Cubanálisis El Think-Tank 

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Cincuenta años de servicios sociales en Cuba

 

Carmelo Mesa-Lago, en Revista Temas, La Habana, Cuba

 

El análisis de la economía de Cuba socialista ha estado polarizado y plagado de controversias, pero existe un consenso inusual entre los estudiosos internos y externos en lo que se juzga uno de los logros más importantes de la Revolución: la universalización y gratuidad de los servicios sociales de educación, salud y pensiones de seguridad social, mientras la vivienda es uno de los problemas más serios.

 

Este artículo resume el notable progreso logrado en los servicios sociales en 1959-1989, antes de la crisis de 1990-1995, y el deterioro provocado por aquella; analiza la recuperación total o parcial de estos después de 1995 hasta fines de 2008; estima su costo actual y tendencia creciente; evalúa su sustentabilidad financiera a largo plazo; y resume las propuestas de economistas cubanos respecto a los servicios sociales (dentro del proyecto revolucionario) y ofrece sugerencias para hacerlos viables y mejorarlos. Los cuadros estadísticos, basados en cifras de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) de Cuba, comparan la situación en 1989 (en vísperas de la crisis) con la del año 2008; algunos muestran la serie 2000-2008 completa para apreciar las tendencias.

 

Evolución de los servicios sociales (1959-2000)

 

Retomo aquí, en forma resumida, mis propias valoraciones sobre los notables avances de los servicios sociales en Cuba entre 1959 y 1989 cuando colapsó el socialismo en la URSS y Europa oriental —que provocó una aguda crisis económica y social en la Isla (el «Período especial en tiempo de paz») y el deterioro de estos—,1 y explico el proceso de recuperación después de 1995 hasta fines de ese decenio. No obstante los problemas y cambios frecuentes en la política económica cubana, en 1989 Cuba estaba a la cabeza de América Latina en casi todos sus indicadores sociales, salvo la vivienda, y también aventajaba a la mayoría de los países socialistas. El carácter universal y gratuito de esos servicios, unido a la sensible reducción de las desigualdades en su acceso y calidad entre la ciudad y el campo, también tuvo un impacto progresivo en la distribución del ingreso. Esto fue posible por el compromiso del Estado de priorizar los servicios sociales, aun durante la crisis, así como por la sustancial ayuda de la URSS: 65 000 millones de dólares entre 1960-1990, 60,5% en donaciones y subsidios de precios, no reembolsables, y 39,5% en préstamos.2 A pesar del abrupto cese de la ayuda económica y virtualmente del comercio con el desaparecido campo socialista, el gobierno mantuvo la asignación nominal a los servicios sociales durante la crisis, pero la escalada en la inflación (50% en 1993-1994) indujo una caída de 78% en el gasto social real por habitante (ajustado a la inflación) en 1989-1993. Aun con la recuperación parcial en 1998, el gasto estaba 40% por debajo de 1989. Ese recorte asestó un fuerte golpe a los servicios sociales, cuyos indicadores se deterioraron con pocas excepciones.

 

Educación

 

En 1959-1989, Cuba progresó constantemente en la educación. Mediante la campaña de alfabetización y la universalización del acceso a la escuela primaria, el analfabetismo descendió de 23% (1953) a 4%, y se redujo notablemente la disparidad urbano-rural (las tasas de analfabetismo respectivo eran 11,6% y 41,7% en 1958). La matrícula en la secundaria ascendió de 20% a 88% del correspondiente grupo etario, y la de la educación superior de 3% a 23%. El sistema educativo es enteramente estatal; el gobierno lo financia, administra, contrata y paga a todo su personal. Los servicios son gratuitos y se prohíbe la enseñanza privada.

 

La crisis de los años 90 afectó la educación. En 1989-1997, su presupuesto real fue recortado 38%, lo cual provocó escasez de libros, lápices y papel, reducción de la inversión y el mantenimiento de la infraestructura (deterioro del equipo), así como del transporte y las comidas escolares y de la calidad de los servicios. Entre 1989 y 1994-95, la matrícula en la primaria se mantuvo, pero en la secundaria cayó de 88% a 74,5% y en la universitaria de 23% a 12%. El descenso en la matrícula secundaria se debió a dificultades en el transporte, recortes en las comidas y pérdida de importancia de esos títulos. El más drástico descenso en la matrícula universitaria reflejó las dificultades que los graduados encontraban para conseguir empleos en el sector estatal, cuyos salarios reales se redujeron. Antes de 1989, los profesores universitarios y los médicos ganaban los salarios más altos y los maestros recibían buenos sueldos, pero después de la crisis los campesinos, los transportistas privados, los trabajadores por cuenta propia —particularmente los dueños de restaurantes familiares (paladares)— subieron a la cúspide de la escala salarial. Muchos profesionales han abandonado sus carreras en busca de empleos mejor pagados en empresas mixtas, donde una parte pequeña del sueldo se abona en divisas; en el turismo, donde se dan propinas en divisas; en el pequeño sector privado, especialmente la agricultura, o en el mercado informal. El trabajo por cuenta propia, autorizado en 1993, no se concedió a los graduados universitarios.

 

Salud

 

Antes de 1959 y dentro del contexto latinoamericano, Cuba tenía un sistema de salud relativamente desarrollado en las zonas urbanas, en las que había una red de hospitales, clínicas mutualistas y cooperativas médicas, pero las rurales estaban a la zaga y prácticamente carecían de instalaciones y personal. Aunque los indicadores promedio nacionales de salud eran altos respecto al resto de la región, había una enorme brecha entre los urbanos y rurales; por ejemplo, la mortalidad infantil duplicaba el promedio nacional y cuadriplicaba el urbano. Además, el país carecía de un seguro social de salud, como tenía la mayoría de la región. En 1961, el Estado expropió todas las instalaciones de salud privadas, las cooperativas y clínicas, y prohibió el ejercicio privado de la medicina. A la par, estableció un sistema público nacional de salud integrado, con atención universal y gratuita (único en la región) que redujo de modo drástico la brecha entre las instalaciones, el personal y el nivel de los servicios urbanos y rurales. Aumentó el número de hospitales rurales (de 1 a 71), se desarrolló una campaña de inmunización contra enfermedades trasmisibles, y se entrenó masivamente a médicos y personal de salud mediante universidades públicas gratuitas y con becas de alojamiento y alimentación. Por otra parte, el sistema público exige una gran inversión de capital, pues pone énfasis en hospitales y equipo. El Programa de médicos de la familia, creado en 1984, aunque muy beneficioso respecto al mejor acceso local al primer nivel y a su carácter más personal, resulta muy costoso.

 

La política de salud revolucionaria dio frutos positivos. En 1959-1989, el número de médicos ascendió de 9,2 a 33 por cada diez mil habitantes, el de camas hospitalarias de 4,2 a 5,3 por mil habitantes, y los gastos reales per cápita en 162%. La mortalidad infantil descendió de 33,4 a 11,1 por cada mil nacidos vivos, la materna disminuyó de 125,3 a 26,1 por cada cien mil partos, y el índice de mortalidad de la población mayor de 65 años declinó de 52,9 a 46,3 por cada mil personas en ese grupo. La mayoría de las enfermedades contagiosas fueron erradicadas, pero aumentaron las venéreas, la varicela y la hepatitis, así como las diarreicas y respiratorias agudas.

 

La crisis interrumpió de manera casi total las importaciones de suministros médicos, equipos, piezas de repuesto, fármacos y productos químicos, antes suministrados por el campo socialista. Entre 1989 y 1993-95 varios indicadores de salud se deterioraron: la mortalidad materna aumentó de 26,1 a 65,2 y la de personas mayores de 65 años, de 48,4 a 55,7. La enfermedades que habían sido erradicadas no reaparecieron, pero aquellas que antes de la crisis mostraban una tendencia creciente aumentaron notablemente (hepatitis, venéreas, varicela, diarreicas y respiratorias agudas), mientras la tuberculosis reapareció y su tasa se triplicó. Por el contrario, el índice de médicos aumentó de 33 a 51,8, la tasa más elevada en América Latina, las camas hospitalarias de 5,3 a 6 y la mortalidad infantil declinó de 11,1 a 9,4, la más baja en la región. No obstante, estos logros acarreaban una sangría financiera y una asignación no siempre racional de recursos: a) continuaba el costoso entrenamiento de médicos, algunos de los cuales abandonaron su profesión en busca de empleos mejor pagados; b) aumentaron las camas hospitalarias, pero disminuyó su ocupación de 83,9% a 71,3% (56% en hospitales pediátricos y 48% en neonatología), mientras creció el alto promedio de estadía de 9,9 a 10,4 días, y c) continuó la reducción de la mortalidad infantil (que era ya muy baja), a la vez que se invertían los escasos recursos 3 requeridos para cubrir necesidades más apremiantes como la reparación de la deteriorada infraestructura de agua potable y alcantarillado, y la descendente inmunización de la población.4

 

Además del colapso del campo socialista, otros factores explican el deterioro en la salud. Los gastos reales por habitante se redujeron 75% en 1989-1993, y en 1999 se hallaban todavía 21% por debajo de 1989. El presupuesto reducido y el drástico descenso en las importaciones generaron una aguda escasez de medicinas, piezas de repuesto, materiales para análisis de laboratorio, anestesia, etc. La caída en la generación de electricidad afectó las bombas y los sistemas de abasto de agua y saneamiento, disminuyó las horas de servicio, redujo considerablemente el tratamiento del agua y su potabilidad, lo cual desató el crecimiento de enfermedades infecciosas como la diarrea aguda y la hepatitis. La falta de profilácticos y el aumento de la prostitución provocaron un ascenso de enfermedades venéreas, mientras la reducción en la inmunización resultó en un aumento de varicela y tuberculosis. La escasez de alimentos y el recorte de las cuotas de racionamiento ocasionaron un incremento de la desnutrición, y la falta de vitaminas provocó una epidemia de neuropatía óptica. La efectividad de los médicos de la familia (la mitad del total) se redujo, porque no tenían las medicinas esenciales. En medio de esas carencias, las asignaciones no racionales de ciertos recursos en el sistema de salud se hicieron más evidentes.

 

Pensiones de seguridad social

 

Al comienzo de la Revolución, el Estado unificó las 54 «cajas» de pensiones de seguridad social, que adolecían de notables desigualdades con efectos regresivos; también estandarizó los requisitos para acceder a las prestaciones; absorbió los fondos de las cajas y centralizó su administración. La cobertura se extendió de 63% a 91% de la fuerza laboral; los campesinos privados, los trabajadores por cuenta propia y los familiares no remunerados carecían de cobertura obligatoria, pero podían afiliarse voluntariamente. En 1989, el sistema de pensiones cubano estaba entre los más amplios, generosos y costosos de América Latina: a) edades de jubilación muy bajas (55 las mujeres y 60 los hombres); b) duración de la jubilación promedio de 20 y 26 años (los más largos en América Latina) para hombres y mujeres, respectivamente; c) los trabajadores no cotizaban y las empresas estatales pagaban 12% de la nómina, y d) aunque magras, las pensiones estaban suplementadas por una red de protección social: precios subvencionados a bienes de consumo racionados, servicios de salud gratuitos, vivienda propia o con arrendamiento bajo, y servicios muy baratos de transporte, electricidad, gas y agua. La crisis de los 90 socavó los aspectos positivos del sistema de pensiones. Los trabajadores del sector privado y por cuenta propia subieron de 4% a 15% del total ocupado en 1989-2001, lo cual incrementó el número no cubierto obligatoriamente. Cuando se afilian voluntariamente, los trabajadores por cuenta propia deben pagar 10% de su ingreso y los empleados en el sector privado 14%, comparado con 5% que abona una minoría de los asalariados (la gran mayoría no paga), lo cual constituye un desincentivo a la afiliación de los dos primeros grupos. La ley impositiva de 1994, que estipulaba la cotización de los trabajadores al sistema de pensiones, se suspendió al principio por razones socioeconómicas, y luego se implementó en forma gradual; solo los empleados en el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial (que funcionaba en 20% del total de las empresas) pagaban 5% de sus salarios.

 

Vivienda

 

La Ley de reforma urbana de 1960 expropió los edificios de arrendamiento y las casas adicionales a la habitada por el propietario, abolió las hipotecas y otorgó a los arrendatarios el derecho de comprar la vivienda con pagos mensuales al Estado durante veinte años. Mediante esta ley, la gran mayoría de la población se convirtió en propietaria de la vivienda y el resto pagaba un arriendo equivalente a 10% del salario. Pero varias políticas han tenido efectos adversos: a) la construcción de viviendas está primordialmente a cargo del Estado y cuando se ha permitido la edificación por particulares, estos han tenido recursos magros; b) los propietarios de viviendas han enfrentado serios obstáculos para la compra de materiales de construcción, muy escasos, además, por largos períodos, por lo que no han podido mantenerlas; c) no se permite hipotecar las casas o usarlas como garantía colateral para préstamos destinados a su reparación; d) la agencia estatal centralizada encargada del mantenimiento de las viviendas es muy ineficiente; y e) se prohíbe la compraventa de casas y apartamentos que solo pueden permutarse mediante un proceso burocrático, engorroso y corrupto. El resultado de estas políticas ha sido un creciente déficit de viviendas, porque el número construido ha sido inferior al de las derrumbadas por falta de mantenimiento, más el crecimiento de la población y la destrucción o graves daños causados por huracanes.

 

En 1959-1963, el Estado construyó un número adecuado de viviendas, pero descendió a un tercio en 1964-1971. La cantidad de viviendas estatales aumentó en el decenio de los 70, pero no compensó la destrucción del parque existente. En 1980 se autorizó construir sus viviendas a particulares, y el número total edificado en esa década alcanzó un record histórico.

 

La Ley de vivienda de 1988 endureció las condiciones de construcción y de las permutas, suprimió las ventas de materiales a la población, reforzó el papel estatal y estableció sanciones a los infractores. Las metas de construcción de viviendas en los tres planes quinquenales adoptados en 1981-1990 fueron incumplidas en 45%. La crisis provocó una fuerte caída en la producción de materiales de construcción entre 1990 y 2001: cemento (59%), bloques (64%), arena y piedras (71%) y ladrillos (73%). La ley de 1988 y la crisis redujeron el número de viviendas construidas por particulares a un tercio del total edificado en los años 80: de seis unidades por cada mil habitantes a 2,8 en 1990-1995, por lo que el déficit habitacional creció.

 

Asistencia social

 

La asistencia social protege a grupos necesitados: ancianos, discapacitados, madres solteras, padres dependientes de trabajadores fallecidos, pensionados con prestaciones bajas y trabajadores sin derecho a pensión; los arrendatarios pobres son eximidos de pagar 10% sobre su ingreso. No hay estadísticas oficiales de pobreza, pero un estudio académico estimó que la población urbana «en riesgo de no cubrir alguna necesidad esencial» aumentó de 6,3% a 14,7% en 19881996, mientras en la ciudad de La Habana creció de 4,3% a 20,1%. En la población «en riesgo» predominaban mujeres, ancianos, migrantes de provincias orientales, desempleados, los que tenían solo educación primaria o vivían en hogares con más de seis miembros.5 A pesar del aumento de la pobreza y el incremento nominal en el gasto promedio de asistencia social en la etapa peor de la crisis, el gasto real disminuyó 29% en 1989-1994 debido a la inflación y promedió 0,6% del PIB en 19902001, la proporción inferior entre los servicios sociales.

 

El monto mensual promedio de una pensión asistencial en 2000 era de 40 pesos, insuficiente para comprar un día de alimentos en los mercados no racionados.

 

Costo actual de los servicios sociales en Cuba

 

Comparada con América Latina, Cuba dedica a los servicios sociales el porcentaje combinado más alto de gasto en relación con el presupuesto estatal y el Producto Interno Bruto (PIB). El costo total de dichos servicios en el presupuesto de 2008 fue de 52,6% del gasto corriente total y 34,7% del PIB, y aumentó de 35,6% a 52,6% del presupuesto en 1989-2008. Pero las tendencias en las proporciones de los servicios han sido diversas: una disminución en educación por la caída de la tasa de natalidad, un salto en salud causado por el envejecimiento de la población, un aumento de la seguridad social por la misma razón, una disminución en la vivienda, siempre preterida, y un incremento de la asistencia social por la expansión de la población necesitada.

 

Cuadro 1

Gastos en servicios sociales en porcentaje del presupuesto estatal y del PIB (2008)

 

Gastos en servicios sociales       % de gastos corrientes en                    % del PIB

                el presupuesto del Estado

 Educación                                                     17,9                                      12,0

 Salud                                                             17,2                                      11,5

 Pensiones seguridad social                             10,5                                        7,0

 Vivienda                                                          4,1                                        2,7

 Asistencia social                                              2,9                                        1,5

  Total                                                        52,6                                       34,7

Fuente: Elaboración propia basado en ONE, Anuario estadístico de Cuba 2008, La Habana, 2009.

 

 

El crecimiento en la carga de los servicios sociales resulta del compromiso financiero de la Revolución para proteger a la población, pero plantea dos preguntas importantes: ¿cuáles han sido el desempeño y la calidad recientes de los servicios?, y ¿tiene el sistema económico actual la capacidad para sostenerlos en el largo plazo? Las tres secciones siguientes intentan responder estas interrogantes, y la última sugiere políticas para mejorar y hacer más sostenibles dichos servicios.

 

Desempeño y calidad de los servicios sociales en el siglo xxi

 

Paralelamente a la recuperación de la economía, la mayoría de los indicadores sociales mejoró después de 1995, y a fines de 2008 había recobrado los niveles de 1989, sobrepasados en varios casos. Pero algunos indicadores aún estaban a la zaga, y aunque es difícil medir la calidad de los servicios sociales, existe evidencia de su deterioro.

 

Educación

 

En 2005-2006, la tasa de alfabetización era 99,8%, la de matrícula en la primaria, 97%, y en la secundaria, 87%: las más altas de la región. 6 Debido al descenso de la tasa de natalidad, el número de matriculados en el nivel elemental ha decrecido desde comienzos del siglo, mientras el de matriculados en la secundaria ha disminuido desde 2004-05.7 Ello debería liberar recursos para asignarlos a las necesidades más urgentes. Por el contrario, la matrícula en la educación superior en el curso 2008-09 aumentó 167% sobre la de 1989-90, pero con diferencias notables por carreras. En 2008-09, la matrícula combinada en humanidades, ciencias sociales, medicina y pedagogía era 75% del total, mientras que en ciencias técnicas, agropecuarias, naturales y matemáticas era solo 10%. Esto puede tener un efecto adverso en el desarrollo del país. 8

 

Cuadro 2

Matrícula universitaria (cursos 1989-90 y 2008-09)

 

                    Disciplinas           Curso 1989-90     Curso 2008-09     % del total     2008-09/1989-90 (%)

                    Humanidades y

                    ciencias sociales                   5 095                     195 404                30,3                    3 735

                    Medicina                            37 305                     188 534                29,1                      405

                    Pedagogía                          15 529                     113 473                17,5                      630

                    Economía                           18 789                       82 003                12,7                      336 

                    Ciencias técnicas                29 819                       46 054                  7,1                        54

                    Ciencias agropecuarias       11 606                       17 365                  2,7                        50

                    Ciencias naturales

                    y matemáticas                       6 399                         4 075                 0,6                       -36

                    Total a                              242 366                     646 908                100                      167

 

a Excluye Educación física y Arte.

Fuentes: Basado en Carmelo Mesa-Lago, «Problemas sociales y económicos en Cuba durante la crisis y la recuperación», Revista de la CEPAL, n. 86, Santiago de Chile, agosto de 2005, pp. 183-205; Anuario estadístico de Cuba 2008, La Habana, 2009.

 

 

           

En 2003-2004, el número de universidades saltó de 17 nacionales a 732 en municipios, y los profesores aumentaron 83%. La mitad de los nuevos eran estudiantes a distancia en estudios socioculturales, trabajo social, enseñanza y universidades populares para jubilados. La masividad de la enseñanza superior es beneficiosa, pero acarrea el riesgo de que parte de los estudiantes no trabajen diligentemente o abandonen sus estudios. Además, ¿cuál fue la calidad de las nuevas universidades, aumentadas 43 veces en un año, qué tipo de entrenamiento recibieron los 44 000 nuevos maestros contratados, y dónde encontraron empleo productivo los 300 000 graduados reportados?

 

El experimento de graduación masiva y rápida de trabajadores sociales —incluidos en humanidades y ciencias sociales— no dio los resultados esperados y la matrícula se redujo 87% entre 2006-07 y 2007-08.9 A pesar del enorme incremento de graduados en Pedagogía, la ministra de Educación, Elsa Vázquez, y la viceministra Bertha Fernández, informaron a la Asamblea Nacional, en junio de 2008, que había un déficit de 8 192 docentes en La Habana, la mitad de los de secundaria básica se estaban formando y solo 19% de los maestros tenía un título. La severa escasez se debe al éxodo y los bajos salarios en el sector, lo que ha obligado a reducir los años de entrenamiento con un programa de «maestros emergentes», 4 500 jóvenes traídos del interior del país. En 2008, se reconocieron las serias fallas del programa y se aprobó una ley de incentivo a maestros retirados para que volvieran a las aulas; en 2009, se aumentaron los salarios de maestros y profesores.10 El ministro de Educación superior, Miguel Díaz-Canel, informó que un alto porcentaje de los estudiantes matriculados en universidades municipales que tomaron sus exámenes en mayo de 2009, tenía serias deficiencias en ortografía. 11

 

Aun con el moderado aumento en la matrícula, hay un déficit de 3 000 ingenieros agrónomos, el número de graduados es insuficiente y constituye una de las causas de la caída en la producción agropecuaria: «Hay que actuar con rapidez pues el déficit de especialistas no puede revertirse a corto plazo».12 En vez de los 300 000 graduados inicialmente reportados, 44 738 terminaron sus carreras en 2007-08. La proporción entre el número de graduados y los matriculados por disciplina varía considerablemente: solo 1,4 en humanidades y ciencias sociales (la mayoría no se gradúa), 2,6 en economía y 4,5 en medicina; pero 9,7 en carreras técnicas y 14,9 en ciencias naturales y matemáticas.13 Debido a los problemas anteriores y a los efectos de la crisis, en 2009 se recortó el presupuesto de educación y la matrícula universitaria, hay exámenes de ingreso más estrictos y las escuelas en el campo se están cerrando.

 

Salud

 

Los principales indicadores de salud se muestran en el Cuadro 3.

 

Cuadro 3

Indicadores generales de salud (1989 y 2000-2008)

 

    Indicadores         1989      2000       2002        2003        2005       2006       2007       2008      2008/1989 (%)

    Camas de

    hospital a              6,0         5,2          4,8           4,9           4,9          4,9          4,8          4,6               -23

    Médicos b           33,1      59,0        59,9         60,5         62,8        63,6        64,0        66,3               100

    Mortalidad

    infantil c               11,1        7,2          6,5           6,3           6,2          5,3          5,3          4,7               -57

    Mortalidad

    materna d            29,2      40,4         41,1         39,5         51,4        49,4        31,1     e 46,5             e 59

 

a Por cada mil habitantes. b Por cada diez mil habitantes. c Por cada mil nacidos vivos. d Por cada cien mil nacimientos. e Serie nueva no comparable a la anterior, sustrae parte de las causas de muerte.

Fuentes: Basado en Carmelo Mesa-Lago, Buscando un modelo económico para América Latina, ¿mercado socialista o mixto? Chile, Cuba y Costa Rica, Nueva Sociedad, Caracas, 2002; «La economía cubana en la encrucijada: el legado de Fidel, el debate sobre el cambio y las opciones de Raúl», Documento de trabajo, Real Instituto Elcano, Madrid, 3 de noviembre de 2008; ONE, Anuario estadístico de Cuba 2007, La Habana, 2008; Panorama económico y social de Cuba 2008, La Habana, 2009.

 

 

La relación de camas hospitalarias por cada mil habitantes disminuyó de 6 a 4,6 en 1989-2008; la de camas «reales» (efectivamente disponibles) cayó de 5,3 a 3,3.14 Por el contrario, la de médicos por cada diez mil habitantes se duplicó, de 33 a 66, la mayor de la región y una de las más altas del mundo.15 Pero de un total de 74 552 médicos, 30% a 40%, según diversos estimados, trabaja en el extranjero, principalmente en Venezuela, y muchos en Cuba desempeñan otras ocupaciones debido a los bajos salarios estatales. Si se restan estos galenos, el número de médicos en 2008 era posiblemente similar o quizás inferior al de 1989, lo cual se corrobora con informes de escasez interna de estos profesionales, descenso en el acceso de la población, y alargamiento de la lista de espera en cirugía.

 

La mortalidad infantil descendió de 11,1 a 4,7% entre 1989-2008, la más baja del hemisferio después de Canadá. Por el contrario, en 2008 la materna era 46,5 versus 29 en 1989 (59% mayor). La infraestructura de agua potable y alcantarillado ha continuado su deterioro; el sistema tiene entre cincuenta y cien años y, debido a salideros, la mitad del agua bombeada se pierde, con lo que se incrementa el consumo energético; las fugas en las calles se acumulan en huecos donde se crían mosquitos portadores de enfermedades. 16 También ha sufrido la infraestructura hospitalaria y hay carencia de medicinas, muchas de ellas solo accesibles en las tiendas en divisas. 17

 

Cuba ha erradicado varias enfermedades trasmisibles como difteria, paratifoidea, poliomielitis, sarampión y tos ferina. Además, las tasas de morbilidad en ocho enfermedades (Cuadro 4) indican que cinco declinaron de manera notable en 1989-2008, sobre todo las venéreas; pero tres aumentaron: intoxicación por alimentos contaminados, tuberculosis y respiratorias agudas (no hay cifras de dengue). Debe advertirse que, aun en las enfermedades que han aumentado, las tasas de Cuba están entre las más bajas en la región. El Cuadro revela, sin embargo, un riesgo potencial, pues la inmunización de la población ha declinado, especialmente en la vacuna triple y la tuberculosis (lo que pudiera explicar su aumento, aunque parte es importada). Otro serio problema es la acumulación de basura por insuficiencia de camiones para recogerla. Por otro lado, hay 23 000 becarios extranjeros estudiando carreras sanitarias en Cuba, 18 algo loable, pero una carga pesada.

 

Cuadro 4

Tasas de morbilidad y población inmunizada (1989 y 2008)

 

            Enfermedades (tasas x 100 000)                      1989                 2008                 Cambio (%)

            Respiratorias agudas                                       36 804             44 236                      20

            Diarreas agudas                                                8 842               6 132                     -30

            Varicela                                                               365                  173                     -53

            Intoxicación alimenticia                                         87a                  196                    125

            Hepatitis                                                              106                    43                     -59

            Blenorragia                                                          381                    36                     -90

            Sífilis                                                                     82                     14                     -80

            Tuberculosis                                                            5                      7                       40

            Población inmunizada (miles)

            Doble                                                                  157                   121                     -23

            Triple (DPT) b                                                     354                   116                     -67

            Tuberculosis (BCG)                                             320                   121                     -62

 

a 2002. b Difteria, tos ferina y tétanos.

Fuentes: Basado en Carmelo Mesa-Lago, Buscando un modelo..., ob. cit., «Problemas sociales…», ob. cit.; ONE, Anuario estadístico de Cuba 2007 y 2008, La Habana, 2008 y 2009.

 

 

 

Pensiones de seguridad social

 

A pesar del aumento nominal de las pensiones entre 2005 y 2008, la pensión promedio anualmente ajustada a la inflación, en 2008, estaba 54% por debajo del nivel de 1989 y resultaba insuficiente para satisfacer las necesidades básicas (Cuadro 5).

 

La pensión promedio nominal mensual de 235 pesos en 2008 ha perdido su poder adquisitivo: a) la canasta de alimentos racionados cubre solo los primeros diez días del mes y cuesta 30 pesos; b) la tarifa de electricidad mensual es 10-20 pesos, c) el transporte en autobús 12-20 pesos (un viaje en taxi, 10-20 pesos); d) las tarifas de teléfono y agua 8-10 pesos; e) la gran mayoría de la población es propietaria de su vivienda, pero una minoría paga un arriendo promedio de 33 pesos; f) todos estos gastos suman de 60 a 115 pesos. Con el ingreso restante (120 a 175 pesos), los pensionados deben comprar en los mercados libres agropecuarios o en las tiendas de recaudación de divisas (TRD) los alimentos no vendidos por la libreta para los veinte días restantes del mes, y otros alimentos y productos que no están incluidos en la libreta. Medio kilo de carne, medio de pollo y medio de pescado, dos kilos de arroz, uno de frijoles, dos cebollas, una botella de aceite de soya y cuatro huevos cuestan unos 220 pesos por mes, casi igual a la pensión promedio. Los artículos esenciales para la higiene comprados en una TRD —una barra de jabón, una bolsa de detergente o una botella de desodorante— cuestan otros 84 pesos. Un foco de luz ahorrador, adquirido en una TRD, equivale a 25% de la pensión promedio.19 Según una encuesta tomada en la ciudad de La Habana, en 2000, 78% de los ancianos consideraba insuficiente su ingreso para cubrir los gastos de vida y la pensión promedio tenía que suplementarse con ayuda familiar, ingresos adicionales por trabajo o remesas del exterior. 20

 

Cuadro 5

Evolución de la pensión promedio real (1989-2008)

 

Año Tasa de inflación (%)   IPC a    Pensión promedio nominal b    Pensión promedio real c    Índice pensión real d                                                                                                    

1989           1,00                                                     56                                        56                                  100.0

1990           2,6                          1,03                      57                                        55                                    98.2

1991         91,5                          1,96                      85                                        43                                    76.8

1992         76,0                          3,46                      91                                        26                                    46.4

1993       183,0                          9,78                      92                                          9                                    16.1

1994         -8,5                          8,95                       93                                         0                                     17.8

1995       -11,5                          7,92                       95                                       13                                     23.2

1996         -4,9                          7,54                       96                                       13                                     23.2

1997          1,9                          7,68                       97                                        13                                    32.2

1998          2,9                          7,90                       98                                        12                                    21.4

1999         -2,9                          7,67                     103                                       13                                     23.2

2000         -2,3                          7,50                     105                                       14                                     25.0

2001         -1,4                          7,39                     107                                       14                                     25.0

2002          7,3                          7,93                     113                                        14                                     25.0

2003         -3,8                          7,63                     119                                       16                                     28.6

2004          3,0                          7,85                      121                                       15                                    26.7

2005          3,7                          8,15                      179                                       22                                    39.3

2006          5,7                          8,61                      192                                       22                                    39.3

2007          2,8                          8,86                      194                                       22                                    39.3

2008        -0,1                           8,84                      235                                       26                                    46.4

 

a 1989=1,00   b Pesos corrientes.   c Pesos 1989.    d 1989=100

Fuentes: Las primeras dos columnas, hasta 2005, de Pavel Vidal, «La inflación y el salario real», Boletín IPS, a. 2, n. 5, La Habana, 2007; resto actualizado con ONE, Anuario estadístico de Cuba 2007 y 2008, La Habana, 2008 y 2009.

 

 

Además, la previa red de protección social se deterioró debido a la disminución del acceso y calidad de los servicios de salud, así como de los bienes subsidiados vendidos por la libreta. En una encuesta de 2000 en el municipio Plaza de la Revolución, los ancianos plantearon sus dificultades de transporte, vivienda, falta de crédito y necesidad de hogares asistidos. 21

 

Vivienda

 

Este, que es el peor problema social, se agravó recientemente. Mientras la población aumentó 65% en 1959-2008, el número de viviendas construido fue inferior al que se destruyó debido a falta de mantenimiento. Las unidades construidas por cada mil habitantes cayeron de 6, en 1981-89, a 1,4 en 2003-04; hubo un récord histórico de 9,9 en 2006, pero una caída a 4,0 en 2008, 34% inferior al promedio de los años 80. Debido a la crisis, en 2009 se construyeron solo 29 000 viviendas, bajando la razón a 2,5.

 

Antes de los huracanes de 2008, el presidente del Instituto Nacional de la Vivienda informó que 47% de las viviendas cubanas estaba en estado «malo» o «regular»; 85% de los 47 000 edificios con más de tres pisos requería reparaciones, pero la falta de materiales no permitía avanzar; y aun cumpliendo el plan de viviendas para 2008, este cubriría entre 5% y 7% de la demanda acumulada, que sobrepasaba medio millón de viviendas. 22.  Solo 4% del presupuesto se asignó a la vivienda en 2008 y en ese año se terminaron 44 775 (la meta era 50 000); pero 600 032 fueron destruidas o dañadas por cuatro huracanes, de manera que el actual déficit pudiera estar cercano a un millón.

 

El historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal, dijo en un programa televisado, en febrero de 2009, que 60% de las viviendas capitalinas se encontraba en mal estado y había un promedio de tres derrumbes diarios, por lo cual solicitó mil millones de dólares al gobierno para salvar y rehabilitar miles de viviendas. Las peores zonas son los municipios Centro Habana, Cerro y 10 de Octubre; es común que una pareja divorciada divida en dos la vivienda, y muchas casas tienen una «barbacoa» o mezzanine donde vive otra familia, etcétera.

 

Asistencia social

 

El número de beneficiarios de asistencia social mermó 1,2% en 1997-2000, pero aumentó 115% en 2002-2008 (el cénit fue en 2006). En 2008, había 582 060 beneficiarios, equivalentes a 5,2% de la población total mientras que en La Habana 20% era pobre, 23 por lo que la mayoría de los pobres no recibe asistencia social. 24 El gasto por este rubro se mantuvo estancado en 0,5% del PIB en 1989-2000, pero subió gradualmente hasta 1,5% en 2008; aun así, era una minoría exigua del gasto social respecto al PIB. La pensión era de 140 pesos mensuales en 2008, 40% menor a la de seguridad social como promedio, por lo que no cubre las necesidades básicas. El número de camas, principalmente para ancianos e incapacitados, se redujo en 2,4% en 19992007, aunque se recuperó en 2008. 25

 

Se anunció que el sistema de racionamiento terminaría en 2010, remplazando los subsidios indiscriminados a toda la población por ayuda estatal a los necesitados, pero se pospuso hasta 2011. Ignoro el costo de los subsidios de precios a bienes racionados, pero si se extendiese la asistencia social a todos los pobres del país (basado en el estimado de 20% de la población habanera), el número de beneficiarios saltaría de 582 062 a 2,24 millones; el costo, de 656 a 2 534 millones de pesos y el porcentaje del PIB, de 1,5% a 5,8%. Además, una parte considerable de la población de ingreso medio sería afectada debido al incremento del precio de los alimentos que dejarían de estar subsidiados.

 

Un caso de estudio: el costo creciente de las pensiones

 

Entre los estudiosos de Cuba hay consenso en que los servicios sociales son insostenibles financieramente en el largo plazo. A los efectos de evaluar el costo creciente de esos servicios, se ha seleccionado el de las pensiones de seguridad social, tercero en importancia en cuanto a su participación en el presupuesto nacional y el PIB. 26

 

Hasta fines de 2008, Cuba tenía el sistema de pensiones más generoso de América Latina: a) edades de retiro (55 la mujer y 60 el hombre) cuatro años más bajo para la mujer y dos para el hombre que los promedios latinoamericanos; b) el período promedio de retiro más largo de la región (23,4 años la mujer y 20,8 el hombre) debido a la alta esperanza de vida; c) 25 años de trabajo para obtener la pensión, frente a un promedio de 20 años de cotización en la región; d) tasas de remplazo mínima y máxima sobre el salario base, superiores a los promedios regionales, y e) cotización de 12% sobre el salario, pagada por las empresas, menor a la mitad de la existente en países comparables como Argentina y Uruguay. Por el contrario, las pensiones no se ajustan anualmente al Índice de Precios al Consumidor (IPC), como hacen doce países latinoamericanos.

 

A medida que la población envejece y el programa de pensiones madura, la proporción de trabajadores activos cotizantes por un pensionado disminuye. Esto obliga a incrementar gradualmente las cotizaciones, aumentar la edad de retiro, recortar las pensiones o una combinación de las tres medidas. Cuba se encuentra en una transición demográfica muy avanzada, que impacta al sistema de seguridad social.27 Después de Uruguay, tiene la población más envejecida de América Latina: la tasa de natalidad cayó de 2,5% a 1% en 1953-2008 (desde 1978 la tasa de fecundidad es la más baja del continente), la de emigración aumentó de -0,06% a -0,33%, y la de crecimiento de la población disminuyó de 2% a -0,01% (decreció en términos absolutos). A su vez, el grupo de más de 60 años aumentó de 7% a 17% de la población total. El Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía estima que llegará a 26% en 2025 (un anciano por cada cuatro habitantes), cuando habrá más jubilados que trabajadores activos y Cuba tendrá la población más vieja de la región.28 El envejecimiento agrava la falta de sustentabilidad financiera de las pensiones de seguridad social.

 

Debido a las generosas condiciones de acceso, la madurez del sistema, el envejecimiento de la población y el insuficiente financiamiento, el costo de las pensiones aumentó de 4,6% a 7,2% del PIB en 1986-2008, e incrementó el déficit fiscal de 26% a 41% del gasto total por pensiones (de 1,3% al 3% del PIB). El costo seguirá creciendo. Para que puedan cubrirse los gastos, la cotización actual tendría que haberse aumentado a 20,4% en 2008 y seguir subiendo continuadamente. 29

 

La relación de trabajadores activos por un pensionado cayó de 3,6 a 3 en 1989-2008, y se proyecta que declinará a 1,5 en 2025.

 

Cuadro 6

Costo y déficit creciente de las pensiones (1986 y 2008)

 

Indicadores                                              1986                              2008                             2008/1986 (%)

Ingreso*                                                    664                              2.591                                    290

Gasto*                                                      897                              4.400                                    390

Déficit*                                                     233                              1.809                                    676

Déficit financiado por el Estado

(% del gasto)                                              26,0                                 41,1                                  58

Déficit (% del PIB)                                       1,3                                   3,0                                130

Costo de las pensiones (% del PIB)              4,6                                   7,2                                  56

Cotización (% sobre la nómina %)              10,0                                 12,0                                  20

Cotización para eliminar el déficit

(% sobre la nómina)                                   13,5                                 20,4                                  51

% de la población 60 años y más                10,9 a                              17,0                                  56

Trabajadores activos por un pensionado       3,6 b                                3,0                                 -14

 

* En millones de pesos.

a 1981.

b 1989.

 

Fuentes: Basado en Carmelo Mesa-Lago, «Envejecimiento y pensiones...», ob. cit.; ONE, El estado actual y perspectivo de la población cubana: un reto para el desarrollo territorial sostenible, La Habana, 2008; Anuario estadístico de Cuba 2008 y 2009.

 

 

 

La Ley 24 de Seguridad Social, aprobada en diciembre de 2008, enfrenta varios, pero no todos los problemas del sistema de pensiones: a) aumenta la edad de retiro en cinco años para ambos sexos (a 60 años la mujer y 65 el hombre) de una manera gradual en un período de siete años30 (los que se retiren durante este período con edades inferiores a 60-65 recibirán una pensión menor); b) basa el cálculo de la pensión en el promedio mensual de cinco años de salario y se le aplica una tasa de remplazo de 60% (en vez del 50% previo) y aumenta los años de servicios requeridos de 25 a 30; c) incrementa la pensión por cada año que se posponga el retiro; d) aumenta las pensiones nominales: 22% la mínima y entre 10% y 20% las restantes (a mayor monto menor el aumento), y e) fija una cotización de 5% sobre el salario a los trabajadores, pero gradualmente, según se incrementen sus sueldos. También se permitió a los jubilados trabajar sin perder derecho a la pensión.

 

Estas medidas contendrán algo los gastos e incrementarán algo los ingresos, mas serán insuficientes para asegurar la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones. 31 Por ejemplo, el cobro de una cotización de 5% a los trabajadores se hará según aumenta su salario; sin embargo, aun si asumiésemos que en 2008 toda la fuerza laboral hubiese cotizado 5%, el total sería 17% frente al 20,4% estimado para equilibrar financieramente el sistema en 2008, pero no a largo plazo. Por ello, se requiere un estudio actuarial que determine cuál será el desequilibrio. Además, no obstante el aumento, la pensión promedio en 2008 era todavía la mitad del nivel que tenía en 1989.

 

Capacidad económica para sostener los servicios sociales a largo plazo

 

La mayoría de los indicadores cubanos arrojan que el actual sistema económico no podrá mantener el alto y creciente costo de los servicios sociales. Los huracanes en 2008 y la crisis global en 2008-2009 han agravado los problemas previos. Dice la CEPAL: «El país vuelve a enfrentar una situación tan adversa como la del “período especial” de los años 90».32 A continuación se resumen los indicadores económicos en 2008 y 2009. 33

 

La tasa de crecimiento del PIB descendió de 12,5% en 2006, a 4,1% en 2008 (inferior al promedio regional), y a 1,4% en 2009 (superior al regional). La formación de capital bruto cayó de 25,6% en 1989 a 9,3% del PIB en 2009 (comparada con un promedio regional de 22,4%). Los economistas cubanos estiman que se necesita 25% para lograr un crecimiento económico sostenido. El déficit fiscal ascendió de 3% a 6,7% en 2007-2008, pero disminuyó a 4,8% en 2009; el excedente de moneda en circulación (M-2) creció de 37% a 42% del PIB en 2007-2009, la última cifra fue el doble que en 1989. El IPC disminuyó de 5,7% en 2006 a -0,1% en 2008-2009.

 

La minería ha tenido un éxito notable con ayuda de la inversión extranjera. Comparada con 1989, la producción en 2008 era 37 veces superior en gas natural, 4 en petróleo y 51% en níquel (no obstante, las dos últimas declinaron desde su cénit en 2001 y 2003 respectivamente). En 2009, los tres productos experimentaron disminuciones. Una potencial bonanza que ayudaría a sufragar el costo de los servicios sociales sería el descubrimiento de extensos yacimientos petrolíferos, pero hasta ahora no se ha encontrado uno capaz de producir un crudo comercialmente rentable.

 

La participación industrial en el PIB cayó de 28% a 15% entre 1989 y 2008; la manufactura estaba, en 2008, por debajo del nivel de 1989 en varias líneas importantes: 96% en fertilizantes; 85%, textiles; 83%, zapatos; 53%, cemento; 51%, jabón, y 18%, acero; pero 20% por encima en electricidad y 31% en tabaco torcido.

 

En 2009, el sector industrial decreció 2%. En 2008, la producción agrícola bajó en relación con 1989 en varios productos claves: 82% en azúcar; 68%, pescados y mariscos; 65%, cítricos; 48%, leche; 38%, tabaco en rama; 23%, cabezas de ganado vacuno; 17%, arroz y 15%, huevos; por el contrario, los tubérculos y las hortalizas estaban por encima. En 2009, hubo mejorías en varios productos, pero en el primer trimestre de 2010 se anunció un retroceso.

 

Las exportaciones en 2008 fueron 30% menos que en 1989, y las importaciones 79% más, por lo que la balanza comercial de bienes arrojó un déficit histórico de 10 372 millones de dólares, cuatro veces mayor que en el 89. Por otra parte, la de servicios (profesionales en el exterior y turismo) generó un superávit de 8 071 millones, aunque el balance de bienes y servicios fue negativo (-2 308 millones). En 2009, ocurrió una mengua de 23% en las exportaciones y de 37% en las importaciones de bienes, y hubo una caída de 4% en el valor neto de los servicios, pero disminuyó el déficit de la balanza de pagos. Los términos de intercambio se deterioraron 34% en 2008, y 9% en 2009, debido a la caída en 40% del precio mundial del níquel.

 

La deuda externa total en divisas (combinando la activa y la inmovilizada) era de 18 300 millones de dólares en 2008, tres veces el monto de 1989. El número de empresas mixtas con participación de capital extranjero disminuyó 41% en 2002-2007. Hay una severa falta de liquidez y, como resultado, ha ocurrido una moratoria de pagos a acreedores y empresas mixtas (se adeuda entre 500 y 1 000 millones de dólares a los proveedores externos). El acceso al crédito externo está muy limitado por esas razones y la crisis financiera global.

 

En 2008, el número de turistas fue de 2,35 millones, nueve veces la cantidad de 1989, mientras el ingreso bruto turístico fue de 2 359 millones de dólares, quince veces el monto de 1989, pero ambas cifras eran solo ligeramente superiores a las de 2005. En 2009, el número de turistas disminuyó 10% y los ingresos, 11%. El de habitaciones en hoteles para turistas se duplicó entre 1989 y 2009, pero la ocupación fue de 59% en 2009, cinco puntos porcentuales menor que en 2005.

 

Venezuela, el primer socio comercial de Cuba, tomó 27% del volumen total del comercio exterior en 2008, absorbió 38% del déficit total de bienes, pagó aproximadamente 5 000 millones de dólares por los servicios de profesionales cubanos (compensando en parte el déficit en la balanza de bienes), suministró 97 000 barriles diarios de crudo a un precio preferencial inferior al mercado mundial e invirtió 1 355 millones de dólares en 76 proyectos. En 2009, el comercio con Venezuela descendió 36%, y la compra de servicios profesionales cubanos 40%. Depender económicamente de Venezuela tiene un riesgo: con la fuerte caída del precio del petróleo mundial debido a la crisis global, el país afronta serios problemas para mantener su gasto interno y la ayuda externa. El presidente Raúl Castro está intentando diversificar el comercio, la inversión, los créditos y el suministro de petróleo con China, Brasil, Rusia, Angola, Irán, etc. Aun así, si Venezuela redujese su comercio y ayuda a Cuba, esta sufriría un fuerte golpe económico, quizás similar al ocurrido después de la caída del campo socialista en 1989, que provocaría un efecto adverso similar en los servicios sociales.

 

Cambios necesarios para mejorar y hacer sustentables los servicios sociales

 

No es posible resolver los problemas que los costosos servicios sociales enfrentan sin un aumento de la producción, la productividad y las exportaciones que permitan, a su vez, reducir las importaciones. Pero para lograrlo, se necesita implementar las reformas estructurales anunciadas por el presidente Raúl Castro y recomendadas por numerosos economistas cubanos.

 

El tema de la sostenibilidad de los servicios sociales ha sido planteado por varios economistas cubanos. Viviana Togores y Anicia García consideran que la crisis económica y el proceso de ajuste han mostrado que la preservación de los beneficios sociales debe transitar hacia una nueva etapa donde su sustentabilidad financiera quede asociada al desarrollo de la economía y los cambios estructurales y organizativos [necesarios] […] las decisiones de política social deben tomarse no solo teniendo en cuenta las funciones sociales, sino que deben respetar los principios de equilibrio económico. 34

 

Por ejemplo, la seguridad y asistencia sociales agravan seriamente el déficit fiscal y su carga, hoy solo asumida por el Estado; debe ser compartida por otros contribuyentes (los trabajadores). Mayra Espina agrega: El primer reto [de la renovación social] es el de la sustentabilidad económica de la política de desarrollo social [...] es necesario encontrar fórmulas de reinserción de la economía cubana en los mercados internacionales que reactiven la producción interna y doten a los programas sociales de los recursos suficientes, sin los cuales siempre estarán enfrentados al déficit. 35

 

Las decisiones cruciales sobre la economía y los servicios sociales competen a los cubanos. Pero a diferencia de la crisis de los años 90, en que hubo una estrategia para hacerles frente, en la presente esta no se ha definido. El VI Congreso del PCC, anunciado inicialmente para fines de 2008, debe decidir los lineamientos económicos para el próximo quinquenio y también dictar las directrices en materia de servicios sociales. Habiendo dedicado cincuenta años de mi vida al estudio de este tema en toda América Latina, incluida Cuba, hago unas sugerencias —parte de estas coinciden con las de economistas y académicos cubanos— como aporte para el debate. A mi juicio, sería posible aumentar el ingreso fiscal y reducir el gasto social, mediante mejoras en la asignación y uso de los recursos, con las medidas siguientes:

 

Educación: En la enseñanza elemental habría que transferir fondos hacia el pago de mejores sueldos a los maestros (en vista de la caída en la fecundidad y de la población en edad primaria) y, en la secundaria, priorizar la educación vocacional. Respecto a la superior, Juan Triana propone invertir más en las carreras técnicas y las que contribuyen al conocimiento, aunque son más costosas que las humanidades, la pedagogía y las ciencias sociales. 36 Las carreras científicas son esenciales para el desarrollo, incluyendo la administración de negocios y la economía moderna, por lo que habría que transferir recursos de carreras no tan esenciales, imponiéndoles cuotas y estándares de ingreso más estrictos. Ya en 2008-2009 se estaba reduciendo la matrícula en medicina, humanidades y ciencias sociales, pero también en agronomía y ciencias técnicas. 37 Además, habría que continuar y expandir las medidas recién iniciadas que establecen exámenes de ingreso para la educación superior y requisitos más estrictos de admisión, lo cual ayudaría a aumentar la relación de graduados por matriculados; considerar el establecimiento de pago de matrículas en las universidades a los grupos de altos ingresos, y legalizar el trabajo por cuenta propia de los maestros y profesores.

 

Salud: Sería aconsejable priorizar la infraestructura de agua potable y alcantarillado, 38 reasignar los recursos destinados a la continuada reducción de la mortalidad infantil (un problema resuelto hace años) hacia la reparación de la infraestructura deteriorada, la importación de medicinas, la disminución de la mortalidad materna y otras áreas de mayor necesidad; subordinar el número de profesionales de la salud que trabajan en el extranjero a las necesidades internas, e invertir parte de los ingresos en divisas que generan sus servicios en la mejora de las instalaciones y equipos internos y el suministro de medicinas; convertir hospitales de maternidad y pediatría que tienen bajas tasas de ocupación en hospitales geriátricos y asilos para ancianos; terminar las becas a estudiantes extranjeros y cobrar el costo básico de los servicios que hoy se regalan a otros países; cargar el costo de cuartos privados al grupo de altos ingresos de la población cubana; autorizar el trabajo por cuenta propia del personal de salud y permitir la organización de cooperativas médicas.

 

Pensiones de seguridad social: Habría que realizar un estudio que determine cuál es la cotización de equilibrio del sistema; establecer cotizaciones a todos los trabajadores de empresas no estatales con un mínimo de empleados, incorporándolos al sistema; cargar a los trabajadores por cuenta propia y empleados en el sector privado el mismo 5% que paga parte de los asalariados (en lugar de 10% y 15%) para promover su afiliación; ajustar las pensiones al costo de la vida, lo que requiere, primero, aumentar la producción y la productividad y, a su vez, avanzar en las reformas estructurales. Medidas más complejas serían cerrar el actual sistema de pensiones, que el Estado se haga responsable de las pensiones en curso de pago, y crear un nuevo sistema público para los asegurados jóvenes y los nuevos trabajadores, con una reserva que se invierta para generar un retorno del capital y ayudar en el financiamiento a largo plazo y mejorar las pensiones.

 

Vivienda: Rafael Hernández argumenta que la ley originalmente estipuló que la vivienda es propiedad de los ciudadanos, y es lógico que ellos puedan hacer con ella lo que quieran, venderla y también comprarla; además, hay que facilitar que la gente pueda reparar y construir viviendas por medios propios. 39 Habría que proporcionar a la población el acceso a materiales de construcción, y otorgar pequeños créditos estatales rembolsables con interés para la construcción y reparación de viviendas; permitir el uso de la casa propia como colateral para obtener préstamos destinados a su reparación; posibilitar la inversión de remesas externas en esas actividades; eliminar el actual sistema de permutas y autorizar la compraventa con regulaciones adecuadas.

 

Asistencia social. Para reducir la pobreza, Lía Añé recomienda eliminar la dualidad monetaria, disminuir la segmentación del mercado, mejorar los salarios más bajos, y consolidar y evaluar la efectividad de los nuevos programas sociales. 40 Pedro Campos propone eliminar la libreta de racionamiento, previa concesión de subsidios directos focalizados en las personas de bajos ingresos, y un reajuste salarial para compensar el incremento de precios que ocurriría. 41 Alexis Codina agrega que los cuantiosos recursos fiscales asignados a subsidios de precios por la libreta, recibidos por todos, independientemente de sus ingresos, deberían quedar solo para la población más vulnerable y el resto utilizaría el mercado.

 

En mi opinión, el sistema de racionamiento no debería eliminarse de golpe, pues o bien sería muy costoso o dejaría parte de los necesitados sin protección. Lo ideal sería hacerlo gradualmente, de manera paralela a los incrementos en la producción y la productividad que resulten de reformas estructurales, a la par que se focaliza la asistencia social en toda la población pobre y vulnerable, a fin de crear una amplia red mínima de protección. Ello requeriría mecanismos eficientes para determinar el grado de necesidad de la población y una estimación confiable de la incidencia de pobreza. También habría que permitir a iglesias y ONG que establezcan y expandan asilos gratuitos para ancianos pobres con ayuda externa directa.

 

La Revolución transformó los servicios sociales —salvo la vivienda—, universalizó su cobertura, eliminó desigualdades entre grupos de ingreso y zonas urbanas y rurales, y otorgó servicios gratuitos de calidad. Las crisis de los años 90 y la actual, unidas a deficiencias de las políticas económicas, han afectado severamente esos servicios y agravado su falta de sustentabilidad a largo plazo. Resulta crucial, por tanto, implementar las reformas estructurales necesarias y los cambios en dichos servicios para restaurar su calidad y garantizarlos a las generaciones futuras.

 

Notas

 

1. Carmelo Mesa-Lago, Breve historia económica de la Cuba socialista: políticas, resultados y perspectivas, Alianza Editorial, Madrid, 1994; Buscando un modelo económico para América Latina, ¿mercado socialista o mixto? Chile, Cuba y Costa Rica, Nueva Sociedad, Caracas, 2002.

2. Cuba también se benefició de los precios de intercambio establecidos entre los países del CAME, superiores a los del mercado mundial en las principales exportaciones cubanas (azúcar y níquel) e inferiores en la importación fundamental (petróleo). Con la desaparición del CAME, la Isla fue expuesta a los precios del mercado mundial. Ello contribuyó a una disminución en el valor de sus exportaciones y un aumento en el de las importaciones, agravado todo esto por la caída en la producción interna.

3. Según disminuye la mortalidad infantil, el esfuerzo se hace más difícil y costoso, demandando sonogramas para detectar riesgos congénitos del feto, atención y alimentación especial a la madre, y el aborto recomendado cuando el feto presenta problemas. Cuba tiene la tasa de abortos más alta de la región, lo cual explica en parte la discrepancia entre las tasas de mortalidad infantil y materna.

4. En 1989-1995, las caídas en la población inmunizada fueron: 56% en tuberculosis, 50% en tétano, 45% en tifoidea y 27% en poliomielitis.

5. Mayra Espina, Políticas de atención a la pobreza y la desigualdad: examinando el rol del Estado en la experiencia cubana, CLACSO, Buenos Aires, 2008.

6. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Human Development Report 2007-2008, Nueva York, 2007; UNESCO, estadísticas disponibles en www.stats.uis.unesco.org, 2008.

7. Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), Anuario estadístico de Cuba 2007, La Habana, 2008; Anuario estadístico de Cuba 2008, La Habana, 2009.

8. Según el entonces ministro de Educación superior, Juan Vela, «hay especialidades muy deprimidas […] que son necesarias en el desarrollo científico del país». EFE, «Cuba presenta este año un balance deficitario de los licenciados en ciencias», La Habana, 17 de julio de 2008.

9. ONE, Anuario… 2007, ed. cit.

10. EFE, La Habana, 8 de julio de 2008; Granma, La Habana, 3 de noviembre de 2008.

11. Granma, La Habana, 22 de julio de 2009.

12. Trabajadores, La Habana, 10 de noviembre de 2008; Bohemia, La Habana, 12 de diciembre de 2008.

13. Basado en ONE, Anuario… 2007, ed. cit.

14. ONE, Anuario… 2008, ed. cit.

15. PNUD, ob. cit.

16. Granma, La Habana, 9 de enero de 2010.

17. Carmelo Mesa-Lago, «La economía cubana en la encrucijada: el legado de Fidel, el debate sobre el cambio y las opciones de Raúl», Documento de trabajo, Real Instituto Elcano, Madrid, 3 de noviembre de 2008.

18. Granma, La Habana, 2 de noviembre de 2008.

19. Carmelo Mesa-Lago, «¿Es viable terminar con medio siglo de racionamiento en Cuba?», Vitral, n. 74, Pinar del Río, agosto de 2006; Lista de precios estimada por economistas en Cuba en enero de 2009.

20. Las fuentes de ingresos de los pensionados eran: 76% de la pensión, 26% de ayuda de los familiares dentro del país, 20% de su trabajo y 15% de remesas del exterior. ONE, Anuario… 2008, 2009.

21. ONE, El estado actual y perspectivo de la población cubana: un reto para el desarrollo territorial sostenible, La Habana, 2008.

22. «Parlamento cubano pulsa la realidad», Juventud Rebelde, La Habana, 9 de julio de 2008.

23. La incidencia de pobreza en Ciudad de La Habana subió de 6%, en 1988, a 20%, en 2002; la encuesta de autopercepción de pobreza arrojó que 23% se consideraba pobre y otro 23%, casi pobre. Véase Lía Añé, «Contribución a los estudios de pobreza en Cuba: una caracterización de la capital», ponencia presentada al XXVII Congreso de LASA, Montreal, 6-8 septiembre de 2007.

24. Carmelo Mesa-Lago, «Problemas sociales y económicos en Cuba durante la crisis y la recuperación», Revista de la CEPAL, n. 86, Santiago de Chile, agosto de 2005, pp. 183-205; ONE, Anuario… 2008, ed. cit.

25. ONE, Anuario… 2007, ed. cit.; Anuario… 2008, ed. cit.

26. Basado en Carmelo Mesa-Lago, «Envejecimiento y pensiones en Cuba: la carga creciente», Nueva Sociedad, n. 216, Buenos Aires, julio-agosto de 2008, pp. 123-32; Resumen con comentarios al Proyecto de ley de reforma cubano, Espacio Laical, v. 4, n. 3, La Habana, 2008, pp. 58-61, expandido y actualizado.

27. ONE, El estado actual…, ed. cit.

28. Raúl Castro, «Discurso en las conclusiones de la primera sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular», La Habana, 11 de julio de 2008, disponible en www.cuba.cu; Carmelo Mesa-Lago, «Envejecimiento y pensiones…», ed. cit.; ONE, El estado actual…, ed. cit.

29. Esta cotización equilibraría financieramente el sistema en un año dado; para equilibrarlo actuarialmente a largo plazo se requeriría una cotización entre 39% y 86% según diversos escenarios.

30. Un período entre diez y veinte años hubiese sido más gradual para el aumento de la edad de retiro, pero el presidente Raúl Castro explicó que la crisis del financiamiento de las pensiones obligó a reducirlo a siete. Raúl Castro, ob. cit.

31. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Cuba enfrenta un envejecimiento similar al de los países europeos, pero estos tienen más recursos y productividad para asistir a la población anciana. Véase CEPAL, Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2008-2009, Santiago de Chile, 2009.

32. CEPAL, «Cuba», Estudio económico de América Latina y el Caribe 2008-2009, Santiago de Chile, 2009, p. 1.

33. Basados en ONE, Anuario… 2007, ed. cit; Anuario… 2008, ed. cit; Anuario estadístico de Cuba 2009, La Habana, 2010; CEPAL, Cuba: evolución económica durante 2008 y perspectivas para 2009, México, D.F., 2009; Marino Murillo, «Informe sobre resultados económicos de 2009 y los lineamientos del Plan económico y social para 2010 y del presupuesto del Estado», Granma, La Habana, 20 de diciembre de 2009. Las cifras de 1989 son de Carmelo Mesa-Lago, Buscando un modelo económico…, ed. cit., y las comparaciones regionales de CEPAL, obs. cits.

34. Viviana Togores y Anicia García, «Algunas consideraciones acerca del acceso al consumo en los 90: factores que lo determinan», en Omar Everleny Pérez, comp., Reflexiones sobre economía cubana, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006, pp. 281-2.

35. Mayra Espina, «Efectos sociales del reajuste económico: igualdad, desigualdad y procesos de complejización en la sociedad cubana», en Omar Everleny Pérez, ob. cit., pp. 387-8.

36. Juan Triana, «Crecimiento económico, conocimiento y cambio estructural», ponencia presentada al XXVIII Congreso de LASA, Montreal, septiembre de 2007.

37. ONE, Anuario… 2009, ed. cit.

38. Un nuevo plan se anunció a comienzos de 2010 para reconstruir la infraestructura de agua potable en un período de diez a quince años; solo en la ciudad de La Habana hay que reconstruir 2 500 km de tuberías soterradas. Granma, La Habana, 9 de enero de 2010.

39. Edmundo García, «Entrevista a Rafael Hernández, director de la revista Temas», La noche se mueve, Montreal, septiembre de 2007.

40. Lía Añé, ob. cit.

41. Fernando Ravsberg, «Cuba “debate” su futuro», BBC Mundo, 25 de septiembre de 2007.