Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

CASTRISMO: ARTIFICIO DEL ENGAÑO

 

Lic. Ernesto García Díaz *

 

El gobierno castrista, con sus nuevas políticas agrarias, sigue moviendo sus piezas y desarrollando estrategias para oxigenar su decadente dictadura, aunque conlleve al continuo empobrecimiento del pueblo cubano.

 

A la dictadura de los hermanos Castro no les basta los 19 años de creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), mediante el mañoso Decreto Ley No.142/1993, y su legislación complementaria, para continuar estrangulando la autogestión asociativa y el libre mercado, de esta forma productiva  de explotación de la tierra.

 

Las modificativas al cooperativismos socializado de las UBPC, realizadas por el ministro de la Agricultura del régimen, mediante la Resolución No. 574 de 13 de agosto de 2012, constituyen una vez más un zarpazo a la libertad de la producción, de la comercialización, y de la autonomía democrática que requiere un cooperativismo libre y moderno, por cuanto subyuga al productor a una línea fundamental de producción y contratación estatal, a la compra centralizada de los recursos balanceados por el sistema empresarial estatal, que apenas le suministra insumos materiales,  y  a seguir supeditadas a la actuación gubernativa del Ministerio de la Agricultura, avalista del objeto social de la UBPC, de su creación, fusión y extinción.

 

Los hermanos Castro han dejado bien claro que nada tiene de democrática esta forma de organización productiva, al considerar en su reglamento que los aspirantes a miembros de la UBPC propondrán el nombre, el domicilio legal y el objeto social de la UBPC, y la Asamblea de constitución aprobará estos particulares conforme a los términos de la Resolución autorizante del Ministro de la Agricultura. Formalidad para demostrar jurídica y públicamente que el régimen es el dueño de la tierra y establece sus directivas.

 

Tampoco 4 años les han sido suficientes a la dictadura castrista en la errática aplicación del Decreto-Ley No.209/2008, “Sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo”, ya derogado, para continuar la política de saqueo productivo y financiero a las familias interesadas en las explotaciones agrarias, utilizando el nuevo Decreto-Ley No. 300  de fecha 20 de Septiembre de 2012,  “SOBRE LA ENTREGA DE TIERRAS ESTATALES OCIOSAS EN USUFRUCTO”, con fachada populista, al ampliar los límites de entrega de tierras y prorroga cada 10 años del usufructo de las mismas, resultando ser  un instrumento legal permeado de faltas de garantías jurídicas, algo que el campesinado cubano popularmente conoce como “la mordida del mismo perro”.

 

La aplicación del mentado Decreto Ley No.300/2012 seguirá marcada por el burocratismo de las Delegaciones Municipales de la Agricultura, las Comisiones Municipales Agrarias, y los intereses políticos del entorno, llevados de la mano por el único partido que gobierna en el país, aun cuando queda mucha tierra por entregar, pues según las estadísticas del régimen existen más de tres millones de hectáreas (ha) de tierras improductivas, a las que ellos llaman ociosas, por diferentes causales, sin contar las ya entregadas, que sobrepasan 1 millón 300 mil ha, cifra que nunca se sabrá con toda certeza, porque son datos que únicamente informa el Ministerio de la Agricultura.

 

La nueva legislación de entrega de tierras estatales ociosas reparó la pifia de su antecesor Decreto-Ley, que omitía la palabra “estatal” sobre la posesión de las tierras ociosas, de manera que identifica claramente que el Estado sigue siendo el dueño y rector de la tierra en Cuba, y que en cualquier momento al usufructuario le puede extinguir el usufructo concedido, y al propietario se le puede expropiar. Por otra parte, admite el des-arrendamiento de tierras, pero no posibilita que el propietario de tierra pueda establecer una relación contractual de usufructo o arrendamiento de su predio a terceros, limitando la libertad y libre disposición de su propiedad privada.

 

Una vez más la dictadura consolida su posición de único dueño de más del 82% de la tierra  en Cuba, y continua siendo excluyente con sus conciudadanos, al impedirles adquirir la propiedad agraria, y al ciudadano extranjero residente permanente en Cuba no le autoriza la posesión y tenencia de tierra de uso agropecuario, remarcando en su artículo constitucional 16 el estatalismo agrario al considerar que “Es el Estado el que organiza, dirige y controla la actividad económica nacional, a fin de fortalecer el sistema socialista y satisfacer cada vez mejor las necesidades materiales y culturales de la sociedad y los ciudadanos”.

 

El gobierno dirigista, con sus artificios, vuelve a engañar a la opinión pública internacional al pregonar con la nueva legislación la posibilidad del incremento en la producción agropecuaria, forestal y de frutales, cuando por otro lado minimiza el papel del productor privado, limitando su capacidad productiva, al considerar que solamente puede tener 13.43 ha de tierra si no está vinculado a las formas  productivas como cooperativas (UBPC y CPA), donde si puede recibir hasta 67 ha de tierras, decisión totalmente aberrante, teniendo en cuenta que los productores individuales son los de más altos rendimientos productivos en el país, los de mejor utilización y aprovechamiento de la superficie agrícola de sus tierras.

 

La legislación que será de aplicación a finales de diciembre de 2012 no incluyó la figura jurídica de venta o entrega de títulos agrarios gratuitos, segando las aspiraciones y la tranquilidad de muchos, lo que confirma la falta de seriedad y de voluntad política del régimen, al dejar estructurado un sistema jurídico-burocrático temerario, pues establece en su artículo 8, para la persona natural, el términos de 10 años de concesión de usufructo, prorrogable en sucesivos periodos, y 25 años para las personas jurídicas, mientras que en su artículo 12, dispone 19 condicionantes, muchas de ellas draconianas, como causales de extinción del usufructo, aun cuando los productores individuales tienen que enfrentarse al inadecuado sistema de pago por las calidades de sus producciones, la falta de créditos  agrarios para el desarrollo de inversiones, y la total escasez de recursos para el manejo integral de su finca, sin contar las pérdidas de cosechas ya recogidas en campos y naves, que le produce el propio Estado por la sujeción a un contrato y a la comercialización centralizada estatal, la cual quedo nuevamente establecida en su artículo 10, de manera que la libertad de autogestión del productor sigue amarrada de pies y manos por el gobierno autoritario cubano.

 

Baste señalar y observar los métodos impositivos y coactivos que impone el régimen a los usufructuarios, exponiéndolos en el mejor de los casos al riesgo de tirar por la borda años y vida de trabajo en la tierra, al consignar explícitamente en su artículo 8, ordinales 3 y 4, lo siguiente: “3. En los casos de tierras otorgadas en áreas pertenecientes a los planes ganaderos genéticos y comerciales, una vez vencido el término, se evalúa su reintegración o la continuidad del usufructo”. “4. Las prórrogas se otorgan previa aprobación del Delegado o Director Municipal de la Agricultura y en su caso, del Delegado o Director Provincial, según lo dispuesto en el Reglamento del presente Decreto-Ley”.

 

En resumen, el régimen de los hermanos Castro esta revitalizando sin gastos financieros su latifundio estatal, depauperado por las políticas agrarias del ex dictador, que destruyó la infraestructura productiva creada por generaciones de cubanos antes de 1959, y que habían llevado al país a posiciones cimeras en la producción de alimentos a nivel regional y mundial. Ahora, a costa de su propio pueblo y sin costo alguno, olvidando el pasado engañosamente, los comunistas asumen un rol de gobierno bueno dispuesto a la apertura, cuando hundieron en el lodo a un rico país.

 

La comunidad internacional y todos los lectores deben conocer estos artificios del gobierno comunista, con sus “proletarios” y “campesinos” productores, al tomar del pasado lo que en este presente asumen como nuevos cambios en la construcción de la llamada sociedad superior “socialista”. No, no se dejen engañar.

 

La dictadura castrista apuesta por su supervivencia y no por el pueblo que mantiene esclavizado, humillado y empobrecido. Todos debemos recordar las primeras leyes castristas, para comprender que nuevamente nos están engañando, al reciclar las formas de producción socializadas y la de propiedad individual, atendiendo a los siguientes hechos:

 

-La primera Ley de Reforma Agraria, del 17 de Mayo de 1959, le expropió a los propietarios de tierra extensiones superiores a 402 ha. Excepcionalmente hubo casos de mayores extensiones (1,340 ha) que no fueron afectadas, pero al final también les ajustaron sus cuentas.

 

La segunda Ley de Reforma Agraria, de 3 de Octubre de 1963, fue un atraco y un golpe al régimen de propiedad agraria privada, al limitar a sus propietarios la tenencia de tierra hasta 67.10 ha.

 

Con estas dos leyes la dictadura castrista destruyó la infraestructura productiva y económica del país, compuesta por diferentes segmentos de fincas, pequeñas, medianas y grandes. En 1963, el gobierno totalitario ya poseía cerca del 70% de las tierras en manos; y en aras de su falsa democracia utilizaron la Constitución de 1940 a modo de engaño, proclamando el cumplimiento del artículo constitucional número 90, que proscribía el latifundio. Sin embargo, en 1976, con la nueva “Constitución socialista”, mutilaron la democracia y garantizaron desde 1983 la supervivencia del mayor latifundio estatal que se haya conocido, con el dominio de cerca del 82%  de la superficie agrícola del país.

 

Finalmente, y como prueba de lo dicho, pongo a disposición de ustedes las propias palabras del ex dictador castrista:

 

Y cito una de sus mayores mentiras: El 17 de mayo de 1974, día del campesino, expresó:

 

“¿Pero quiere esto acaso decir que eternamente vamos a permanecer como campesinos independientes, en un minifundio? Nosotros sabemos que nuestros campesinos comprenden que esto no es posible. Y que esta etapa tiene que ser progresiva y paulatinamente, a lo largo de los años, superada, que llegará el día en que no exista el campesino aislado, el campesino independiente, porque nosotros no vamos a estar a la zaga de la civilización. Esto está claro.”

 

Sí, hoy lo que más claro está es que el ex presidente jubilado  hundió al país, y que medio siglo después vuelve el minifundio a ser la forma productiva individual más importante y productiva de la agricultura cubana, integrada por más de 300 mil productores privados y usufructuarios.

 

También el ex dictador dijo en su alegato histórico conocido como La Historia me Absolverá:

 

“¡Que poco respeto se le tiene a un pueblo, cuando se le trata de engañar tan miserablemente!”

 

Así, artificiosamente nos ha engañado es el gobierno comunista de los hermanos Castro.

 

* Ernesto García Díaz es Coordinador de Política Agraria del CID y miembro del la Corriente Agramontista