Cubanálisis El Think-Tank

ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Cinco años on-line

 

Se dice fácil. Son solamente cuatro palabras: cinco años on-line. Pero representan 1,826 días desde entonces, 1,826 ocasiones en que amanecimos con un compromiso definido con nuestros lectores, en que no nos parecía correcto irnos a dormir la noche anterior sin realizar un último balance de los acontecimientos del día y de las perspectivas que se dibujaban para el siguiente, fueran o no de nuestro agrado.

 

Todo comenzó con un censor, un buen señor que un buen día decidió que algo que habíamos escrito no debería publicarse: no se trataba de un artículo con errores conceptuales, faltas gramaticales u ortográficas, o insultos contra alguien, sino simplemente un trabajo con determinados puntos de vista que, para alguien que se consideraba a sí mismo guardián de los textos sagrados y vigilante insomne de la verticalidad, no deberían ser dados a conocer, para no “contaminar” la pureza de la Calle Ocho o del café cubano.

 

Aquella similitud de la actitud del censor míamense con la de sus “homólogos” oficialistas en La Habana fue la que nos llevó a preguntarnos: ¿hasta cuándo tenemos que estar dependiendo de lo que deseen individuos, cuyas capacidades, actitudes y talentos en muchas ocasiones dejan demasiado que desear, para poder expresar libremente nuestros puntos de vista de manera respetuosa y profesional?

 

Y a eso mismo es también a lo que ahora invitamos a preguntarse a tantos cubanos residiendo fuera de Cuba -sabemos que dentro de la Isla es mucho más difícil- con ideas propias, criterios y preocupaciones, pero en ocasiones sujetos a la tiranía de los censores digitales, o en ocasiones encerrados en sus propias opiniones sin encontrar el vehículo idóneo para manifestarlas, cuando ahora el límite es el cielo, y nada más.

 

Porque en la era de Gutenberg, es decir, de la imprenta y los documentos impresos, durante casi medio milenio, iniciar una publicación implicaba comprometer una cantidad de recursos materiales y financieros que limitaba las posibilidades de muchos, pero en la era digital, la de internet y el ciberespacio, iniciar una publicación digital requiere solamente voluntad, un poco de talento y, eso sí, deseos de complicarse la vida.

 

Iniciar una publicación, dejamos claro. Porque mantenerla, después de iniciada, requiere muchas otras cosas, entre las cuales hay que señalar disciplina, responsabilidad, análisis, ética profesional y sentido del compromiso, características que no se pueden tomar libremente del ciberespacio porque es necesario llevarlas dentro de cada persona.

 

No todas las publicaciones tienen que ser iguales, y ni siquiera parecerse. Pueden referirse a temas especializados y específicos, o a temáticas generales, en dependencia de los proyectos de sus editores. Pueden ser de información inmediata y general, o de asuntos y temáticas específicas, sin estar sometidas a la tiranía de la inmediatez, cada quien sabrá lo que pretende. El único requisito realmente obligatorio para todos -los recién llegados y los que ya estamos- es el de saber ser consecuentes con lo que se proyecta y se presenta a los internautas.

 

Quien quiera disfrutar de vacaciones, días feriados, o festividades nacionales o mundiales, o grandes eventos deportivos o culturales, o espectáculos irrepetibles, está en todo su derecho a hacerlo y tratar de pasarlo lo mejor posible, pero debe recordar que los internautas no tienen que guiarse por las preferencias o deseos de los editores para mantenerse fieles a un sitio digital determinado que, si no se actualiza continuamente, no merece tener seguidores.

 

Aunque es muy difícil poder lograr cifras exactas, ya en estos momentos pueden ser mucho más de dos mil las páginas digitales y blogs sobre la problemática cubana en el ciberespacio, algunas con muy buenas cantidades de “hits” y otras conocidas tal vez en el ámbito familiar y amistades cercanas únicamente. Por eso hemos visto surgir, a veces con demasiada rimbombancia, y mucho más desaparecer, la mayoría de las veces en el silencio y el olvido, tantas páginas digitales concentradas en el tema de Cuba, y tantos falsos profetas disfrazados de “analistas” y “expertos”.

 

Cuando se observa un poco detenidamente el por qué de tantas salidas del juego, tantos proyectos que no logran mantenerse, se constata muchas veces que hubo demasiados que pensaron que bastaba con embullarse un poco para lanzar un nuevo espacio, escribir algunos comentarios superficiales “echándole” a la dictadura castrista, publicar un par de rumores sin demasiado fundamento, o noticias de refrito, y solicitar continuamente ayuda económica de los lectores, para mantenerse durante mucho tiempo en la Red de redes.

 

Sin embargo, en estos tiempos de democracia digital, donde la información disponible ya no depende solamente de la voluntad de grandes magnates de los medios como William Hearst o Robert Murdoch, ni tampoco de las “orientaciones” ideológicas de un Pravda o un Granma, es relativamente fácil entrar al ruedo digital, pero como esa relativa facilidad es válida para todos, la competencia por la atención y el favor de los internautas es cada vez más fuerte, y los farsantes y mediocres se van decantando cada vez más rápidamente.

 

Por eso, a diferencia de tantos “iluminados” que siguen llegando al ciberespacio -desde la Isla o desde el exterior, espontáneos u “orientados”- con la pretensión de ningunear a los demás y repartir méritos y reconocimientos en base a sus simpatías y preferencias personales, o espíritu de cofradías, salimos a la palestra desde el primer día dejando definido que “El Think Tank de CUBANÁLISIS no compite contra nadie, ni en Internet ni en los medios tradicionales, ni pretende ser sustituto para nada. Simplemente, un complemento para el estudio del drama cubano y la búsqueda de soluciones”.

 

Y así nos hemos mantenido estos cinco años y nos mantendremos, porque para nosotros sí está perfectamente claro a quien nos enfrentamos y quienes son los adversarios, cuales son nuestros objetivos y metas, dónde debemos concentrar la atención de los análisis, y cuáles son las cosas que, aunque momentáneas, son intrascendentes y dejarán de mencionarse tal vez mañana mismo, cuando pase la inmediatez.

 

Y durante estos cinco años de trabajo y esfuerzo hemos ido conformando un sólido equipo de trabajo del cual nos podemos sentir orgullosos, sin alardes ni tremendismos, caracterizado por un trabajo sistemático y constante, y conformado por muy valiosos colaboradores en Estados Unidos, Europa, Canadá, América Latina, y hasta en la misma Cuba, todos los cuales contribuyen sistemáticamente a nuestros resultados exitosos sin recibir nunca ni un solo centavo por ello.

 

Los únicos requisitos que exigimos para participar en Cubanálisis-El Think-Tank son rigor y profesionalidad, sin establecer censuras a los autores o pretender decirles sobre lo que deben escribir o sobre lo que no, y donde también respetamos igualmente a quienes hemos invitado a participar y por alguna razón han declinado la invitación. Nuestras puertas, como desde el primer día, siguen abiertas para todos los que realmente se sientan comprometidos con el pensamiento libre y el Estado de derecho, y deseen analizar con profundidad y responsabilidad sobre la temática cubana.

 

Por eso dejamos establecido que lo que pretendemos que nos caracterice y diferencie no es nuestra capacidad o disposición para reproducir noticias -que en estos tiempos digitales es simplemente un “copy and paste”, versión cibernética de tijera y goma- sino nuestra capacidad para analizar información, que no es algo que caracterice a todos, ni siquiera a la mayoría, de los cibersitios sobre Cuba. Por eso nos definimos muy orgullosamente como “la diferencia entre reproducir noticias y analizar información”.

 

Cubanálisis-El Think-Tank nunca ha sido ni ha querido ser un órgano de primicias, informaciones exclusivas o sensacionalismos, sino de análisis lo más profundos posibles, en un tono profesional y serio. Por eso, mientras otros se dedican a la búsqueda y defensa del “palo” periodístico o de “la última”, (lo cual es otro tipo válido de periodismo), nosotros siempre nos hemos concentrado en temas de trascendencia, independientemente de la inmediatez, y -a veces- hemos visto asumidas nuestras conclusiones por personajes que se atribuyen falsamente la autoría semanas o meses después.

 

Siempre hemos considerado que la mayor profundidad analítica se logra cuando los conceptos pueden expresarse de manera comprensible y clara. Somos ajenos por naturaleza a lo esotérico y a lo confuso o no claramente expresado: eso lo dejamos a otros que necesitan hacerlo de esa manera para no demostrar su verdadero despiste sobre la problemática cubana. Cuando preparamos determinado tema de análisis y no nos resulta suficientemente comprensible a nosotros mismos, nunca vamos a considerar que no se comprendería porque los demás son demasiado torpes o “brutos”, sino que se trata de que no hemos logrado dominar el tema lo suficiente todavía para expresarlo comprensiblemente, y es necesario seguir trabajando mucho más sobre ese asunto hasta poder hacerlo lo suficientemente “potable” para los lectores.

 

Entre los análisis y previsiones más relevantes que Cubanálisis-El Think-Tank ha elaborado en estos cinco años, de los que podemos sentirnos sanamente orgullosos, y a todos los cuales puede accederse en la sección titulada “Busque aquí todo lo publicado en El Think-Tank”, que recoge los 603 análisis publicados durante estos cinco años -pues la historia se diferencia de la prehistoria por el uso de la palabra escrita y no de las tradiciones orales o esa gritería de “yo lo dije hace mucho tiempo”-, pueden citarse, sin orden de importancia, los siguientes:

 

  • La consolidación de la sucesión del “fidelismo” mediante una especie de “comandante en jefe colectivo” en el segundo semestre del 2006

 

  • La “congelación” de los enfrentamientos Raúl Castro-Ramiro Valdés y el regreso de Valdés a los primeros planos del poder en el país

 

  • La presencia de importantes reservas de petróleo submarino en la Zona Económica Exclusiva  cubana en el Golfo de México y el desarrollo de una sofisticada guerra económica por su control

 

  • La crisis y “extinción” política de los hombres del Comandante -Carlos Lage, Pérez Roque, Otto Rivero, Hassan Pérez- y la promoción a los primeros planos de los veteranos del Segundo Frente Oriental de Raúl Castro

 

  • La identificación y definición del surgimiento y consolidación del “neocastrismo” como estilo de trabajo del raulismo, ajeno a cualquier ideología y enfocado fundamentalmente a la transición del poder hacia un escenario de post-castrismo controlado

 

  • La desaparición de los proyectos faraónicos de Fidel Castro: microbrigadas, escuelas en el campo, batalla de ideas, contingentes laborales, médico de la familia, internacionalismo proletario, revolución energética

 

  • La dependencia y subordinación de Hugo Chávez a los dictados de La Habana, y no a la inversa, como se considera generalmente, al mirar solamente hacia la ayuda económica chavista al régimen cubano

 

  • La recuperación de relaciones comerciales con China, Rusia, Malasia, Argelia, Angola, y ex-repúblicas soviéticas, como alternativas a la dependencia energética venezolana

 

  • El acercamiento con los brasileños y la relativa “distancia” establecida entre el gobierno de Raúl Castro y la teocracia iraní, a pesar de la dependencia de los continuos créditos a favor del régimen cubano

 

  • Las relaciones del régimen con las diferentes iglesias e instituciones religiosas cubanas

 

  • Los acuciantes problemas del racismo y la discriminación racial en la sociedad cubana

 

  • La imposibilidad del gobierno estadounidense de avanzar demasiado en las relaciones con el régimen si no se materializaban determinadas condiciones que siguen pendientes

 

  • El papel reducido o en ocasiones hasta casi nulo del exilio en la determinación de las prioridades y las acciones de la administración estadounidense hacia Cuba

 

  • El establecimiento de bases conceptuales que constituyen la esencia de las futuras transformaciones económicas del país, como el reconocimiento de la propiedad privada en vehículos y viviendas, la aceptación de formas de propiedad no estatales como válidas y legítimas, y la aceptación del trabajo por cuenta propia como alternativa al “pleno empleo socialista”.

 

Naturalmente, no es un promedio de una “primicia” mensual ni mucho menos, pero es un conjunto de análisis sobre la problemática cubana del cual podemos sentirnos sanamente orgullosos, y que sabemos que han servido de base para análisis posteriores sobre estos y otros temas.

 

Entonces, en estos momentos, para hacer un análisis mesurado y balanceado, ¿cómo podríamos medir nuestros resultados tras estos cinco años?

 

Evidentemente, la aceptación de los lectores, lo que se expresa en el creciente número de hits cada año, es un indicador muy importante, pero no el único.

 

El rechazo-seguimiento del régimen a nuestra página indica también que andamos por buen camino. Sabemos que nos leen y que analizan nuestros trabajos, sistemáticamente. Tal vez no en el Parque Central, porque no se puede, pero sí en el Palacio de la Revolución, en el MINFAR y el MININT, en los órganos de propaganda del gobierno llamados medios de prensa, en el Comité Central del Partido, en el MINREX, en las Universidades, y hasta en muchas casas de aquellos que en Cuba tienen acceso a internet y que, de una forma u otra, llegan hasta Cubanálisis-El Think-Tank.

 

Otro elemento a tener en cuenta para medir nuestros resultados es la cantidad de plagios que se hacen de lo que publicamos, si no de los trabajos directamente -lo que resulta demasiado escandaloso, aunque no deja de hacerse-, al menos de las ideas y conceptos fundamentales, como hacen algunos “analistas” y “expertos”.

 

Y, finalmente, y este es un factor que nos llena de orgullo, el odio del régimen hacia nuestra página y nuestro equipo, odio llevado hasta los planos personales; odio que lanzan cada vez que pueden, y que a ellos les resulta suficiente para asustar e impresionar a quienes pretenden hacerle el juego a su dictadura bajo el disfraz de “acercamientos” bien intencionados y “nuevos comienzos”, pero que nosotros sabemos perfectamente que no son más que tristes muestras de fracaso e impotencia de la dictadura.

 

Así que, teniendo en cuenta todo lo anterior,  entramos ahora en nuestro sexto año on-line con el mismo ímpetu del primer día, más las experiencias de todos estos 1,826 días de verdadera “batalla de ideas”, defensa de la democracia y el Estado de derecho, confrontación ideológica y denuncia.

 

No nos hace falta, como a otros, ni el guiño de La Habana ni una invitación a la oficina de intereses del régimen en Washington, invitación que, por otra parte, no aceptaríamos.

 

Nos basta con el respeto de nuestros lectores.

 

Y ese, sí, consideramos que lo hemos ganado limpiamente, día tras día, durante estos cinco años.

 

Y pretendemos que siga siendo así.