Cubanálisis El Think-Tank   

       

        Juan Benemelis y Eugenio Yáñez

 David, Goliat, y la bomba nuclear. Enseñanzas para Cuba

El proyecto nuclear iraní

Irán, con el 9 % de las reservas mundiales de petróleo, el 17 % de las reservas de gas natural, además de su enorme potencial para producir energía geo-térmica, no tiene necesidad de desarrollar un programa de energía nuclear. Sin embargo, desde la década de los cincuenta del siglo pasado Irán comenzó su programa nuclear, con el apoyo de… Estados Unidos.

En esa época el Sha Mohammed Reza Pahlevi era un estrecho aliado de Estados Unidos y las potencias occidentales en general, y el país venía de haber defenestrado al primer ministro nacionalista Mohammad Mossadegh, empeñado en nacionalizar el petróleo iraní, con la ayuda poco disimulada de Estados Unidos e Inglaterra, por lo que tras una revuelta relativamente breve fue nombrado un nuevo premier afín a los intereses occidentales. En esas circunstancias, no había reparos en ayudar al país a comenzar su programa nuclear.

Y así marchó todo y sin dificultades hasta 1979, cuando se produjo el derribo del Sha durante la revolución liderada por los ayatolas. Entonces comenzó una gran campaña en todo Irán, y apelando a sus “hermanos” musulmanes en todo el mundo, contra el “Gran Satán” que era Estados Unidos.

Tras veintiséis años de tensiones, que incluyeron la toma de rehenes en la embajada de Estados Unidos en Teherán, el sonado fracaso de un intento comando para liberarlos, y una prolongada negociación que terminó finalmente en 1981, en el año 2005 asumió la presidencia de Irán Mohamed Ahmadinejad, uno de aquellos jóvenes estudiantes que en 1979 había penetrado en la embajada norteamericana en Teherán para tomar como rehenes a los 52 funcionarios y familiares que se encontraban en la instalación diplomática, y que fueron mantenidos en cautiverio durante 444 días.

Con Ahmadinejad en la presidencia, los proyectos nucleares iraníes recibieron no solamente más impulso, sino también mucha más visibilidad y conflictividad a nivel internacional. Mientras Corea del Norte y su muy cerrada dinastía gobernante pretende desesperadamente fabricar armas nucleares en un país empobrecido y sin demasiados recursos, Ahmadinejad y los ayatolas disponen de un extenso territorio iraní con abundantes recursos energéticos y de todo tipo.

Más grave aún, los líderes iraníes no se ocultan para proclamar la pretensión de destruir el Estado de Israel y arrojar al mar a los israelíes, hacerle desaparecer como nación, y continúan la fabricación, además de la de armas nucleares, de misiles balísticos con capacidad para alcanzar en pocos minutos no solamente el territorio de israelí, sino también a Europa, y se proclaman como los campeones del “antiimperialismo” y la “solidaridad internacional”.

No por gusto, además de ser estrechos aliados y soporte de la tiranía siria de Bashir el Assad y sus alawitas, apoyar financiera y logísticamente a las organizaciones terroristas HizbAlláh y Hamás, y a los sectores más radicales de las fuerzas palestinas que no están interesados en ningún tipo de arreglo pacífico con Israel, hicieron desde hace mucho tiempo muy buenas migas con los gobiernos tiránicos de Corea del Norte y con los personajes menos recomendables del Tercer Mundo, como lo son Fidel Castro y Hugo Chávez, y por extensión Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa, así como Rubert Mugabe, Mengistu Haile Marian, y casi todos los dictadores africanos y mesorientales de la peor calaña.

 

La Agencia Internacional de Energía Atómica (International Atomic Energy Agency, IAEA), ha revelado que Irán posee uranio enriquecido hasta el 27 % en su planta de enriquecimiento en Fordo. Asimismo, el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (Institute for Science and International Security, ISIS), con base en Estados Unidos, ha hecho pública recientemente la producción iraní de cinco años, de uranio hexafluorido enriquecido, señalando que tal cantidad producida sería suficiente para armar, por lo menos, cinco bombas nucleares.

Se dice que en la Venezuela de Hugo Chávez se explotan minas de uranio, que son protegidas bajo la asesoría cubana, y todas las semanas parte un avión desde Caracas en vuelo directo a Damasco-Teherán, que de seguro no lleva flores ni caramelos. Es por ello que la confianza hacia el régimen iraní es cuestionable, no sólo para gran parte de la comunidad internacional, sino para vastos sectores del mismo pueblo iraní. Porque la fiera retórica de los altos funcionarios de Teherán, insistiendo en la confrontación, es contraproducente, al no mostrar iniciativas de ningún tipo con la intención de lograr una solución diplomática constructiva.

Las preocupaciones de Israel

Por eso Israel, al lidiar con el expediente iraní y la camarilla que dirige el país, se debate en el delicado y peligroso, pero imprescindible cuestionamiento de “bombardear o ser bombardeado”. Los temores israelíes no son infundados, pues Teherán ha reiterado una y otra vez que se debe destruir a Israel, a la vez que apoya con recursos y armamentos a todos los militantes anti-israelíes en todas partes del mundo.

En otras palabras, si Israel no asume la iniciativa de atacar militarmente a Irán para intentar destruir las facilidades donde se construye el armamento nuclear, muchas de ellas soterradas, tendrá que enfrentarse eventualmente a un enemigo con armas atómicas, y que está dispuesto al holocausto sin que le tiemble la mano ni la voz, pues la pandilla dirigente iraní está convencida de que cumple un mandato divino y desarrolla una acción mesiánica que el mundo le agradecerá si hace desaparecer al “Pequeño Satán” (Israel), que no es más que un pérfido instrumento del “Gran Satán” (Estados Unidos).

Esa política irracional de las fieras en Teherán, obcecados con un supuesta misión divina en beneficio de la humanidad, según su estrecho y cavernícola punto de vista, no se diferencia para nada de la que medio siglo atrás se pretendía implementar en La Habana durante la crisis de los misiles, cuando Fidel Castro le escribió a Nikita Jrushev:

 

“Si el segundo escenario es implementado y los imperialistas invaden a Cuba con el objetivo de ocuparla, el peligro que esa política agresiva representa para la humanidad es tan grande que tras tener lugar ese hecho la Unión Soviética no debe nunca permitir circunstancia alguna en que los imperialistas puedan ser los primeros en lanzar un ataque nuclear contra ella... Le manifiesto lo anterior porque yo creo que la agresividad de los imperialistas es extremadamente peligrosa y que si ellos de hecho llevan a cabo el acto brutal de invadir a Cuba en violación de la ley y la moral internacional, ese sería el momento para eliminar tal peligro de una vez y para siempre a través de un acto de legítima defensa, y aunque se trataría de una solución dura y terrible no hay otra alternativa”.

La diferencia estriba en que Castro no disponía de los misiles, y necesitaba para una acción tan irresponsable, descabellada y criminal la aprobación de Moscú, que afortunadamente no perdió el mínimo sentido común imprescindible para no hacerle caso al Comandante, pero los iraníes pretenden ser ellos mismos los dueños y señores no solamente de los misiles y las armas nucleares, sino también de los maletines y los códigos con los que se toman las decisiones para lanzarlas.

Por ello, los israelíes han dejado bien claro que no van a tolerar un Irán con armas nucleares, e incluso han dejado entrever que de ser necesario utilizarán la fuerza militar en el momento en que Irán alcanzara el punto de no retorno en la fabricación de armas atómicas. Por ello, las opciones militares israelíes se hallan en el tapete, con independencia de que las sanciones económicas puedan imponer la negociación al Irán.

La ONU, las negociaciones, las sanciones y los compromisos

La ronda de negociaciones de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania, con Irán, que tuvieron lugar en mayo pasado en Bagdad, quedó inconclusa, pues como pre-condición para detener el enriquecimiento de uranio de alta gradación Teherán requirió el levantamiento de las sanciones económicas.

Estados Unidos había establecido el primero de julio como fecha tope para el embargo total petrolero, cuando se debería haber dejado de comprar petróleo a Irán, a la vez que no se le venden productos derivados y gasolinas, fundamentales para los iraníes, que no son significativos productores de estos derivados; pero al no lograrse la solución negociada, Washington decidió extender entonces esta fecha para dar tiempo a obtener un compromiso de Irán. Teherán puede interpretar estos cambios de plazos como muestra de indecisión o desacuerdo entre las naciones occidentales. Ya Estados Unidos había concedido al Japón y a 10 naciones más de la Unión Europea un lapso de seis meses para que gradualmente cortaran sus compras de petróleo al Irán.

Dado el estado tan frágil de las economías europeas, la implementación de sanciones financieras a Irán implica consecuencias negativas para la Unión Europea. Los inflados precios del petróleo pueden dar al traste con las inestables economías no solamente de Grecia y Portugal, sino también las de España e Italia, y varias más.

La exportación histórica de Irán, de unos 2.5 millones de barriles diarios, ha caído a un 15-20 %. Pero Irán ha montado una amplia y compleja operación para vender el petróleo, utilizando tanqueros de mediano tamaño que navegan impúdicamente con banderas de Abu-Dhabi y de Omán. Europa también ha favorecido a que Irán a circunvale el embargo, al poner pocas restricciones a los seguros de los tanqueros que transportan petróleo al Asia.

Europa, en medio de una profunda crisis económica y desempleo, así como el resquebrajamiento de pilares fundamentales de la Unión Europea, como la moneda común y la libertad de movimiento entre fronteras, se consume en la indecisión, entre el temor al belicismo iraní y al fantasma de una agudización aún mayor de la crisis económica con precios del petróleo inalcanzables.

El presupuesto iraní para este año fiscal, 2012, fue de unos $50,000 millones; su ministro de finanzas, Yuval Steinitz, ya ha predicho el colapso de la economía interna. El rial (la moneda iraní) se ha derrumbado en un 50 % a medida que el mercado negro crece en ese país. La inflación ya es endémica, y el costo de los alimentos se ha incrementado en un 125 %, obligando al Estado iraní a mantener subsidiada el 60 % de su población. Cualquier parecido con situaciones que ocurren en Cuba en medio de la “actualización del modelo” no es para nada coincidencia. Pero Irán enfrenta un férreo embargo de muchas potencias a la vez, mientras en Cuba el único embargo verdadero, el único bloqueo verdadero, es el que han impuesto los hermanos Castro, la dictadura y el partido comunista a su propio pueblo por más de medio siglo.

El Consejo de Seguridad de la ONU, (más Alemania) decidió entonces sostener una segunda ronda en Moscú, que tuvo lugar en junio pasado, esperanzados en que el embargo de petróleo que se aplicaba forzaría a la República Islámica a desacelerar sus ambiciones nucleares. Alemania fue la que se mostró más vehemente a favor de una solución política y diplomática al tema nuclear, comprometiéndose incluso a brindar toda la asistencia técnica para el desarrollo de un programa nuclear pacífico en Irán.

Asimismo, los gobiernos de China y de la India también han expresado su enorme interés en ayudar al Irán a que desarrolle reactores nucleares con tecnología de torio en vez de la de uranio. Estos nuevos mercaderes mundiales cuasi-capitalistas, como China y Rusia, por supuesto que no cooperan con la total aplicación del embargo sobre Irán. No por gusto Estados Unidos presiona continuamente a Beijing para que se una al embargo petrolero, pero la cancillería pequinesa no se guarda en expresar a voz en cuello que se opone a las sanciones económicas.

Rusia, en acre lenguaje boyardo, acusó a Estados Unidos de imponer unilateralmente nuevas sanciones contra Irán, calificándolas de medidas irracionales que entorpecían todo el esfuerzo de negociación.

Hay muchos intereses alrededor de Irán para que resulte fácil concertar todas las acciones que pudieran frenar la aventura nuclear iraní. Los esfuerzos para endurecer las sanciones internacionales se ven torpedeados constantemente en el Consejo de Seguridad de la ONU por Rusia y China, quienes ejercen el veto a que tienen derecho en su condición de miembros permanentes del Consejo. Ambos tienen importantes intereses financieros con Irán. Pero ello no quita que tanto China como Rusia estén también frustradas y preocupadas por la retórica guerrerista de los fundamentalistas iraníes, que alardean constantemente de usar su futuro poder nuclear contra Israel.

La India también se muestra en contra de ampliar las sanciones, puesto que Nueva Delhi y Teherán han incrementado a $25,000 millones su comercio bilateral anual, amén de los sustanciales pagos en rupias (la moneda hindú) por la compra de petróleo, confirmando la intención de no prestar atención a las sanciones promovidas por Estados Unidos,

La producción interna iraní sigue descendiendo, y el temor internacional a la recesión ha provocado una disminución de la demanda económica general, y por ende, de la producción de petróleo mundial; a todo ello se une la imposición del embargo petrolero al Irán. Esta locura de precios alcistas sólo ha beneficiado a las compañías petroleras internacionales y algunos productores, especialmente a la Arabia Saudita.

Tanto Japón como Corea de Sur, que consumían el 26 % de las exportaciones petroleras iraníes, ahora lo reciben de la Arabia Saudita. Al igual que el África del Sur, la cual acudió a los príncipes sauditas después de poner un alto a sus negociaciones con Irán; todo ello, agregado a los cuantiosos embarques hacia Estados Unidos, el cual ha elevado su demanda de petróleo saudita en un 25%. Los saudíes incrementan sus arcas ya abundantes al desviarse hacia ellos las compras de clientes importantes, que por una u otra razón están cooperando con las sanciones internacionales.

Todo este escenario, donde las cacareadas sanciones económicas sobre Irán, en realidad no funcionan totalmente, debido a que Rusia, China y la India, no se ocultan en comerciar con Irán, repetimos, todo este escenario tiene a los israelíes contra la pared, puesto que les está imponiendo como solución el conflicto bélico, que sin dudas elevará en flecha los precios del petróleo, en un momento crítico de la economía mundial.

Estados Unidos: entre las negociaciones y las elecciones presidenciales

Por ello, Israel sabe que las sanciones en realidad no son contra Irán, sino que han sido diseñadas por Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, para imposibilitar su plan de ataque militar a las instalaciones nucleares en Irán. Algo así como el embargo norteamericano contra el gobierno cubano, que a pesar de su baja efectividad a estas alturas ha sido mantenido inconmovible por las diferentes administraciones estadounidenses a lo largo de los años, lo que ha contribuido, entre otras cosas, al desarrollo del sur de la Florida como puente con América Latina, función que en buena parte desarrollaba La Habana, y la Isla en general, antes de 1959.

Ha sido idea de la administración norteamericana discutir con Irán el limitar su programa de enriquecimiento bajo una propuesta ya planteada en mayo, en la famosa reunión de Bagdad. La misma permitiría a la República Islámica disminuir el enriquecimiento de uranio a un 20 %, cantidad que se dice impide el desarrollo de armas nucleares, a cambio de clausurar el bunker de Fordo, y sacar de su territorio los actuales inventarios.

Pero se incrementan las presiones sobre el presidente Barack Obama, tanto desde Israel como desde el Congreso norteamericano, por obtener ya un resultado; algo que no es de su agrado debido a las elecciones presidenciales de noviembre, que lo lleva a rechazar cualquier compromiso militar.

Una carta bi-partidista, firmada por 44 senadores, es una fuerte presión sobre el presidente, porque le ha pedido a Obama que corte de cuajo las negociaciones, a no ser que Irán acepte clausurar el bunker de Fordo, y limitar su disponibilidad de uranio embarcando fuera todo el material de alta gradación.

El presidente Obama ha echado mano del premier turco, Tayyip Recep Erdogan y de su canciller Ahmet Davutoglu, con quienes coordinó estrechamente en ocasión de la reciente cumbre de Seúl, Corea del Sur, que actúan como intermediarios con Irán. Pero Teherán no está contenta con esta actuación turca, al igual que tampoco con la del premier iraquí, Nouri al-Maliki.

El gobierno israelí ha ido elevando, mes por mes, su irritación ante la disconformidad americana de actuar contra Irán. En fecha reciente, y ante los estupefactos generales norteamericanos, Israel canceló su participación en un planeado ejercicio militar conjunto. El vicepremier israelí Moshe Yaalon ha llegado a calificar de incapaz a la administración Obama, y el canciller israelí, Avigdor Lieberman, urge constantemente a Estados Unidos para que se mueva de las palabras a los hechos.

Y es que Netanyahu se niega a poner en manos de otros la supervivencia del Estado de Israel. Para el premier israelí, Obama considera que, de dispararse las acciones militares ello permitiría a que Irán se lanzase a seguir construyendo “la bomba”. Pero la percepción de los israelíes sobre el tema es precisamente la contraria: de dispararse las acciones militares Irán quedaría imposibilitado de continuar construyendo “la bomba”.

Por ello, los americanos están más deseosos que Netanyahu para buscar un acuerdo con Irán, permitiendo que retenga una capacidad modesta de enriquecimiento, sin que acumule lo suficiente para un arma nuclear. Pero Israel no niega su escepticismo a lo que llama el límite de la “zona de inmunidad”. Para Netanyahu la línea roja se halla en ese punto capaz de prevenir a Irán disponer de una capacidad tecno-material para enriquecer uranio, pues en cualquier momento podría contemplar fabricar la bomba.

Los líderes israelíes han advertido a la administración del presidente Barack Obama de que “la candela” va a ser en 2012. El ministro de Defensa, Ehud Barak, ha puntualizado que actuarían antes de que Irán traspasase la llamada “zona de inmunidad”, es decir cuando se logre que operen totalmente las centrífugas ocultas en cuevas en las montañas aledañas a Qom.

El sobresalto israelí es que todo lo necesario para echar a andar los reactores nucleares de Bushehr se halla en proceso. Muchos consideran, entre ellos el Mossad, que Irán llegará a ese punto en algún momento antes de fin de año (2012), por ello el tiempo límite para comenzar las acciones militares, si bien no es cuestión de semanas, tampoco es de años.

Incluso si los objetivos actuales de la administración Obama se logran, con lo de que Irán disminuya hasta un 20 % su enriquecimiento de uranio y exporte todo el arsenal de lo enriquecido, ello no es suficiente para los israelíes, pues dejaría a los fundamentalistas de Teherán con más de 6,000 kilogramos (seis toneladas) de uranio enriquecido, capaz de ser aumentado al nivel requerido para bombas nucleares en un futuro. 

El futuro de la revolución iraní

Irán no es una nación homogénea, y sus más de 75 millones de habitantes no son una unidad indisoluble: muchos de ellos están parcelados en diversos grupos minoritarios, tanto religiosos como étnicos. La población iraní no se siente satisfecha con sus líderes “revolucionarios” ni con la intolerancia religiosa, como tampoco con los fraudes electorales que han sido perpetrados, ni con la intromisión de los ayatolas y la guardia revolucionaria en todos los asuntos de la vida nacional. El belicismo que se respira en los medios oficiales no moviliza a la población como hace treinta y tantos años.

Los Baluchis del sureste iraní claman por liberarse del gobierno central, y desarrollan una lucha guerrillera para obtener este objetivo. Los miembros del movimiento MEK (Mujahideen-e-Khalq), desarrollan operaciones para penetrar el sistema de comunicaciones y telefónicos iraníes. El MEK es parte del Consejo Nacional de Resistencia iraní, con base en París, una coalición de organizaciones, personalidades y grupos iraníes demócratas que se plantean establecer una democracia secular y un gobierno de coalición en Teherán.

Esta organización existía ya en tiempos de Saddam Hussein, quien le había brindado santuario para lanzar sus operaciones sobre Irán. El MEK tiene su base principal en una anterior base militar norteamericana, cerca del aeropuerto de Bagdad, y funciona bajo la sombrilla y protección de Estados Unidos.

El MEK recibe entrenamiento en comunicaciones, criptografía, tácticas subversivas y demás, programa a cargo del Comando Especial de Operaciones Conjuntas (JSOC) con base en Nevada. El MEK también está apoyado material y financieramente por Israel y Arabia Saudita.

Las opciones de los israelíes

Israel no se halla cómodo con las proposiciones de Obama, pues considera que dejarían a Teherán con capacidad para fabricar en cualquier momento “la bomba”, incluso bajo la sombrilla de un programa supuestamente “pacífico”. Por eso Netanyahu exige que Irán se deshaga de todo el uranio enriquecido, y si las negociaciones no logran tal cometido, ordenará la acción militar.

Ante el escepticismo de los Estados Mayores europeos, e incluso del norteamericano, los israelíes si piensan que no hay instalación iraní, incluso la supuesta estratégica de Qom, que sea invulnerable a sus precisos ataques. Hay que recordar que ya en 1967 y 1973, tanto en la guerra de “los seis días” como en la del “Yom Kipur”, los israelíes demostraron en sus enfrentamientos con los ejércitos árabes que los conceptos militares “clásicos” de correlación de fuerzas, misión inmediata y misión estratégica, decisiones entre ofensiva y defensa, o “racionalidad” de los objetivos, no funcionan de igual manera cuando sus fuerzas armadas están involucradas en combates por la supervivencia nacional.

Para los estrategas israelíes, sólo bajo una sombrilla nuclear es que Irán podría ser inmune a su brazo armado. Y están dispuestos a impedirlo de cualquier manera. Tampoco puede olvidarse, por otra parte, que aunque no está comprobado ni se ha reconocido oficialmente, son muchas las opiniones que coinciden en señalar que los israelíes sí disponen de un arsenal atómico, reservado para lo que serían situaciones de emergencia estratégica de supervivencia. Y si Irán dispusiera de un arsenal nuclear, ¿sería esto un escenario de emergencia estratégica de supervivencia para Israel?

La administración Obama está convencida de que un ataque israelí desbarataría la coalición internacional que ellos han armado contra Irán, colapsaría el programa de sanciones, y plantearía un escenario de consecuencias nada predecibles, sobre todo cuando todo el Medio Oriente se halla convulsionado por revoluciones y cambios.

Puede resultar muy cierto, pero los israelíes no están dispuestos a arriesgar su existencia como nación para asegurar la tranquilidad de los norteamericanos para sus elecciones y sus enfoques geopolíticos para la región, o la de los europeos con los precios del petróleo. Ya antes y durante la Segunda Guerra Mundial supieron como se desarrolló el Holocausto con tantas potencias mirando para el otro lado, para confiar su supervivencia a quienes no sean ellos mismos.

Entre Israel y Rusia existe una amplia relación económica y cultural, inspirada por más de un millón de inmigrantes de la ex Unión Soviética que ahora viven en el Estado judío. Pero ambos países tienen diferentes criterios respecto al programa nuclear de Irán y sobre los levantamientos armados en Siria, aliado de Rusia. Rusia, por ejemplo ha invertido alrededor de $1,000 millones en el reactor nuclear de Bushehr.

Como voz influyente en los debates internacionales sobre Irán, el Kremlin ha bloqueado toda acción drástica contra Irán y Siria, mientras Israel ha indicado que actuará militarmente de no detenerse el programa nuclear iraní.

En ocasión de la reciente visita a Israel del presidente ruso, Vladimir Putin, tratando de encontrar una salida negociada al diferendo de los israelíes frente al peligro nuclear iraní, su contraparte le urgió que no siguiera ayudando al programa nuclear de Irán. Si bien Putin estuvo de acuerdo y expresó públicamente que Irán con armas nucleares representa un peligro para Israel y para la región, Netanyahu insistió que debía cesar todo el enriquecimiento de uranio en Irán, y se debían desmantelar las instalaciones nucleares de Qom.

Netanyahu añadió, además, que Siria tenía que detener su sangrienta represión sobre el pueblo y expresó que Israel temía que las armas rusas en Siria podían caer en manos de los militantes de HizbAlláh en el vecino Líbano. Ello no debió sonar de manera agradable a los oídos de Putin, el cual ha estado vendiendo armas a Damasco en medio del violento levantamiento popular, y obteniendo ingentes cantidades de dinero para Rusia a través de estas bochornosas operaciones “comerciales”.

Sin embargo, todo indica que no hubo concesión por parte del Kremlin. El resultado de la visita de 24 horas de Putin tiene profundas implicaciones sobre la decisión israelí de golpear y destruir las instalaciones nucleares de Teherán, o de dar más tiempo a que se encuentre una solución diplomática. Aunque sea imposible conocer la realidad en estos momentos, no sería imposible que una vez que Putin tomara el avión de regreso el liderazgo israelí haya tomado la decisión de que podría esperarse que Putin lograra la disuasión de los iraníes, o que, por el contrario, se haya convencido de que no hay opciones no militares para detener el peligroso programa nuclear iraní y, por lo tanto, haya comenzado la cuenta regresiva para la orden del ataque masivo sobre las instalaciones iraníes.

Aquí no se trata de las reiteradas campañas propagandísticas que continuamente se lanzaron desde La Habana, y ahora se repiten en Caracas también, sobre una “inminente agresión imperialista” que siempre estaba a punto de producirse y nunca se produjo, porque una vez que no existieron misiles nucleares en Cuba, después de la Crisis de Octubre de 1962, Estados Unidos nunca más pretendió una invasión a Cuba. Y lo de invadir Venezuela es posible que ni el propio Hugo Chávez se lo crea. Sin embargo, lo de destruir Israel y lanzar a sus habitantes al mar no surge de campañas propagandísticas diseñadas en Jerusalén o Tel Aviv, sino de las propias declaraciones de los “iluminados” dirigentes iraníes.

Israel se está preparando muy seriamente para el enfrentamiento armado con Irán y para destruir su potencial arsenal nuclear, independientemente de lo que puedan pensar Barack Obama y Mitt Romnney, de la fecha de las elecciones en Norte América, y de los planes de rescate financiero entre las naciones de la Unión Europea. También, independientemente de lo que pueda pensar Vladimir Putin, el liderazgo ruso y los ejecutivos-mafiosos de la industria armamentista rusa.

Para complicar más las cosas, con el deterioro del poder del sanguinario régimen de Bashir al Assad en Siria, surge con fuerza el peligro de que las armas químicas de los arsenales del carnicero de Damasco pudieran terminar en manos de los terroristas de HizbAlláh, lo que acrecentaría mucho más un peligro mortal para los israelíes, quienes según parece ya han ordenado a sus fuerzas armadas prepararse para ejecutar acciones de ocupación y control de tales arsenales en territorio sirio.

Se calcula que bastan dos horas de movimiento desde los arsenales sirios de armas químicas para alcanzar el valle de la Bekaa, en el Líbano, donde la organización terrorista HizbAlláh mantiene el control. Se supone que en Siria existen entre 20 y 30 lugares de almacenamiento de armas químicas, que incluyen sarín, gas mostaza, y otros. Y además de las armas químicas, podrían moverse hacia allí los misiles Scud C y D, capaces de portar cabezas con el letal armamento químico. Aunque existe la hipótesis que Assad y su camarilla podrían pretender moverse ellos mismos hacia la Bekaa, utilizando el armamento químico como su seguro de vida y herramienta de negociación, en caso de que tuvieran que abandonar Damasco por la presión de los rebeldes.

El problema no alarma solamente a los israelíes: Turquía y Jordania también están preocupadas por la posibilidad de que ese armamento químico se disemine irresponsablemente por la región, y de igual forma se preparan para actuar en una situación de emergencia alrededor de estos asuntos, así como el Comando Central de EEUU. Estimados independientes sugieren que serían necesarios hasta setenta mil combatientes de unidades especiales para garantizar el control seguro de esos arsenales. La buena noticia sería que en pocas horas también los israelíes podrían mover todos esos arsenales a lugares seguros en territorio judío.

Los israelíes han sido los más extremadamente claros en sus intenciones: Israel tendría que actuar… si hubiera un riesgo de que las armas químicas y misiles sirios pudieran caer en manos de grupos militares” como HizbAlláh o Al Qaeda, dijo el Primer Ministro Benjamín Netanhayu. Y el Ministro de Defensa, Ehud Barak fue más directo aún: “He ordenado a las fuerzas israelíes prepararse para una situación donde tendríamos que considerar la posibilidad de lanzar un ataque contra los arsenales de armas sirias”.

En sus enfrentamientos con estos peligros letales que ponen en juego su  existencia misma, tanto en Irán como en Siria, los israelíes pretenden presentarle al mundo un fait accomplit después del ataque a las instalaciones nucleares iraníes o a los arsenales sirios de armas químicas; un hecho consumado, por el que sin dudas recibirán críticas, sanciones y condenas. Ellos prefieren ese riesgo al otro, inaceptable, de perecer bajo los efectos de armas químicas o convertirse en polvo nuclear.

Porque se pudo sobrevivir en la historia a la destrucción del templo de Jerusalén, a la diáspora de miles de años, al Holocausto, a guerras frente a varios países árabes a la vez, y a continuos atentados terroristas en todas partes. Y tal vez se podrían resistir, aunque con enormes pérdidas, reiterados ataques  con armas químicas de exterminio en masa. Pero no es posible sobrevivir a un bombardeo nuclear como el que los extremistas iraníes en Teherán estarían deseosos de lanzar en cuanto tuvieran el armamento necesario para ello.

Por eso, mientras los israelíes puedan evitarlo, Irán no será una potencia nuclear.

(continuará)