Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

                                             Dr. Eugenio Yáñez

                                                                                                                                                            

 

CASTRO BUENO Y CASTRO MALO

                                                                                                                                                                                             El  desarrollo de los acontecimientos transcurridos en los ya casi dos años que el general Raúl Castro lleva al frente del país, provisionalmente primero, oficialmente desde el 24 de febrero del 2008, ha permitido constatar dos estilos de dirección diferentes, que algunos tremendistas han querido elevar hasta categoría de crisis, y los que solo miran superficialmente reducen a un castrismo “light”.

 

En cuanto se señalan evidentes diferencias en el estilo de dirección y mando de cada uno de los hermanos Castro, una de las formas de querer evadir el análisis es reducirlo al criterio de que se pretende jugar con el eterno “policía bueno, policía malo”.

 

Partiendo de evidencias reales, pero con un enfoque maniqueo, se puede distorsionar la interpretación por medio del sofisma y el prejuicio, la superficialidad o el dogmatismo, para llegar a ningún lugar sin poder ver determinadas realidades que ocurren a la vista de todos.

 

Si bien en cuanto a la estructura genética y los objetivos generales del régimen las cosas no han cambiado sustancialmente en casi medio siglo, pretender que los estilos de liderazgo y mando de Fidel Castro y su hermano Raúl son similares es política de avestruz, escondiendo la cabeza en la arena para no ver el peligro.

 

No hay un Castro bueno y un Castro malo, por supuesto, como tampoco hay un Castro “classic” y uno “light”, pero tampoco hay nada extraño en que diferentes personas persigan los mismos objetivos utilizando estrategias y estilos completamente diferentes, acordes con su personalidad, sus vivencias y sus concepciones.

 

Cuando en cualquier lugar del mundo se produce un cambio en la más alta dirección de una institución, sea una corporación, un gobierno, un partido político o una asociación profesional, las primeras palabras del recién llegado son más o menos estas:

 

“No hay de que preocuparse, sigamos trabajando normalmente como hasta ahora, poco a poco iremos conociendo los detalles para poder tomar las decisiones que deban tomarse de acuerdo a las circunstancias”.

 

Dicho lo cual, el nuevo líder comienza a imponer su propio estilo de dirección, reajustar las estrategias, reubicar a las personas y transformar la organización en base a su visión, su experiencia y sus expectativas, hasta que la organización se convierte en algo único y peculiar, cada vez menos parecida al punto de partida.

 

Y eso lo hace cada dirigente aunque ni él mismo sepa que lo está haciendo, ni aunque todos consideren que se trata de “más de lo mismo”, porque el hecho mismo de tratarse de seres humanos tomando decisiones, a diferencia de una computadora a la que se cambia el disco duro o el “motherboard”, la impronta del líder marca a la organización que dirige, no importa su tamaño, misiones o recursos disponibles.

 

Esta concepción es lugar común desde hace mucho tiempo en los análisis de liderazgo y los cursos de administración de negocios o ciencias políticas, pero cuando se trata de ver la Cuba post-fidelista desde el 31 de julio del 2006 hasta hoy con esa misma óptica, comienzan a levantarse barreras emocionales, o hasta determinados intereses, insistiendo en la excepcionalidad del caso cubano o, peor aún, negándose a aceptar las evidencias.

 

En el primer semestre del 2006 el régimen se preparaba a la carrera para la eventual muerte del Comandante en Jefe y su sustitución por Raúl Castro, quien públicamente insistía que el único posible sucesor de Fidel Castro era el Partido Comunista.

 

Sin embargo, la aguda crisis de salud de Fidel Castro la noche del 26 de julio de ese año, y las urgentes intervenciones quirúrgicas a que fue sometido hasta el día siguiente, crearon una situación completamente nueva e inesperada, un escenario no previsto, donde Fidel Castro quedaba ni lo suficientemente vivo para continuar al frente del país, ni lo suficientemente muerto para que su hermano el general se hiciera cargo de todo.

 

Y así surgió este interregno o interinatura prolongada donde el titular no fallece ni el sustituto designado puede tomar todas las decisiones por su cuenta, de espaldas al convaleciente y en medio de evidentes altibajos de su salud.

 

Raúl Castro tuvo que hacerse cargo del mando del Titanic a medio hundir cuando todavía no tenía en su poder todas las claves y códigos del mando, ni total conocimiento de la red de relaciones interpersonales que Fidel Castro utilizaba para gobernar por encima de las instituciones y los mecanismos de poder establecidos.

 

Responsable de todo, pero sin autoridad para todo, el general debió sustituir a la carrera a un Comandante con autoridad para todo, pero responsable de nada. Y como la única legitimidad a la que puede apelar es a la histórica, que le viene de ese mismo hermano, no puede culparlo del desastre sin culparse a sí mismo, eterno segundo de a bordo.

 

No hay que ser demócrata ni aferrarse al estado de derecho para comprender que Cuba funcionaba como un manicomio, subordinado a la voluntad de una sola persona, dueño de vidas y haciendas, quien administraba recursos y libertades a su antojo, desde pangola a deuda externa, desde escuela al campo hasta campañas africanas, desde equipos de béisbol hasta biología molecular, desde ballet hasta crisis de misiles.

 

Ese inefable Comandante resultó sobresaliente administrando crisis que siempre fue, y es, maestro en crear, revertir, y utilizarlas en su beneficio, basado en un carisma peculiar, y en un mito que perdura hasta nuestros días, cuando demócratas indiscutibles parecen embelesarse con la oportunidad de ser recibidos por el Convaleciente en Jefe y retratarse junto a él.

 

Por lo que el general debe dar órdenes para mantenerse a flote sin señalar al mayor y gran culpable del desastre, maniobrar con la misma tripulación heredada, apelando a recursos cada vez más escasos, y a una edad en que las energías palidecen por días.

 

Cuando el estado proclama el monopolio de la propiedad sobre vidas y haciendas, pero más del 50% de la tierra está ociosa y plagada de marabú, los precios de los alimentos de importación se multiplican, el parque productivo se deteriora a diario, cunde el desempleo, y nadie tiene interés en trabajar por un mísero salario sin verdadero poder adquisitivo, más que líder es necesario ser un mago para mantenerse en el poder.

 

Porque el sentido común, en sí mismo, resulta subversivo frente al caudillo empecinado en no darle paso a la razón, dispuesto a hundir la isla hasta sus últimas consecuencias sin ser capaz de reconocer el gran desastre.

 

Fidel Castro siempre ha sido, y es, un obsesionado del poder, del poder absoluto. Piensa el poder absoluto como necesidad imprescindible de su existencia, y todo lo demás son factores accesorios para ejercer ese poder, de los que se puede prescindir cuando resulte necesario,  ya sean principios o personas.

 

Varios años atrás, cuando la salud le permitía ejercer plenamente su poder, había cortado en seco propuestas de la dirigencia china para establecer una profunda reforma en toda la economía, y de nuevo, en enero del 2008, desde su lecho de enfermo, volvió a parar en seco una propuesta brasileña de desarrollar la producción de alimentos, el etanol y la industria petrolera, a partir de una reestructuración económica.

 

Si en julio del 2006 tuvo que ceder “provisionalmente” su poder absoluto, y en febrero del 2008 cederlo “definitivamente”, no fue por otra cosa que por imperiosa imposibilidad de ejercerlo, dado su estado de salud.

 

De cualquier manera, reservó para sí el cargo de Primer Secretario del Partido, definido en la constitución como la institución superior de dirección de la nación y la sociedad, que debe mantener hasta su último respiro o hasta el próximo congreso del partido a fines del 2009, lo que llegue primero.

 

Pero aunque institucionalmente ese cargo sea superior a todos los demás, el deterioro del viejo dictador es tal que tampoco lo puede ejercer a cabalidad y ahora José Ramón Machado Ventura, siempre incondicional, como hiciera anteriormente a su nombre, ordena al PCC la implementación de las decisiones de la nueva cúpula, que a veces difieren de las intuiciones o empecinamientos del Castro mayor.

 

En función de arreglos cortesanos, Raúl Castro asumió sus poderes declarando que las decisiones fundamentales serían consultadas con “el compañero Fidel”, con lo cual le mantuvo la aureola al Comandante, y al mismo tiempo garantizó la canalización a través de su persona de los contactos y las decisiones consultadas.

 

Raúl Castro no ha fallado a la lealtad que su hermano mayor esperaba de él, y nadie debe esperar que en algún momento la lanzará por la borda, pero esa lealtad tiene límites reales dictados por el lamentable estado en que se encuentran la economía y la sociedad cubanas, y por el entorno y las relaciones internacionales en que se tiene que mover el país.

 

Por eso el general ha tomado determinadas medidas que, más que reformas o “cambios”, hay que verlas en primera instancia como elementales ajustes de sentido común para revertir la caída en picada y mantenerse a flote.

 

En primer lugar, ejercer la dirección y el mando a través de instituciones y no de confusas relaciones interpersonales basadas en una red que solo Fidel Castro conocía y manejaba. Lo que requiere un sentido elemental de disciplina, organización y control que faltaron en la sociedad cubana de los últimos años del fidelismo, al menos desde el famoso desmayo en El Cotorro, en el 2002, que mostró la fragilidad de la salud del Comandante.

 

En segundo lugar, establecer un mecanismo de dirección en el país, cualquiera que éste fuera, cubano, chino, ruso o extra-terrestre, pero que funcione y muestre resultados: planes definidos, asignación de recursos en base a las realidades, control, sin depender de los llamados abstractos a la “conciencia revolucionaria” y a la movilización permanente.

 

Y en tercer lugar, desarrollar las relaciones internacionales en base al realismo y a los escenarios geopolíticos y no en base a los caprichos o los impulsos. Lo que supondría mantener a Hugo Chávez a petrolera distancia, sin darle la bendición para un “pucherazo” cuando perdió el referéndum de diciembre del 2007, o mantenerse observando discretamente, sin involucrarse, cuando el belicoso teniente coronel movilizaba diez batallones a la frontera colombiana tras el operativo en que ese país aniquiló un santuario narcoterrorista en Ecuador.

 

Todas estas acciones, verdadera realpolitik, sentido común y pragmatismo, no convierten al general Raúl Castro ni en demócrata ni en reformista, ni en un “Castro bueno”, pero lo diferencian del Paciente en Jefe en cuanto a realismo y procedimientos, lo que ha ido desatando poco a poco la frustración y la ira del Big Brother, que se sabe imposibilitado de intervenir directamente, por sus limitaciones de salud, no por falta de voluntad.

 

Sin embargo, mientras que su estado de salud no se lo imposibilite, el Comandante no se siente impedido de jugar el juego que mejor juega y que más le gusta, el de la permanente conspiración y el desconocimiento de instituciones y de mecanismos, para influir en las acciones de sus incondicionales más cercanos, desde Hugo Chávez en el exterior hasta los “talibanes” en el país.

 

Desde las páginas de sus “Reflexiones” ha estado durante más de un año transmitiendo sus mensajes y sus puntos de vista, en una constante labor de zapa, torpedeando todo el tiempo las decisiones y estrategias del gobierno, posando como un preclaro Robinson Crusoe de la ideología, y llevando la contraria filosófica a todas las medidas de sentido común y realismo de supervivencia que su hermano trata de implementar.

 

Hablando de bombillos ahorradores, etanol o soya transgénica, crisis del imperialismo o calentamiento global, no creaba problemas demasiado grandes, pero recientemente se lanzó de manera virulenta contra las decisiones de la Unión Europea de levantar las inefectivas sanciones contra el régimen, lo que los generales cubanos consideraron que no era ni procedente ni conveniente para las estrategias de supervivencia establecidas, y fue necesario tomar decisiones más concretas.

 

Fue muy señalada la “reflexión” del Comandante que repudió la acción comando que condujo al  aniquilamiento del narco-guerrillero Raúl Reyes y su pandilla, en marcado contraste con el silencio oficial de la prensa cubana, limitado a la narrativa, por esa operación y por la muerte de “Tirofijo”.

 

Era evidente ya que las “reflexiones” no solamente expresaban criterios discordantes, sino absolutamente divergentes. Tan evidente era el cuestionamiento poco solapado de las decisiones del régimen que el propio Fidel Castro, como delincuente que grita “Ataja al ladrón”, se apresuró a señalar que en el partido no había facciones y que él no encabezaba ninguna.

 

De tal manera, las tres “Reflexiones” contra la Unión Europea tras el levantamiento de las sanciones, al no poder ser censuradas completamente, lo que hubiera sido un golpe de estado de facto, fueron publicadas solamente en la prensa digital, a partir de la versión de CUBADEBATE, otro sitio digital propagandístico del régimen, y no en la prensa escrita ni la radio ni la televisión.

 

¿Qué significado tiene el no reproducir las "reflexiones" en la prensa escrita, la radio y la televisión?

 

La Oficina Nacional de Estadísticas del gobierno cubano ha señalado que en el año 2007 había en el país 4.5 computadoras por cada cien residentes, aunque buena parte de ellas se encuentra en instalaciones sociales y no personales, y que algo más del 10% de los habitantes tenía acceso a la red de internet controlada por el gobierno cubano, que llaman "intranet".

 

Es decir, en el mejor de los casos, solamente el 10% de los cubanos tiene la oportunidad de enterarse de lo que escribe “el compañero Fidel” en sus “reflexiones”, aceptando que en el poco tiempo de acceso a la intranet de que pueda disponer ese 10% de cubanos estaría dispuesto a seleccionar ese tema de lectura sacrificando otros millones de cuestiones diferentes.

 

El 90% restante de la población tiene que leer la prensa, escuchar la radio o ver la televisión sin enterarse de lo que “reflexiona” el Magno Paciente.

 

Hay quienes quieren interpretar esta ofensiva digital de “el compañero Fidel”, junto a sus contactos personales con algunos jefes de estado, como una clara señal de “el retorno del guerrero” a los primeros planos del poder.

 

Cubanálisis-El Think-Tank respeta todos esos razonamientos, como acostumbra a hacer con todos los criterios expresados con seriedad sobre el tema cubano, aunque difieran de los nuestros.   

 

Hay que reconocer, sin embargo, que considerar que Fidel Castro regresa al poder real supone aceptar que en algún momento estuvo fuera de él, pues de lo contrario no estaría regresando: se habría producido anteriormente una sucesión en Cuba. Algunos de los que negaron siempre este punto hablan ahora del "regreso" de quien supuestamente nunca se había ido.

 

O supondrían que estuvo fuera de ese poder real al menos temporalmente, a causa de sus limitaciones. De ser así, su pretendido regreso indicaría una mejoría en su estado de salud.

 

Cubanálisis-El Think-Tank se ha tomado muy en serio que la clasificación de "secreto de estado" de las condiciones de Fidel Castro se aplica efectivamente a lo largo y ancho de la Isla, y que no tiene sentido intentar especular sobre ese tema cuando es uno de los secretos mejor guardados por el régimen durante casi cincuenta años.

 

Consiguientemente, Cubanálisis-El Think-Tank desarrolla todos sus análisis considerando el tema de la salud de Fidel Castro como una "caja negra" cuyo contenido no puede conocerse desde afuera, lo identifica como incógnita, y trata de estudiar todas  las entradas y salidas del sistema sin querer adivinar sobre el particular. A falta de fuentes creíbles y evidencias sólidas sobre esta cuestión, la inducción y deducción sustituyen a la especulación y el desespero por lanzar primicias informativas.

 

Por eso consideramos que sería una manera muy peculiar de interpretar señales de un regreso de Castro al poder real que la prensa oficial le de acceso a las “reflexiones del compañero Fidel” a solamente al 10% de la población que pudiera leer en una intranet controlada, mientras se le oculta el contenido de sus textos al 90% de la población,  que cuentan solamente con la prensa escrita, radio y televisión para “informarse”.

 

Esto más bien parecería que demuestra que los nuevos dirigentes encabezados por Raúl Castro, han reducido el alcance de la divulgación de los escritos del “compañero Fidel”, del 100 a solamente el 10% de los cubanos.

 

El 10% del poder, si lo tuviera, parece ser muy poco poder. Sobre todo, porque los generales en el poder y el gobierno siguen controlando el 90%, ¿no es así?

 

La “Reflexión” posterior a las tres contra la Unión Europea, donde los planteamientos no señalaban nada inconveniente a las estrategias del régimen, volvió a aparecer en la prensa escrita como siempre fue habitual, aunque algunos despistados no se dieron cuenta y siguen insistiendo en que Fidel Castro ya no tiene acceso a la prensa.

 

Aparentemente, lo que ha sucedido ahora es que se está aplicando al “compañero Fidel” un tratamiento selectivo en cuanto a publicaciones: las inconvenientes para las estrategias del régimen quedan en el ciberespacio y la prensa virtual, que llegan a la población muy limitadamente, y las que no son inconvenientes se publican en prensa escrita, radio y televisión, aunque sean disparatadas.

 

Para que la medicina no le sepa tan amarga, y teniendo en cuenta que estamos en el mes de Julio y que el día 26 se cumplirán dos años de la última aparición pública en vivo y en directo del viejo Comandante, Granma está publicando en pedacitos, para que dure, uno de sus discursos de juventud, el del XX Aniversario del asalto al Cuartel Moncada en 1973.

 

No es casual que este fuera el discurso escogido, entre más de cuarenta y cinco disponibles: en aquellos tiempos, presionado por los soviéticos, Castro jugaba al "socialismo real" y hablaba de estímulos materiales y la necesidad de controles económicos para hacer avanzar el socialismo, tema que Raúl Castro ha retomado desde su interinatura.

 

Si se sigue atentamente la prensa oficial del régimen se verá lo que se dice y lo que se omite respecto a la reciente visita de Ricardo Alarcón al Brasil, donde fue recibido por el presidente brasileño y por el canciller, en audiencias separadas.

 

Granma hace referencia a la reunión Lula-Alarcón con esta información, que es la que llega a toda la población en prensa escrita, radio y televisión:

 

Las relaciones entre Cuba y Brasil se encuentran en un momento óptimo y ambas partes se esfuerzan por hacerlas todavía mejores, dijo el también miembro del Buró Político al salir del encuentro en diálogo con la prensa acreditada en el Palacio de Planalto.

 

Informó que con los anfitriones habló de varios temas, entre ellos la Cuarta Flota (de Estados Unidos), la recién concluida Cumbre del MERCOSUR en Argentina y la condena a la última disposición de la Unión Europea contra los inmigrantes.

 

Noté a Lula muy satisfecho por la reunión del MERCOSUR, por el ambiente de unidad y cohesión que encontró en esa conferencia y muy optimista por las perspectivas de la integración latinoamericana, comentó Alarcón.

 

Totalmente aséptica la información. Sin embargo, revisando lo reportado en la Folha de Sao Paolo y Campogrande.news se puede conocer que en la misma fecha, durante la tarde, el presidente Lula recibió antes al ministro de economía del Japón, después al miembro del Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista chino, He Guoqiang, que visitó Cuba hace unos días, y finalmente al cubano. Una curiosa secuencia.

 

En las reuniones de Alarcón con el presidente Lula y el canciller Amorim se habló de las experiencias brasileñas en la agricultura cubana, de créditos para comprar alimentos, que ya tienen $200 millones disponibles, y de una posible visita en diciembre de Raúl Castro a Brasil, para participar en una cumbre latinoamericana, y posteriormente en una visita oficial al país.

 

Tema candente, pues nunca se ha hablado de una invitación ni de una posible visita del general a su “aliado natural” en Caracas, a pesar de que Chávez visita continuamente La Habana.

 

Por eso ni Granma ni el resto de la presa subordinada, que es toda la prensa oficial del país, toca ese aspecto de la visita de Alarcón al Brasil.

 

Por cierto, He Guoqiang pasó desde Brasil hasta Angola, donde declaró que ese país se había convertido en el socio económico y comercial número uno de China en el continente africano, a lo que Juliao Mateus Paulo (“Dino Matross”), Secretario General del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) respondió agradeciendo al Partido Comunista Chino "por el apoyo que les dio durante la lucha de liberación nacional”.

 

Se referiría a la lucha por la independencia antes del 11 de noviembre de 1975, porque es perfectamente sabido, sin embargo, que durante la guerra civil en Angola los chinos apoyaron totalmente a la UNITA de Jonás Savimbi contra el MPLA de Agostinho Neto, apoyado por los expedicionarios cubanos, a las que los chinos llamaban “tropas mercenarias” en Naciones Unidas, en tiempos que el inefable Ricardo Alarcón era embajador cubano ante la ONU. Cosas de la realpolitik.

 

Cosa que la prensa cubana se cuida demasiado de informar. Como tampoco el día anterior a la reunión Alarcón-Lula la prensa oficial cubana tuvo prisa en informar de la liberación de Ingrid Betancourt y 14 rehenes más que estaban en manos de las FARC.

 

Lo que sucede el mismo día que funciona el congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, donde su inefable presidente declara a Prensa Latina lo siguiente:

 

“La prensa que se hace en Cuba es diametralmente opuesta a la que tiene como propósito la ganancia, a través de la publicidad o la circulación en el mercado, y difiere de aquella cuyos contenidos van desde escándalo hasta el comercio sexual. Por ahí hay clasificados donde se venden perros, carros, mujeres y hombres.

 

Pero no solo por eso es distinta la prensa cubana, sino porque tiene una proyección para elevar los valores del ser humano, con un contenido educativo, formativo, no enajenante, basada fundamentalmente en hacer crecer en el interior de cada uno aquellos elementos de la persona que pueda contrarrestar los efectos negativos de los instintos que heredamos como animales de este mundo.

 

Y por supuesto, lo que más la diferencia es el protagonismo de la gente que trabaja, porque tiene el pueblo dentro de sus páginas o en su voz.

 

Es una prensa que responde y responderá mientras sea revolucionaria a los intereses de la mayoría, de los hombres y mujeres que producen o dan servicios, dan sostén económico, ético y moral a la nación cubana”.

 

El viernes 4 de julio apareció una nueva “reflexión”, que con el pretexto de contar la historia del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo permite al Comandante en Cama despotricar contra Estados Unidos en el día de su Independencia, y mencionar al padre del actual candidato presidencial republicano John McCain como jefe de la invasión a República Dominicana en 1965, para de manera subliminal traer el fantasma de la invasión hasta nuestros días.

 

Casi al final, hace referencia como algo positivo a la liberación de Ingrid Betancourt del cautiverio de las FARC, lo que contrasta con la tibieza de la prensa cubana para reflejar la noticia del rescate desde los primeros momentos. Y de paso confirma lo que ya habíamos señalado anteriormente, que "Tirofijo" y las FARC ya no eran del agrado de La Habana.

 

Esa “reflexión” fue supuestamente escrita a las 4:26 PM, pero la edición digital de Granma se actualizó después de las 3:40 AM, aparentemente con el objetivo de preparar la edición de la versión escrita, donde aparece destacadísima en primera plana.

 

Aparentemente, el régimen se dio cuenta de que la omisión en la prensa escrita de las tres “reflexiones” contra la Unión Europea había sido detectada y señalada por medios de prensa digitales y escritos en diversos lugares del mundo (Cubanálisis entre ellos), y quiso enviar un mensaje de unidad y de que “aquí no ha pasado nada”.

 

Sin embargo, en esa ahora penúltima “Reflexión” hay un párrafo enigmático que vuelve a traer el espectro de las posiciones divergentes:

 

“Desde el punto de vista revolucionario, no importan las discrepancias; lo que importa es la honestidad con que se opine. De las contradicciones saldrá la verdad. Tal vez en otra ocasión valdría la pena hacer el esfuerzo para expresar algunas observaciones sobre el asunto”.

 

Desde el punto de vista de Fidel Castro (que es lo que él considera el punto de vista revolucionario), si es él quien discrepa, “no importan las discrepancias”. Si discrepan otros, entonces es una terrible violación de la disciplina y el orden partidista, que debe ser aplastada.

 

Aparentemente, anuncia volver sobre ese tema. Lo cual no deja dudas de las evidentes discrepancias.

 

Nuevamente, el sábado 6 de julio, en horas de la noche, apareció otra "Reflexión", donde pretende señalar a Estados Unidos como propiciador de la violencia en Colombia, originalmente en CUBADEBATE, pero reproducido en la prensa escrita por "Juventud Rebelde" el domingo y después muy tarde el lunes por Granma" que parece que tuvo problemas técnicos, pues el lunes 7 de julio a las 5.00 PM todavía no había actualizado su página digital del domingo: inicialmente podría pensarse que preparaban la edición escrita, pero esta demora fue demasiado larga: son ineficientes, pero no tanto.  

 

“Expresé con claridad nuestra posición en favor de la paz en Colombia, pero no estamos a favor de la intervención militar extranjera ni con la política de fuerza que Estados Unidos pretende imponer a toda costa y a cualquier precio a ese sufrido y laborioso pueblo”.

 

Sin embargo, sabiendo que las FARC están ya estratégicamente derrotadas, y que Hugo Chávez no puede garantizarles la supervivencia, no vacila en esta Reflexión en "serrucharle el piso" a la narcoguerrilla, mientras se viste con la hoja de parra del no rendirse y siembra temores de eventuales ajusticiamientos extrajudiciales en las mentes de los guerrilleros:

 

"Critiqué con energía y franqueza los métodos objetivamente crueles del secuestro y la retención de prisioneros en las condiciones de la selva. Pero no estoy sugiriendo a nadie que deponga las armas, si en los últimos 50 años los que lo hicieron no sobrevivieron a la paz. Si algo me atrevo a sugerir a los guerrilleros de las FARC es simplemente que declaren por cualquier vía la disposición de poner en libertad a los secuestrados y prisioneros que aún estén en su poder, sin condición alguna".

 

El "negocio" del secuestro lleva décadas en Colombia sin un repudio de Castro: solamente ahora, cuando el mundo en pleno repudia tal estrategia, y las FARC acaban de perder las joyas de su corona con el rescate de Ingrid Betancourt, los tres norteamericanos y once colombianos más, Fidel Castro "sugiere" una liberación incondicional de secuestrados, como si las FARC tuvieran otra opción: puro oportunismo.

 

Una "sugerencia" de ese tipo no ha sido formulada oficialmente por el gobierno cubano hasta el momento, que reflejó la noticia de la liberación de Ingrid Betancourt y el llamado de Chávez a los guerrilleros para deponer las armas con cautela y en el plano narrativo, sin análisis.

 

Es algo a título personal del "compañero Fidel", quien una vez más se anticipa y se salta la posición del gobierno para decir lo que le venga en ganas, o para forzarlo a asumir sus criterios como política oficial.

 

Y vuelve a la carga desde su posición de solitario en jefe, "outsider" ideológico, rebelde sin causa: "No pretendo que se me escuche; cumplo el deber de expresar lo que pienso. Cualquier otra conducta serviría sólo para premiar la deslealtad y la traición".

 

La supresión de la publicación en la prensa escrita de las tres “reflexiones europeas” no parece haber sido un hecho aislado. La publicación en la prensa escrita de las dos siguientes no confirma ni demuestra nada más que, cuando no sean inconvenientes, se pueden publicar en la prensa escrita. Querer hacer verano de una sola golondrina puede ser irresponsable. No darse por enterado, peor.

 

Sin embargo, la reflexión titulada "La paz romana" parece anticipar todo menos paz: su "sugerencia" a las FARC para la liberación incondicional de todos los rehenes va combinada con el "no estoy sugiriendo a nadie que deponga las armas" y el tétrico "en los últimos 50 años los que lo hicieron no sobrevivieron a la paz".

 

En definitiva, desmarcándose hasta de Hugo Chávez, que recomendó a las FARC deponer las armas, les está diciendo que liberen a los rehenes y mantengan la guerrilla con una "cara pública" más aceptable, precisamente en el momento que la narcoguerrilla está a la desbandada y desmoralizada, lo que constituye un golpe contra posibles soluciones negociadas y la aparente intención del gobierno de Raúl Castro de mejorar sus relaciones con el gobierno colombiano y desarrollar una imagen de estadista serio y pragmático.

 

Recomendar no deponer las armas, y advertir que los que lo hicieron en Colombia no sobrevivieron a la paz, sin mencionar siquiera la alternativa de un exilio lejano, europeo tal vez, es una curiosa manera de contribuir a esa paz que supuestamente ha pretendido durante treinta años, la paz castrista, al mismo tiempo que acusa "al imperialismo" de buscar soluciones militares en el país, y lo ataca por apoyar la democracia colombiana.

 

Más grave aún para los intríngulis del poder en Cuba, al defender el criterio de que "cumplo el deber de expresar lo que siento", porque "cualquier otra conducta serviría sólo para premiar la deslealtad y la traición", parece estar reservándose el derecho a continuar por ese camino cada vez que lo considere oportuno, lo que pondría al gobierno de Raúl Castro en la alternativa de tener que aceptar un superpoder con absoluta autoridad y ninguna responsabilidad, que no puede ser controlado, y que debilitaría su legitimidad "histórica", o colocarle una "camisa de fuerza" política al pendenciero "compañero Fidel" y reducirlo al mundo del ciberespacio y las publicaciones digitales.

 

La presencia esta semana de Raúl Castro solamente en la clausura y no en ninguna de las sesiones del congreso de los amaestrados periodistas, a los que Fidel Castro definió como "sus hermanos", daría la impresión de que "el Comandante" marcó claramente su territorio una vez más, y que ni aún con su avanzada edad y una crisis de salud que le tiene fuera del juego público y diario por casi dos años está dispuesto a ceder un ápice de poder mientras respire. Lo cual resulta peligroso para el general y puede acrecentar la parálisis gubernamental que muestra signos visibles.

 

Habrá que seguir de cerca el contenido y destino de próximas “Reflexiones del compañero Fidel”, como periodista en todos los medios a los que la población tiene acceso, cuando se mantiene en "la línea", o como bloguero-periodista independiente, reducido al ciberespacio, donde una pequeñísima parte de los cubanos en la Isla tiene acceso, cuando se "descarrila".

 

Los días por venir, y lo que pueda suceder, podrían permitir conocer por qué derroteros toma este cada vez menos solapado enfrentamiento entre los criterios divergentes de los hermanos Castro, y cuál de ellos gana el pulso en que están enfrascados ya no tan silenciosamente.

 

Porque cada vez es más evidente que existe un gobierno y una "oposición", aunque nos juren lo contrario. No porque existan un Castro “bueno” y un Castro “malo”, naturalmente, como tampoco existen un Castro “classic” y un Castro “light”.

 

Hay que observar con atención y ecuanimidad, porque el análisis de esta esgrima es una manera de tener indicios del estado de salud de Fidel Castro, y de la fortaleza o debilidad que en cada momento pueden tener los incondicionales de Raúl Castro y los talibanes. De lo que dependerán muchas cosas en el resto de este año y el siguiente.

 

Cuando la información disponible es insuficiente se puede especular, intentando adivinar, o analizar profundamente para tratar de descifrar las claves que enmascaran el secreto de estado.

 

Cubanálisis-El Think-Tank, sabiendo perfectamente que el diablo está en los detalles, prefiere profundizar en el análisis iterativo (aproximaciones sucesivas) y las sutilezas, sin deslumbrarse por primicias y sensacionalismos.