Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

Cuba: Descubren que la agricultura necesita desarrollo

           

Claudia Vergara, Escritora y periodista independiente, en El Correo de Cuba

 

Verdaderamente es alucinante, incluso incompresible, hasta con un buen grado de surrealismo, leer en la prensa oficial cubana las declaraciones de los “dirigentes” del régimen cubano hablando de forma abstracta como si ellos no tuvieran ninguna participación en el desastre económico de la Isla después de cincuenta años en el poder. Recientemente, el periódico Trabajadores publicó un crónica titulada La agricultura exige desarrollo, escrito por Ana Margarita González en el que reseña el informe presentado por el Ministerio de la Agricultura en el Tercer Periodo de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

 

Según Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de Agricultura, “la agricultura que se proyecta no puede lograrse sin desarrollo, del mismo modo que sin desarrollo no habrá sostenibilidad”. Ambigua frase, pero deja entrever que la agricultura cubana carece de desarrollo, que es primitiva.

 

Y a su vez, que las ambiciosas transformaciones económica del régimen se enfrentan al atraso industrial y agrícola provocado por el propio régimen.

 

Ahora hablan del cambio más trascendental basado en la separación de las funciones estatales y empresariales, pero nunca se refieren a los responsables de la eliminación de la empresa privada en el sector industrial y agrícola. Si la industria y la agricultura están depauperadas se debe al propio régimen, de eso nunca hablan.

 

Según el informe es posible incrementar las producciones agropecuarias en el país a partir de inversiones y la recuperación de la infraestructura agrícola, como es el caso del arroz, que tiene un crecimiento de 291 % comparando la producción del 2008 con la del 2013; la de los frijoles que aumenta un 63 % y el maíz que lo hizo en un 32%.

 

La producción de arroz creció en 291%, pero ¿cuál fue la producción de 2008? Se necesitan inversiones para desarrollar la agricultura, pero ¿por qué no se ha hecho en más de 50 años?

 

En 1958, Cuba estaba en cuarto lugar de la producción arrocera de la región. Dos de los países por delante de Cuba en producción de arroz -Bolivia y Venezuela- aumentaron 28 veces su producción arrocera al llegar el año 2000 y la República Dominicana, vecina de Cuba en el Caribe, la aumentó cinco veces a partir de 1958. Mientras República Dominicana ha aumentado su rendimiento de la cosecha de arroz, de 2,100 kilogramos por hectárea en 1958 a 5,400 kilogramos en 1966, el rendimiento de Cuba se estancó en 2,500 kilogramos por hectárea, que resulta un aumento muy escaso sobre el rendimiento de 2,400 kilogramos por hectárea registrado en 1958, según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

 

América Latina: Producción de Arroz

grafico 1

 

También en el informe se habla de otros incentivos para el aumento de la producción, como, por ejemplo, para la miel de abejas, que tuvo un incremento del 37 %, por una mejora de los salarios a los apicultores y al suministro de los insumos. Y informa que el régimen tiene que gastar 2,000 millones de dólares para comprar alimentos en el exterior y que está demostrado que el 60 % pudiera obtenerse en los suelos de la isla.

 

Otros dos descubrimientos: mejor salario = mejor producción, y segundo, que se pude producir en el país frutas, vegetales, viandas, arroz, frijoles, etc. que necesitan los cubanos, pero ¿dónde estaban los "dirigentes" cubanos en estos últimos 50 años?

 

En el informe presentado se reconoce un hecho deplorable: es que todavía  de los 6.3 millones de hectáreas agrícolas que existen en el país, haya un millón 46 mil (el 16.4% del total) que califican como ociosas o deficientemente explotadas. En el sistema de la agricultura trabajan más de 924 mil personas, lo que representa el 13.2 % de la población en edad laboral del país; sin embargo, con ese potencial y el de los suelos solo participa en el 4 % del Producto Interno Bruto (PIB). Se constató que el bajo índice de áreas con riego (7%) y los problemas asociados a la calidad de las semillas no favorecen el incremento de los rendimientos agrícolas.

 

Ninguno de los “hechos deplorables” señalados tiene un culpable. ¿Los Castro no son responsables? Al parecer, ninguno de los funcionarios, ministros, miembros del Partido Comunista de Cuba son responsables de mal funcionamiento y del deterioro de la agricultura cubana durante estos más de 50 años.

 

Las exportaciones de Cuba en 1958 excedían con mucho a las de Chile y Colombia, dos países que desde entonces han dejado a Cuba muy atrás. También es notable, cuando se le compara con la de otros países de la región, la falta de diversificación de las exportaciones de Cuba en los pasados 35 años.

 

La envidiable base productiva de Cuba en la década de 1950 se fortaleció con el sustancial influjo de inversión directa extranjera. En 1958, la inversión directa extranjera de los Estados Unidos en Cuba sumó $861 millones, revelan cifras del gobierno de Estados Unidos publicadas en 1959. Ajustándola por el factor inflacionario, esa cifra de inversión extranjera equivale hoy a más de 3 mil 600 millones de dólares americanos.

 

Durante la década de 1950 Cuba tuvo en general una balanza de pagos favorable, cosa que contrasta con la débil situación actual. En 1958 Cuba tenía reservas de oro y moneda extranjera -- importante elemento para medir la salud de la balanza de pagos. Esas reservas sumaban 387 millones de dólares americanos en 1958, según las estadísticas del FMI. (Ese nivel de reservas equivale hoy a más de 3 mil 600millones de dólares de Estados Unidos). En aquel año las reservas de Cuba eran terceras en América Latina, detrás solamente de Venezuela y Brasil, cosa impresionante en el caso de una economía pequeña, como la de Cuba, con una población de menos de siete millones de personas.

 

Finaliza el informe explicando que el órgano central, las empresas se reagruparán en dos grupos, el ganadero (con 80 empresas y cuatro institutos de investigación) y el agrícola (50 empresas y cinco institutos). Desaparece la Unión Nacional de Acopio y los mercados bajo su administración se traspasan al Ministerio de Comercio Interior. Se mantienen y fortalecen los grupos Labiofam, GELMA (quedará como una de las 11 empresas mayoristas) y se estudia la constitución de una organización superior de dirección a partir de la actual Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, tomando en consideración la gran extensión de tierras de su patrimonio y la diversificación de sus producciones y servicios. Se experimentan transformaciones en el sistema cooperativo, se extinguieron 298 UBPC y 105 CPA, que no tenían posibilidades de recuperación y se crearon cinco nuevas UBPC. Se valoró como positiva la venta directa de productos agrícolas a las instalaciones del turismo, la descentralización de los precios de los insumos y las nuevas formas de comercialización que se experimentan en Artemisa, Mayabeque y La Habana. También se habló de los altos precios de los productos agrícolas, la necesidad de recuperar los programas ganaderos, la difícil situación que viven los pobladores del campo, fundamentalmente los de las regiones más intrincadas y las montañas, el mal estado de los viales, desorganización en la producción del arroz en Granma, y el mal estado de las redes hidráulicas que trasladan el agua a los polos tabacaleros de Pinar del Río, entre otros.

 

Para finalizar con este tema agrícola cubano, se resume en un poco de más de lo mismo. Continúa el control total del régimen en el sistema económico y productivo el país, continúa la planificación centralizada aunque vestida con “nuevas” ropas decoradas con inversionistas extranjeros, especialmente con colores de España, Venezuela, Brasil. Y el régimen sigue determinando qué se produce, qué se vende y qué comen los cubanos.

 

El cambio real llegará con la desaparición física de los Castro, eso nadie lo duda.