Cubanálisis El Think-Tank

           General Rafael del Pino, Estados Unidos

 

                                                       

Sintonía y frecuencia

 

Mis apuntes después de las entrevistas a dos prestigiosos académicos cubanos, el Doctor Carlos Alzugaray y el profesor Rafael Hernández, en sus visitas a Estados Unidos impartiendo conferencias como resultado de los intercambios académicos y culturales entre ambos países.

 

Coincido con los dos en muchos de los enfoques que realizan sobre la situación actual de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos. Aunque discrepo en algunos conceptos. Quizás no sean esenciales para ellos, pero sí de principios para los mismos teóricos del socialismo.

 

El concepto que ambos académicos exponen que en Cuba se está “actualizando el modelo socialista” cuando es elemental que en Cuba jamás ha existido eso. Ni por los principios marxistas ni por lo expuesto por ningún otro teórico de las ciencias sociales.

 

Reafirmar que se esta perfeccionando o actualizando algo que no existe ni ha existido es igual que afirmar que se está sobre Pinar del Río cuando se vuela en círculos sobre Cienfuegos.

 

Solo China y Vietnam han aplicado los verdaderos principios marxistas para la construcción del socialismo. Como argumentaba Marx, que era necesario desarrollar una producción fabril capitalista y una estructura industrial moderna para que estuvieran creadas las condiciones materiales de ese tránsito.

 

Ni siquiera la desaparecida Unión Soviética aplicó los verdaderos principios marxistas para construir el socialismo. Por eso -según todos los expertos- implosionó.

 

Si para que exista el socialismo es necesario crear las condiciones argumentadas por Marx, como están haciendo China y Vietnam, ¿cómo van los alquimistas del PCC a proponer fórmulas contaminadas con el mismo virus que creó el mal? Manteniendo, como dicen, la planificación central y prohibiendo la concentración de la propiedad están dando vueltas en círculo dentro del mismo laberinto. Vuelven una y otra vez a tratar con las mismas brujerías a un enfermo que lleva medio siglo agonizando. ¿Acabarán de darse cuenta los alquimistas que el cáncer no se cura con romerillo?

 

Después de tantas delegaciones que han enviado a ambos países asiáticos para estudiar el camino al socialismo que han emprendido exitosamente allí, ¿no acaban de entender, o no quieren entender, que a ese tipo de sociedad no se llegará jamás por el camino del colectivismo, de la destrucción del tejido económico del país, del disparate, como muy bien lo calificara Alfredo Guevara, y de la redistribución de la miseria? ¿No acaban de darse cuenta que no es lo mismo populismo que socialismo?

 

Leí al profesor Rafael Hernández decir (cito textualmente) “la posición del gobierno cubano ha sido no solo la de legalizar sino la de legitimar la presencia de estos nuevos sectores en la economía en la sociedad cubana como parte de la familia socialista; estos, los trabajadores por cuenta propia, los cooperativistas, la gente que funciona en el terreno de la pequeña empresa, no son emisarios del capitalismo, son parte de la familia socialista, son parte de la familia revolucionaria, y así ha sido reiterado por la máxima dirección del gobierno.”

 

Más adelante se refiere al “consenso político que demanda un sistema más descentralizado, un sistema que involucre un espacio mayor para el sector no estatal; una reducción del aparato burocrático y una serie de medidas que devuelvan a la población el estándar de vida que logró tener en los años 80 y que fue fruto del socialismo. Un modelo socialista que en el tiempo dejó de tener capacidad para seguir manteniendo ese alto nivel; no solamente, repito, por la caída de la Unión Soviética”.

 

No tengo dudas de que el pueblo cubano ansíe la primera parte de lo que expone el profesor. Sin embargo, asegurar que el standard de vida que se logró tener en los años 80 fue el fruto del socialismo es continuar insistiendo en la misma abstracción, para no decir tontería. En primer lugar, porque como ya dije, en Cuba jamás ha habido tal cosa, y en segundo lugar, porque standard de vida basado en parasitismo es hipotecar la nación y el camino directo al precipicio de que habló Raúl Castro.

 

El doctor Alzugaray dice en su entrevista (cito textualmente): “La función de la normalización es ampliar y desarrollar aquellas áreas donde los intereses son comunes, como puede ser el turismo, como pueden ser las inversiones extranjeras, como puede ser el comercio”.

 

De acuerdo totalmente con Alzugaray. En varias ocasiones he instado a que esto se produzca y cristalice. Sin embargo, el obstáculo principal está en la sintonía y la frecuencia en que se pueden llevar a cabo estas conversaciones.

 

Para tomar solo una de esas áreas que menciona el doctor. Donde menos sintonía hay para conversar es el turismo. El gobierno norteamericano está en todo su derecho de proteger a sus ciudadanos mientras Cuba no cambie los códigos penales que criminalizan cualquier cosa. Hasta que no se elimine ese saco donde cabe todo lo que no les guste, y que manejan a su libre albedrío, no se puede correr el riesgo de seguir proporcionando rehenes para negociaciones.

 

No importa si la administración es demócrata o republicana. El gobierno norteamericano que acceda a poner en riesgo a sus ciudadanos bajo las condiciones reinantes en la isla se expone a que cualquier ingenuo joven regale un pullover con la esfinge de Obama y sea encarcelado por “propaganda enemiga”

 

No exagero. Varios artículos de la Constitución y el Código Penal cubanos son tan imprecisos y abstractos que en la práctica su interpretación actual vulnera libertades fundamentales. No ya el artículo 91 del Código Penal cubano, que dispone penas de 10 a 20 años de prisión o pena de muerte para quien, “en interés de un Estado extranjero, ejecute un hecho con el objeto de que sufra detrimento la independencia del Estado cubano o la integridad de su territorio”, sino el articulo 72, que considera estado peligroso la especial proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por la conducta que observa en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista”. Ya en esta aberración de la interpretación de la justicia, en este saco, puede caber no solo el joven turista que regaló un pullover, sino cualquier otro que prometa traer en un futuro una prenda similar, o regalar una obra literaria como Rebelión en la granja, de George Orwell.

 

No importará que se desgañiten gritando que ese es su derecho soberano a implantar las leyes que les venga en gana. La otra parte les responderá que su derecho soberano es también proteger a sus ciudadanos. Y en esta falta de sintonía el que pierde es el que necesita trasmitir el SOS. del barco que se hunde, no los equipos de rescate.

 

Veo también que ha prendido ya en todos los círculos oficiales y académicos el estribillo de que las reformas van “Sin prisa pero sin pausa”. Esto me recuerda a  la banda de Los Van-Van que optaron por llamarse así asegurando que la zafra de los 10 millones iba y se les quedó el nombre para toda la vida después del desastre. A ritmo de conga no se tratan las cosas serias.

 

Pero en general creo muy positivo estos intercambios académicos y culturales. Ojalá que continúen y se incrementen. Son totalmente necesarios para, a través del debate, poder mover el botoncito de la sintonía, a ver si logramos caer en la misma frecuencia. Especialmente antes de que aquellos que se empeñan en utilizar señales de humo y tambores de guerra, en lugar de tecnologías mas avanzadas, logren rompernos los equipos de radio.