Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

China se arriesga apostando al petróleo de Venezuela

 

Matt Ferchen, en The Jamestown Foundation

Traducción: Antonio Arencibia

 

Nota de Cubanalisis, el Think-Tank

 

El artículo que presentamos a continuación es de Matt Ferchen, un académico norteamericano, que actualmente se desempeña como profesor residente del Centro de Política Global Carnegie-Tsinghua en Pekín, donde dirige el programa “China y el Mundo en vías de Desarrollo”. También es profesor asociado en el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Tsinghua, una de las dos principales universidades de China continental, donde imparte cursos de Economía Política Internacional y China y de Relaciones Chino-Latino América.

 

Algunos lectores quizás no se sentirán a gusto con la forma tan respetuosa, o cuidadosa, con la que el profesor Ferchen se refiere a los dirigentes comunistas chinos o a su política exterior, aunque hay que tener en cuenta que el autor enseña, investiga y reside en China. Aparte de ello y del empleo de tecnicismos propios de la industria de hidrocarburos, Cubanalisis tradujo y publica este trabajo porque puede ser de interés general al presentar un análisis estadístico de la relación financiera y petrolera entre China y Venezuela que demuestra la reventa de petróleo venezolano por los consorcios chinos en el mercado mundial, y además aborda las posibles consecuencias económicas e incluso políticas para China de un escenario pos chavista.

 

Este artículo apareció publicado en The Jamestown Foundation el 1ro de febrero del 2013 con el título “China and Venezuela: Equity Oil and Political Risk”. Fue traducido en parte, sin dar crédito de fuente o autor, por el portal www.offnews.info de Argentina como “Acuerdo China-Venezuela ¿Dónde va el petróleo?”. Después fue publicado en Asia Times Online como “China at risk with Venezuela oil bet”, título que hemos utilizado en nuestra traducción.

 

 

El profesor Zhang Jiazhe de la Academia de Ciencias Sociales de Shangai, recientemente decía refiriéndose a la actual crisis política de Venezuela, que si Hugo Chávez muere, “no será grande el efecto diplomático que tendrá sobre China porque la competencia entre China y EEUU es en Asia, no en América Latina. Y desde el punto de vista económico las relaciones chino-venezolanas se basan en compras y ventas de petróleo y armamentos”.

 

Sin embargo, ya desde el 2006 el Profesor Ha Daojiong de la Universidad de Pekín, hacía notar su escepticismo cuando escribía, “La búsqueda de suministros petroleros en el extranjero ha llevado a Pekín a establecer estrechos lazos diplomáticos con Irán, Sudán, Uzbekistán y Venezuela - países que desarrollan políticas cuestionables en lo nacional y … en lo internacional”. [1]

 

Estos dos enfoques que difieren sobre las perspectivas de la política exterior china, subrayan el debate actual -que ocurre no solo dentro de China- de hasta qué punto la búsqueda de abastecimientos energéticos mundiales por las empresas chinas propiedad del estado (EPE) estaría llevando a China a complicaciones internacionales innecesarias e inconvenientes.

 

La lógica de las inversiones en fuentes energéticas de las EPE chinas en países tan “cuestionables” como esos es clara: China necesita más energía de la que puede producir nacionalmente y sus EPE están “afuera” ayudando a abastecer la demanda doméstica. Sin embargo, en Sudán e Irán, las inversiones de las compañías petroleras nacionales de China (CPNs) han expuesto a Beijing a objeciones diplomáticas por vincularse a regímenes políticos que suscitan la polémica internacional.

 

Los lazos chinos en materia de energía a nivel de estado, con esos “estados parias”, -a los que hay que añadir recientemente a Libia y Birmania (Myanmar)-, se han desarrollado principalmente en el Medio Oriente, en África o más cerca de China, en Asia Central y en el Sudeste Asiático. [2]

 

Sin embargo el foco geográfico ha cambiado ahora debido a la presencia de China en el Hemisferio Occidental en momentos en que la crisis de salud del presidente venezolano Hugo Chávez se convierte en una crisis política mayor, no solo para Venezuela, sino para sus aliados regionales y potencialmente para la propia China.

 

Hoy en Venezuela otra empresa estatal de ese país asiático, el Banco de Desarrollo Chino (BDC), ha colocado a China en un posible atolladero en política exterior.

 

Los lazos de China con Venezuela ponen de relieve una cuestión crucial, pero que frecuentemente se pasa por alto: la cuestionable lógica de que las adquisiciones por las compañías petroleras nacionales chinas de “equidad de petróleo crudo” [2a] en países problemáticos, pero ricos en fuentes de energía, se justifican porque garantizan la seguridad energética de China. En realidad la evolución de la actual crisis política venezolana, lo que demuestra son los fallos del capitalismo de estado chino en el tema de la seguridad energética.

 

Esto se debe a que las empresas chinas han usado la justificación de la seguridad energética para expandir sus inversiones y sus lazos financieros con Venezuela, pero en la práctica una parte importante de ese petróleo no se envía a China.

 

Si el “crudo equidad” chino de Venezuela o de otros países problemáticos es adquirido por las empresas estatales chinas basándose en la seguridad energética, pero luego es revendido en el mercado mundial para obtener ganancias, hay que preguntarse si las EPE chinas no están exponiendo innecesariamente a su país a un riesgo político excesivo.

 

¿Hacia donde fluye el petróleo?

 

La opinión más generalizada sobre las relaciones entre China y Venezuela es la propagada con gran fuerza por los funcionarios chinos que enfatizan que su país no tienen intereses políticos en Venezuela, ya que se basa en el petróleo. Dicho de otra forma, que China necesita petróleo y Venezuela lo tiene.

 

Li Kegu, el hombre clave del Banco de Desarrollo Chino en Venezuela, resumía esa relación planteando que:

 

Nosotros [China] tenemos mucho capital y nos faltan recursos, ellos tienen muchos recursos y les falta capital, así que es complementaria. (Bloomberg, Septiembre 27 de 2012).

 

China es el segundo mayor importador de petróleo del mundo, después de Estados Unidos, y el aumento de su demanda de petróleo es el más rápido. Además, recientemente Venezuela ha declarado poseer las mayores reservas mundiales de petróleo, sobrepasando a las de Arabia Saudita.

 

Por su parte, hace poco, la prensa china alababa el rápido desarrollo de las relaciones petroleras entre China y Venezuela, informando que las importaciones chinas de petróleo venezolano pueden alcanzar en el 2015 un millón de barriles diarios (b/d) de los 59,000 con que comenzaron en el 2005. Con todos esos datos, se pensaría entonces que los lazos petroleros entre China y Venezuela son un claro ejemplo de relaciones de comercio complementario y de inversiones en América Latina con las cuales, según China, todos ganan.

 

Sin embargo, tal afirmación sería prematura y engañosa, ya que aunque el petróleo es indudablemente el elemento clave en las relaciones entre China y Venezuela y la cantidad de petróleo que “China” recibe de Venezuela se ha incrementado rápidamente desde el bajo nivel de hace una década, un análisis más profundo de las estadísticas comerciales oficiales de Venezuela y China nos da unos resultados que la cuestionan. [3]

 

El más importante de todos es que las estadísticas oficiales de exportación de PDVSA, la compañía petrolera estatal venezolana, son más altas que las estadísticas oficiales de importación de China. La tabla #1 que aparece abajo muestra esos datos oficiales y el porcentaje en el que las exportaciones venezolanas exceden las importaciones chinas cada año a partir del 2006. (Aunque las estadísticas del 2012 aún no han sido publicadas).

 

Tabla 1: Exportaciones petroleras de Venezuela a China (b/d)

 

Año        PDVSA exporta a China     China importa de Venezuela                 Diferencia

 

2006            97,000                                         84,000                                        13%

 

2007            95,000                                         82,000                                        14%

 

2008          321,000                                       129,000                                        60%

 

2009          370,000                                       105,000                                         72%

 

2010          178,000                                       151,000                                         15%

 

2011          319,000                                       230,000                                         28%

 

                                                                                                                                                  AVG: 34%

 

Fuentes: Informe de Gestión Anual de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), 2006-2012; "Zhongguo shiyou he tianranqi jin chukou zhuangkuang fenxi" [Análisis de las Importaciones y Exportaciones Chinas de Petróleo y Gas Natural], en Zhongguo shiyou jingji, Marzo 2012. La medida estándar para contabilizar el petróleo es en miles de barriles equivalentes por día, pero China mide las importaciones en millones de toneladas métricas. Se ha empleado para hacer la conversión el estándar industrial de 20,000 b/d equivalente a 1 millón de toneladas métricas. [3a]

 

Como estas cifras indican, cada año entre el 2006 y el 2011, -durante el auge del comercio petrolero y las inversiones entre China y Venezuela-, PDVSA ha declarado sistemáticamente un promedio de alrededor de un tercio más de petróleo exportado a China que lo que China ha declarado como importaciones.

 

Además, en algunos años, como en 2008 y 2009, las cifras oficiales de importación china eran de menos de la mitad y casi de la cuarta parte de las que daba oficialmente Venezuela como exportadas. Otros estudios recientes corroboran también ese alto porcentaje de discrepancias y muestran una diferencia de entre el 55% y el 70% en los años 2010 y 2011. [4]

 

¿Qué explicación tiene esta sistemática disparidad y qué importancia tiene? Aunque ni las autoridades venezolanas ni las chinas han comentado sobre esas discrepancias entre sus respectivas estadísticas oficiales petroleras, hay varias explicaciones que se destacan. Las más importantes son las que dan la geografía y la química.

 

La primera plantea que Venezuela está muy lejos de China, y también de la mayoría de las rutas chinas de transporte petrolero mundial que están en el Medio Oriente y en África. Según la segunda, el petróleo pesado venezolano no es precisamente adecuado para la capacidad de refinación de hidrocarburo de los chinos.

 

Además de esos dos problemas importantes está lo que ya sabemos sobre las compañías petroleras nacionales chinas y como usan sus adquisiciones de “crudo equidad” en el mundo. Organizaciones internacionales petroleras como la Agencia Internacional de Energía, grupos de expertos, y publicaciones académicas, han informado ampliamente sobre el tema y todos han indicado que frecuentemente la mayoría del “crudo equidad” de las empresas nacionales petroleras chinas se revende en mercados locales o internacionales. [5] Por ejemplo, un estudio del año 2007 mostraba que en el 2006 las ENP chinas revendieron cerca del 70% de toda la producción obtenida internacionalmente mediante acuerdos de “crudo equidad”. [6]

 

Si se combina el patrón de las ENP chinas de revender su “equidad de crudo” con los problemas geográficos y de refinación que enfrenta China en Venezuela, la conclusión lógica es que las discrepancias estadísticas en la Tabla 1 se pueden explicar ampliamente con la reventa del petróleo venezolano por las ENP chinas. Pero además es probable que tal reventa se esté realizando mucho más cerca de Venezuela, -y de Estados Unidos-, que de China. [7]

 

De hecho, en el 2005 del embajador chino en Venezuela señalaba en una entrevista que “los mercados naturales del petróleo venezolano son Norte y Sur América”. En resumen, una parte importante -a veces la mayoría- del hidrocarburo que "China" recibe mediante los préstamos-por-petróleo del BDC a Venezuela es casi seguramente revendido por sus ENP y nunca llega a China.

 

Es un hecho que las reventas de petróleo (o de derivados del petróleo) son usuales por parte de compañías petroleras internacionales, pero para las empresas del ramo propiedad del estado chino esto trae consecuencias políticas.

 

El BDC y el riesgo de nacionalización

 

¿Qué importancia tiene que las empresas nacionales petroleras chinas estén revendiendo un porcentaje importante de su “crudo equidad” venezolano (o de otro país) en el mercado internacional? Es que las relaciones con el gobierno de Chávez que se canalizan por el Bando de Desarrollo Chino con miles de millones de dólares en financiación e inversiones se basan, supuestamente, en la necesidad que tiene China de petróleo. Y es para ello que el BDC se ha establecido en Venezuela, donde constituye la más importante presencia financiera del banco en todo el mundo, fuera de China. [8]

 

Si un porcentaje importante del petróleo adquirido mediante los acuerdos del BDC no va para China y en el proceso el banco, las ENP chinas y otras empresas chinas involucradas en esos acuerdos obtienen beneficios, tenemos que por lograr ganancias, el Banco Chino de Desarrollo ha colocado en Venezuela a la diplomacia y a la imagen de China en entredicho político y económico.

 

Está claro que el BDC y otras firmas chinas estatales y no estatales involucradas en Venezuela pudieran sufrir pérdidas económicas tras la muerte de Chávez, pero eso quizás sea menos serio que las posibles consecuencias políticas.

 

Nos estamos refiriendo en especial, a la socialización o nacionalización del BDC a su cuenta y riesgo. Si el BDC no fuera un “banco político” propiedad del estado chino a la vanguardia de su propia financiación y la de otras EPE chinas en Venezuela y fuese una firma privada, no representaría los vínculos entre ambos estados como los representa en estos momentos.

 

Porque como el BDC es uno de los tres bancos políticos propiedad del estado chino, su actuación tiene consecuencias políticas para China, incluyendo la puramente económica de financiar los acuerdos petroleros venezolanos y a otras firmas chinas para que inviertan en Venezuela.

 

A través del BDC, es "China" la que se aparece como la principal fuente de financiamiento extranjero para Chávez, el líder más controvertido y polarizador de toda América Latina. El incremento masivo de préstamos por petróleo del BDC ha sido considerado por muchos de los que aman y de los que odian a Chávez, tanto dentro como fuera de Venezuela, como signo de que China lo respalda. [9]

 

Para un gobierno chino que declara como política no interferir en los asuntos internos de otros países y que está muy interesado en no herir las susceptibilidades de Estados Unidos en su “traspatio”, es problemático que se tenga la impresión de que apoya políticamente a Chávez. Es más, si gran parte del petróleo adquirido mediante los acuerdos del BDC es para revender, la nueva dirigencia china podría preguntarse si esa estrategia económica y de política exterior en Venezuela es saludable.

 

Curándose la resaca

 

Ni Chávez ni PDVSA han sido socios mansos de China, y muchos ex funcionarios de PDVSA y figuras de la oposición han criticado los acuerdos con China de préstamos por petróleo. China ha tenido que esforzarse para parar los esfuerzos de Chávez de involucrarla más estrechamente en su agenda ideológica y anti-norteamericana. Tanto dentro como fuera de Venezuela, Chávez se ha caracterizado como un líder polarizador: o estás a su favor o estás en contra.

 

Debido a los incrementos financieros y de inversiones del Banco de Desarrollo Chino en la Venezuela de Chávez, las acciones de China han sido más fuertes que sus palabras. Para bien o para mal, Chávez ha sido el hombre de Pekín y a cambio China ha seguido aportándole en medio de la escasez financiera y de inversiones extranjeras en el país. Con Chávez enfermo en Cuba, de donde posiblemente nunca regrese, Venezuela ha entrado en una crisis constitucional y política que puede también arrastrar a China.

 

Durante más de un año se ha planteado la preocupación de un escenario pos-Chávez en el que la oposición llegara al poder y buscase cambiar los acuerdos con China de préstamos por petróleo. En última instancia nadie tiene la respuesta a esa preocupación.

 

Quizás el BDC podría seguir accediendo al petróleo venezolano a largo plazo para las ENP chinas, o quizás, por el contrario, el BDC y otras firmas chinas podrían enfrentar una revisión de los acuerdos actuales que conlleve enfrentar pérdidas.[10] Lo que está claro es que la actuación del BDC durante más de una década facilitándole al gobierno de Chávez acuerdos de estado a estado ha expuesto a Pekín a una molesta resaca diplomática por causa de esta crisis venezolana que avanza a cámara lenta.

 

No hay nada que los dirigentes chinos detesten más que la inestabilidad, ya sea en casa o en el extranjero, pero eso es a lo que se enfrentan en sus relaciones con Venezuela. Como antes en Sudán y en Irán, una crisis inoportuna pudiera servir para que la dirigencia china se ponga a pensar en como ayudar a edificar una mejor y más estable Venezuela, pero para ello necesitan reanalizar la forma de actuación de las empresas estatales chinas en el extranjero.

 

Teniendo en cuenta que la gran mayoría del petróleo importado por China sigue fluyendo mediante contratos a largo plazo y no mediante adquisiciones de “crudo equidad”, la crisis en Venezuela podría ser la oportunidad perfecta para alejarse del modelo actual chino de adquirir “crudo equidad” asociándose a gobiernos muy controvertidos.

 

Teniendo en cuenta que la mayoría del petróleo crudo equidad chino en un final no va a China, el nuevo liderazgo chino debería preguntarse si el costo diplomático y de imagen para el país vale los riesgos.

 

Notas:

 

1. Zha Daojiong, "China's Energy Security: Domestic and International Issues," Survival, Vol. 48, No. 1, Spring 2006, pp. 179 - 190.

2. Sobre las implicaciones geopolíticas de los lazos energéticos de China con regímenes “parias”, ver Andrew B Kennedy, "China's New Energy-Security Debate," Survival, Vol 52, No 3, June-July 2010, pp. 137 - 158 y Wojtek M Wolfe y Brock F Tessman, "China's Global Equity Oil Investments: Economic and Geopolitical Influences," Journal of Strategic Studies, Vol. 35, No 2, April 2012, pp 175 - 196.

[2a] “equity oil” o “equidad de petróleo crudo” es la proporción de la producción que el dueño de la concesión tiene derecho de retener. De ahora en adelante aparecerá en este trabajo como “crudo equidad”. Nota del traductor.

3. Las cifras de aduana chinas del porcentaje global de importaciones petroleras por países muestran que Venezuela aparecía en el cercano 2004 con menos del 0.5% y alcanzaba el 4.5% en el 2011. Ver Zhongguo shiyou jingji [China's Oil Economy], March 2012.

[3ª]. El autor ha tomado la norma industrial de calcular 1 barril de petróleo crudo al día equivale aproximadamente equivale a 50 toneladas crudo al año. Nota del traductor.

 

4. Ver, Kevin Tu, "Chinese Oil, An Evolving Strategy," China Dialogue, April 24, 2012, para el 2010, y Michael Forsythe y Henry Sanderson, China's Superbank, Singapore: Bloomberg Press, 2013, para inicios del 2011.

5. Ver, por ejemplo, Julie Jiang y Jonathan Sinton, "Overseas Investments by Chinese National Oil Companies," International Energy Agency, February 2011; Mikkal Herberg, "China's Energy Rise and the Future of US-China Energy Relations", New American Foundation, June 21, 2011; y John Lee, "China's Geostrategic Search for Oil", The Washington Quarterly, Vol 35, No 3, Summer 2012, pp 75 - 92.

6. Erica S Downs, "The Fact and Fiction of Sino-African Energy Relations", China Security, Vol 3, No 3, Summer 2007, pp 42 - 68.

7. Jiang, and Sinton, p 18.

8. Ver, Forsythe and Sanderson, China's Superbank, pp 123 - 146.

9. Vladimir Rouvinski, "China Through the Eyes of Latin American Media: 2001-2011", Conferencia en la Universidad Javeriana, "China and Latin America: Strategic Partners in a Multipolar World?" Bogota, Colombia, September 3-4, 2012.

10. El análisis de los académicos chinos del “riesgo” vinculado a las inversiones chinas en Venezuela es muy limitado y se circunscribe casi exclusivamente en factores financieros o económicos, no en el riesgo político. Ver, por ejemplo, Zhang Kang, "Weineiruila shiyou zoushi he wo guo de fengxian duice [Venezuelan Oil and China's Risk Policies]," Zhongguo Nengyuan Wang, December 13, 2011]