Cubanálisis El Think-Tank

                                   General Rafael del Pino, Estados Unidos

 

                                                       

EL ÚLTIMO SALVAVIDAS

I-Antecedentes.

Los vehículos aéreos no tripulados, conocidos por sus siglas en inglés como UAVs  (unmanned aerial vehicles), y que son comúnmente llamados DRONES, llevan años cumpliendo sus misiones de reconocimiento, exploración fotográfica y electrónica, así como misiones de ataque y destrucción de enemigos en el terreno.

Los drones no son notables por su armamento. No hay nada especial en los misiles que lleva, e incluso los modelos más grandes están relativamente poco armados. No son veloces ni ágiles. Lo que los hace más poderosos es su habilidad para ver y pensar. La mayoría de los grandes drones operados actualmente por los militares norteamericanos pueden despegar, aterrizar y volar por sí mismos. Los operadores pueden programar un destino o un área determinada de patrullaje y luego concentrarse en los detalles de la misión, mientras los aparatos se ocupan de todo lo demás.

Armados con sensores y sofisticada tecnología de video, los UAVs pueden ver a través de las nubes o en la oscuridad. Pueden sobrevolar un blanco durante horas o incluso días -exactamente el tipo de cosa que nos aburre a los pilotos humanos. Desde ya, lo más significativo de los drones es justamente que no tienen pilotos. En el improbable caso de que un UAV sea derribado, su operador puede levantarse de su consola y salir andando.

Cuanto más lejos, mejor. Pero hay también algunas cosas sobre los drones que podríamos no haber oído todavía. La mayoría de los estadounidenses probablemente desconocen, por ejemplo, que la Fuerza Aérea moviliza anualmente más operadores de UAV que pilotos humanos (de hecho, la Fuerza Aérea insiste en referirse a los drones como “aviones piloteados a distancia”, para no dar la impresión que está cambiando el concepto de ir eliminando paulatinamente el poner seres humanos en el aire).

La industria aeroespacial estadounidense ha cesado, a todos los efectos prácticos, la investigación y el desarrollo de vehículos tripulados. Todos los proyectos sobre la mesa, ahora, giran en torno a vehículos sin pilotos. Mientras tanto, las agencias de seguridad en todo el país esperan ansiosamente el momento en el que puedan empezar a operar sus propios UAVs. La Administración Federal de Aviación está considerando normas que permitan a los departamentos de policía empezar a usarlos en los próximos años (tal vez en 2014). Pronto, mucho más pronto de lo que podamos advertir, las multas de exceso de velocidad serán emitidas electrónicamente en los teléfonos celulares desde un drone sobrevolando algún área de una carretera interestatal.

En un reciente documental de la PBS titulado REMOTE CONTROL WAR, que puede ser adquirido por internet en cualquier distribuidora de videos como Amazon.com, se da una visión muy completa del grado de sofisticación a que se ha llegado en el campo de los UAVs. 

En ese documental David Rohde, corresponsal del New York Times cautivo de los Talibanes durante siete meses en 2009, describió en el relato de su experiencia lo que supone estar en tierra mientras los Predator y Reapers merodean en el cielo.

Dos explosiones ensordecedoras sacudieron las paredes del campamento donde los Talibán nos tenían de rehenes”, escribió. “Mis custodios y yo nos tiramos al piso mientras los escombros volaban a través de la ventana. Un misil disparado por un drone destruyó dos automóviles a unos cientos de metros. Era el 25 de marzo y durante meses los drones habían mantenido una presencia que aterrorizaba. Piloteados a remoto, estos aviones a hélice podían ser oídos fácilmente cuando nos sobrevolaban durante horas. A simple vista, son dos pequeños puntos en el cielo. Pero sus misiles tienen un alcance de varias millas. Sabíamos que podíamos ser inmolados sin aviso previo…

Este particular ataque mató a siete militantes y ningún civil. La mayoría de los ataques son notablemente precisos, según cuenta Rohde.

II-Cuadro general de los DRONES (unmanned aerial vehicles UAV) en las grandes potencias y otros países que los utilizan

Según declaraciones del Teniente General Anatoly Zhikharev, jefe de la aviación estratégica de Rusia, se tiene proyectada la adquisición de drones de ataque para remplazar los obsoletos bombarderos pesados Tupolev, que datan de la guerra fría.

Sin embargo, existe un problema: los nuevos drones no estarán listos para el combate hasta el año 2040, según el propio general Zhikaharev le dijo a la agencia de noticias RIA Novosti. Esto significa un atraso de dos décadas con respecto a los planes de Estados Unidos de desplegar sus propios jets UAV (unmanned aerial vehicles) armados.

Este atraso de dos décadas con relación a Estados Unidos significa que Rusia está imposibilitada de responder con este tipo de tecnología cualquier amenaza que no venga de sus vecinos inmediatos. Sus actuales drones poseen muy corto radio de acción y, al igual que los drones bielorrusos, no pueden alcanzar ni a sus vecinos más cercanos del teatro de operaciones de Europa, como Polonia.

Estas declaraciones del General Zhikharev reconociendo el atraso con relación a Estados Unidos y occidente aparecen en un momento en que crecen las presiones políticas sobre el Kremlin para adquirir y desarrollar armamentos que los equiparen con sus potenciales adversarios.

No hace mucho el presidente ruso Vladimir Putin prometió equipar la Fuerza Aérea con nuevos bombarderos piloteados, con nuevos aviones equipados con radar para alerta temprana tipo AWACS (Airborne Warning And Control System), así como diversos modelos de drones. Refiriéndose a estos últimos, afirmó: “Esta es la más importante área de desarrollo en la aviación actualmente.”

Mientras la industria militar rusa se ha centrado en actualizar viejas versiones de aviones de combate de la guerra fría y en tratar de desarrollar su primer prototipo de stealth fighter (invisible), el T-50, las compañías aeroespaciales han encontrado muchas dificultades desarrollando sus UAVs. Los drones requieren aleaciones de metales y sistemas muy ligeros, lo que ha sido siempre el talón de Aquiles de la otrora Unión Soviética y la actual Rusia. Nosotros los cubanos tenemos vasta experiencia lidiando con aquellos mastodontes de comunicaciones, desde las primeras R-820, las R-824, y todas las demás “erres” que le sucedieron, hasta los elefantes blancos de los “URALES 375D”, aquellos camiones gigantescos utilizados para el suministro de energía eléctrica durante el arranque de los aviones.

En el año 2007 la empresa estatal Gazprom, en cooperación con la firma aeroespacial Irkut, desarrolló dos modelos de drones medianos, equipados con cámaras, para patrullar sus miles de kilómetros de oleoductos. En medidas y autonomía de vuelo, los UAVs civiles eran más o menos los equivalentes a modelos norteamericanos y europeos, pero el Kremlin no les prestó la debida atención e importancia.

Un año después, Rusia despertó de su gran error, al enfrascarse en una guerra con Georgia, país vecino de escasos 4.5 millones de habitantes, que fue capaz de equipar sus fuerzas armadas con los drones de fabricación israelí Hermes, superando considerablemente la capacidad de exploración de los rusos. Después de esta lección, los propios rusos compraron a Israel algunos de estos drones, en un paquete valorado en $53 millones de dólares.

 

IAI Heron, drone israelí

Recientemente, en el pasado mes de junio, la agencia de noticias rusa Interfax Report informó que el Kremlin había aprobado 400 billones de rublos ($12,000 millones US dólares) para financiar el desarrollo planificado antes del 2020, y que el presidente Putin deseaba incluir sistemas automatizados para ataque, reconocimiento y otros sistemas.

Rusia se quedó atrás 20 años mientras otras naciones tomaron muy en serio los UAVs. Funcionarios del gobierno ruso han afirmado que para el 2014 tendrán un drone similar a la clase Predators.

Los Estados Unidos, en contraste, llevan tiempo operando cientos de drones medianos, incluyendo los armados Predators y Reapers, para no mencionar los RQ-4 Global Hawk, con dimensiones similares a las aeronaves grandes de líneas aéreas, a un costo de $211 millones por unidad.

RQ-4 Global Hawk

Sin embargo donde realmente está la diferencia de 20 años delante de Rusia es en los UAVs como el Sea Ghost, destinados para librar acciones combativas incluso desde portaviones. Estos son una miniatura del bombardero stealth B-2.

Sea Ghost concept. Image: Lockheed Martin

El X-45 Killer drone de la Boeing y el X-47B de la Northrop se espera que estarán operacionales en el Navy para el 2018.

III- Cuba y los drones.

El pasado 23 de agosto de este año 2012 la agencia oficial de noticias bielorrusa Belta informó que Cuba había comprado drones a ese país y que deseaba instalar plantas para ensamblar aeronaves no tripuladas.

Según la prensa en Belarús, Cuba está interesada en el modelo Sterkh-BM, y ya enviaron a la isla los datos técnicos de ese “drone”.

El calendario para la ejecución del proyecto no se ha determinado, pero Yevguény Vaitsejovich, director general de la Planta de Reparación de Aeronaves de Minsk, ha informado que la planta planea iniciar la producción masiva del Sterkh-BM en el 2013.


El Sterkh-BM

Lo que ha llamado más la atención de esta noticia es que hasta este momento la prensa oficial cubana demonizaba hasta la saciedad el uso de aviones no tripulados en otros países.

Indudablemente, esa demonización tenía sus raíces en la crispación de la dirigencia cubana por el grado de adelanto tecnológico y sofisticación que se ha llegado a alcanzar en este nuevo tipo de vehículos cuando son utilizados militarmente.

No es de dudar que desde hace rato las direcciones de Inteligencia, tanto del MINFAR como del MININT, han seguido de cerca este desarrollo, y se preparan adecuadamente para contrarrestarlo. Es presumible que desde que vieron el documental REMOTE CONTROL WAR, donde se muestra entre las diferentes variantes de UAVs los famosos “Enjambres” (swarms), equipados con sofisticadas tecnologías de reconocimiento biométrico, que pueden perfectamente identificar a un individuo dentro de una muchedumbre, y eliminarlo, ha hecho que la dirigencia del país le dé prioridad a los planes para contrarrestar esa real amenaza.

La efectividad de los UAVs ha sido demostrada fehacientemente. Durante el último levantamiento popular en Libia, llegó un momento en que al dictador Muammar Gaddafi se le hacía extremadamente difícil salir de sus bunkers y moverse con seguridad. Al extremo de que una noche, a los pocos minutos de llegar a la casa de uno de sus hijos, tenía ya un misil AGM-114 Hellfire, lanzado desde un Predator, entrándole por la ventana del comedor.

Pensar que el régimen cubano no está al tanto de los mínimos avances de las tecnologías que los pueden afectar es una ingenuidad. Incluso en épocas anteriores han ido tan lejos como tomar medidas para contrarrestar cualquier acción que pueda surgir como resultado de copiar películas de Hollywood o seriales del tipo James Bond.

Enumero uno solo de varios ejemplos que me tocó vivir durante mis responsabilidades al frente del control del espacio aéreo de Cuba.

A  finales de los años 70, como resultado de uno de los episodios de James Bond, donde delfines entrenados portaban explosivos y eran dirigidos hacia los blancos que los servicios secretos ingleses deseaban destruir, con el fin de eliminar a los malos de la película, se movilizaron la dirección de tropas especiales y la de seguridad personal, para elaborar rápidamente un plan que recibió la etiqueta de “Plan Escudo”, con el fin de frustrar cualquier intento similar al del episodio durante las estancias de Fidel Castro en su isla particular de Cayo Piedra, al sur de Bahía de Cochinos. El comandante era un gran aficionado a la pesca submarina, y corría el riesgo de que el día menos pensado un delfín lograra sacarlo de circulación.

Pues bien, 24 horas antes de que se efectuara el traslado del Comandante hacia Cayo Piedra del Sur, entraba en ejecución el “Plan Escudo”, donde uno de mis ayudantes, el Coronel Manuel Mesa Moreno, debía permanecer todo el tiempo en el Puesto Central de Mando, un avión AN-26 debía iniciar una línea de vigilancia permanente 20 kilómetros al sur del cayo, y un buque de la marina de guerra debía establecer también otra línea de vigilancia a unos 15 kilómetros. Personal de las tropas especiales, empleando varios helicópteros, debían mantener constante vigilancia sobre todos los pequeños cayos próximos al lugar, y una dotación de hombres-ranas con redes especiales debían acompañar al comandante durante todas sus peripecias. No importaba que tiempo el Comandante estuviera en su pesca submarina; o si le daba por recoger conchas o caracoles. Así fueran tres días, una semana o un mes, todo el andamiaje del “Plan Escudo” permanecía en vigor hasta que el Comandante estuviera de regreso en su base aérea de Playa Baracoa.

A esto se le agregó el desvío de los vuelos de aviones de pasajeros que atravesaban el espacio aéreo cubano por el corredor Varadero-Girón y que desafortunadamente se veían obligados a sobrevolar también el famoso Cayo Piedras. Esta fue la razón por lo que un tiempo después de establecido el “Plan Escudo” dicho corredor se movió en la dirección de Varadero hacia Cayo Largo del Sur.

Esta sintetizada explicación es necesaria para que el lector, que desconoce la forma y métodos de actuación del gobierno cubano, comprenda que es lo que hay en realidad detrás de este -al parecer insignificante- acuerdo de los drones con Belarús.

IV- Primera fase del “Último salvavidas”

Trataré de poner juntas todas las piezas del rompecabezas, para que se tenga una mejor idea de por qué considero que estamos en la primera fase de lo que yo denominé como “El último salvavidas” (The last life boat), aparecido en la página 311 de mi libro “INSIDE CASTRO’S BUNKER” (Dentro del bunker de Castro), en la segunda parte del capítulo 15, “THE GHOST OF ROBERSPIERRE” (El fantasma de Robespierre).

Primera pieza del rompecabezas:

Creo que no existen dudas para nadie que la dirigencia del régimen cubano, encabezada por Fidel Castro primero y ahora por su hermano Raúl, no han tenido escrúpulos para sacrificar la soberanía nacional en aras de que una superpotencia les subvencionara la dictadura totalitaria que les garantice el poder absoluto. Veamos:

-         Más de 20 años de permanencia en el corazón de la provincia Habana de una Brigada Moto-mecanizada soviética, con todos sus efectivos y armamentos, hasta que el imperio soviético se derrumbó, terminando este humillante servilismo. 

-         Más de 20 años de concesión por el régimen cubano a la metrópoli soviética de todas las áreas que antiguamente ocupara el reformatorio de menores de Torrens, para que instalaran allí el complejo de espionaje conocido como Lourdes. 

-         Entrega de un tercio de la Base Aérea de San Antonio de los Baños a la Aviación Estratégica de la Unión Soviética, para que basificaran allí los bombarderos TU-95 que realizaban constantemente exploraciones electrónicas a lo largo de las costas norteamericanas. Área a la cual se le prohibió la entrada a los militares cubanos que compartían dicha base aérea. 

-         Concesión de la defensa de los cielos de Cuba a pilotos soviéticos, que ni siquiera hablaban nuestra lengua, cuando partimos para la guerra de Angola con los mejores y más experimentados aviadores de combate cubanos.

Esta son algunas de las concesiones más significativas, para no hablar ya de la base de submarinos en la Bahía de Cienfuegos, y otros otorgamientos, que realizara el gobierno cubano durante los años que duró su dependencia del imperio soviético.

Segunda pieza del rompecabezas:

Después de ocurrida la debacle de la desaparición del mundo comunista, los países que se liberaron de dicho flagelo necesitaron varios años para un acomodo en la restructuración de sus instituciones económicas, políticas y de todo tipo, así como de sus respectivas relaciones internacionales.

Rusia, aunque no es ni la sombra de lo que fuera aquel imperio soviético que se desintegró, tiene algo muy importante que la mantiene en una posición influyente en la arena internacional: sus enormes recursos naturales y su incuestionable poderío nuclear.

Después de veinte años de haberse convertido en una democracia con todas las altas y bajas de quienes tienen en sus manos el verdadero poderío económico y político, Rusia ha vuelto a resurgir como la gran potencia que en realidad es, y ya demuestra su replanteo geopolítico en las zonas de influencia que le interesan a escala global.

Para el Complejo Militar Industrial ruso no es ningún secreto que, gracias a la influencia de Cuba, han logrado jugosos contratos de billones de dólares con Venezuela, contribuyendo a mejorar las finanzas de ese sector, que se había quedado rezagado tecnológicamente, como apuntamos en un inicio de este trabajo.

Cuba cuenta con decenas de miles de cuadros militares que no solo dominan la tecnología de ese país, sino que una gran parte de ellos conocen la lengua y costumbres de los rusos. En el mundo de los negocios ese es un gran “asset” (capital activo), que difícilmente ningún complejo militar industrial importante dejaría escapar en cualquier parte del mundo.

Tercera pieza del rompecabezas:

Muy pocos analistas esperaban los acontecimientos que han asombrado al mundo con la ya conocida “Primavera Árabe”, donde además del derrocamiento de los dictadores de Túnez, Egipto y Yemen con relativamente poca violencia, los episodios más significativos que han influenciado la política internacional han sido la rebelión que dio al traste con la dictadura de Muammar el Khadafi en Libia, y la actual insurrección que tiene lugar en Siria, amenazando seriamente al dictador Bashar al-Assad.

Los militares cubanos, que son en realidad quienes gobiernan en Cuba, han seguido muy de cerca estos acontecimientos, pues saben que estos ejemplos son contagiosos, independientemente de las diferencias culturales y religiosas que tienen esas naciones con Cuba.

Uno de los resultados de sus análisis ha originado los diferentes cambios de tácticas que se observan en los métodos represivos que utiliza el régimen, tratando de evitar por todos los medios la más mínima demostración pública que pueda convertirse en la chispa que encienda la pradera; Arrestos de líderes oposicionistas por periodos cortos, medidas profilácticas en evitación de protestas por fechas conmemorativas, desarticulación de reuniones que puedan cohesionar a la oposición, medidas activas con infiltrados en todas las organizaciones, para crear el divisionismo, y otros métodos represivos. Además, paralelamente, intentando paliar la creciente inconformidad de los cubanos, inician tímidas reformas económicas, que son cuestionables, para sacarlos de la terrible crisis a que han llevado el país después de más de medio siglo de disparates.

La polarización que ha tenido lugar con la guerra civil en Siria, donde por una parte Rusia, China y la dictadura fundamentalista de Irán, han cerrado filas en apoyo al dictador Bashar al-Assad en sus masacres al pueblo sirio, y por la otra parte, las principales naciones de occidente ofreciendo solo apoyo moral, les han reafirmado a los tanques pensantes del régimen cubano que existe un último salvavidas para prolongar su poder.

Si los rusos han echado pie en tierra en apoyo al dictador sirio, que lleva todas las de perder, y con ello arriesgan las elevadas inversiones que hicieron en su base naval de Tartus y los billones de dólares en armamento que la tiranía siria les debe ¿que no harían en el futuro si tuvieran en sus manos nuevamente el portaviones natural a solo 90 millas de su potencial principal enemigo?

No necesariamente seria esto un retorno a la guerra fría. Más bien un “reajuste geopolítico”, que contendría a Estados Unidos precisamente para evitar el regreso a aquel tipo de situación global. La dirigencia cubana, a su vez maniobra en las grandes ligas, ganando el tiempo necesario para continuar indefinidamente disfrutando de “las mieles del poder”, mientras la oposición dentro y fuera de Cuba se desgasta en la maleza de direcciones secundarias, jugando en las ligas menores.

Cuarta pieza del rompecabezas:

Como habíamos analizado en el punto segundo de este trabajo, Rusia ha quedado rezagada en el desarrollo de los UAVs casi 20 años, reconocido por sus propios jefes militares. El principal obstáculo en ese retraso está dado por los limitados radios de acción de las actuales aeronaves rusas. Talón de Aquiles que arrastran desde la guerra fría.

Ahora bien, ese rezago puede reducirse considerablemente hasta en dos terceras partes si los UAVs rusos tienen sus bases en Cuba. Si Estados Unidos, con sus bases de UAVs en Afganistán, puede operar sus Predator y Reapers desde Nevada, ¿por qué no pueden hacerlo los rusos basificándose en San Antonio de los Baños y operándolos desde Kubinka? ¿No estuvieron ya una vez basificados los bombarderos estratégicos TU-95 en esa base?

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                                Fotografia tomada por un SR-71 de reconocimiento donde aparecen los TU-95                   sovieticos en la Base Aérea de San Antonio de los Baños

Sin embargo, no debe pensarse que estos planes se implementarán a la carrera. Como bien dice frecuentemente Raúl Castro en sus discursos, será “sin prisa pero sin pausa

Por lo pronto, ya ha sido realizada una importante exploración de las posibles reacciones del “enemigo”

¿Puede alguien creer, aunque posea un reducido IQ, que el cerebro de Hugo Chávez da para los entramados que tienen lugar entre Venezuela e Irán, que incluyen la compra de una docena de drones de fabricación Iraní?

En noviembre de 2011 la Fuerza Aérea Venezolana mostró uno de los ejemplares adquiridos, un modelo denominado ANT-1X, e indicó que también se contaba con otro modelo, el Sant Arpía, nombre local para el «Mohajer» iraní, que Teherán también ha vendido a Hizbolá.

Drone Mohajer vendido a Venezuela por Iran

Los iraníes están involucrados también en la fabricación de explosivos y en la reactivación de una planta de nitroglicerina y otra de nitrocelulosa, actividad en la que está comprometida Parchin Chemical Industries, compañía sancionada por la Resolución 1737 (2006) del Consejo de Seguridad de la ONU, por exportar productos químicos con posible uso para misiles balísticos.

En este tanteo elucubrado por el estamento militar gobernante en Cuba, Hugo Chávez está jugando solo el papel de zapador en un campo minado. No porque el gobierno cubano pretenda que vuele en el intento, sino por la magnífica protección anti-explosiones que le proporciona al venezolano estar envuelto por semejante chaleco construido por una de las reservas petroleras más grandes del planeta.

Y está dando resultados. Estados Unidos ha dicho que “observa de cerca y que sigue el desarrollo de los eventos”. Retórica que me hizo recordar una de esas “observaciones de cerca” y uno de esos “monitoreos” allá por los años 70, cuando fácilmente el gobierno cubano le pasó gato por liebre a la administración de Jimmy Carter, introduciendo en la Isla bombarderos MiG-23BN, capaces de portar el arma nuclear, cuando en los acuerdos Kennedy-Krushov en la crisis de los misiles nucleares uno de los puntos exigidos por la administración Kennedy era, además del retiro de los misiles balísticos, también el retiro de los bombarderos subsónicos Il-28 Ilushin. Decisión que enfureció aun mas al Comandante, al haberlo dejado fuera de todas las negociaciones. Acuerdos que cumplieron los soviéticos llevándolos de regreso a la URSS, para después regresar a mediados de los 70 con apariencia de aviones defensivos.

Cada bombardero MiG-23BN poseía al llegar a Cuba el triple de posibilidades combativas que tenían los anteriores IL-28. El bueno de Carter se tragó el anzuelo, y después del primer escuadrón llegaron otros, hasta completar el Regimiento que al final se radicó en la base aérea de Santa Clara, en el centro de Cuba, para que pudiera actuar con facilidad tanto en dirección hacia el oriente del país como hacia el occidente, dado el gran radio de acción que poseen.

Quinta pieza del rompecabezas:

El otorgamiento por parte del gobierno cubano de una base operacional para UAVs rusos les proporcionaría un dividendo colateral altamente beneficioso. Por fin Raúl Castro, que jamás ha confiado en los aviadores, podrá dormir tranquilo sin necesidad de ellos. Pasarán a la historia aquellos días iniciales de la Revolución, cuando tuvo que recurrir a su chofer Raúl Guerra Bermejo, “Maro”, para ponerlo al frente de la Base Aérea de San Antonio de los Baños, al quitarle nosotros el sueño. Terminarán las preocupaciones de quienes defenderán los cielos de la patria. Los UAVs, aunque sean rusos, no podrán tomar decisiones independientes en contra del poder que sustentan, porque no hay humanos dentro de ellos, y desaparece la más remota posibilidad de que un humano, movido por los abusos y violaciones a los derechos de sus semejantes, tome decisiones independientes que podrían ser altamente negativas para la estabilidad de los que ostentan el poder.

Conclusiones:

No nos llevemos a engaños, los militares cubanos, altamente profesionales, están consientes que esta maniobra de los drones es intrínsecamente política y muy diferente de la otra gran crisis de los misiles nucleares de hace exactamente medio siglo, donde se estuvo al borde del holocausto en los momentos más antagónicos de la guerra fría.

En esta ocasión se trata de un intento desesperado de la octogenaria dirigencia de ganar el tiempo que necesitan para preservarse ellos mismos y sus descendencias.

Salvo quizás raras excepciones, los jefes militares profesionales comprenden que lo obsoleto y desfasado de la técnica militar con que cuentan las fuerzas armadas cubanas está a merced de los continuos avances y perfeccionamiento de las tecnologías militares más modernas, como esta de los drones que nos ocupa.

Los que mejor razonan en el estamento militar saben bien que aquel último recurso a que se acudió de “la guerra de todo el pueblo” cuando Leonid Brezhnev le dijo claramente a Fidel Castro que no contaran con ellos en un eventual conflicto con Estados Unidos, en lugar de representar una disuasión contra cualquier intervención militar extranjera se ha convertido en un boomerang, al ser los gobernantes incapaces de satisfacer las más elementales condiciones de vida y necesidades de ese “todo el pueblo”, que reconoce ahora como su único enemigo al que lo mantiene caprichosamente en su miserable existencia.

Hace mucho tiempo aquellos planes de la “Operación Estratégica contra-desembarco del país” rechazando los golpes masivos de la aviación norteamericana, ocupando las zonas de defensa al Este y Oeste de la Habana, lanzando los regimientos de la División Blindada para “aniquilar” el desembarco de la 82 División Aerotransportada de Estados Unidos en la región de Güines, y todos aquellos arrebatos napoleónicos en que vivimos durante tantos años, han quedado para exhibirse en las vitrinas del museo coprofágico de las ilusiones perdidas.

Ya no habrá invasiones, ni desembarcos por las playas, ni agrupaciones navales, ni ocupación del país, ni botas de marines pisando suelo cubano: ahora los drones se encargan de impartir justicia, o la ley del Talión, lo mismo en medio de un desierto de Yemen contra jefes de organizaciones terroristas, que apoyando a un gobierno democrático latinoamericano para eliminar en plena selva colombiana a uno los principales jefes narco-guerrilleros, o contra un dictador que masacra a su pueblo.

La adquisición de drones por parte de Cuba con el objetivo de preparar las condiciones de subordinación a una potencia extranjera, pensando en la sombrilla política que los proteja, como sucede en la actualidad con Siria, no resuelve problema militar alguno, y los norteamericanos lo verían como una provocación que podría acelerar el desenlace violento de la interminable crisis cubana.

Utilizando los mismos léxicos de los gobernantes cubanos ¿No resulta más sensato el ganar la batalla que continua perdiéndose contra el marabú, o la de acabar de darle leche a los niños mayores de siete años, antes que estas elucubraciones pretendiendo ser el ombligo del mundo?

Es imposible predecir hasta cuando el pueblo cubano resistirá las miserables condiciones en que vive por la continua insensatez de sus gobernantes. Tampoco se puede vaticinar cuánto más los gobernantes cubanos van a hurgar en los bolsillos de naciones poderosas o ricas en recursos naturales para que les resuelvan sus problemas.

Parece que no se acaban de dar cuenta, o no quieren darse cuenta, que si los norteamericanos algún día se ven forzados a actuar contra Cuba, lo harán con armas muy precisas, con poco daño colateral, destinadas a descabezar a la dirigencia y a los principales jefes políticos y militares que los respalden en las políticas alocadas con que pretenden eternizarse en el poder.

Ya no le tocará primero a los soldados de filas como en otras guerras dar sus vidas para mantener el poder de los tiranos. De ahora en adelante comenzarán a recibir el castigo en dirección inversa.

Como quedó demostrado en el más reciente conflicto de Libia, la máxima dirección del país y los jefes principales que los apoyen recibirán su merecido por muchos bunkers y centenares de túneles que construyan.

Definitivamente, estamos ante una vertiginosa carrera contra reloj. Por una parte, una dirigencia octogenaria que se le acaba el tiempo; más de medio siglo de fracasos ha sobrepasado los límites en que resulta imposible reedificar lo que destruyeron, y mucho menos “actualizar” un socialismo que nunca existió. Por la otra, un pueblo que cada día exige con más vehemencia la devolución de sus derechos conculcados.

Nadie sabe hasta qué punto podrá mantenerse el equilibrio, ni nadie puede predecir en qué momento el contenido romperá la forma en esa categoría dialéctica tan difícil de entender por los que tanto tiempo se proclamaron marxistas. Los fenómenos sociales son extremadamente complejos, y a veces… la vida nos da sorpresas.