Cubanálisis El Think-Tank 

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

PERCEPCIÓN INTERNACIONAL DEL CUENTAPROPISMO EN CUBA

 

Más cuentapropismo en Cuba

 

26Noticias, Argentina

 

El presidente Raúl Castro dio respiro a los cubanos al dejarlos abrir pequeños negocios, pero existen dudas de si la medida cumplirá sus propósitos de reducir la abultada burocracia y ayudar a reanimar la economía sin salirse del control estatal.

 

La ampliación del "trabajo por cuenta propia", esperada por muchos cubanos y sugerida por economistas, fue anunciada por Raúl Castro el domingo en el Parlamento, como parte de "cambios estructurales" con que busca hacer eficiente el modelo económico y evitar un derrumbe del sistema socialista.

 

El gobierno también permitirá a los cubanos contratar empleados y comercializar algunas producciones, marcando un giro en una economía controlada en 95% por el Estado, donde sobra un millón de empleados -20% de la fuerza laboral- que según Castro urge eliminar, aunque afirmó que nadie quedará "abandonado a su suerte".

 

La decisión elimina "varias prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunas producciones, flexibilizando la contratación de fuerza de trabajo", manifestó.

 

Asfixiada por la crisis económica tras la caída del bloque socialista, Cuba se abrió al turismo, a la inversión extranjera y autorizó trabajos por cuenta propia en los años 90, cuando alcanzaron los 210.000; pero a inicios de esta década, en una recentralización económica, cerraron muchos y se congelaron los permisos, y hoy hay unos 140.000 trabajadores independientes.

 

Humberto Trueba, cocinero de 43 años, quedó desempleado y ahora piensa poner un puesto de comida: "Es lo mejor que ha hecho Raúl. No tuvo sentido quitar las licencias. Tener su propio negocio y pagar al fisco ¿por qué no? si los chinos lo hacen".

 

"Mi marido estaba loco por una licencia para hacer fritas (frituras). Es mejor abrir la vía, porque lo que no permiten la gente lo busca, lo inventa, lo roba. Hay que comer", dijo Noris Rodríguez, ama de casa de 59 años. Para el economista opositor Oscar Espinosa, Raúl abrió una vía a la pequeña y mediana empresa, aunque "insuficiente" para la magnitud de reformas que requiere el país.

 

"No se puede hablar de reformas. Es una actualización del modelo económico cubano, donde van a primar las categorías económicas del socialismo y no el mercado", dijo el ministro de Economía, Marino Murillo, aclarando que se conservará la propiedad estatal y la planificación centralizada.

 

Unos, escépticos, prefieren esperar. Los "cuentapropistas" deben contribuir a la seguridad social, abonar impuestos sobre sus ingresos y ventas, y quienes contraten empleados tributar por el uso de esa fuerza de trabajo, según Raúl Castro.

 

"Ellos nunca hacen nada para perder. Hay que ver cuánto cobran por impuestos", dijo Rogelio Echeverría, de 46 años, quien leía el discurso de Raúl en el diario Granma, en un puesto ilegal de plomería en Centro Habana.

 

Luis Ramírez, bodeguero de 35 años, tampoco es muy entusiasta: "es parecido a un permiso de construcción, te dejan construir pero no hay materiales o están muy caros", opinó.

 

Como parte de una política contra el paternalismo estatal que ha primado en medio siglo de revolución, Raúl Castro también eliminará la política de subsidio salarial para los trabajadores del gobierno que queden cesantes.

 

"Hay que borrar para siempre la noción de que Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar", dijo el general de 79 años.

 

En un país que importa un 80% de los alimentos que consume, pidió brazos para la agricultura, la construcción o la industria, a fin de aumentar la producción y sustituir importaciones.

 

"Mi hijo no va al campo ni loco, ni mi marido, olvídate de eso. Eso Raúl no lo va a lograr, la gente quiere estar en la ciudad, aunque sea robando o comiendo pan con croqueta. No quiere el campo, mucho trabajo y poco salario", comentó Noris.

 

Los economistas advierten de la necesidad de elevar el poder adquisitivo de la población pues con salarios que promedian los 20 dólares muchos prefieren "resolver" con el mercado negro, en la economía paralela o ilegal. 

 

 

 Cuba: medidas para cuentapropistas

 

Fernando Ravsberg, BBC

 

Con el proyecto de ley de la Seguridad Social, el gobierno cubano da un nuevo paso con el objetivo de beneficiar a los trabajadores por cuenta propia, sector que en el pasado fue considerado un "mal necesario" y algo que tarde o temprano habría que extirpar.

 

Según informa la prensa cubana, este proyecto de ley les da los mismos derechos jubilatorios que al resto de los trabajadores estatales, algo que parecería justo dado que aportan al Estado a través del pago de licencias e impuestos.

 

Pero la medida que marca un cambio más claro hacia este sector es la entrega de nuevas licencias a trabajadores privados, en este caso los beneficiados serán los taxistas particulares, conocidos en Cuba como "boteros".

 

Hace unos meses ya se les habían facilitado los primeros créditos bancarios -antes estaba terminantemente prohibido- para que puedan comprar, como el resto de la población, sus electrodomésticos de bajo consumo.

 

Otro cambio operado durante el actual gobierno es que se les permitió tres meses anuales de licencia por razones de enfermedad.

 

Durante ese período, no deben pagar los permisos ni los impuestos ya que no están trabajando.

 

Cambios en el campo

 

La agricultura será el sector más fuerte del "cuentapropismo".

 

Si el proyecto agrario de Raúl Castro logra desarrollarse a plenitud, el 70% de las tierras cultivables estará en manos de familias campesinas en calidad de cooperativistas, pequeños propietarios o en usufructo gratuito.

 

Raúl Castro autorizó la entrega de permisos a los taxistas particulares.

Pero no parece que sea la única acción del gobierno en ese sentido: después de 10 años, autorizaron de nuevo licencias para el transporte colectivo de personas, con la diferencia de que ahora el Estado regulará la actividad, como ocurre en otros países.

 

Los choferes que opten por estas licencias deberán realizar su trabajo en las rutas que el gobierno determine, priorizando las zonas donde, por una u otra razón, escasea el transporte estatal y el privado.

 

Además, deberán comprar el combustible al estado; esta medida parece lógica teniendo en cuenta que una buena parte de los transportistas privados se abastecen en la actualidad del mercado negro de petróleo o gasolina.

 

Los beneficios sociales también son importantes puesto que hasta ahora los cuentapropistas, por ejemplo, no tenían derecho a jubilación, a pesar de que la mayoría paga licencia e impuestos -algunos en moneda dura- al Estado.

 

Legalizar lo que ya existe

 

Un mecánico se alegró de que en el proyecto de ley se acuerden de ellos pero le dijo a la BBC que la legislación debería ser retroactiva, "abarcando todos los años en los que hemos estado aportando al Estado".

 

Darles licencias a los trabajadores privados solo sería legalizar una actividad que ya existe.

 

Él mismo se sorprendió cuando se enteró que no tendría que pagar al contado los 15 mil pesos (US$625) de los electrodomésticos, "es que realmente no tenía ese dinero y no veo razón para que se nos trate diferente al resto de los trabajadores".

 

Sin embargo, muchos perciben que en el sector se respira un aire diferente.

 

"Sólo con que te reconozcan el derecho a enfermarte implica que ya te tratan como persona y para muchos de nosotros es bastante", expresó una mujer que alquila vestidos.

 

El tema del trabajo por cuenta propia ha traído fuertes controversias en Cuba; los que se oponen argumentan que, dado los bajos salarios que puede pagar el Estado, muchos profesionales se irán al "cuentapropismo".

 

Por otra parte, creen que promueve las diferencias sociales dado que el poder adquisitivo de un pequeño empresario privado es mucho mayor que el de los trabajadores estatales, lo que les da acceso a más bienes y servicios.

 

Los que defienden la apertura afirman que sólo se trata de legalizar lo que ya existe: en el país la mayor parte de servicios como plomería, carpintería, electricidad, o reparación de electrodomésticos, están en manos de particulares de forma legal o clandestina.

 

Además sostienen que el Estado no puede dedicar sus esfuerzos a la salud pública, la educación, la defensa, el turismo, la energía, la minería y además ocuparse de organizar a los lustrabotas o la venta de fritas en las calles.

 

 

LA ACTUALIZACIÓN DEL SOCIALISMO, LOS DESPIDOS Y EL CUENTAPROPISMO

 

Elías Amor Bravo, Unión Liberal Cubana

 

Tres términos que vienen a definir la desfidelización de la economía cubana, como dice Carlos Alberto Montaner. El final atropellado del castrismo, las consecuencias últimas de un régimen dictatorial que durante 51 años ha impuesto un sistema económico totalitario, de corte estalinista, ineficiente, corrupto y gobernado a impulsos de un dirigente que sólo pensaba en que la historia algún día, pudiera absolverlo.

 

Ahora, todo el castillo de naipes se viene abajo, y por las calles de la Habana y de las principales ciudades de la Isla no se habla de otra cosa, se siente más miedo hacia el futuro que nunca, y no se sufre más preocupación porque es imposible. Las ratas han saltado de un barco que se hunde. El que quede el último no podrá  morir interpretando una obra musical como en el Titanic, porque ni siquiera habrán instrumentos para ello. La diferencia es que la economía cubana no tiene nada que ver con el Titanic, y sus dirigentes, lo saben.

 

En esa lucha desmedida por ganar tiempo, el régimen se ha propuesto diseñar un nuevo modelo económico que cuesta situar en términos de los manuales clásicos de la disciplina. Una novedad histórica que ni Mao, ni Stalin, ni Lenin, ni Marx podrían reconocer si volvieran a levantarse de sus tumbas o mausoleos, qué más da. La “gran operación” emprendida por la denominada “revolución” hace más de medio siglo para convertir la otrora productiva y dinámica economía de la república en un modelo “más justo”, ha terminado convirtiendo a Cuba en un campo abonado para la incertidumbre, el miedo, la angustia y el sálvese quien pueda.

 

Porque prescindir de medio millón de empleos, no es una decisión fácil. Y mucho menos conseguir que esos efectivos se trasladen de forma directa a una economía de iniciativa privada tutelada y controlada por el aparato de poder castrista. Ese sueño es como el de la lechera, que compró el cántaro antes que la vaca, y termino rompiéndose.

Quiénes voluntariamente han situado a Cuba al margen de la economía global, convirtiéndola en un parásito de subvenciones primero del estalinismo soviético, y después del petróleo venezolano, no tienen ni idea de cómo funciona la actividad económica privada.

 

Todos sus problemas los achacan a un embargo inexistente. Su apuesta por unas actividades controladas, terminará siendo un rotundo fracaso. No existe especialista alguno en el campo económico que apueste por el éxito de las reformas castro raulistas.

 

Tenemos que preguntarnos si el régimen tal vez no sueña con eso, con un socialismo actualizado, en el que el miedo y la incertidumbre económica, hagan pensar a mucha gente que cualquier tiempo pasado fue mejor. Que el cuentapropismo de los timbiriches y las pequeñas cooperativas no da para llegar a fin de mes, después de pagar elevados impuestos y que la apuesta es peor que lo que venía existiendo.

 

No me cabe la menor duda que los “arquitectos” de esta reforma piensan que lo mejor es tensar la cuerda para que, una vez recuperada la eventual normalidad, si es que la economía cubana algún día vuelve a sus constantes vitales, hacerse rápidamente con el control por la vía de la re centralización de todas las actividades. Incluso pueden tener un argumento guardado bajo la manga. Ya lo dijimos: la aventura privada no es la panacea, lo nuestro es mucho mejor.

 

Las calles de La Habana repletas de limpiabotas, de buscavidas, de profesores particulares, de vendedores de refrescos y fruta fresca a los turistas, de peluquerías, de taxistas, todos pagando impuestos cada vez más elevados y buscándose la vida en ese socialismo actualizado que tanto gusta a las autoridades. En el campo, matándose de sol a sol contra el infame marabú, cientos de agricultores a los que se han entregado tierras de muy poca calidad, y cooperativistas que tratan de superar los estrechos controles del aparato de vigilancia para mejorar su capacidad productiva. Ese es el destino a corto plazo de la economía cubana, y medio millón de personas sin empleo.

 

Para este nuevo modelo, no se ha previsto un nuevo sistema bancario y crediticio, todo lo más microcréditos procedentes de la cooperación al desarrollo, y poco más. Tampoco se ha estudiado la conveniencia de unificar el sistema monetario dual con sus elevados costes de transacción sobre todo para las personas sin acceso a la moneda fuerte. Y mucho menos se ha pensado en definir la formación y cualificación necesaria para poder desarrollar con solvencia las nuevas actividades empresariales.

 

Este es el escenario que se dibuja, pero ahí no termina todo. Para conseguir esa actualización del socialismo con cuentapropistas y cooperativistas, el régimen ha olvidado voluntariamente lo que resulta fundamental para el éxito del cambio: el sistema de propiedad. Los cubanos siguen siendo excluidos del derecho a la propiedad privada, con una exclusión lamentable que permitirá, sin embargo, a los extranjeros hacerse con el control de la propiedad del suelo que posiblemente haya sido previamente confiscado a sus legítimos propietarios, lo que supone arrojar más confusión e incertidumbre legal para el futuro.

 

Ya he señalado en otra ocasión que el castrismo puede hacer mucho daño aún a Cuba y a los cubanos. Lo que estamos presenciando no es más que el comienzo de un drama en varios actos. Hacer trizas una economía y dejarla completamente a merced de las circunstancias, es una herencia magnífica de la dictadura totalitaria de los Castro. Lo que quede, será inservible.

 

 

El cuentapropismo cubano alumbra singulares oficios

 

El régimen castrista da luz verde a los 'dandys', cartománticas o peladores de frutas naturales

 

SOLEDAD ÁLVAREZ, Diario Atlántico, España

 

Cartomántica, pelador de frutas naturales, peluquera de trenzas y hasta 'dandy': son algunos de los singulares oficios que a partir de octubre se podrán ejercer de forma privada en Cuba, en lo que se conoce como 'cuentapropismo', que alcanza a 178 actividades.

 

Junto a profesiones tan comunes como peluqueros, masajistas, transportistas, pintores, plomeros (fontaneros), sastres o carpinteros, aparece en el catálogo que se divulgó el pasado viernes en Cuba un grupo de ocupaciones bajo el título de 'figuras costumbristas'.

 

Ese apartado recoge actividades como 'habaneras', cartománticas, caricaturistas, vendedoras de flores artificiales, pelador de frutas naturales, exhibición de perros amaestrados, 'dandy' o simplemente 'figurantes'. Muchos de estos 'oficios' se ejercen habitualmente en la colonial y turística Habana Vieja, el centro histórico de la capital cubana, donde habita una curiosa 'fauna' de figurantes y artistas callejeros que actúan de reclamo para los visitantes.

 

Quien visite la zona se puede topar con personajes como el barbudo 'Capitano Hemingway' en el Hotel Ambos Mundos -donde se alojó el autor estadounidense de 'El viejo y el mar'-; un elegante caballero al estilo años 30 que pasea por el entorno de la Catedral o mujeres ataviadas a lo caribeño que fuman puros, venden flores o leen el futuro en las cartas.

 

ORIGEN DE LOS INGRESOS

 

En su mayor parte, son ocupaciones que ya están reguladas por la Oficina del Historiador de la Ciudad, el organismo responsable de la recuperación de La Habana Vieja. Los ingresos de estos 'figurantes' proceden del dinero que los turistas les dan por sus 'servicios': desde dejarse fotografiar con ellos hasta simplemente charlar.

 

También pagan un impuesto, que varía según los casos: algunos pagan 600 pesos cubanos al mes (unos 27 dólares) y otros -presumiblemente los que más ingresan- hasta 60 pesos diarios (2,7 dólares). Lo que algunos de ellos desconocen por el momento es cómo les afectará la catalogación oficial de su actividad como 'trabajo por cuenta propia', si tendrán que pagar más impuestos o simplemente si tendrán más competencia.

 

'No sé muy bien cómo va eso', reconoció Rafael de 63 años que ejerce de 'elegante' en el entorno de la Catedral ataviado con sombrero y traje blancos, sombrero de ala y flor roja en la solapa en un personaje que imita al popular músico cubano Benny Moré. Una fuente de la Oficina del Historiador se limitó a explicar que son actividades que ya 'están clasificadas' aunque ahora se hayan reconocido en el listado del 'cuentapropismo' y que pagan impuestos tanto en este organismo como en la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

 

 

Cuentapropismo en 178 negocios

 

La Prensa, Nicaragua

 

Algunos cubanos temen que las nuevas medidas económicas provoquen diferencias sociales.

 

Cuba autorizará el empleo privado en 178 actividades y permitirá la contratación de asalariados en 83 de ellas, así como el arrendamiento de viviendas por parte de particulares, dentro de su plan para ampliar el trabajo por cuenta propia, cuyos primeros detalles fueron divulgados ayer.

 

A través del diario Granma, los cubanos conocieron el listado de actividades “cuentapropistas” (por cuenta propia) para las que se podrá pedir licencia a partir de octubre, pero sólo siete son nuevas, entre ellas, contables, profesores particulares, trabajadores agrícolas eventuales e incluso cuidadores de baños públicos y parques.

 

Modelo venezolano

 

Las reformas del modelo económico cubano “se aproximan” al sistema que construye Hugo Chávez en Venezuela, opinó ayer el mandatario venezolano, aunque resaltó las diferencias entre los dos países, destacando que no exporta su “socialismo del siglo XXI” a la isla.

 

“Cuba ha construido su socialismo, que lo respetamos, pero el nuestro es otro, tiene otras particularidades, otras variantes, otra dinámica”, señaló.

 

Chávez destacó que la economía cubana ha sido completamente de propiedad estatal, pero que en Venezuela “no es ni será así nunca”.

 

Sin embargo, “compartimos la construcción de un mundo distinto que se llama el socialismo”, agregó.

 

El resto son oficios que estaban ya permitidos para el trabajo independiente o bien se ejercían así en la práctica sin contar con la autorización del Estado, así que ahora están “legalizados”.

 

Dentro de este último grupo (29 actividades) figuran elaboradores y vendedores de alimentos, masajistas, instructor de prácticas deportivas (con excepción de artes marciales), canteros, aserradores, fabricante-vendedor de coronas y flores e incluso hojalateros.

 

Otro aspecto en la flexibilización del cuentapropismo es la posibilidad de que los cubanos, incluidos los que tienen autorización para vivir en el extranjero, puedan arrendar por su cuenta viviendas o habitaciones en pesos convertibles (equivalente al dólar).

 

CONTRATACIÓN ENTRE PARTICULARES

 

En el variopinto abanico de oficios y actividades que se podrán ejercer de forma privada, hay 83 casos en los que se permitirá la contratación laboral entre particulares.

 

Se introduce además una novedad respecto a las famosas “paladares” (restaurantes privados en su origen caseros): podrán dar servicio a un máximo de 20 clientes en lugar de los doce autorizados hasta ahora y también comercializar productos “prohibidos” como mariscos o carne de res, que en muchos casos ya se ofrecían “fuera de carta”.

 

El trabajo por cuenta propia y las pequeñas empresas que resulten del mismo estarán sujetos a un régimen tributario específico que obligará a pagar impuestos sobre los ingresos personales, las ventas, los servicios públicos y la contratación de trabajadores. También se deberá tributar a la Seguridad Social.

 

En cuanto a los suministros, el vicepresidente cubano y titular de Economía, Marino Murillo, reconoce en Granma que no se podrá establecer un mercado de abastecimiento a estas actividades a precios mayoristas.

 

Lo que sí está analizando el Gobierno con el Banco Central de Cuba es hacer viable la concesión de créditos bancarios para que las actividades privadas puedan arrancar.

 

ACTUALIZACIÓN

 

La ampliación del cuentapropismo es una de las medidas anunciadas por el presidente Raúl Castro para “actualizar” el modelo económico socialista de Cuba con el fin de hacer frente a la profunda crisis económica que arrastra el país.

 

Lo que en la práctica es una apertura a la iniciativa privada pretende además ser una alternativa a parte de los 500,000 empleados estatales que serán despedidos en los próximos seis meses dentro del proceso para reducir las infladas planillas públicas del país. La previsión es que unos 250,000 se incorporen al trabajo por cuenta propia el próximo año.

 

En las calles de La Habana, los detalles del plan sobre el cuentapropismo volvieron a reavivar los comentarios y dudas sobre este proceso.

 

En las mismas páginas de Granma, un lector llamaba ayer la atención en la sección “Cartas a la dirección” sobre el hecho de que todas las opciones que se están legalizando “existían ya desde antes y la gran diferencia es que ahora contarán con un marco legal para seguir actuando”.

 

“Me resulta, empero, difícil de creer que este mercado podrá —además de mantener a quienes ya se dedican a él— absorber un millón y medio de trabajadores más”, escribe este lector, quien se declara partidario de la pequeña y mediana empresa privada como forma de abrir un campo económico mucho más amplio.

 

Por su parte, el economista disidente Óscar Espinosa calificó de positiva la flexibilización del trabajo por cuenta propia, aunque opina que todavía plantean muchas incertidumbres.

 

 

Cuentapropismo cubano

 

Nicolás Muñoz, El Nuevo Día, Puerto Rico

 

En Cuba le llaman cuentapropismo al empleo por cuenta propia. Cuba se propone estimular el autoempleo ante la necesidad de despedir 500,000 trabajadores del Estado. Tiene que hacerlo para poder achicar el gobierno ante la falta de recursos financieros para pagar la alta nómina gubernamental y este fin de semana El Nuevo Día publicó reportajes sobre este dilema del gobierno cubano.

 

A principios de marzo de 2007, hace tres años y medio, escribí en este espacio, bajo el título “Contrastes de Cuba”, una reseña sobre un viaje de investigación que realicé a Cuba, a fines de febrero de ese año, invitado por la Asociación de Economistas de América Latina. Terminé aquella columna con una pregunta retórica: ¿podrá Cuba ajustarse a una economía de mercado?

 

Hoy Cuba hace una apuesta desesperada, como reza un titular de este periódico, al autoempleo como tabla de salvación.

 

Hoy mi respuesta a aquella pregunta retórica es que sí, Cuba se ajustará a una economía de mercado, pese a las restricciones iniciales de su nueva política de autoempleo.

 

Se limitará al área de servicios, a 124 oficios, con altos impuestos a las ganancias, entre 20% y 40% de presión fiscal, con un 25% de contribución a la seguridad social por cada empleado que reclute el nuevo microempresario y una larga lista de requisitos de permisos. Pero los cubanos tienen hambre de supervivencia y deseo de romper la dependencia social.

 

En Puerto Rico, las agencias ejecutivas encargadas de atender el problema del desempleo, el adiestramiento y los programas sociales, tienen los recursos de programas del Gobierno federal y guías desarrolladas para estimular el autoempleo.

 

Tienen fondos federales para este propósito, pero no se han desarrollado proyectos significativos de autoempleo. Hay que moverse con rapidez, aunque sea cometiendo errores.

 

Los que ejecutan en Puerto Rico los programas en las agencias no parece que tengan suficiente hambre de romper la dependencia social o la fe necesaria para apostar algunos millones de dólares de fondos federales a proyectos piloto para promover el autoempleo.

 

Cuba no teme a intentar ideas nuevas para ellos, acabando con el dogma socialista de 50 años. Paradójicamente, tal vez hoy, podríamos aprender de Cuba. La pregunta es: ¿podrá Cuba enseñar a Puerto Rico a promover el autoempleo?

 

 

Los cuentapropistas aparecen en el futuro económico de cuba

 

Cuba Vibra

 

Son muchas las dificultades las que afrontan los cuentapropistas en Cuba para desarrollar sus pequeños negocios, pero al menos tienen la garantía gubernamental que permanecerán dentro del mapa económico del país.

 

El ministro de Economía, José Luis Rodríguez, insistió que los cuentapropistas formarán parte del futuro de Cuba. ''No es una política destruir los negocios privados,'' dijo Rodríguez. "Legalmente a la gente se le permite hacer esto. El Estado nunca ha considerado los negocios privados como una amenaza''.

 

El sector de los cuentapropistas es muy amplio y en el cual participa la población de forma generalizada al solucionar una parte de ese trabajo las demandas acumuladas de la población.

 

Dentro del trabajo privado se ofertan productos y servicios de forma oportuna, precios aceptables y con mayor calidad que en otros mercados. También representa una fuente de empleo significativa.

 

Pero vale aclarar que el trabajo informal en Cuba no puede reducirse al conjunto de actividades legalmente autorizadas, ya que existe una masa de personas que no están registradas, presumiblemente superior a la que actúa legalmente.

 

En Cuba el trabajo por cuenta propia siempre existió, pero es sólo en las últimas décadas que tiene mayor apertura, debido entre otras causas, a la crisis económica agudizada en los 90, la insuficiencia del surtido de la oferta estatal a la población, además de la incapacidad de generar nuevos empleos y las medidas tomadas, entre ellas la ampliación de las actividades por cuenta propia en la isla.

 

Los cuentapropistas son solo un segmento de los trabajadores privados y constituyen en la actualidad una fuente de empleo para unos y una vía de ingresos adicionales para otros, reportando en la mayoría de las actividades beneficios a la sociedad al satisfacer necesidades acumuladas de la población.

 

La ampliación del trabajo por cuenta propia en Cuba se da a partir del Decreto Ley 141 del 93 y en la Resolución Conjunta No.1 "Sobre el ejercicio por Cuenta Propia", que define 157 actividades posibles a ejercer, las personas autorizadas para ello y las cuotas mínimas mensuales de tributo al Estado.

 

Existen 37 actividades laborales que desde noviembre de 1997 hasta el año fueron restringidas, es decir, no se eliminan, ni prohíben ejercerlas, pero no se conceden nuevas licencias.

 

Estas actividades fueron suspendidas por indicaciones del Estado que alega que las causas son por una serie de conflictos en cuanto a la higiene, (en el caso de las actividades de alimentos), la adquisición de los productos en el mercado negro, para poder controlar mejor a los que tenían la licencia y además porque no les podían garantizar la materia prima a nuevos trabajadores lo cual traería el desvío de recursos.

 

Los cuentapropistas en Cuba representan el 4% del total de ocupados en la economía y la cifra ascendió a principios del 2003 a 147743 trabajadores inscritos, en los que predomina el sexo masculino en un 73% y las personas adultas y ancianas. Su calificación dista mucho de lo que ocurre en América Latina ya que más de un 50% tienen enseñanza básica o media superior terminada (33% secundaria básica y 21% preuniversitario).

 

Según fuentes oficiales predominan entre los trabajadores, las personas desvinculadas, lo que sugiere que en muchos casos este sector ha sido una fuente de empleo y de ingresos de consideración; le siguen en orden los jubilados lo cual indica que las pensiones son bajas para el elevado costo de vida y las amas de casa contribuyendo a incrementar los ingresos del hogar.

 

También se observa un ligero crecimiento en los trabajadores estatales dedicados a estas actividades, utilizándolas como nueva vía para incrementar sus ingresos.

 

Se aprecia una contracción en el desarrollo de la actividad por cuenta propia en el país ya que en el 2002 de cada 100 solicitudes recibidas solo se otorgaron 22 licencias.

 

La actividad por cuenta propia en Cuba se clasifica en tres modalidades fundamentales: los arrendatarios (9.74%), actualmente registrados por el Instituto Nacional de la Vivienda; los transportistas (22.61%), atendidos por el Ministerio de Transporte y el resto de trabajadores por cuenta propia que responden al Ministerio de Trabajo y

Seguridad Social, son los llamados trabajadores por cuenta propia puros (67.65%).

 

Dentro de los trabajadores por cuenta propia puros predominan las actividades de ayuda familiar, elaboración de alimentos y bebidas no alcohólicas al detalle, ambas de gran impacto social al brindar servicios de alimentación ampliamente demandados por la población. La actividad de mensajero constituye un apoyo a la población trabajadora, en particular a la mujer. En adición, tienen relevancia una serie de actividades que han alcanzado prestigio social al ofertar servicios personales de amplia demanda como son: la carpintería, zapatería, barbería y peluquería entre otras.

 

En el área de transportación, de un total de 20 modalidades, 6 agrupan el 93% de los trabajadores de transporte. Estos son divididos entre conductores de coches, carretones, bici taxis, autos antiguos, camiones y ayudantes.

 

En estos últimos años los funcionarios junto con los cuentapropistas aumentaron las cuentas de pago, recortaron el número de licencias que se aprueban y aumentaron las inspecciones.

 

De acuerdo con los reportes de prensa, el número de pequeños negocios --llamados cuentapropistas, o gente que trabaja por cuenta propia-- cayó de unos 200,000 en 1996 a unos 150,000 hoy en día.

 

Pero pese a todas esas malas noticias, tienen una buena nueva: el Estado no puede suprimir este trabajo ya que le reporta fuertes ingresos.

 

Solo les queda a quienes están inmersos dentro del cuentapropismo la tarea de esperar y tener paciencia, porque su trabajo es de suma importancia dentro del futuro económico de la isla.

 

 

“Cuentapropismo” no varía viejo rol de la mujer

 

* 51 años después, se mantienen intactos los paradigmas donde han encerrado al trabajo femenino

* Mujeres se entregan a actividades menos remuneradas: expendedoras en cafeterías, tejedoras, costureras, peluqueras o cocineras

* El sector de trabajo individual ha sido un ámbito eminentemente masculino: la presencia femenina es de 23.1%

 

Dixie Edith, Especial de SEMlac

 

El proceso de redimensionamiento del empleo por el que atraviesa actualmente Cuba puede impactar de manera diferente a mujeres y a hombres, a juzgar por los resultados de situaciones anteriores vividas en la isla.

 

Rosa María Núñez, una capitalina de 57 años, socióloga de carrera, pero dedicada al trabajo por cuenta propia desde la década de los 90 del siglo pasado, dijo a SEMlac que si las mujeres no rompen con tradiciones muy extendidas en el país, no van a poder aprovechar posibilidades que podrían abrirse con los anunciados cambios en materia de legislación laboral.

 

“Cuando me jubilaron por un peritaje médico en 1994 y pensé en trabajar por cuenta propia, decidí poner una peluquería en casa. Era lo más fácil, lo más común, a pesar de que no es algo que disfruto hacer. No pensé que podría aprovechar mis conocimientos profesionales para hacer otro tipo de trabajo, y me quedé frustrada, amarrada a la tradición”, relató Núñez.

 

La advertencia puede ser muy útil en momentos en que Cuba ha anunciado el inicio de un proceso de racionalización de empleos en el sector estatal, que afectará, en un primer escalón, a unos 500,000 trabajadores, sobre todo entre aquellos que ocupan plazas que no se consideran directamente vinculadas a la producción, como son las administrativas.

 

Mujeres: 42% de fuerza laboral

 

Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en Cuba las mujeres son poco más de 42% de la fuerza de trabajo dentro del sector estatal civil, y, dentro de éste, superan el 80% de los puestos administrativos.

 

El presidente cubano Raúl Castro precisó el pasado primero de agosto, durante la clausura de las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral), que el proceso de reducción de empleos se sostendría sobre una “estricta observancia del principio de idoneidad demostrada a la hora de determinar quién merece el mejor derecho de ocupar una plaza”.

 

Igualmente, agregó que se evitaría “cualquier manifestación de favoritismo, así como de discriminación de género o de otro tipo, las cuales deben enfrentarse con toda firmeza”.

 

Pero si las mujeres son mayoría entre las plazas que se reducirán, aunque respondan a ese citado principio de idoneidad demostrada, recibirán necesariamente un impacto fuerte por la restricción de plantillas.

 

A juicio de la doctora Norma Vasallo, psicóloga y presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, una de las alternativas para compensar la situación podría ser el estímulo a la incorporación al trabajo por cuenta propia, sobre todo en actividades agrícolas.

 

“Pero en este sector, la presencia femenina es escasa, sólo 17.4%, debido, entre otras razones, a que esta actividad es considerada tradicionalmente masculina, tanto por mujeres como por hombres del sector”, comenta a SEMlac.

 

Durante un estudio realizado en 2007, en la Unidad Básica de Producción Agropecuaria Ignacio Agramonte, en la central provincia de Camagüey, la académica constató que no había diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al nivel educacional; pero sí en las posibilidades de empleo que percibían.

 

“Ello se debía al predomino de una creencia de que hay trabajos para hombres y trabajos para mujeres, siendo estos últimos más escasos en el medio rural”, aseguró Vasallo a SEMlac.

 

Dudas por cuenta propia

 

Precisamente, ese trabajo por cuenta propia, al que se refieren Núñez y Vasallo, es una de las alternativas a las que apuesta el gobierno cubano para abrir fuentes de empleo a quienes saldrán del sector estatal.

 

La ampliación del ejercicio de esta fuente laboral como “una alternativa más de empleo” eliminará prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunas producciones, a la vez que hará más flexible la contratación de fuerza de trabajo subordinada para quienes se conviertan en cuentapropistas, han anunciado fuentes oficiales.

 

Igualmente, un nuevo régimen tributario establecerá impuestos sobre las ventas, la contratación de personal y para la seguridad social, que se sumarán al ya existente sobre los ingresos personales.

 

Admi Valhuerdi Cepero, viceministra primera del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, explicó recientemente al periódico Granma que podrá realizarse el trabajo por cuenta propia en 178 actividades, de las cuales 83 podrán contratar fuerza de trabajo sin necesidad de que sean convivientes o familiares del titular.

 

Valhuerdi detalló, igualmente, que el otorgamiento de nuevas autorizaciones para el ejercicio del trabajo por cuenta propia no incluye, por ahora, actividades que no cuentan con un mercado lícito para adquirir las materias primas, como son las de chapistería; las vinculadas con producciones y ventas de artículos de granito y mármol; hierro, aluminio, entre otras.

 

En la flexibilización también se contempla una ampliación de las posibilidades de arrendamiento de viviendas, que incluye la autorización para alquilar sus casas a quienes residen temporalmente en el extranjero, o de alquilar viviendas enteras y por cualquier período, algo que hasta ahora estaba prohibido. Sin embargo, estas opciones tampoco están exentas de retos, cuando se les mira desde la perspectiva de género. “En Cuba, el sector de trabajo por cuenta propia ha sido un ámbito eminentemente masculino, la presencia femenina es de 23.1%, lo que resulta también un desafío para las cubanas, ¿Cómo lograr que más mujeres accedan a este tipo de empleo como alternativa a la reducción de otros?”, se pregunta Vasallo.

 

Para Núñez, por su parte, el lance para las mujeres estará en “tener la mente abierta cuando se decidan a emprender un negocio por su cuenta”. Las preocupaciones de la socióloga, devenida peluquera, tienen asidero en experiencias del pasado cercano en la isla.

 

En los años 90, durante la fuerte crisis económica denominada “Período Especial en Tiempos de Paz”, en el país se produjo una movilidad de la economía del sector tradicional al emergente, en busca de mejores condiciones económicas. Las mujeres no fueron una excepción, y muchas se trasladaron desde trabajos más calificados a otros de menor especialización, pero mejor remunerados.

 

Un estudio del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), realizado a inicios de la actual década, confirmó que las alternativas de empleo para quienes buscaban opciones fuera del Estado eran desiguales para mujeres y hombres.

 

La psicóloga Mareelén Díaz Tenorio, una de las autoras, analizó que mientras los hombres desplegaban estrategias que requerían ejecutarse fuera del hogar, ellas preferían buscar variantes para laborar en casa.

 

“Las jóvenes habaneras salen del ámbito doméstico para vender productos, algunos elaborados por ellas mismas o por otras mujeres, y otros de dudosa procedencia. Las de la tercera edad optan, más que las jóvenes, por el trabajo doméstico”, afirmó la investigadora.

 

Datos de la ONE refieren que alrededor de 26 por ciento de quienes ejercen en la actualidad el trabajo por cuenta propia en Cuba son mujeres. Pero aquellas que optan por esta vía se concentran, justamente, en las actividades menos remuneradas: expendedoras en cafeterías, tejedoras, costureras, peluqueras o cocineras.

 

También son mayoría entre los profesionales que se dedican a impartir clases a niños y adolescentes, desde idiomas hasta asignaturas básicas para reforzar sus estudios escolares, una actividad hasta ahora no aprobada, pero que se incluye entre las que se aprobarán en el futuro inmediato.

 

“Las mujeres son mayoría dentro de la fuerza técnica y profesional de este país. Sería ideal que la estructura del trabajo por cuenta propia en el futuro esté sostenida sobre esa inteligencia alcanzada; que las mujeres vayan más a ser repasadoras (quien recapitula los contenidos escolares), por ejemplo; y menos a ser empleadas domésticas”, analizó Núñez.

 

 

Cuba abre la mano a las mini-empresas... para luego freírlas a impuestos

 

Raúl Castro ha decidido abrir la mano a la iniciativa privada... para luego apretar el puño con fuerza. Cuba ha extendido el trabajo privado, el cuentapropismo, a 178 actividades. Eso sí, para "evitar concentraciones de riqueza", los cuentapropistas tendrán un "régimen fiscal específico".

 

Libertad Digital, España

 

Los mandatarios comunistas saben que sólo la iniciativa privada puede generar un mínimo de riqueza que ayude a mantenerse en pie al moribundo régimen. Pero claro, para evitar que estos peligrosos capitalistas se les desmanden, los hermanos Castro han publicado este viernes en Granma las normas de su nuevo marco fiscal y regulatorio. El resumen: impuestos especiales para los cuentapropistas (esos poquísimos cubanos que trabajan por su cuenta), que serán aún más altos para aquellos que tengan personal contratado. Todo ello para evitar "concentraciones de riqueza y el uso indiscriminado de la fuerza de trabajo". El régimen estará muy enfermo, pero su lenguaje mantiene el asfixiante vigor de sus mejores años.

 

Granma publica este viernes un extenso reportaje para explicar el "rediseño de la política tributaria en el nuevo escenario económico del país" donde, según señala el portavoz del gobernante y único Partido Comunista, "el cobro de los tributos y el conocimiento que se tenga sobre ellos constituyen elementos fundamentales".

 

"Más allá de una medida administrativa se trata, además, de lograr una cultura tributaria que despeje dudas, tabúes y conceptos erróneos", señala Granma. El diario oficial acompaña su reportaje con una especie de diccionario fiscal para aclarar conceptos tan poco usuales en el vocabulario de los cubanos como "impuesto", "tasa", "hecho imponible", "tipo impositivo", "contribuyente" o "año fiscal", entre otros.

 

Iniciativa privada frente a la crisis

 

Para hacer frente a la crónica crisis económica que arrastra la isla, el Gobierno del general Raúl Castro ha decidido extender el trabajo privado a 178 actividades, en un plan donde la contratación de asalariados por parte de particulares constituye una de las principales novedades porque abriría la puerta a la formación de pequeñas mini-empresas.

 

Los llamados "cuentapropistas" se deberán acoger a un régimen tributario especial donde pagarán impuestos sobre las ventas o los servicios públicos así como sus ingresos personales. En el caso de este último impuesto, el objetivo será, dice Granma, "cumplir el principio de que se aporte en correspondencia con la real capacidad económica".

 

La liquidación de este tributo, en los casos de actividades que generen mayores ingresos o tengan complejidad, se realizará a final de cada año mediante declaración jurada. Para su cálculo se tomará en cuenta el total de los ingresos obtenidos en un año, y se podrá deducir hasta un 40 por ciento por gastos propios de la actividad.

 

Quienes contraten trabajadores abonarán un "impuesto por la utilización de fuerza de trabajo" que tendrá "un carácter regulador para evitar concentraciones de riqueza y el uso indiscriminado de la fuerza de trabajo". Así, "mientras más personal se contrate, más gravoso será el importe por este concepto".

 

Mil millones de dólares

 

El Gobierno de Raúl Castro prevé que 250.000 cubanos se incorporen al trabajo por cuenta propia o "autoempleo", una actividad que a finales de 2009 ya ejercían unos 144.000 habitantes de la isla. Con ese aumento de la actividad económica privada, el Estado cubano espera aumentar sus ingresos tributarios en 1.000 millones de dólares en el año 2011, según datos divulgados por economistas del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC).

 

La ampliación del "cuentapropismo" se ha concebido también como una alternativa laboral para parte de los 500.000 funcionarios estatales que serán despedidos en los próximos meses dentro del plan de ajuste anunciado por Raúl Castro para reducir las abultadas plantillas públicas del país.