienen, entre otras cosas, unas reservas acumuladas -por el correcto y previsivo manejo de su renta petrolera- de 2 billones de dólares, mientras que los países más vulnerables -por nunca haber tomado las precauciones necesarias ante cualquier eventualidad- como Irán, Nigeria, Argelia y Venezuela, están de carreras a ver cómo cuadran sus presupuestos ante la nueva realidad.

 

Venezuela, particularmente, está endeudada hasta las metras. Su producción petrolera ha caído en un tercio desde el año 2000, cuando el finado decidió expulsar a más de 20.000 empleados de alta calidad profesional de Pdvsa y convertirla, de golpe y porrazo, en la caja chica de la revolución, siendo un país donde 96% de sus ingresos provienen del oro negro. Según datos de la Cepal, la economía venezolana tendrá una contracción de 3% para 2014 y de 1% para 2015, hecho que contrasta con Bolivia, cuya economía crecerá 5.2% y Nicaragua, 4.4%, ambos afines al socialismo del siglo XXI y beneficiarios principales de la generosidad chavista. ¿Por qué estos países tienen economías prósperas, mientras nosotros nos hundimos cada vez más? La respuesta parece que está a la vista de todos, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

 

Da tristeza presenciar cómo se rematan, a precio de gallina flaca, nuestros activos. Recientemente, El Nuevo Herald da cuenta de la venta de la deuda petrolera que República Dominicana mantiene con la república de 4.09 millardos de dólares, nada más y nada menos que a Goldman Sachs -máximos representantes del imperialismo capitalista- a 41% de su valor. Es decir, recibiremos, solamente, 1.7 millardos de dólares, al tiempo que Goldman Sachs se embolsilla 2.3 millardos. Mientras tanto Citgo está en la cola... ¿Es posible la revolución bolivariana sin petróleo?