Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Dr. Rolando H Castañeda, Washington, D.C.

 

 

                               

 

 

                                

 

La delicuescencia raulista

 

Antecedentes

 

El 26/07/2007 el presidente general Raúl Castro (en adelante CII) declaró que la Isla requería reformas estructurales y conceptuales y que los salarios de los trabajadores eran insuficientes para cubrir las necesidades básicas.  El 31/10/2010 en una reunión plenaria de la CTC, CII señaló que la economía estaba al borde del precipicio y que se requería rectificar la situación existente con reformas inmediatas, entre ellas, un pronto recorte de medio millón de empleados redundantes, o nóminas infladas, de las empresas estatales y la administración pública.[1]  Las nóminas infladas totales se estimaron en unos 1300,000 empleados.

 

En 2014 las estadísticas oficiales muestran que la tasa de crecimiento del PIB real se ha ralentizado, apenas alcanzó 0.6% en el primer semestre.  La producción agrícola no ha aumentado significantemente y la dependencia de las importaciones agrícolas es tan elevada como lo era antes.  Los servicios de educación, salud, seguridad social y asistencia social se están deteriorando y el déficit habitacional sigue expandiéndose.  Pavel Vidal, el economista cubano y actualmente profesor de la Universidad Javeriana de Cali, señaló que el salario real de 2013 era apenas el 27% del nivel de 1989. [2]  Hay una importante emigración y la tasa de natalidad es baja, lo que determina una reducción de la población desde 2005.

 

Hay dos posibles determinantes del anémico comportamiento socioeconómico cuyas causas es difícil precisar con las estadísticas oficiales, que suelen ser incompletas y tardías.  Un posible determinante es que se esté reduciendo la ayuda venezolana y otro es que las reformas raulistas en curso son insuficientes para atender los problemas acumulados que CII planteó claramente y llamó a enfrentar.

 

La ayuda venezolana

 

En cuanto a la ayuda venezolana, en el ensayo Proyecciones macroeconómicas de Cuba sin Venezuela, Pavel Vidal anticipó el posible efecto recesivo de una reducción de la ayuda, que debe estar ocurriendo, precipitada por la cada vez más difícil situación económico-financiera venezolana.[3]

 

 El pasado 1ro. de julio, Dagong Global Credit, la clasificadora de créditos china, degradó la calificación de la deuda de Venezuela de BB+ a BB-.[4]  Señaló los graves desequilibrios macroeconómicos estructurales existentes, el deterioro de la seguridad social, así como la ineptitud del gobierno para tratarlos que en el corto plazo arrastran al país a la recesión, exacerban el riesgo de malestar social y, por tanto, aumentan el riesgo de inestabilidad política.

 

Dagong estima que el PIB real venezolano caerá 2.3% en 2014, entre otros factores por la sobrevaluación de la moneda y la alta inflación, y espera un crecimiento lento en el mediano plazo determinado por la insuficiente inversión en la industria petrolera.  El sector público terminará con un déficit de 14.7% del PIB en 2014, mientras que la deuda del Gobierno alcanzará 52.2% del PIB.  Considera que fundamentalmente es difícil mejorar la situación fiscal en el mediano plazo y que la solvencia del gobierno se verá afectada de forma significativa.  Señala que en 2013 las reservas internacionales cayeron hasta 5.7% del PIB y solo cubrían el 95.6% de la deuda externa de corto plazo y el 19.4% de la deuda externa. Los riesgos de la solvencia de la deuda externa a corto plazo, tienden a aumentar por el deterioro de la balanza de pagos que plantea presiones adicionales sobre la devaluación del bolívar y la escasez de las reservas internacionales.

 

El elevado déficit fiscal, la insuficiencia de las reservas internacionales y las presiones para una significativa devaluación del bolívar contribuyen a la tendencia a la disminución de la solvencia pública, tanto en moneda local como extranjera.  Por lo tanto, Dagong mantiene una perspectiva negativa para Venezuela para los próximos uno a dos años.

 

También, el vicepresidente del área económica de Venezuela, Rafael Ramírez explora vender prontamente los activos de la emblemática empresa CITGO, filial de PDVSA, que posee tres refinerías en EEUU con una capacidad de procesar unos 750,000 barriles diarios y cuyo valor se estima entre US$10 y US$15 mil millones.  La venta obedecería al requerimiento de movilizar recursos para la adquisición de importaciones y cubrir atrasos pendientes a proveedores, pagar la deuda externa que se vence este año y evitar el inminente riesgo de que los activos de CITGO en EEUU sean embargados por unos US$10 mil millones para cubrir las obligaciones de las deudas por las confiscaciones a CONOCO-PHILLIPS y EXXON-MOBIL. PDVSA transfirió a China Citic Bank las cuentas bancarias que utiliza para recibir el dinero de las exportaciones de crudo y derivados.

 

El anuncio de la inmediata venta de CITGO ha tenido el adverso efecto de disminuir el valor de los bonos venezolanos pues el país tendría menos activos para respaldar su valor en caso de default y Venezuela tiene 28 casos pendientes, mayormente por confiscaciones, en el Centro Internacional para el Arreglo de Disputas de Inversiones.

 

El 18 de agosto el gabinete y otros altos funcionarios del gobierno pusieron sus cargos a disposición del presidente Maduro para permitirle conformar una nueva administración.  Sin embargo, el problema de Venezuela no radica en la ejecutoria de los ministros sino en las fallas del sistema que se está implantando.

 

Las reformas raulistas

 

El gobierno de CII definió una estrategia para hacerle frente a los serios problemas socioeconómicos que había identificado. Uno de sus elementos fundamentales consistía en aumentar, por un lado, la productividad de las empresas estatales y la administración pública despidiendo a los excesivos empleados redundantes (o nóminas infladas);  y, por otro lado, expandir el empleo no estatal” (o privado) para que pudieran absorberlos en la agricultura mediante la entrega de tierras en usufructo, la expansión de las actividades por cuenta propia y de las empresas inversionistas extranjeras.

 

Inconsistentemente el gobierno de CII impuso una serie de trabas administrativas y restricciones expoliadoras a la expansión de la expansión agrícola en las tierras en usufructo y al trabajo por cuenta propia (limitado principalmente a los servicios, en general, de baja productividad) que han impedido absorber suficientes empleados redundantes de las empresas estatales y de la administración pública. Además, el gobierno ha intentado transformar las pequeñas y medianas empresas estatales de producción y servicio en espurias cooperativas, tal como se hizo antes, a partir de 1993, cuando transformó a las pequeñas y medianas granjas estatales en cooperativas agrícolas (UBPC) que han fracasado y determinaron que en 2007 el 50% de las tierras quedaran ociosas y cubiertas de marabú y otras plagas, así como en el derrumbe de la producción azucarera. 

 

Así, la estrategia reformista de CII, aunque bien concebida, solo se ha realizado en forma fragmentaria y lenta. Como el gobierno no la logra implementar, ha degenerando en que impulse un ajuste vía austeridad para reducir el consumo nacional por la reducción de las nóminas infladas, los bienes provistos por la libreta de racionamiento, los gastos sociales y las gratuidades, en lugar de impulsar el aumento de la producción necesaria para impulsar una economía próspera y sustentable, incrementar los niveles de inversión y evitar que la economía tienda al estancamiento, la escasez y la mediocridad.

 

Por consiguiente, siete años y casi cuatro más tarde, respectivamente de los citados pronunciamientos raulistas, los resultados de las reformas realizadas, realmente de las actualizaciones del sistema socialista soviético vigente, son limitados y precarios.

 

Tres dañinos mitos sobre las reformas

 

Hay tres mitos que tienden a confundir el análisis imparcial sobre las reformas raulistas en curso.

 

Uno desarrollado por académicos estadounidenses, p. e. Richard Feinberg, que consideran que CII inició las reformas hacia el mercado en Cuba y que es un reformista convencido.  Desconocen que ha habido tres rondas de reformas en la Isla desde 1980 y que parte de las medidas actuales, en particular sobre el trabajo por cuenta propia, la agricultura y la inversión extrajera, no son más que cambios adicionales, mayormente incrementales y marginales, de las medidas ensayadas antes con limitados resultados.  En concreto durante la primera mitad de los años 1980 con las reformas que estuvieron vinculadas al Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE) y fueron discontinuadas por la Rectificación de Errores y Tendencias Negativas en 1986; y con la segunda ronda durante los años 1993-1996 durante el Periodo Especial que fueron paralizadas o revertidas a partir de 1997 por la Batalla de Ideas y el Socialismo es Irrevocable, lo que se facilitó por la ayuda venezolana en el siglo XXI. Esas dos primeras rondas de reformas fueron terminadas por las purgas que CII dirigió personal y directamente para separar a los tecnócratas del SDPE en 1986 y a los intelectuales del Centro de Estudios de América en 1996 quienes proponían reformas dentro del socialismo.

 

Otro mito es que las reformas raulistas están bien orientadas cuando en realidad conservan fundamentalmente inalterados los tres elementos esenciales del esclerótico sistema socialista soviético imperante en Cuba que es el determinante del atraso y empobrecimiento del país. En concreto la hegemonía, intransigencia y unanimidad política sin espacio para el pensamiento crítico indispensable para realizar las reformas y modernizaciones requeridas en la era del conocimiento y la tecnología; el mantenimiento del colectivismo en forma de empresas estatales y paraestatales (entre ellas las UBPC y las espurias cooperativas de producción y servicios) con una iniciativa y sector privado minimalistas; y el mantenimiento de las decisiones administrativas y burocráticas para coordinar las actividades económicas con un escaso rol de las fuerzas de mercado.

 

El tercer mito es que el gobierno cubano repudia el tratamiento de choque (o de apretar el cinturón nacional), aunque lo ha venido aplicando gradualmente en los últimos 25 años, comenzando en el Periodo Especial. Fidel Castro inició la primera terapia de choque en los 1990s para reducir los importantes desequilibrios monetarios y fiscales vía un extraordinario impuesto inflacionario, que redujo considerablemente los salarios reales y las pensiones reales a partir de 1989, y los bienes suministrados por la libreta de racionamiento, que según distintas fuentes, eran apenas suficientes para cubrir el abastecimiento de 10 a 15 días al mes. Según información provista por Pavel Vidal, en 1999 los salarios reales solo fueron el 15% y las pensiones reales el 23% de los niveles de 1989.[5]

 

Desde 2010 CII impulsa la segunda terapia de choque gradualmente, pero sin pausa”, mediante la reducción de las nóminas infladas, así como de algunos gastos sociales, la disminución de los bienes provistos por la libreta de racionamiento (conducente a su eventual supresión) y la eliminación de las gratuidades. En contraste, las medidas adoptadas por CII para alentar la producción nacional han sido limitadas, tímidas y lentas. Esto muestra la severa realidad cubana que mientras el gobierno toma drásticas medidas para reducir el consumo y evitar desequilibrios inflacionarios no aumenta la producción nacional para mantener incólume el sistema socialista soviético cuando debería hacer todo lo contrario.

 

Perspectivas

 

De continuar las tendencias de los tímidos cambios de CII y los problemas venezolanos, no es aventurado imaginar el escenario de un posible colapso socioeconómico, o sea, que la Isla sea incapaz de generar los bienes y servicios indispensables para mantener los precarios niveles socioeconómicos y se insista en reducir los niveles de consumo mediante la austeridad en lugar de promover la expansión de la producción. Esto implicaría que un segmento importante de la población no tendría acceso a los alimentos necesarios, como sucedió a principios de los años 1990s, y que los servicios de salud, educación y asistencia social decaigan a una situación en la que no satisfagan las necesidades básicas de la población. Todo esto podría desencadenar la inconformidad y la protesta espontánea, hasta ahora solo vista en Cuba en forma efímera y aislada en el maleconazo de 1994, y muy probablemente a la represión por la policía, la seguridad política y, tal vez, incluso los militares, o a otro éxodo masivo. ¿Qué podría suceder entonces? La respuesta sería pura especulación, pero en cualquier caso es una situación innecesaria que la mayoría de los cubanos deseamos evitar.

 

El comportamiento socioeconómico y político de Cuba en el futuro inmediato depende de algunos factores fundamentales, entre ellos de la decisión y eficacia de detener que se acentúe la declinación socioeconómica mediante la ampliación y profundización de reformas indispensables de descolectivización o privatización, la movilización de inversiones y apoyo general de la diáspora y permitir que se canalicen al sector privado a través de empresas familiares, y darle un mayor papel a las fuerzas del mercado en vez de descansar en torpes decisiones administrativas y burocráticas.  Esto permitiría aumentar la expansión de la producción y el empleo, proveer eficazmente más alimentos, mantener los niveles existentes de servicios sociales sin recortes adicionales y reducir la vulnerabilidad externa de la economía.

 

El pasado 31 de julio, durante la reunión anual de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE por sus siglas en inglés), cinco jóvenes emprendedoras (de un paladar-restaurante, una pizzería, un salón de belleza-gimnasio, una artesana de jabones de lujo y una planeadora-decoradora de eventos) relataron los inicios de sus actividades; las dificultades encontradas por falta de locales, equipos y materias primas; sus logros; y los sueños de expandir sus actividades. En particular mostraron las energías y potencialidades existentes en el sector cuentapropista, así como la iniciativa y deseo de nuestra ciudadanía de superarse, frenados por una torpe burocracia mediante elevados impuestos, excesivos controles y regulaciones que generan corrupción y no proveen la institucionalidad requerida para superar los problemas socioeconómicos existentes.


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[1] Si bien el discurso fue ampliamente reportado y citado por la prensa internacional (p. e.  http://www.m-x.com.mx/2010-11-01/cuba-ira-al-precipicio-si-no-aprueba-las-reformas economicas-dice-raul-castro/) y consta en la web, no aparece entre los discursos de CII en las páginas oficiales de Cuba.

[3] Pavel Vidal, Ibíd.

[4] http://en.dagongcredit.com/content/details20_6766.html

[5] Pavel Vidal, la inflación y el salario real 1989-2006,  http://www.ipscuba.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=9282:la-inflación-y-el-salario-real-1989-2006&Itemid=8