Cubanálisis El Think-Tank

 

General Rafael del Pino, Estados Unidos

 

                                                       

Radiografía del Precipicio ( I I y FINAL )

 

Desde los años 90 Siria se embarcó en el denominado “pluralismo económico”, algo muy similar a lo realizado por Cuba en la misma fecha y que después abandonó, dando marcha atrás a lo que se había avanzado. Siria no dio marcha atrás, pero creó obstáculos insalvables. Una arraigada red de beneficiarios del sistema actual, incluyendo a cargos públicos y militares, a sus respectivos hijos y familiares, y a empresarios poderosos. Todo unido a un sistema administrativo y burocrático decrépito.

 

Dada la prolongada animadversión y la preocupación del régimen por su seguridad y la autonomía en la toma de decisiones, el régimen se mostró poco abierto a ofrecer al sector privado una representación legítima, o a permitirle que erigiera instituciones independientes del control y el escrutinio del Estado.

 

En términos generales, la política que se aplicó y se aplica en Siria podría describirse como un régimen que no quiere ceder o compartir su control político, sus preferencias se reducen dramáticamente, sobre todo cuando cunde la paranoia, como consecuencia de condiciones económicas adversas.

 

El régimen se encuentra atrapado en un dilema que se deriva de tres hechos difíciles de digerir: necesita al sector privado para generar divisas y puestos de trabajo, se muestra reacio o incapaz de compartir el poder de forma segura, mientras que el poder económico del sector privado -porcentaje del PIB, inversiones, generación de empleo, exportaciones, contactos internacionales y know-how- crecen, por muy imprecisos que sean los datos disponibles, como resultado directo de la retirada racional (por interés propio), aunque lenta, del Estado de la esfera económica.

 

Por lo tanto, la situación idónea para el régimen, dadas sus preferencias en materia de seguridad, es permitir que el sector privado crezca lo suficiente para salvar la economía, pero no tanto como para amenazar el equilibrio de poder entre el Estado y la clase empresarial.

 

Unos años después de iniciado el “pluralismo económico” la situación económica continuaba deteriorándose, aunque se apuntalaban algunos sectores donde la empresa privada podía moverse con menos obstáculos por parte del régimen. El partido Baaz, que al igual que el régimen cubano, se proclama por la constitución Siria como “líder del Estado y de la sociedad”, alarmado por el evidente empeoramiento de la situación económica y social, convocó en junio de 2005 al X Congreso del Partido.

 

En varias intervenciones, tanto formales como informales, el presidente Bashar hizo hincapié en la distinción existente entre la autoridad del Gobierno y el partido, “considerando que el partido no es propietario del Estado”, y en la necesidad de “redefinir la relación del partido con el poder político, no inmiscuirse en las cuestiones políticas del día a día, alejarse del trabajo administrativo y concentrarse en interactuar con las masas” (¿no les suena bastante familiar este llamado?) (ver “Al-Asad Calls on the new Baath Command to Redefine the Relationship of the Party to Political Power”, Al-Hayat, 13 de junio de 2005)

 

Transcurrieron seis años desde aquellos lineamientos que trazaron los baathistas sirios. Han fracasado por completo. El empecinamiento por no dejar de controlar a la empresa privada, por mantener la rigidez de un partido único “líder del Estado y la sociedad” , por la rampante corrupción incontrolable en el tejido económico disparatado que crearon, por la violación institucionalizada de los derechos humanos, y por ignorar que los pueblos se cansan de la opresión, la falta de libertad, las humillaciones e imposiciones de una elite gobernante incapaz y testaruda, han dado ya el salto al “precipicio”: los tanques sirios llevan meses masacrando a su propio pueblo, y parece que al final de este terrible barranco les espera una nación desintegrada.

 

Ahí tiene el gobierno cubano la radiografía para diagnosticar y poder evitar la transmisión de tan terrible enfermedad.

 

Que nadie se lleve a engaño. Hace más de tres décadas la dirigencia cubana tiene similares planes de contingencia que los sirios. El que dude, puede preguntarle al General Raúl Castro qué misiones tiene planteadas el Regimiento de Tanques Plaza, enclavado en las márgenes del río Almendares, en el mismo corazón de la Habana.

 

Que yo sepa, la invasión yanqui siempre la esperábamos por las playas al este y oeste de la Habana, para unirse con el lanzamiento de la 82 División aerotransportada en la región de Güines. No me parece que los yanquis tengan posibilidades de invadir de dentro hacia afuera.

 

Veo muy difícil que, aunque esté previsto en los planes de contingencia del General Raúl Castro, éste pueda seguir el camino de Siria.

 

Los tiempos han cambiado por completo. Y, mientras más cerca se esté de los centros de poder económicos de este mundo unipolar, más complicado se vuelve poder masacrar a los pueblos impunemente. Si no, que le pregunten a Moammar Gadhafi.

 

Todas las teorías y estrategias que desarrollamos durante años en continuos juegos militares y maniobras de todo tipo se han vuelto anacrónicas. No solamente la chatarra de armamento obsoleto que se posee, ineficiente en las condiciones de la guerra contemporánea, sino incluso en los principios estratégicos que durante un tiempo se consideraron efectivos como detente para evitar la “invasión yanqui”, la famosa y cacareada doctrina de “La guerra de todo el pueblo”.

 

Hasta esta doctrina se ha convertido en un fantasma para la fosilizada elite gobernante, ya que facilita el alcance del pueblo al armamento que en un momento determinado necesite para sacudirse el yugo de medio siglo.

 

Nadie sabe por donde puede reventar la olla de presión.

 

Hasta la válvula de escape de los éxodos masivos se ha vuelto inutilizable. No resulta una mera coincidencia que en las buenas relaciones que mantiene el MININT con los representantes de los guardacostas de Estados Unidos con inusual frecuencia les pregunten que tienen en mente si se produce un éxodo masivo.

 

No porque les preocupe mucho la suerte de decenas de miles de cubanos desesperados lanzándose al mar, sino porque saben que al tercer strike se le acaba la oportunidad al bateador.

 

Después del primero del Mariel, se produjo el segundo de 1994, pero al tercero saben, o se imaginan, que los balseros irán a parar a un pedazo de territorio en el archipiélago cubano que les garantice seguridad hasta que caiga el out 27.

 

Y todo esto, escúchenme bien, todo esto en las condiciones de la guerra contemporánea puede lograrlo Estados Unidos sin perder un solo hombre.

 

Están a tiempo todavía de ahorrarle al pueblo cubano más sufrimientos y una catástrofe de consecuencias incalculables.

 

Seguir el camino de Siria es el “precipicio” seguro.