Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                              La pesadilla africana del Che

                                                                                                 por Antonio Arencibia      

 

 

Fechadas en Enero de l966 y acabadas de escribir en sus habitaciones en la Embajada de Cuba en Dar es Salaam, Tanzania, Ernesto Che Guevara con sus memorias del Congo resumía una gran experiencia en su vida de revolucionario. El libro allí escrito, está basado en su Diario de Campaña cuando comandaba a unos 120 militares cubanos, casi todos negros, que trataban de entrenar a los guerrilleros antigubernamentales en la que fuera  antigua colonia de Bélgica. Quizás la frase con que empiezan esas memorias tuvo gran peso en la decisión de Fidel Castro de mantenerlas en secreto durante 33 años: “Esta es la historia de un fracaso.” (1)

Encontramos en ellas, además, múltiples e interesantes revelaciones que arrojan nueva luz sobre las últimas acciones de Guevara y las circunstancias de su muerte.  Transcurridos ya  40 años del final de la experiencia congolesa parecería que se hacen innecesarios los misterios que sobre aquella empresa mantiene la cúpula gobernante castrista y que en su momento justificaron como “desinformación al enemigo”. Hoy, se pueden conocer los hechos en muchas partes del mundo,  pero el libro todavía no se ha editado en Cuba. Para que los cubanos en la Isla tengan acceso a este documento capital, Cubánalisis - El Think-Tank lo reproduce en su totalidad, junto con este artículo, en la sección Documentos. Igualmente, una versión del castrismo oficial que se refiere a la experiencia (mejor decir el fracaso) de Che Guevara en el Congo.

 En 1999 se publica en el extranjero la versión oficial autorizada por Fidel Castro. En el Prólogo, Aleida Guevara March, hija del argentino-cubano, además de agradecerle  su  “…esfuerzo y dedicación […] en la revisión minuciosa de este documento” (p.5), presenta una carta inédita de Castro a su padre de junio de l966. En ella le escribe:

 “...encontré sumamente interesante el trabajo sobre el C. [Congo] y creo que vale realmente la pena el esfuerzo que hiciste para dejar constancia escrita de todo...."(2) [ Y le plantea que] :

“…dada la delicada e inquietante situación en que te encuentras ahí, debes, de todas formas, considerar la conveniencia de darte un salto hasta aquí.

Tengo muy en cuenta que tú eres particularmente renuente a considerar cualquier alternativa que incluso poner por ahora un pie en Cuba…" (3).

¿Dónde esta Guevara siete meses después de la evacuación de sus hombres del Congo-Leopoldville? ¿Por qué, según le escribe Castro, está renuente a regresar a Cuba?

 Para responder a estas primeras interrogantes hay que ir hacia atrás en el tiempo. Mientras el contingente militar cubano se iba agrupando en el lado congoleño del Lago Tanganyka, avanzaban los preparativos para la presentación del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Cuando se sucedían las escaramuzas y combates de estos hombres con las tropas del gobierno de Moisés Tshombe y los mercenarios blancos,  el indiscutible Primer Secretario daba lectura en Cuba a la famosa “Carta de Despedida” del Che.

Esa carta va a constituir una pieza fundamental en el destino del Che y en la construcción del mito guevariano.  La autoimportancia que se daba el argentino, se proyecta cuando habla de igual a igual con Castro y escribe:

 “Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos” (4).

 Esto va a ser el núcleo de la leyenda que lo arropará como un sudario, conduciéndolo al desastre de la Quebrada del Yuro ¿Por qué ningún cubano o extranjero de los muchos que participaron en actividades “internacionalistas”, antes o después del Ché, recibió este tipo de publicidad?

 Durante mucho tiempo, especialmente después de su muerte en La Higuera y de la publicación de su Diario de Bolivia, se le hizo creer al pueblo cubano que la misiva marcaba la salida de Guevara hacia el Altiplano. Sin faltar,-técnicamente-, a la verdad se presentaron las fotos de su transformación física y su disfraz como “Ramón” junto a las del guerrillero, ya perfectamente reconocible, en uniforme de campaña. Pero nada se supo durante muchos años sobre su aventura africana como una más de las peripecias del famoso guerrillero desde el momento de sus últimas apariciones públicas en Cuba en Marzo de 1965,  hasta su llegada a Bolivia, en Noviembre de l966.

 

Las circunstancias históricas

Cuando se centra la atención en hechos como estos, se tiende a magnificar el objeto y a perder el contexto. En el caso de la participación cubana en el conflicto del antiguo Congo Belga, es fácil olvidar que Cuba no cesaba de ocupar las primeras planas de los más importantes diarios del planeta al ocurrir allí, en vertiginosa sucesión, el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista, las leyes de Reforma Agraria y de nacionalización de empresas cubanas y extranjeras; la declaración del Socialismo en la Isla y el alineamiento con el bloque soviético, la crisis  de los cohetes y el aplastamiento brutal de la resistencia anticomunista en El Escambray. Simultáneamente a los hechos recogidos en los grandes titulares, la “dirección de la Revolución” había venido impulsando acciones clandestinas en América Latina, como fueron las expediciones a Panamá, Santo Domingo y Haití, el entrenamiento de fuerzas rebeldes en Guatemala en 1962 y un ambicioso intento guerrillero para  Bolivia, Perú y Argentina en 1963, organizado por Ernesto Guevara.

Para el cambio de escenario es necesario comprender que los años 60 constituyeron la década de África, cuando el Reino Unido y Francia encabezaron la descolonización del continente, otorgando en conjunto la independencia a 23 territorios. Bélgica les siguió con la independencia de lo que se conocería como Congo-Kinshasa, Ruanda y Burundi. Incluso España dio la independencia a Guinea Ecuatorial. Solamente en 1960, Francia, dio la independencia a 9 de sus 15 colonias africanas.

En el contexto de la Guerra Fría, podrá imaginarse el terremoto político que esto significó.  Estados Unidos, teniendo como aliados a las antiguas metrópolis europeas, trató de incrementar su influencia política con los nuevos miembros de la Organización de Naciones Unidas. Por otra parte, la entonces Unión Soviética y China, vieron las puertas abiertas a la penetración en África a través de la apertura de embajadas, mediante intercambios “culturales”, becas a estudiantes, ofrecimientos de ayuda económica y envío de técnicos.

No es sorprendente que la Revolución Cubana sea un factor nuevo que entra en la escena política con tremendo ímpetu, porque  Fidel Castro aspira a multiplicar la fórmula que lo llevó al poder. Cuba será una fuerza desestabilizadora en los escenarios cambiantes del Tercer Mundo, y bien pronto, con Argelia como primer objetivo, comienza su intervención en África.

En 1961 muchas de las armas capturadas a la fuerza expedicionaria de los exiliados cubanos en Bahía de Cochinos, son enviadas al Frente de Liberación Nacional de Argelia cuyos fellagas se enfrentaban al ejército colonial francés. Firmada la independencia por decisión de Charles de Gaulle, el 5 de Julio de 1962, Argelia se convertirá en la primera base de los cubanos en África y su presidente Ahmed Ben Bella en el principal aliado en el continente.(5)

Después de poner al mundo al borde de la catástrofe nuclear con su política aventurerista, Castro no se contiene, a pesar de los intentos de Nikita Kruschev de moderarlo. Exactamente un año después de la crisis, en Octubre de 1963, y ante el enfrentamiento militar argelo-marroquí por disputas de territorios en la región de Tinduf, llega a Argelia un contingente militar cubano de varios cientos de hombres y 22 tanques soviéticos dotados de alta tecnología (6). Empiezan fieros combates, contando por el lado argelino, además de los cubanos, con cobertura aérea del ejército egipcio de Gamal Abdel Nasser y por el otro lado con norteamericanos pilotando los helicópteros que transportaban a las tropas marroquíes. Los estados africanos, preocupados por la internacionalización del conflicto, logran el armisticio y la creación de una zona desmilitarizada, terminando así la intervención cubana. En justicia hay que señalar que esta expedición fue organizada al detalle por Raúl Castro, y ejecutada por hombres de su confianza.

Simultáneamente se van a ir dando las condiciones que permitirán el acceso futuro de los cubanos al África subsahariana. Cuando en diciembre de 1963  el Sultán y los grandes mercaderes árabes reciben de los ingleses el control político en Zanzíbar, un grupo de zanzibareños entrenados en Cuba va a organizar una breve pero sangrienta insurrección que concluirá con el derrocamiento del gobierno sultánico. Esta acción precipitada que no fue coordinada con la alta dirigencia en La Habana,  concluirá en pocos meses, con la unión de Tanganyka y Zanzíbar en la República de Tanzania.(7).

Han transcurrido tres años del asesinato del Primer Ministro Patricio Lumumba a manos de los gendarmes de Moisés Tshombe, asesorados por militares belgas, cuando se producen en el Congo–Kinshasa cuatro alzamientos con apoyo de China Comunista encabezados por los lumumbistas Pierre Mulele, Gastón Soumialot, Joseph Kabila y Christopher Gbenye, que llegan a establecer en la antigua Stanleyville una “República Popular del Congo”. El gobierno central, con Tshombe como Primer Ministro, cuenta ahora con el apoyo de las grandes potencias occidentales  y la presencia de numerosos “soldados de fortuna” sudafricanos y de otras nacionalidades. Esto concita el repudio de los jefes de estado africanos encabezados por Argelia, Egipto, Ghana, Guinea. Malí y Tanzania que van a acordar el aislamiento de Tshombe y el apoyo a los rebeldes. En cuando los paracaidistas belgas con apoyo norteamericano y británico desalojan a los rebeldes “simbas” de Stanleyville y hacen huir a los líderes de la insurrección al exilio, Argelia y Egipto solicitan ayuda para mantener la rebelión y Ben Bella pide ayuda a sus amigos cubanos.

Como parte de la estrategia cubana para África, después de un periplo oficial de poco mas de tres meses que lo lleva a Naciones Unidas, y luego a nueve países de África, Ernesto Guevara- de total acuerdo con Castro (8)- va a coordinar con el presidente argelino, como incrementar la lucha de los lumumbistas. El 24 de Febrero de 1965 se inicia en Argel el Seminario Económico de Solidaridad Afroasiático, donde Che Guevara pronuncia un discurso definitorio en el que dice:

 “.... Debemos convenir en que los países socialistas son, en cierta manera cómplices de la explotación imperial [.....] Los países socialistas tienen el deber moral de liquidar su complicidad tácita con los países explotadores del Occidente[...] Las armas no pueden ser mercancías en nuestros mundos, deben entregarse sin costo alguno y en las cantidades necesarias y posibles a los pueblos que las demanden, para disparar contra el enemigo común..." (9)

Esta crítica pública a la Unión Soviética es un elemento de peso en la coyuntura que conduce a la salida definitiva de Guevara de la dirección política castrista.

Durante el viaje también ha recibido peticiones de apoyo militar de diversas organizaciones independentistas africanas, que Guevara coordina con el MININT su cumplimiento inmediato. (10). Luego, pasa nueve días en China Comunista. Allí se reúne con Mao y con Chou En-Lai. Su regreso al África desde Beijing coincide con la visita del Premier chino a Argelia y El Cairo, Durante su estancia en Marzo de 1965 en la capital egipcia, Guevara revela a Nasser su intención de combatir junto a los congoleses rebeldes. Según testigos, este:

…se sorprendió, advirtiendo a Guevara que no se convirtiera ‘en otro Tarzán, un blanco entre los negros, dirigiéndolos y protegiéndolos...’ " (11).

 Sin inmutarse, Che se dirige a Dar es Salaam, capital de la nueva República de Tanzania, donde acuerda con  Kabila y Soumialot el envío de militares cubanos  negros a la zona oriental del Lago Tanganyka donde aun se mantiene la rebelión congolesa. Entonces regresa a Cuba donde ya se prepara el contingente cubano. Aunque nadie ha hablado de lo que ocurrió, es evidente un durísimo choque entre Che y Fidel Castro. Escribe Guevara al respecto:

 “Este segundo acto comienza en Cuba y comprende algunos episodios de significación no aclarable por el momento, como mi designación al frente de las huestes cubanas, a pesar de ser blanco…” (p.21)

Como se puede leer, el argentino calla lo sucedido pero su amigo Ricardo Rojo, no lo hará. (12)  También su escolta Dariel Alarcón brinda testimonio indirecto de primera importancia sobre las virulentas discusiones en el seno del alto mando cubano. (13) Después de tres meses de periplo, no hay conferencia de prensa, ni comparecencia pública de Che. Solo una reunión con la plana mayor: Fidel, Raúl, quizás Dorticós, de más de 40 horas. Como consecuencia se ve prácticamente forzado a salir de la escena pública por un tiempo. La salida será nombrarlo al frente del contingente expedicionario que parte hacia el Congo-Kinshasa.

A partir de ese momento ya están dadas las condiciones para el drama final de Ernesto Guevara: a) su propulsión a los principales planos de la actualidad mundial como representante cubano ante la Asamblea General de Naciones Unidas; b) su compromiso a nombre de ese gobierno de brindar ayuda en hombres y armas no solo a los movimientos anti-colonialistas de África sino también a gobiernos africanos establecidos ;c) su intención de participar personalmente en las acciones militares en el Congo-Kinshasa que ha hecho saber a dirigentes extranjeros (14) d) el úkase de los soviéticos a Castro ante las declaraciones críticas de Che. Como trasfondo está  el fracaso en 1963 de las guerrillas en Bolivia y Perú que ha organizado personalmente y  que resultara en la muerte de sus amigos Jorge Ricardo Masetti y Hermes Peña. Cuando escribe la carta de despedida a Castro no piensa que ésta se vaya a convertir en un bumerán que le impida regresar. En el terreno práctico está al frente de un grupo de militares cubanos que lo respetan y va a combatir en la  región  congolesa comprendida entre el Alto Katanga y el Sur de Kivu, donde estará cerca de las enormes riquezas que controla el consorcio anglo-belga Unión Minera, sostenedores de Tshombe. En su fuero interno sueña con dar un golpe demoledor allí, en una zona de importancia estratégica para “los imperialistas”.

 

 

                                                            Che en el Congo

 

La llegada de los 120 instructores en varios contingentes, es solo una parte de la nueva estrategia de Castro y Che para África.  Además de ellos, hay una segunda columna cubana de refuerzo en el antiguo Congo francés, comandada por Jorge Risquet que es la que verdaderamente se dedica a dar instrucción militar, entrenando a las milicias organizadas por el gobierno de Brazzaville, y también a los guerrilleros del MPLA del angoleño Agostinho Neto.

 

 El Che consideraba que la presencia cubana en el Congo Kinshasa iba a inaugurar una nueva etapa con relación a los ensayos guerrilleros llevados a cabo en América Latina, y calificaba a sus hombres de “Ejército Proletario Internacional”,  que van a aplicar un “…método no practicado en las guerras de liberación modernas” (p.14). ¿En que se diferencia este tipo de intervención, de la que se va a repetir en Bolivia con algunos de los mismos actores? En que cuenta teóricamente con una insurrección congolesa de miles de hombres que van a ser entrenados por los cubanos. Pero en esencia sigue siendo la misma idea del foco guerrillero que siempre ha compartido con Castro: un motor pequeño que impulsa al motor grande; una mezcla de voluntarismo y altruismo con el que se pretende hacer “revoluciones” a partir de la experiencia cubana (15) Ya sabemos que el concepto de foco volverá a fracasar en Bolivia y que las futuras intervenciones cubanas de Angola y Etiopía se parecerán más a la experiencia de Marruecos que al fallido Ejército Proletario

Por otra parte en sus memorias del Congo, Guevara hace gala de una sinceridad que es inusual en el conjunto de los escritos publicados de los  cubanos participantes en acciones armadas en otros países.  Quizás es el único que emplea en serio ese recurso de la confesión pública de errores, bautizado por los comunistas como autocrítica. Acabado de iniciar el recuento de su experiencia africana se rectifica:

“Más correctamente, esta es la historia de una descomposición.  Cuando arribamos a territorio congolés, la Revolución estaba en un período de receso; sucedieron luego episodios que entrañarían su regresión definitiva…” (p. 17)

Siguiendo la lógica de ese planteamiento hay que llegar a la conclusión de que Che Guevara y Fidel Castro han escogido mal el objetivo. Supuestamente, tendrían que basarse en la definición de Lenin del “eslabón más débil” para realizar la “revolución”, pero ese concepto no se aplica al Congo-Kinshasa, sino, en todo caso a las colonias portuguesas de Guinea Bissau y Cabo Verde, Angola y Mozambique, como se verá en la década de 1970. El  ex Congo  Belga era ya una típica neocolonia, pero la independencia, aunque fuera formal, era tan válida allí, en la década de 1960, como lo fue para Cuba con el surgimiento de la República “mediatizada” en 1902. Para una sociedad como la congolesa, donde solo una minoría tenía el anhelo de nación, donde había un arraigado tribalismo e imperaban los tabúes, las tradiciones y las supersticiones, bastaba un jefe de estado de piel negra, preferentemente con un título de guerrero en lengua nativa y un nuevo nombre africano para satisfacer las elementales ansias de independencia de una nación, como lo ha demostrado repetidas veces la historia de África.

Además el nacionalismo africano va a chocar desde el inicio con las concepciones de los dirigentes cubanos. Incluso los líderes pan-africanistas van a dar prioridad a sus intereses nacionales o regionales, por sobre este sospechoso “internacionalismo” presentado por un blanco de otro continente que propugna una especie de “revolución permanente” a lo trotskista.

 En reunión con los representantes de los movimientos de liberación nacional africanos en la capital de Tanzania, el Che encuentra fuerte oposición:

 “…Les hablé de la importancia fundamental que, en nuestro concepto, tenía la lucha de liberación del Congo; una victoria tendría alcance y repercusiones continentales, y también una derrota. La reacción fue más que fría; […] hubo quienes pidieron la palabra para reprocharme violentamente por ese consejo.  Aducían que sus pueblos, maltratados y envilecidos por el imperialismo, iban a reclamar, si se producían víctimas, que no lo serían de la opresión de ese país, sino de una guerra por liberar otro estado.”.(.p.20)

Por su parte los jefes rebeldes congoleses agrupados en el Consejo Nacional de Liberación van a iniciar luchas intestinas que debilitarán la insurrección. En breve tiempo se pondrán de manifiesto también diferencias de agendas con los países que los apoyaban. Como se verá, los dirigentes de Egipto y Tanzania, dejarán de respaldar la presencia cubana en el Congo. (16)

En la preparación de los llamados instructores cubanos se hizo énfasis en el estudio del suahili como lengua principal de la región. Además de que no lograron aprenderlo adecuadamente, entre otras razones por el bajo nivel escolar de los militares cubanos mayoritariamente negros, se evidenciaba el desconocimiento por los organizadores de la expedición, de la realidad étnico-lingüística del territorio congoleño. En su conjunto, el país está compuesto por unos 250 grupos étnicos, lo que explica la  fuerte actividad secesionista originada en el momento de la independencia de Bélgica. Hay que puntualizar que en la zona de operaciones militares de los cubanos y en Tanzania no se habla el suahili original sino un dialecto del mismo llamado kisuahili.  Además, allí estaban asentados los Tutsi, que formaban parte de la insurrección en número de unos cuatro mil combatientes. Estos procedían de Ruanda y Burundi y habían sido desplazados hacia el Congo por enfrentamientos tribales con los Hutus.  Los Tutsis ruandeses hablan el kinyaruanda mientras que los borundeses hablan kibembe, como pudo comprobar Guevara, pues tenía que ser traducido del francés para entenderse con ellos. En el noroeste del país se imponía hablar el lingala, especie de lingua franca de uso generalizado en Kinshasa, tanto en el gobierno como en el ejército. El factor tribal era de gran peso en la lucha por el poder: Pierre Mulele, en el oeste, se apoyó para la insurrección en gente de su propio grupo, los Mbunda, además de algunos de los de la etnia Pende, a la que pertenecían otros dirigentes. En el este, los miembros del grupo congolés Babembe, organizados por Kabila, formaban el grueso de la tropa rebelde. A las diferencias entre tribus propiamente congolesas había que añadir la desconfianza e incluso la animadversión entre congoleños y ruandeses dentro de la propia insurgencia.

Otra dificultad fue la falta de verificación de las características del terreno. En Cuba se hizo un entrenamiento a la tropa para condiciones selváticas y Che al llegar constató para su disgusto, que a partir de su lugar de desembarco en Kibamba, en el Congo,  no había una llanura como le habían informado. La montaña empieza al borde mismo del Lago Tanganika y el fatigoso ascenso hacia la que se llamaría Base Superior de los cubanos había que emprenderla de inmediato.

En sus memorias Guevara hace constar la falta de preparación, no solo de los congoleses sino también de los cubanos, que se manifestó en la compra de grandes cantidades de abastecimientos para la vida en campaña en Dar Es Salaam, que podía haber llamado la atención de los servicios de inteligencia occidentales. Aparte de los fusiles belgas FAL y municiones, no se contaba con armamentos adecuados para el equipamiento de una compañía.  El abastecimiento de armas y equipos por chinos y soviéticos se veía afectado por desorganización. Llegaban muchas veces ametralladoras sin municiones, o minas sin detonadores y luego se distribuían entre los congoleses sin tener en cuenta siquiera si había quienes los supiesen operar.

A lo apuntado anteriormente hay que añadir las condiciones de atraso de la población congoleña. Enmarcados en sus enclaves tribales, los agricultores tenían que brindar manutención al ejército de los “simbas”, cuyos jefes y soldados holgazaneaban sin dedicar tiempo siquiera al entrenamiento militar. Los hechiceros o mugangas “garantizaban” con sus ritos mágicos o dawa, que los soldados rebeldes fuesen inmunes a las balas de los soldados del ejercito de Tshombe o de los mercenarios. La embriaguez con pombe, bebida destilada de maíz y yuca, era común entre jefes y oficiales de la insurgencia lumumbista.

Si resumimos todo lo antes apuntado, es una receta segura para el fracaso de la insurrección.  Pero además se soslayó otro elemento importantísimo a tener en cuenta: la confrontación chino-soviética, que en aquel momento va a pasar del campo ideológico al de medidas económicas y políticas entre ambos rivales, y afectará, no solo el desarrollo de  la lucha en el Congo, sino en Vietnam. ¿Cómo los cubanos no consideraron esto al inmiscuirse en un país donde el principal sostenedor de los rebeldes es la China de Mao Ze Dong? Coincidiendo con la llegada del grueso de los cubanos al Congo, Castro, haciendo el juego a los soviéticos,  prohíbe las publicaciones chinas en la Isla. La representación diplomática de Beijín reduce entonces sustancialmente sus efectivos en La Habana. Como consecuencia, China se va a desvincular de Cuba por más de 30 años.

En este período el comportamiento de Guevara desconcierta; no sabemos si entra excesivamente confiado o resignado en un callejón sin salida. Cuando había atacado dura e inusitadamente a la Unión Soviética en el Seminario Económico Afroasiático de Argel,  la nueva dirigencia soviética que acababa de defenestrar a Kruschev, estaba en trámites de  incrementar el intercambio comercial y los créditos a Cuba. No importa que sepamos que  Castro aprobaba totalmente la formación de guerrillas en el Tercer Mundo, lo cierto es que se vio presionado por el disgusto de sus protectores. Castro nombra a Che jefe del contingente cubano, pero antes de que haya siquiera terminado la encomienda da a conocer al mundo la carta de despedida. La revelación repercutirá negativamente en el espíritu de combate de los guerrilleros cubanos que pensaban regresar del Congo en breve plazo y ahora se ven atados a una aventura sin claro final, que es comandada por alguien que ha renunciado al vínculo con Cuba. En Mayo de 1965 despidiendo a un grupo de técnicos y trabajadores soviéticos que participaron en la zafra, Castro aprovechó la ocasión para recalcar, -en contraposición a lo señalado por Che en Argel-, que Cuba: “ha recibido del hermano pueblo soviético decisiva ayuda” y destacó que “contamos con numerosos y modernos equipos de guerra que hemos recibido, oportuna y gratuitamente, de la Unión Soviética”. Más tarde, en el discurso del 28 de Septiembre de 1965, anunció que iba a  hablar el 3 de Octubre del “compañero Ernesto Guevara”, leyendo un documento de  éste  que explicaba su ausencia.  Para todos los del círculo de poder tuvo que ser significativa esta denominación de Che como compañero y no como Comandante.

 ¿Cabe acaso dudas de que el “Máximo Líder” conscientemente le serruchó el piso al guerrillero argentino?

Ante esta situación Guevara va a tener que pasar  a medidas desesperadas. A fines de Junio de 1965 ha perdido cuatro hombres en acciones propuestas a distancia por Kabila con el que solo se entrevistará una vez en territorio rebelde, pues éste se dedica en aquellos momentos a las luchas de facciones en el seno del Consejo Revolucionario. Ya la prensa occidental ha dado a conocer el diario de uno de los cubanos muertos (17) en Front de Forcé con lo que se hace público lo que ya conoce la CIA, la intervención castrista en el Congo.

De los resultados de una acción simultánea en la zona de Katenga, que Guevara describe, se puede calibrar la moral de los rebeldes congoleses:: “De los 160 hombres,  60 habían desertado antes de comenzar el combate y muchos más no llegaron a disparar un tiro.”.(p. 43) A partir de la primera derrota se resquebraja también la moral de los cubanos, apareciendo las primeras peticiones de la tropa de regresar a Cuba. Che es implacable en sus escritos cuando puntualiza que en esta intervención en vez de cubanizarse los congoleños, como era su objetivo, se están “congolizando” los cubanos.

A mediados de Agosto hay un cierto respiro para los cubanos cuando llevan a cabo una emboscada exitosa contra los mercenarios blancos de Mike Hoare, a los que causan siete muertos. Por su parte Castro, con la arrogancia que lo caracteriza, pretende dirigir a distancia hasta los últimos detalles de la rebelión congolesa.  Para ello,  además de refuerzos, manda a altos dirigentes del gobierno, del ejército y del partido comunista con cartas y mensajes verbales. En ellos acusa a Guevara de derrotismo por sus opiniones sobre la falta de futuro para una “revolución”en el Congo, pero al mismo tiempo le exige evitar la debacle de su tropa. Al mismo tiempo en La Habana, Soumialot encandila a Fidel Castro con un “cuadro idílico” (p.86) de éxitos organizativos y militares en el Congo y le pide el envío de 50 médicos. Una prueba de que las opiniones realistas de Che no están siendo tomadas en cuenta es que Castro envía a la zona insurrecta al Ministro de Salud de Cuba y también al Secretario de Organización del Partido. (18) Precisamente en esos momentos se inicia una fuerte ofensiva del ejército nacional y de los soldados mercenarios blancos que con mejor entrenamiento y armamento van a empezar el cerco de la zona insurrecta del oeste del lago, apoderándose de las poblaciones que estaban en manos de los guerrilleros.

Sin saber que ya se ha tomado la decisión de publicar su carta de despedida, Guevara le escribe a Castro el 5 de Octubre.  Como aclara en su libro de memorias, cita solo algunos párrafos de la carta, aquellos que señalan sus puntos de vista. Su defensa ante la acusación de Castro de pesimismo y derrotismo es contundente:

” Puedo asegurarte que si no fuera por mí este bello sueño estaría desintegrado en medio de la catástrofe general” (p.87)

En otra parte de la carta, que no se sabe cuánto habrá que esperar para leer completa,  Che Guevara descarta su idea del Ejército Proletario Internacional y luego de plantear que las condiciones de lucha en el Congo requieren no de hombres probados sino de “superhombres”. Continúa con una premonición de lo que será la intervención castrista en Angola y Etiopía algunos años más tarde y  también deja traslucir la opinión que tiene de los dirigentes políticos de la insurrección:

“…a menos que resolvamos definitivamente luchar nosotros solos,[…] se necesit[a] un batallón para volver a las fronteras que teníamos al llegar aquí […] pero el número no importa en este caso, no podemos liberar solos un país que no quiere luchar, hay que crear ese espíritu de lucha y buscar los soldados con la linterna de Diógenes y la paciencia de Job, tarea que se vuelve más difícil cuantos más comemierdas que le hagan las cosas encuentre esta gente en su camino...”(p.88)

El puntillazo final se recibirá, primero del gobierno de Tanzania,  que se niega a entregar armas y pertrechos destinados a los guerrilleros del Congo, que estaban en su poder.. Después, en Accra, Ghana, a fines de Octubre de 1965, se reúnen los jefes de estado de África y ante las promesas del gobierno de Kinshasa de retirar a los mercenarios blancos, deciden suspender el apoyo que habían otorgado previamente a la rebelión lumumbista. Siguiendo este acuerdo de la Organización de la Unidad Africana, el gobierno de Tanzania pidió al embajador de Cuba, Pablo Ribalta, la salida de los cubanos del Congo y el cese del envío de cualquier ayuda a través de su territorio.

Por entonces los días de la insurrección congolesa estaban contados ante la caída en manos del ejército nacional y los hombres de Mike Hoare, de los principales poblados de la zona oeste del lago, y el cerco feroz a las zonas de resistencia. (19)

En esos momentos Che pretende quedarse en el país, quizás con una veintena de hombres y marchar hasta la región de Kasai, donde aún resistía Pierre Mulele. Es evidente que no consulta con Fidel la carta que escribe a Chou En Lai, pidiéndole consejo al respecto. El experimentado comunista le aconseja que se quede sin combatir, organizando la resistencia congoleña. Pero esta petición de consejo y ayuda al dirigente de la República Popular China ocurre en momentos en que Castro está en plena puesta en práctica de un calculado plan de ruptura con ese país para congraciarse con los soviéticos. Además de las medidas antes apuntadas, dedicará el discurso del 2 de enero de 1966 a criticar a China por reducir las ventas de arroz a Cuba. Luego utiliza la clausura de la Conferencia Tricontinental para atacar a los trotskistas (que se han hecho eco de las contradicciones entre él y Guevara), y finalmente el 13 de Marzo del mismo año va a identificar a los enemigos de la ”Revolución Cubana” que lo están acusando de pro-soviético. Son los chinos, que están usando los mismos argumentos que las agencias cablegráficas “imperialistas”. -dice-, y cuya rebaja de arroz a Cuba es una “agresión cobarde e incalificable”. Y además, -acusa-, a ellos se suman como corifeos, “los peores elementos del trotskismo”. En esta maraña de complicidades, conveniencias e intereses encontrados entre Fidel Castro y Ernesto Guevara se encuentran las razones de la creación precipitada de una guerrilla guevarista en Ñancahuazú, Bolivia en 1967.

 En Noviembre de 1965, en los momentos finales de la ofensiva gubernamental, Che Guevara comprueba que solo podría contar con la compañía de seis u ocho fieles para seguir en el Congo. El 20 de Noviembre,  abatido,  se deja llevar por lo inevitable: abandona el país y se queda en Tanzania tras la evacuación de los oficiales y soldados hacia Cuba. Cruzando el lago como “un fugitivo más”, recordará más tarde:

 “…durante estas últimas horas de permanencia en el Congo me sentí solo como nunca lo había estado, ni en Cuba ni en ninguna parte de mi peregrinar por el mundo…” (p.139)     

Las memorias del Congo y otros escritos.

En una habitación de la Embajada cubana en Dar Es Salaam, Tanzania, donde permanece de incógnito, Ernesto Guevara,–basándose en su diario de campaña y la correspondencia de guerra-, va a escribir el libro Pasajes de la Guerra Revolucionaria. El Congo, repitiendo el título que usó en el primer “Pasajes…” sobre su experiencia en la lucha contra las tropas del Ejército Nacional durante el gobierno de Fulgencio Batista. (20) En la misión diplomática el alto jefe de la Inteligencia, Ulises Estrada, organiza un área de acceso limitado, donde el Che dicta el texto que el funcionario Colman Ferrer mecanografía. En esos días se efectúa el reencuentro con su conjugue Aleida March.  A inicios de diciembre de 1965, le escribe una carta a Armando Hart, recién nombrado Secretario de Organización del Partido Comunista donde ironiza respecto al nombramiento:” Te felicito por la oportunidad que te han dado de ser Dios…”,  y  pasa a recomendarle reorganizar los estudios de filosofía mediante un plan de estudios aconsejándole realizar un plan de publicaciones que le esboza. Consideraba entonces Guevara que en ese campo:

 “…en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya el partido lo hizo por ti y tú debes digerir." (21)

En su área privada recibe a los que tienen acceso a él, como José María. Martínez Tamayo,  a quien envía clandestino a Bolivia a verificar la situación de ese país tras el golpe de estado del general Barrientos y reactivar los contactos que apoyaron la fallida guerrilla de Masetti. En febrero de 1966, después que el Jefe de la Inteligencia, Manuel Piñeiro, (Barbarroja), cumpliendo órdenes de Castro, envía a un odontólogo a realizar el enmascaramiento, Guevara, ahora bajo el seudónimo de Ramón, viajará al Cairo, y luego vía Yugoslavia, llegará a Praga.

De febrero a junio, en su escondite en la capital de Checoslovaquia, Che, como una especie de monarca destronado,  se entrevista con dos altos jefes cubanos, Ramiro Valdés y Osmany Cienfuegos, con los que discute sus planes futuros. Tras el fracaso del Congo y la revelación de su carta de despedida a Castro, no quiere volver a Cuba. Sin embargo le obsesiona la posibilidad de que la inteligencia checa lo detectase allí. Ulises Estrada, que le acompañó durante dos meses, tiene una interpretación al respecto:

“El pensaba que si los checos se enteraban de algo, los checos estaban infiltrados y penetrados por la CIA y entonces se iba a enterar la CIA". (22)

Las memorias del Dr. Luis García Gutiérrez, quien le enmascaró en Tanzania, en Praga y luego lo hará en Cuba, previo a su salida hacia Bolivia, dan en el clavo respecto a las verdaderas preocupaciones de Guevara cuando este le dijera:

“Si usted comenta algo con un viejo militante, se esterarán los soviéticos y, de ser así, se enteraría el partido boliviano y, de ser así, se enterará la policía boliviana, porque ellos están “penetrados” por la policía". (23)

 Hay que concluir que en todo este tiempo su verdadera preocupación era que lo detectara la KGB soviética.

La forzada inactividad del jefe guerrillero durante cuatro meses en la bella ciudad, a falta de visitas a museos y teatros, se traduce en múltiples lecturas y algunos escritos como el prólogo a un libro, (nunca terminado), donde criticaba el Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. En estas Notas de Praga plantea, con muchos años de anticipación a la perestroika, que en la Unión Soviética se estaba “regresando al capitalismo". (24)

Mientras tanto, Castro le escribe a inicios de Junio de 1966:

“Tu estancia en el llamado punto intermedio aumenta los riesgos; dificulta extraordinariamente las tareas prácticas a realizar; lejos de acelerar, retrasa la realización de los planes y te somete, además, a una espera innecesariamente angustiosa, incierta, impaciente.” (p.9)

Ya se están seleccionando los hombres que lo ha de acompañar a Bolivia. Hay contactos clandestinos con los militantes comunistas bolivianos y se han infiltrado agentes e iniciado contactos dentro del aparato gubernamental del país. El Viceministro Técnico del MININT, Barbarroja, tiene a sus mejores cuadros compilando información y estableciendo planes para la que ha de ser última jornada del Che Guevara.

La llegada a Cuba se produce con todo la aparatosidad de una película de espionaje. Raúl Menéndez Tomassevich ordena detener el avión en la cabeza de la pista, y dos hombres que conocían los pormenores de cómo estaba disfrazado, subieron a la aeronave para localizar a  “Ramón”, que se dejó conducir hasta la escalerilla y, ya en tierra, subió a un auto que se alejó de inmediato, ante el estupor de los pasajeros.

Entre Julio y Noviembre de 1966, Guevara se encuentra en Cuba mientras los cubanos lo creen en otras tierras del mundo. Estudia un informe que le hace llegar Regis Debray desde el terreno, en el que propone el norte de Ñancahuazú como zona favorable para establecer la guerrilla. Guevara, con prisa por partir, descarta la propuesta y escoge otra región para el despliegue. Como se ha señalado repetidas veces, a diferencia de su actividad guerrillera en el Congo, el número de efectivos para Bolivia es muy inferior al  de África. Por otra parte no han cesado, sino se han agudizado las contradicciones entre chinos y soviéticos, con consecuencias negativas para la acción continental que se intentará en Bolivia  Esta vez la dirección soviética no tendrá necesidad de la KGB,  sabrá de la presencia allí del Che, de boca del propio Secretario del PCB, Mario Monje.

 

Bolivia y su destino final

Al llegar en noviembre de 1966 a La Paz, Guevara viene decidido a no cometer los mismos errores que antes. Ni siquiera los que le incitaron o le acompañaron pueden esconder sus críticas.  Como señala uno de los sobrevivientes de la guerrilla boliviana, Harry Villegas, Pombo:

“En el Congo el Che adoptó una posición de obediencia, de sencillez, y no logró nada, ni siquiera logró conversar con los dirigentes congoleños. Acá en Bolivia adoptó la posición de prestar ayuda, pero no incondicional, como la pretendía Monje; fue más exigente. Creo que le faltó flexibilidad, aunque pienso que igual Monje hubiera traicionado, como lo hizo. (25)   

Se va a cerrar el círculo. Se ha discutido sobre la decisión de Che de dividir la columna en dos y al no producirse el encuentro programado para poco después, de seguir buscando durante 5 ó 6 meses a Vilo Acuña y a los demás integrantes de su partida. En opinión de Manuel Piñeiro, Barbarroja:

“…en su decisión pesó  mucho su sentido solidario, muy sensible a dejar abandonado a ningún compañero.[…] Sin embargo, desde el punto de vista militar,[…] creo que no fue una buena decisión, gobernada por consideraciones de tipo militar, sino de carácter humanitario y solidario. (26)

El boliviano Humberto Vázquez Viaña, del grupo de apoyo a la guerrilla,  cuyo hermano fuera asesinado por el ejército, es más directo:

“La zona que eligió la guerrilla era, topográfica y socialmente, inadecuada. Los campesinos ya eran dueños de pequeñas parcelas de tierra, y apoyaban al general René Barrientos.[…] Para nosotros, el Che era Dios. Creíamos que con él había llegado la Revolución a Bolivia.[…] En febrero de 1967, al llegar al Río Grande de Bolivia, Guevara le dice a un compañero: "Pacho, llegamos al Jordán, bautízame"[…] Se creía El Mesías". (27)

El 31 de  agosto, le aniquilan diez hombres en Vado del Yeso, entre ellos Vilo Acuña y Tamara Bunke. Cuando avanza a inicios de Octubre hacia la confluencia de las Quebradas del Yuro y San Antonio, Guevara escucha por la radio que frente a él hay dos mil efectivos del ejército boliviano. El día ocho, al tratar de romper el cerco, ocurre el desenlace, cuyo punto final será su ejecución sumaria en la escuelita de La Higuera por orden de Barrientos.

Han transcurrido casi cuarenta años del regreso clandestino a Cuba de Ernesto Guevara para dar los toques finales a su expedición boliviana. Supervivientes y testigos han contribuido a la divulgación de datos que esclarecen parcialmente sus acciones y motivaciones, pero hay mucho que revelar aún y todavía se silencia. Puede ser por prohibición expresa del dictador o por temor de sus incondicionales. La Cuba oficial  le ha levantado un monumento al argentino en Santa Clara, donde logró la mayor victoria militar de su vida, como un cortinaje de mármol que oculta sus pesadillas del Congo y Bolivia. Desde hace muchos años en Cuba se ha levantado el estandarte del “martirio” de Guevara a nivel de ideología popular en la que se resalta su supuesta fidelidad e identificación con  Castro hasta la muerte. Pero ya se acerca la coyuntura en que -tras la desaparición del decrépito caudillo-, también el pueblo cubano pueda acceder a la verdad y luego pasar definitivamente la página.  En ese tránsito los dos “salvadores supremos” quedarán relegados a los libros de historia y a las investigaciones académicas  y ocuparán el primer plano los intereses de la Nación Cubana en el contexto del mundo real en el nuevo siglo.


 

(1) Ernesto Che Guevara. Pasajes de la Guerra Revolucionaria. El Congo. Mondadori, 2005, p.17. Esta es la versión a la que hemos tenido acceso, tomada de la Internet con la nota “Digitalizado por el Partido de los Comunistas Mexicanos. Socializado por Redvoluciones.org”. La versión norteamericana: Ernesto “Che” Guevara. The African Dream. Grove Press, NY, 2000,  señala que la primera edición en español, con derechos de autor al Archivo Personal del Che, se debe a Sperling & Kupfer Editori S.p.A., Milán, 1999. Todas las citas son de la versión digitalizada en español, excepto cuando se refieren a la Introducción de la versión norteamericana., escrita por Richard Gott.

(2) Id., Prólogo por Aleida Guevara March, Junio de 1998. Pág. 8

(3) Ídem, Pág. 9

(4) Carta de Despedida de Ernesto Guevara a Fidel Castro, Granma Internacional, Edición Digital, La Habana, 1997.

(5) El presidente argelino llega a ser el único, que aparte de la más alta jerarquía cubano-soviética, conoce con antelación de los planes de emplazar en Cuba cohetes nucleares de alcance intermedio. Cf.  Juan F. Benemelis. Las Guerras Secretas de Fidel Castro, Fundación Elena Mederos, Miami, 2002. p.86...

(6) Ahmed Ben Bella. Che as I knew him. Le Monde Diplomatique, October 1997

(7) La Embajada de Cuba en Dar es Salaam, capital de la entonces Tanganyka independiente presidida por Julius Nyerere, respaldó financieramente a los zanzibareños sin coordinar con el gobierno cubano.  Esto traerá una dificultad que llegará a ser determinante en los planes de Cuba en el Congo. Originalmente Nyerere había accedido al paso de los militares cubanos por su territorio hacia la zona de los rebeldes lumumbistas. Ahora presionará al embajador  de la Isla, Pablo Ribalta, para que convenza a los líderes de Zanzíbar a una unión con Tanganyka. Conversación del autor con Juan F. Benemelis.

(8) Carta inédita de Fidel Castro a Che Guevara, Diciembre de 1964 que dice en parte:: “…la decisión final sobre la fórmula la adoptaremos a tu regreso.  Para escoger entre las alternativas posibles es necesario conocer las opiniones de nuestro amigo [Ahmed Ben Bella]. Trata de mantenernos informados por vía segura”. Prólogo,  Pág.8

(9)  Ernesto Guevara. Discurso en el  Seminario Económico de Solidaridad Afroasiático. Argelia, 24 de febrero de 1965.

(10) Ulises Estrada, ” El internacionalismo de la revolución cubana y la herencia del Che Guevara”, entrevista por Néstor Kohan - La Haine 15.08.05 en www.lahaine.org

(11) Mohammed Heikal, citado en Richard Gott, Introducción a  Ernesto “Che” Guevara. The African Dream. Grove Press, NY, 2000, Págs.xxiii.

(12) Rojo, Ricardo. Mi Amigo el CHE. Edit. Sudamericana, 1968, Pág. 205-206

(13) Dariel Alarcón Ramírez , Memorias de un soldado cubano, Vida y muerte de la Revolución, Tusquets, 1997

(14) Ya se ha señalado que Ben Bella conocía muy serios secretos revelados por los cubanos, por lo que  es plausible suponer que asimismo Guevara le haya dicho lo que luego dirá a Nasser. Es muy probable igualmente que los dirigentes chinos supieran de su propósito desde el inicio.

(15) El libro de Regis Debray, ¿Revolución en la Revolución? , Éditions François Maspero, 1967, fue escrito en La Habana y tras largas discusiones del autor  con Fidel Castro, el texto fue revisado y publicado en una tirada de nada menos que doscientos mil ejemplares, en enero de 1967. El libro fue objeto de numerosas discusiones y polémicas y es una exposición de las ideas de Castro sobre las guerrillas, más que las de Guevara.  Calificado por algunos de ser el “Judas” de Guevara, y criticado por su supuesta vulgarización de las ideas del foco guerrillero de Castro y el Che, Debray  ha visto confirmado en su propia piel el viejo refrán de que “la victoria tiene muchos padres pero la derrota es huérfana”.

(16) Nasser, irritado por la sangrienta desarabización de Zanzíbar, - insurrección que achaca a los cubanos con cierta razón-, se concentrará en revivir el proyecto de unidad pan-árabe. Julius Nyerere, tras haber neutralizado políticamente los zanzibareños más radicales, va a encabezar los esfuerzos por poner fin negociado al conflicto del Congo y se va  a concentrar, en lo adelante, en los problemas del África Oriental

(17) Con los seudónimos de Inne, Kawawa, Thelathini y Anzurume aparecen en Pasajes….p.42, pero sus nombres no se publican ni en esta edición oficial. 31años después de sus muertes anónimas  William Gálvez  rescató los nombres del diario de campaña de Víctor Drake y los incluyó en su libro Che en África

(18) La llegada del viejo militante comunista Emilio Aragonés, cuya presencia no ha sido solicitada por Guevara, origina una mordaz frase de este en carta a Castro, donde lo califica de “tu presente griego” (Pasajes…p.87).  Cualquiera entiende que el argentino considera al enviado de Fidel Castro, un “Caballo de Troya”.

(19) Van a transcurrir casi 32 años de la derrota cubano-congolesa, antes que el inepto Joseph Kabila apoyado por soldados de Burundi, Uganda y el gobierno Tutsi de Ruanda, logre derrocar a Mobutu Sese Seko y establezca en Kinshasa la República Democrática del Congo antes de ser asesinado en el 2001.  Como trasfondo quedan el genocidio de un millón de Tutsis por los Hutus en Ruanda, y la intervención de nueve países de la zona en el más brutal conflicto de la historia de África. El África Central sigue siendo para el mundo, el corazón de las tinieblas, como en tiempos de Stanley y Livingstone

(20) Hubo que esperar a 1997 para que la viuda de Guevara mostrase a Jon Lee Anderson el párrafo omitido en la primera obra, donde el argentino describe como mató en la Sierra Maestra a Eutimio Guerra, acusado de traidor: La situación era incómoda para nosotros y para él, de modo que acabé con el problema dándole un tiro con una pistola del calibre 32 en la sien derecha, con orificio de salida en el temporal [¿derecho?]. Jadeó un rato y luego murió. Mientras procedía a requisarle las pertenencias no podía quitarle el reloj que llevaba atado al cinturón con una cadena; entonces él me dijo con voz tranquila, mucho más allá del miedo: ''Arráncala, chico, total...''. Eso hice y sus pertenencias pasaron a mi poder [...] Dormimos muy mal, mojados, y yo con un poco de asma.  Jon Lee Anderson, “Che Guevara – Una vida revolucionaria”, Emecé Editores Barcelona – 2da edición. 1997.  También cabe la duda de omisiones por “razones de estado” en las memorias del Congo.

(21) Esta carta no fue hecha pública por Armando Hart hasta 1997, en que fue publicada en la revista habanera Contracorriente, nº 9, Págs. 142-147 –reproducida en El Basilisco, nº 25, 1999, p. 89, Oviedo, España.

(22) Entrevista a Ulises Estrada El internacionalismo de la revolución cubana y la herencia del Che Guevara por Néstor Kohan - La Haine 15.08.05 .www.lahaine.org

(23) Enmascarar un mito: Un rostro para el Che Guevara, por Jorge Gómez Barata, 14 de octubre de 2005 www.voltairenet.org

(24) Néstor Kohan, Los inéditos del Che Guevara, Rebelión, 15 de junio, 2003. Las notas de Praga finalmente han sido publicadas como: Ernesto Guevara. Apuntes críticos a la Economía Política, Editora Ciencias Sociales , La Habana, 2006

(25) Pombo" y la lucha armada. Entrevista al general Harry Villegas por Samuel Blixen. Semanario MARCHA, Montevideo, 10 de Mayo de 1996

(26) Luis Suárez Salazar, “Barbarroja”, Ediciones Tricontinental, La Habana,  1999,Págs. 251-262

(27) Humberto Vázquez Viaña, Memoria crítica de un camarada del Che en Bolivia Entrevista por Alberto González Toro. CLARIN, Buenos Aires, 29 de Junio del 2003

 

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