Cubanálisis El Think-Tank

                                   General Rafael del Pino, Estados Unidos

 

                                                       

Lecciones de la historia

 

Casi 40 años después que Estados Unidos evacuó sus últimos soldados de Vietnam en una precipitada e ignominiosa retirada, parece que Washington está a punto de levantar el embargo de armas a su antiguo enemigo. El objetivo, totalmente geopolítico, es apoyar a Hanoi en los crecientes retos con que China los amenaza, fortaleciendo las defensas vietnamitas dándoles la posibilidad de monitorear sus costas empleando aviones de reconocimiento electrónico P-3.

 

Dos funcionarios de la administración de Obama han revelado que las conversaciones para levantar el embargo de armas están teniendo lugar en Washington y pudieran culminar a fin de año.

 

El estado de ánimo está cambiando, y esto es algo que estamos analizando seriamente,” dijo uno de los funcionarios en condiciones de anonimato. “Lo que hemos encontrado es un socio con el cual nuestros intereses están convergiendo

 

La movida para levantar el embargo ha seguido a una gradual reanudación de los lazos entre Estados Unidos y Vietnam durante los últimos años y que se han acelerado con una serie de visitas diplomáticas de alto nivel y reuniones militares en meses recientes.

 

Dos altos ejecutivos de la industria del armamento de Estados Unidos esperan que el levantamiento total del embargo se produzca pronto. “Se está conversando ampliamente sobre el levantamiento de la venta de armas a Vietnam. Es un área muy prometedora para nosotros” aseguró uno de los ejecutivos.

 

Daniel Russel, el asistente del Secretario de Estado para el Este de Asia y el Pacifico manifestó que la localización estratégica de Vietnam era una buena razón para trabajar más cerca de Hanoi, y agregó que levantando el embargo “no sería una mala cosa”.

 

Nosotros estamos abiertos, y consideramos en nuestro interés ayudar a países como Vietnam a desarrollar su vigilancia costera y sus capacidades de defensas marítimas y es de esperar que habrá más por venir”.

 

La vulnerabilidad de Vietnam con China quedó demostrada en el pasado mes de Mayo cuando los chinos plantaron una enorme plataforma petrolera en las aguas exclusivas económicas vietnamitas.

 

Ya ambas partes tuvieron un fuerte encontronazo en 1988 cuando China ocupó las islas Spratly en el mar del sur de China.

 

El senador estadounidense John McCain, ex prisionero de guerra en Vietnam que lideró la carga para normalizar las relaciones con Vietnam a principios de 1990, dijo que se presentará en breve una propuesta bipartidista para levantar las restricciones a la venta de armas.

 

 

McCain fue uno de los cuatro senadores de Estados Unidos que se reunieron este verano con los dirigentes de Hanoi para discutir el embargo de armas en un momento en que las relaciones entre China y Vietnam estaban en su punto más bajo en décadas.

 

En agosto, seis días después de la visita de los senadores, el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, hizo el primer viaje a Vietnam realizado por un alto militar superior de Estados Unidos desde 1971.

 

El Comandante en Jefe de la Marina de Guerra de Vietnam, almirante Nguyen Van Hien viajó a Estados Unidos recientemente, donde discutió con el Secretario de Marina Ray Mabus los ejercicios navales conjuntos que realizaran ambas naciones.

 

Se espera que el ministro de Relaciones Exteriores de Vietnam, Pham Binh Minh, visite Washington a principios de octubre para reunirse con el Secretario de Estado, John Kerry y el Secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel. En este encuentro se precisará la visita de este último a Vietnam antes de que finalice el año.

 

Un dato muy interesante. Vietnam es actualmente uno de los principales compradores de armamento de Rusia. Actualmente posee dos submarinos último modelo Kilo Class y espera recibir el tercero de una transacción por 2.6 billones de dólares que se firmó en Moscú en el 2009. Además espera recibir otros en los próximos dos años.

 

No es necesario conocer matemática cuántica ni ciencia coheteril para darse cuenta que en este juego geopolítico ocupa un primer plano el enorme mercado que pierde Estados Unidos y que va siendo ocupado por Rusia cada vez que Washington vacila o patina. Recientemente perdió un jugoso contrato para venderle aviones de combate F-16 a Iraq y el vacío fue llenado en un abrir y cerrar de ojos por Misha, que fue corriendo a suministrarle SU-25, incluyendo pilotos.

 

Cuando se conocen estas noticias lo primero que escucho de politólogos y amigos es la pregunta de si este escenario puede repetirse en Cuba. Interrogante bastante compleja y, por supuesto, difícil de contestar si no se posee la bola de cristal que nos prediga el futuro de las relaciones Cuba-USA. Sin embargo al tratar de analizar los innumerables factores que pueden influir en esas relaciones es obvio que se debe comenzar por los principales intereses de ambas partes, y en el caso específico de EEUU en primer lugar los intereses de seguridad nacional, seguidos de las conveniencias económicas que puede significar esta relación.

 

Hace muchos años, desde la desaparición del mundo comunista, Cuba no es una prioridad para Estados Unidos. Mientras el gobierno cubano mantenga las puertas del manicomio cerradas evitando otro éxodo masivo, su vecino del norte no pasará de las condenas a tal o más cual abuso de poder o violación de derechos humanos, y seguirán esperando apaciblemente, sentados en la primera fila del espectáculo, hasta ver pasar las carrozas fúnebres de los últimos octogenarios.

 

Biológicamente, estamos abocados a la caída del telón de esta tragicomedia que ha vivido el pueblo cubano durante más de medio siglo. Muy pronto, cuando esto suceda, sin haberse apagado todavía los aplausos de la ansiada despedida, comenzarán los acercamientos que muchos miraran con recelos.

 

Pero una vez más, con sus virtudes y sus defectos, se impondrá el ancestral pragmatismo de la democracia más antigua del planeta. Lo que sucedió con Alemania, Japón, China, y ahora con Vietnam, son lecciones de la historia muy difíciles de ignorar.