Cubanálisis El Think-Tank

                                  

                    General Rafael del Pino, Estados Unidos

 

                                                       

 

Reticencia octogenaria en una constitución esotérica

 

Después de tantos excelentes artículos que hemos leído en este portal y otros sitios de la red sobre el nuevo proyecto de Constitución que el régimen cubano planea imponer a la nación no creo necesario hacer llover sobre lo mojado. No obstante, desde que leí por primera vez el panfleto me surgieron diversas dudas sobre las razones por las cuales el castrismo se enfrasca en este esfuerzo.

 

En definitiva, el régimen con todas estas constituciones que hemos visto desde la primera de 1976, no solo las ha manipulado sino que las ha violado flagrantemente de acuerdo a su conveniencia; exactamente como ha hecho con todos los códigos penales y de justicia, que aunque fueron elaborados también en base a sus intereses de poder, han sido tantas las arbitrariedades cometidas por la máxima dirección del gobierno y el Partido que no les ha quedado más remedio que pasarles por encima.

 

¿Por qué precisamente ahora se lanzan a cambiar algunas frases y suprimir algunos conceptos para que todo quede igual?

 

¿Para qué dedicar todo este esfuerzo en algo que no va a resolver absolutamente nada? ¿A qué viene el teque reiterativo de que el socialismo es irreversible si en Cuba jamás ha habido socialismo? Esa entelequia no se la cree nadie.

 

A estas alturas, difícilmente se encuentre una persona seria que crea en “Los cuentos de Tía Tata” y que pueda dejarse confundir con que ideología el castrismo ejerce el poder. Lo más que se me podría ocurrir es calificarla como una oligarquía monárquica totalitaria y ni eso se aproxima a las convicciones, doctrinas o idearios de los que administran y disponen en el manicomio insular. 

 

Hace más de dos siglos, cuando la Revolución francesa estremeció al mundo, Luis XVI aceptó todas las demandas que le exigió la Asamblea Nacional e incluso nombró al General Lafayette, héroe de la Revolución Americana, jefe de la Guardia Nacional. Todo iba bien hasta que el desequilibrado Robespierre logró dominar la Asamblea Nacional, creó el Comité de Salvación Pública que determinaba quién era traidor a la patria y quién no, y comenzó a cortar cabezas a diestra y siniestra con el argumento de que la Revolución era “irreversible” y se debía eliminar a todo el que estuviera en contra de su decisión. ¿Suena familiar este concepto, eh?

 

Todo este trajín de la nueva Constitución hace cada vez más evidente el verdadero propósito tras bambalinas; la vieja guardia prepara su blindaje antes de colgar los guantes. ¿Por qué el blindaje? Pues sencillamente porque ellos no solo han cometido crímenes, sino que han cometido delitos de lesa humanidad que sí son traición a la patria y que están prescritos incluso en los códigos penales actuales que ellos mismos elaboraron y establecieron.

 

No nos asombremos que acto seguido a la ratificación de la nueva constitución por el “99.99%” de los votos, como les gustaría indudablemente mostrar, comenzaran a crearse los comités adjuntos al estilo del de Salvación Publica de Robespierre para reafirmar el cumplimiento estricto de la “voluntad del pueblo”, aunque ya cuentan con los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

 

Están tan apurados que ya, sin todavía haberse sometido a la farsa de referéndum y de salir publicada en la Gaceta Oficial, comienzan las acusaciones de traición a la patria en algunas regiones de Cuba, como sucedió recientemente en Holguín con el activista Esber Rafael Ramírez, tras publicar en su cuenta en Facebook un vídeo que muestra a una madre desesperada cocinando en un parque los alimentos para su familia.

 

Los octogenarios, responsables directos del hundimiento económico, político y moral de los cubanos, no pueden dormir tranquilos de solo pensar que tanto el nuevo presidente colocado a dedo por el heredero de la corona como la mayoría de los generales cubanos nacidos con la Revolución, comiencen a cuestionarse el proceder y las decisiones criminales que tomaron los “históricos” para tratar de perpetuarse en el poder.

 

Solo tienes que aguantar estos cinco añitos de “Presidente” compañero Díaz Canel, aguanta como un bravo la tranca detrás de la puerta y después, bueno después, Après moi, le déluge” como dijo Luis XV, aquel monarca francés ególatra y enfermo de poder.

 

Veamos solo algunos de los ejemplos que les quitan el sueño:

 

Octubre de 1962, Crisis de los Misiles nucleares en Cuba

 

La más grave traición a la patria y si se quiere a la humanidad fue la solicitud de Fidel Castro al gobierno soviético durante la crisis de los misiles nucleares en Octubre de 1962 incitándolo a iniciar un ataque preventivo nuclear contra Estados Unidos, cuando se encontraban ambas naciones negociando para evitar el Apocalipsis nuclear que hubiera barrido no solo a Cuba y todos sus habitantes, sino también a gran parte del planeta.

 

No se queda atrás su traición al pueblo cubano al haberlo llevado a guerras napoleónicas alrededor del mundo para instalar en el poder a gobernantes genocidas y corruptos. Al desaparecido dictador etíope Teniente-Coronel Mengistu Haile Marian, cuya impresionante cifra de asesinados sobrepasó a todos los dictadores que recuerda la historia africana. Tampoco queda atrás José Eduardo dos Santos atornillado en el poder en Angola a costa de 14 años de sangre vertida por cubanos llevados al matadero. El precio de esa sangre significó 38 años de dictadura nepotista, convirtiendo a toda la familia Dos Santos en la más rica y poderosa del continente africano

 

Pero la traición a la patria fue más leonina que enviar a nuestros jóvenes al matadero “internacionalista”. Al producirse la primera intervención militar a gran escala en Angola y marchar nosotros con los mejores pilotos de la Fuerza Aérea para participar en el conflicto, Fidel y Raúl Castro solicitaron a la metrópoli soviética pilotos de esa nación para proteger los cielos de Cuba. Solicitud que fue aceptada y que puso en manos del imperio soviético la defensa aérea del país. Ya anteriormente, desde la terminación de la crisis de los misiles nucleares en Octubre de 1962 los Castro habían aceptado que permaneciera en Cuba una brigada soviética moto- mecanizada con todas sus tropas y medios de combate como símbolo de nuestro sometimiento al Kremlin. Siempre nos cuestionamos aquello. Si nosotros podíamos enviar divisiones completas hacia el África, que otro objetivo representaba tener una Brigada soviética en territorio cubano si no fuera como muestra de sometimiento. 

 

Solamente con esos dos actos serviles, los gobernantes cubanos habían cometido un verdadero delito de traición a la patria, según establece el vigente código penal cubano, pues en caso de un conflicto militar entre las dos potencias rivales de la guerra fría exponían a Cuba a ser atacada y agredida por tener en su territorio tropas y medios de combate del país enemigo beligerante.  

 

Esto es lo que establece el código penal de Cuba vigente:

 

Ley Nº 62

CÓDIGO PENAL

Cuba

29 de diciembre, 1987

 

CAPÍTULO I

 

DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD EXTERIOR DEL ESTADO

 

SECCIÓN PRIMERA

Actos contra la Independencia o la Integridad Territorial del Estado.

 

ARTÍCULO 91. El que, en interés de un Estado extranjero, ejecute un hecho con el objeto de que sufra detrimento la independencia del Estado cubano o la integridad de su territorio, incurre en sanción de privación de libertad de diez a veinte años o muerte.

 

 

Veamos algunos ejemplos más:

 

8 de Septiembre de 1977. El buque mercante cubano “Capitán Teo” regresando de Angola penetra en aguas territoriales de Republica Dominicana y es detenido por los guardacostas dominicanos para investigar la violación de sus aguas. Esa misma noche Fidel Castro decide darle una lección a ese país y me ordena que organice un vuelo con tres escuadrillas de MiG-21 para violar el espacio aéreo de Republica Dominicana y romper la barrera del sonido sobre las ciudades para sembrar el miedo y que el gobierno de Joaquín Balaguer liberara el barco detenido. La misión fue cumplida, el gobierno dominicano no tenía absolutamente ninguna posibilidad de enfrentar el poderío aéreo nuestro, y cedió a la presión militar.

 

Pero, ¿que hubiera sucedido si dicho gobierno hubiera solicitado la asistencia del Tratado de Asistencia Recíproca de 1947, del cual es firmante con Estados Unidos, y en lugar de Jimmy Carter hubiera estado en la presidencia Ronald Reagan?

 

10 de mayo de 1980. El guardacostas HMBS “Flamingo”  perteneciente a las Bahamas, detiene a cuatro barcos pesqueros cubanos que realizaban sus labores sin autorización en sus aguas territoriales. El Puesto General de Mando de las Fuerzas Armadas ordena a la Brigada Aérea de Holguín que despegue dos Mig-21 armados con cohetes aire tierra y ataque dicho guardacostas. El Coronel Jorge Vilardel Gonzalez como piloto líder, y el Capitán Juan Colina Berazategui como su número, llegan al lugar de los hechos, localizan al guardacostas “HMBS Flamingo” y lo hunden, pereciendo todos sus tripulantes. El gobierno de Bahamas elevó el caso a las Naciones Unidas. Fidel Castro envía a Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, a Bahamas, con cuatro millones de dólares para compensar al gobierno de ese país. El gobierno de Bahamas acepta la compensación y todo queda resuelto.

 

25 de Octubre de 1983. Fidel Castro envía a Grenada a un hombre de confianza, el Coronel Pedro Tortoló, para que organizara la resistencia contra la invasión norteamericana que se esperaba tras el golpe de Estado y los golpistas negarse a darle a Estados Unidos garantías para los más de mil estudiantes americanos que estudiaban en Grenada. Dos días antes el gobierno norteamericano le había comunicado al gobierno cubano, por vía diplomática, que sacara a su personal, constructores que estaban como “colaboradores” construyendo un gran aeropuerto en esa isla, para evitar pérdidas humanas.

 

En lugar de hacerlo, Castro dio órdenes al buque Vietnam Heroico, que se encontraba vacío, fondeado en el puerto de la capital grenadina, Saint George, que zarpara inmediatamente, para que el personal cubano se viera obligado a permanecer en la isla y tuviera que enfrentarse a las tropas de la 82 División Aerotransportada, inmolándose sin ninguna posibilidad de evitar la ocupación de Grenada. Hasta un comunicado tenía preparado de antemano, que fue leído por los medios de comunicaciones controlados por el régimen, asegurando que los últimos tres cubanos combatientes se habían inmolado abrazados a la bandera cubana.

 

No alcanzaría ningún espacio para enumerar todas las traiciones a la patria que han cometido los que han destruido el país y la sociedad cubana. Pero debemos siempre recordar los más notables, para que sepan que todo ese macabro historial de crímenes permanece recogido, y en algún momento tendrán que responder, aunque por ahora todavía se autoconsuelen pensando que “después de ellos el diluvio”:

 

-6 de julio de 1980: salvaje masacre con el hundimiento del buque XX Aniversario en la desembocadura del Río Canímar, a muy poca distancia de la ciudad de Matanzas

 

-13 de julio de 1989: fusilamiento del General Arnaldo Ochoa y otros altos oficiales

 

-13 de julio de 1994: masacre atroz con el hundimiento del remolcador 13 de Marzo

 

-24 de febrero de 1996: derribo de las avionetas de hermanos al rescate

 

-2 de abril de 2003: ejecución sumaria de tres jóvenes que intentaron secuestrar un transbordador