Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

Chavismo y responsabilidad histórica

 

La reciente victoria electoral en 20 de las 23 gobernaciones de Venezuela, sitúan al proceso bolivariano y a sus seguidores frente a una nueva y gran oportunidad para el avance revolucionario

 

Félix López, Granma

 

Análisis de todos los colores emergen de las recientes elecciones de gobernadores y concejales en Venezuela. Solo en un tópico parecen coincidir la inmensa mayoría de las opiniones: al obtener 20 gobernaciones (de 23), las fuerzas revolucionarias han conseguido una victoria rotunda, ratificando al chavismo como un movimiento histórico y al PSUV como la principal fuerza política de la nación. En resumen, el mapa del país sudamericano ahora es más rojo que cuatro años atrás.

 

Esa realidad no puede verse aislada de las circunstancias y el tiempo. El triunfo es más alentador y convincente si tenemos en cuenta que el proceso electoral se realizó sin la presencia en Venezuela del líder y principal referente de la revolución, el Comandante Hugo Chávez. Anotemos a favor del proceso bolivariano una indiscutible elevación de la conciencia política y clasista de sus seguidores, algo que un analista bien calificó como "el bautizo del chavismo como identidad política autónoma en la sociedad venezolana".

 

Pero el resultado obtenido el pasado 16 de diciembre no debería inyectar, únicamente, alegría y confianza a la festividad navideña. Ahora —como advirtió el avezado político José Vicente Rangel, en su columna El Espejo (Últimas Noticias)—, "es apremiante analizar las gestiones regionales y su carga sobre algunos magros resultados, así como que el triunfalismo no contribuya a que el análisis y la autocrítica sean perturbados". Se refiere Rangel, sin duda, a un tema en el que Chávez ha puesto máxima prioridad: más eficiencia en la gestión de gobierno, seguimiento y efectividad en las soluciones.

 

El pueblo bolivariano, desde las organizaciones de base creadas por el Poder Popular y utilizando los medios alternativos de comunicación, apoya y sigue a Chávez en su batalla contra la ineficiencia y el burocratismo. De diseminarse ese espíritu por las gobernaciones y alcaldías en manos del PSUV, la revolución saldrá favorecida y se influirá positivamente en la elevación de la participación del pueblo en próximos procesos electorales. Está demostrado que la gente sale a votar por lo que cree.

 

APUNTES SOBRE LA ABSTENCIÓN

 

La mayoría de los medios, analistas y políticos se han conformado con justificar la tradicional alta abstención en procesos de elecciones regionales. Esta vez un 46 % de la población no acudió a las urnas. A la luz de los números finales, el más golpeado por esto fue la oposición, todavía bajo los efectos de la resaca de los resultados de las presidenciales el pasado 7 de octubre.

 

Históricamente, las elecciones de gobernadores y concejales han tenido una baja participación: 2000 (43,55 %), 2004 (54,27 %), 2008 (34,5 %)... Para el politólogo Nicmer Evans, los "niveles de abstención (en) procesos regionales son típicamente altos", sin embargo, resaltó la baja participación "en la oposición, ya que ellos pretendieron deslegitimar al Poder Electoral. Ahora, esta derrota los obliga a reconstruirse o reinventarse". En opinión de Jesús Silva, profesor de estudios políticos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), "la tesis de un proyecto nacional de inclusión social ha vencido una vez más a la oposición burguesa".

 

La fuerza de la revolución logró un total de 4 millones 849 mil 143 votos (55 %) y la ultra derecha obtuvo 3 millones 831 mil 711 (43 %). La fuerza chavista, además, conquistó 186 curules (78 %) de los 237 que estaban definiéndose. Estos resultados deben entenderse como una gran y nueva oportunidad, en unas circunstancias muy especiales para las fuerzas revolucionarias. Los números por más ilustrativos y contundentes que ellos sean, reclaman una lectura bien calmada y exigen a las filas revolucionarias nuevas estrategias para derrotar la abstención entre sus potenciales seguidores: el pueblo.

 

CAPRILES, EL GRAN PERDEDOR

 

Según el resultado electoral en el estado Miranda, pareciera que Henrique Capriles Radonski (junto a otros dos gobernadores de derecha) emerge como el gran triunfador de la oposición. Al menos es lo que han querido posicionar los medios de la oligarquía. Pero los números finales hablan de otra realidad muy compleja para Capriles y sus aspiraciones como candidato de los gringos y los grupos económicos de poder.

 

Para José Vicente Rangel, la reelección del opositor Capriles Radonski, en Miranda, por tan solo cuatro puntos, "más que un éxito personal es el equivalente a un chocolate envenenado, ya que no es expresión de la consolidación de un liderazgo sino producto del antichavismo de los sectores sociales que votan en ese estado".

 

Rangel nos está advirtiendo de una realidad que se sustenta en las estadísticas y en el estado mental de ese conglomerado antichavista del Este de Caracas. ¿Qué dicen los números? Primero que el "techo" electoral de Capriles en Miranda se estancó y no logra llegar a los 600 mil votos. En las elecciones regionales del 2008, Capriles obtuvo 583 mil 795 votos (53,11 %), contra 506 mil 753 (46,10 %) de Diosdado Cabello. Ahora, Capriles fue electo con 582 mil 305 votos (51,94 %), es decir, 1 490 votos menos que en el 2008. Y Elías Jaua, el contrincante chavista, logró 534 mil 937 votos (47,71 %), un incremento de 28 mil 184 votos con relación a los obtenidos por Diosdado Cabello en el 2008.

 

Ganando, Capriles tiene menos votos que los obtenidos en el 2008. Perdiendo, Elías Jaua logra en solo tres meses y participando por primera vez de una contienda electoral, que casi 30 mil mirandinos más se sumen al voto revolucionario.

 

Lo segundo y no menos importante es que ahora Capriles tiene que gobernar con un Consejo Legislativo dominado por el chavismo, con ocho de los 15 diputados sometidos a elección popular. ¿Y eso qué significa? La victoria del PSUV, como mayoría legislativa en el estado, permitirá ejercer un mayor control legal y constitucional sobre la gestión del gobernador Capriles. Significa, sencillamente, que se acabó la corruptela de Capriles, su familia y su combo del partido Primero Justicia.

 

El nuevo Consejo Legislativo de Miranda podrá exigir una exhaustiva auditoría de la gestión de Capriles 2008-2012, para demostrarle al país qué hizo con los dineros de la gobernación durante cuatro años. Y a partir de ahora no podrá aprobar proyectos fantasmas, o mantener a los parásitos de su partido con los dineros del pueblo. A esta hora, Capriles también ha sacado estas cuentas y sabe que al perder el poder de maniobra, queda electoral y políticamente estancado.

 

LA LECCIÓN HISTÓRICA

 

Varias son las conclusiones a las que se arriba tras los resultados electorales venezolanos del pasado 16 de diciembre: la más importante tiene que ver con la confirmación de una frase utilizada por Chávez para despedirse de su pueblo antes de viajar a La Habana: "No se equivoquen, tenemos Patria". Esa Patria es la que acaba de recuperar cinco estados claves (convertidos en bastiones opositores), con implicaciones sociales, geopolíticas y poblacionales: Táchira, Zulia, Carabobo, Monagas y Nueva Esparta.

 

Por otro lado, aunque el chavismo no gana en dos importantes gobernaciones del país (Miranda y Lara), sí vence en los Consejos Legislativos, lo que permite asegurar que estamos ante el triunfo más importante de las fuerzas revolucionarias bolivarianas desde 1998. Para la oposición la pérdida es significativa y su frustración se evidencia de varias maneras: unos cantan fraude, otros arremeten contra el pueblo, mientras los tres ganadores intentan ponerse a la cabeza de la descabezada oposición.

 

Nicolás Maduro, Vicepresidente Ejecutivo del Gobierno Bolivariano los ha llamado a la cordura: "Se han estrenado muy mal, con una altanería y una prepotencia, que raya casi en los límites de la locura. Yo creo que ellos no se han dado cuenta de que 20 gobernaciones son más que tres... El pueblo disolvió a la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que viene de derrota en derrota, como sucedió en los años 2002 y 2003; y en las elecciones presidenciales del pasado 7 de octubre".

 

Tras esta lección histórica, a no dudar, se abre un nuevo escenario de confrontación, donde la oposición volverá a intentarlo todo contra esa "rara dictadura venezolana", que al decir de Eduardo Galeano vive de elección en elección y permite que el pueblo sea el que decida.