Cubanálisis El Think-Tank 

ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

Cuatro años de Cubanálisis... y seguimos hacia el quinto

 

No llevamos la cuenta de cuántas páginas digitales sobre el tema cubano, a favor o en contra del régimen, han surgido en los últimos cuatro años, ni de cuántas han dejado de existir en ese lapso: no nos corresponde hacerlo.

 

En estos cuatro años nos hemos interesado profunda y detalladamente en los diversos análisis de excelente calidad que se publican en la prensa escrita o digital en cualquier parte del mundo sobre la problemática cubana: algunos de sus autores son excelentes amigos y colaboradores nuestros, con los que al menos intercambiamos criterios cada vez que es posible. Cuando, en casos como esos, presentamos nuestros criterios a nuestros colegas, no necesitamos reclamar derechos de autor ni copyright, ni lo hacemos para que nos citen cuando escriban, porque estamos convencidos de que el talento más profundo y agudo del mundo es el que surge del trabajo en equipo. 

 

A otros que ni siquiera conocemos personalmente, cada vez que tenemos la oportunidad les hacemos llegar nuestras opiniones y comentarios sobre lo que han escrito. Incluso, a personas que mantienen puntos de vista y enfoques radicalmente diferentes a los de Cubanálisis no hemos dudado en hacer llegar felicitaciones y agradecimientos cuando consideramos que han escrito trabajos de calidad o han criticado respetuosamente lo que hemos hecho.

 

Nunca nos hemos dedicado a contar las irresponsabilidades, errores garrafales, y miserias humanas que tantas veces se repiten en el ciberespacio cuando se habla del tema cubano, porque sería abrumador, aunque siempre tomamos nota de los absurdos y ligerezas que se escriben, así como de los farsantes que se van identificando y descaracterizando por sí mismos: es solo cuestión de tiempo. Sus quince minutos de fama en nada se diferencian de lo que dura un merengue en la puerta de un colegio.

 

Desde nuestro primer día on-line dejamos claramente establecido: “El Think Tank de CUBANÁLISIS tiene su compromiso permanente solo con la nación cubana y su destino, la democracia y el Estado de derecho. Afortunadamente, no somos dueños de la verdad, y mucho menos en exclusiva. Concedemos espacio a todo razonamiento, sin etiquetas anacrónicas de derecha o izquierda, progresista o reaccionario, made in USA, Cuba, Europa, América Latina o cualquier parte del mundo. Consideramos opiniones alternativas como verdaderas herramientas para acercarse a conclusiones más acertadas, por lo que no necesitamos rechazarlas ni defendernos de ellas”.

 

Hemos sido leales a ese compromiso: nunca, en estos cuatro años, hemos atacado por su nombre a nadie que se exprese sobre el tema cubano desde posiciones decentes y respetuosas, aunque lo haga para defender la dictadura, y en ninguna circunstancia los haremos: cuando los hemos mencionado ha sido como parte de un debate de alto rigor profesional y respeto, y siempre hemos confrontado las ideas, nunca a las personas.

 

De esto quedan excluidos, naturalmente, quienes consideran que el debate ideológico se basa en insultos, desinformación, idioteces y mentiras, porque eso no constituye defender ideas desde posiciones decentes y respetuosas.

 

Somos la primera y tal vez la única publicación analítica del tema cubano en el ciberespacio que cada semana, desde que comenzamos, publica documentos con el punto de vista de los defensores de régimen, en nuestra sección “Castrismo”, claramente identificada como “Razones y percepciones desde las posiciones castristas: sus autores, sus propias palabras”.

 

Siempre publicamos esos textos íntegros, sin omisiones o añadidos. En estos cuatro años solamente en una ocasión, recientemente, agregamos una nota con varios comentarios a un trabajo publicado en el periódico del Partido Comunista cubano, porque consideramos esencial hacerlo para que los lectores tuvieran información suficiente sobre el tema que analizaba el periódico.

 

Nunca, en ninguna circunstancia, hemos atacado a disidentes dentro de la Isla ni a miembros del exilio por el simple hecho de que expresen posiciones analíticas diferentes a las que mantenemos en Cubanálisis-El Think-Tank, y tampoco lo haremos nunca: para nosotros está claro quién es el verdadero adversario, y no estamos dispuestos a realizarle el trabajo sucio al régimen por ninguna razón.

 

Además, el hecho de que las percepciones de esas personas sean diferentes a las nuestras no significa que ellos están equivocados: podríamos perfectamente ser nosotros los desacertados, o tal vez ambos estuviéramos errados y hay que seguir buscando la verdad.

 

No expresarnos a favor o en contra de alguna persona o proyecto no significa en ningún momento apoyo o rechazo a esas percepciones, sino simplemente respeto a las diferencias. No necesitamos saltar al ruedo cada vez que alguien diga o escriba algo que no compartimos: para expresar nuestros criterios semanalmente publicamos análisis, individuales o conjuntos, y en ocasiones algunas notas a la noticia del día.

 

Para Cubanálisis-El Think-Tank tampoco es tarea analítica vivir denunciando eventuales “agentes castristas infiltrados”, “enemigos encubiertos” o “colaboradores del régimen”: dejamos eso para otros que mantengan esa línea, y para los que necesiten protagonismo a toda costa.

 

Sabemos que Estados Unidos cuenta con mecanismos muy eficientes para identificar y combatir a sus potenciales enemigos, mecanismos que apoyamos, pero su accionar y funcionamiento no tiene por que anunciarse ni ser de dominio público, y mucho menos en el ciberespacio.

 

A todos quienes nos escriben, con criterios favorables o diferentes, les respondemos lo más rápido posible: aunque nos digan que estamos completamente locos o perdidos, les damos las gracias en nuestras respuestas y consideramos seriamente sus criterios y opiniones. Naturalmente, no perdemos ningún tiempo respondiendo insultos o sandeces: es imposible evitar que los perros le ladren a la luna.

 

A todos quienes nos envían o nos preguntan para enviar colaboraciones, siempre les decimos lo mismo: serán bienvenidas, y la única censura depende de usted mismo; podemos estar de acuerdo o no con lo que exprese, y eso no impide para nada su publicación, pero si no hay rigor profesional en el análisis no tiene cabida en nuestra página digital. Y si pretende insultar o desacreditar al adversario, por muy despreciable que pueda ser, o inventar información, está contactando el lugar equivocado.

 

No somos un órgano noticioso de información diaria, por lo que no vivimos a la caza del palo periodístico, exclusivas o primicias. Hay suficientes medios digitales, impresos y de radiodifusión, que hacen llegar las noticias de todo el mundo cuando se producen, aunque en honor a la verdad, parte de ellos en ocasiones flaquea, se desactualiza, o andan muy despistados: viven, como se dice en Cuba, “detrás del palo”. Es difícil convencer a alguien de que una noticia sobre prisioneros extranjeros acusados de terrorismo en la prisión norteamericana de la Base Naval de Guantánamo pueda ser una noticia sobre Cuba, pero eso no es tarea nuestra.

 

Nuestra misión no es en ningún momento reproducir noticias, sino analizar información, y con eso establecemos la diferencia que nos distingue de muchos otros órganos. Eso no significa que pretendemos decir a los demás cómo hay que pensar ni mucho menos, pero lo que constituye nuestro objetivo es analizar información que pueda servir para entender lo que está sucediendo y poder pronosticar lo que pueda suceder.

 

Eso no hace que nos consideremos el centro del Oráculo y que nuestras conclusiones sean lapidarias e infalibles en cada caso: pretender eso es de imbéciles.

 

Sin embargo, si en la predicción meteorológica se aceptan diversas trayectorias posibles para los huracanes, y porcentajes de probabilidad de lluvia o nieve para cada día, sin que eso desmerite a los profesionales encargados de esas tan importantes tareas, los resultados que nuestro esfuerzo ha logrado en estos cuatro años de análisis y pronósticos nos permiten considerar que ha valido la pena, aunque en ocasiones hayamos tenido que llegar a conclusiones que no son de nuestro agrado y que no vislumbran lo mejor para nuestra patria.

 

Cubanálisis-El Think-Tank tiene on-line en estos momentos 476 análisis originales individuales o colectivos publicados, sobre la problemática cubana o aspectos muy estrechamente relacionados con el tema,  en los cuatro años de su existencia. No son tantos los que pueden emularnos.

 

El acceso a todos esos análisis se mantiene para que los lectores puedan leerlos cuando lo consideren oportuno: tanto aquellos en los que hemos acertado con bastante precisión, como también todos los otros en los que no logramos descifrar a tiempo la compleja realidad, o nos hayamos equivocado rotundamente.

 

Nos hemos equivocado, pero nunca porque mentimos o inventamos información, como sucede tan a menudo entre tantos farsantes, que no es necesario identificar, porque los lectores los conocen; la única manera de no equivocarse en un análisis, cuando ya no se puede esperar más, es no realizarlo, y si decidiéramos eso no existiría Cubanálisis-El Think-Tank.

 

Algunos de esos 476 documentos son mucho más extensos que otros, pero ninguno es demasiado breve. Normalmente, muchos análisis de opinión en todas partes se mueven entre las 700-750 palabras. En nuestra filosofía analítica, para lo que pretendemos con nuestro sitio digital, menos de dos mil palabras en un trabajo analítico de fondo es una cantidad que puede poner en peligro la profundidad de lo que se escribe: por eso, sabemos que ni somos ni pretendemos ser “ligeros” ni de entretenimiento, pues no es nuestro objetivo.

 

Cada vez es más difícil desarrollar este trabajo que llevamos a cabo. La maravilla tecnológica de la Internet brinda ilimitadas posibilidades de acceso a la información, pero también su democratización y el derecho de cada quien a publicar lo que considere oportuno genera una cantidad de desecho intelectual y superficialidades que obligan cada día a revisar más y más y utilizar más tiempo para detectar lo realmente trascendente en medio de tanto ruido.

 

En nuestras secciones que reproducen lo que se dice sobre Cuba en los medios en el resto del mundo, tanto en español como en inglés, hay muchos trabajos muy valiosos y, a la vez, absolutos dislates.

 

Cuando diversos amigos nos preguntan por qué hemos publicado artículos tan infames, la respuesta es siempre la misma: precisamente por eso.

 

Los publicamos para que se pueda entender la diferencia entre análisis mediocre y realpolitik.

 

Tratando de que nuestros lectores tengan información para diferenciar la cosecha de las malas hierbas, para entender que en el campo de las relaciones políticas y del poder lo que desea cada uno no tiene la más mínima importancia si no está en el marco de lo real y lo factible, y que estar del lado de la razón, la justicia o la moral, no es una garantía absoluta de que se lograrán los objetivos que se pretenden.

 

En muchas ocasiones en los escenarios políticos ganan “los malos” que tengan más poder, aunque sus victorias sean pírricas y a largo plazo se puedan revertir, y los derrotados son “los buenos”, aunque moralmente sean superiores y la razón esté de su lado.

 

Así ha sido en la historia de la humanidad, y así será, porque las relaciones de poder se basan en la capacidad de imponerse y no en los valores morales, religiosos o filosóficos de las ideas en pugna.

 

No siempre la prensa y el supuesto y abundante análisis acompañan esta realidad. En muchas ocasiones se pretende funcionar con “grasa vieja”, sin entender que lo que fue de una manera hace ya determinados años no tiene que ser igual en estos momentos. Ni lo que sucedió en tal país vaya a repetirse en otro. Ni lo que pueda ser importante para un sector de la sociedad tenga que serlo para otros.

 

Publicamos continuamente artículos de periodistas independientes dentro de la Isla, además de por elemental solidaridad, por su calidad intrínseca. Cuando tantos analistas en el extranjero se desgastan con campos de golf o lo que dijo Mariela Castro, esos cubanos humildes, perseguidos y reprimidos, identifican “el pollo del arroz con pollo”, analizan y denuncian el totalitarismo, y nos alertan de por donde van los tiros. Aunque no siempre estemos totalmente de acuerdo con ellos o con todo lo que expresan, nadie nos da ningún derecho a ignorarlos o ningunearlos, como si nosotros aquí fuéramos superiores.

 

Un artista de la Isla actuando de visita en Estados Unidos tiene intereses y por lo tanto opiniones diferentes a los de los estibadores de un muelle de Cienfuegos, un “asere” en Pogolotti o un profesor en la Universidad de La Habana.

 

Y ninguno ellos piensa igual que un businessman exitoso del sur de La Florida, una cajera de supermercado en Hialeah, otro “asere” en La Pequeña Habana o Key Biscayne, o un profesional muy bien pagado en Coral Gables.

 

Entonces, pretender extrapolar “mi” experiencia, por mucha que sea y por mucha TV que me entreviste, a la realidad de la Cuba de hoy, la de Cuatro Caminos y L y 23, no la de la Calle Ocho, que no es para nada la misma de antes de que Fidel Castro renunciara “provisionalmente” al poder, aporta más confusión que solución.

 

Descifrar continuamente esta convulsa problemática, y poder contribuir a comprender la realidad cubana contemporánea, siempre ha sido nuestro objetivo.

 

El primer día on-line dijimos: “El Think Tank de CUBANÁLISIS no compite contra nadie, ni en Internet ni en los medios tradicionales, ni pretende ser sustituto para nada. Simplemente, un complemento para el estudio del drama cubano y la búsqueda de soluciones.”

 

Consideramos que así ha sido durante estos cuatro años.

 

Años que no han sido nada fáciles ni mucho menos, donde hemos comprobado una vez más que el talento y la inspiración no son nada sin la tenacidad, el esfuerzo y la disciplina presidiendo las actividades diarias.

 

Desde cualquier lugar que hemos estado o estemos: Charlotte, New York, Toronto, Atlanta, Miami, Pittsburg, Madrid, San José, Filadelfia, Cleveland, Orlando, Columbia, Chicago, Detroit, Guanacaste, Jacksonville, Indianápolis, Santo Domingo, Boston, Hialeah, San Francisco.

 

Sin feriados, vacaciones, fines de semana, fiestas nacionales, duelos, fin de año o situaciones imprevistas: con la convicción de que cuado el lector hace “clic” en su computadora busca análisis y comentarios, nunca justificaciones de por qué no nos actualizamos.

 

Y así pretendemos seguir.

 

En este año 2010 la salud no ha estado todo el tiempo de parte de Cubanálisis-El Think-Tank: diversos colaboradores hemos necesitado dedicar tiempo a médicos y laboratorios, en lo que sería algo así como una “actualización de nuestro modelo de salud”, si la frase no estuviera tan demeritada.

 

Ello ha traído la consiguiente disminución temporal del aporte de algunos y la correspondiente sobrecarga de otros. Pero aún así nos hemos mantenido, y así pretendemos hacerlo mientras respiremos.

 

Ya hemos dicho antes: “No vivimos de esto, sino para esto”.

 

Somos millonarios desde hace ya mucho tiempo, pero no en dinero, sino en hits, que son más cada vez, y a la vez la verdadera medida del éxito. No nos preocupan para nada supuestos instrumentos de medición de resultados basados en criterios esotéricos o poco transparentes.

 

No sabemos si tenemos más o menos hits que otros, aunque no consideramos a nadie como “competencia”. Sin embargo, sabemos que nos leen en más de sesenta países en todos los continentes.

 

Y que además nos lee el Palacio de la Revolución, la Dirección General de Inteligencia en La Habana, la intelectualidad orgánica, las universidades, los que piensan en el Partido Comunista, aunque no sean demasiados, y los especialistas del aparato.

 

En este período de cuatro años de Cubanálisis han atacado electrónicamente nuestra página y también han movido sus largos tentáculos para hacernos daño en el plano personal, a través de genízaros locales. Nos las hemos ingeniado para proteger nuestro esfuerzo con los medios adecuados, y nunca hemos hecho públicos tales ataques. Hay tiempo para todo. Ni la técnica contra la página ni la vileza contra las personas han logrado intimidarnos, y mucho menos detenernos. Hay quienes no pueden entender la fortaleza que da sentirse hombres libres.

 

Podrán considerarnos enemigos, aunque nosotros les consideramos simplemente adversarios: nada personal; queremos a nuestra patria tanto como puedan quererla ellos: estamos en una pura batalla de ideas, nada más… pero en serio.

 

Vivimos de nuestro trabajo y esfuerzos en la lucha por la vida, sin recibir dinero de nadie ni de ninguna organización para nuestro proyecto. No porque nos parezca inadecuado o inmoral, sino porque no lo tenemos ni salimos a buscarlo.

 

Todo lo que hacemos en este proyecto es “trabajo voluntario” en el mejor sentido de la palabra.

 

No recibimos ninguna compensación monetaria por nuestro esfuerzo, ni ninguno de los colaboradores tampoco, aunque diariamente recibamos satisfacciones personales, morales y profesionales, sintiéndonos personas muy libres que pueden expresar su opinión sin temor ni tener que pedirle permiso a nadie para hacerlo, y que, como dijimos desde el primer día, pretendemos “analizar con profundidad y rigor profesional, desde diferentes ángulos, problemas relacionados con Cuba, su presente y su futuro”.

 

No pedimos nunca donaciones a nuestros lectores: consideramos que ya un gran favor nos hacen cuando entran a Cubanálisis-El Think-Tank. Esto no significa una crítica a los que consideren adecuada la financiación popular. Cada uno a su manera.

 

Como siempre, quienes pretendan sumarse noblemente a este esfuerzo serán bienvenidos. Los que han declinado nuestra invitación o los que no lo deseen también tendrán igualmente nuestro respeto.

 

Y nuestras puertas seguirán siempre abiertas al rigor, la seriedad, el respeto a la opinión diferente, y al profesionalismo.

 

Quienes nos atacan, pretenden insultarnos, desprestigiarnos, o buscan nuestro character assassination, desde Cuba o Estados Unidos, no merecen más que nuestra lástima: son demasiado poca cosa para perder tiempo con ellos.

 

A todos los lectores de Cubanálisis-El Think-Tank, una sola palabra, una vez más, por cuarto año consecutivo, pero desde el fondo de nuestros corazones: gracias. Muchas gracias.

 

Esperamos vernos en nuestro quinto aniversario, ojalá que con una Cuba donde reine el estado de derecho y el respeto a las opiniones no oficiales.

 

Si París bien vale una misa, y ciertamente lo vale, con lectores como los que tenemos, Cubanálisis-El Think-Tank bien vale todo el esfuerzo realizado hasta ahora, y el que nos quede por delante.

 

Nunca los defraudaremos, estimados lectores.