Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

Balance anual de la situación cubana

                                                                                                  

Víctor Ariel González

Bloqueo informativo al pueblo cubano, suplemento de La Nueva República

 

Los últimos días de diciembre son propicios para el análisis del año que concluye y la proyección con vistas al año por venir. En las semanas recientes, tuvieron lugar reuniones al más alto nivel de gobierno para hacer informes sobre la situación cubana en 2013 y elaborar planes para 2014. La prensa se hizo eco de ello y publicó numerosos trabajos referentes al tema.

 

Resulta de interés vital la observación de los discursos de altos funcionarios y dirigentes del país por varios motivos. Se trata de los actores que dictan la política en la nación y toman las decisiones principales de manera exclusiva. Al detentar el poder absolutamente, sus designios regirán la vida de millones de personas que, a falta de un sistema democrático, quedarán a merced de las decisiones gubernamentales sin derecho, o prácticamente posibilidad, de participar en el proceso de la toma de dichas decisiones.

 

No sólo es importante el análisis de lo dicho explícitamente en las sesiones de trabajo del Consejo de Ministros o de la Asamblea Nacional del Poder Popular; también hay que contar con las cosas que no se mencionan y hacer un énfasis en términos o palabras que resultan quizá intrascendentes a primera vista. O sea, que no se trata sólo de la noticia, sino además de la forma de brindar la información. Por supuesto, no hay que descartar la posibilidad de estar incurriendo, con la lectura de mensajes subliminales en los discursos oficiales, en elucubraciones que suelen estar más plagadas de intuición que de juicio pero que resultan ciertas la mayoría de las ocasiones.

 

En resumen, los dirigentes del gobierno cubano han alabado los “avances” ocurridos en el país mientras que la percepción de este autor y de muchos otros acerca de la realidad cotidiana concluye todo lo contrario. Es cierto que los cambios se vienen dando y es posible que, si bien la transición no ha comenzado todavía (lo cual bien puede ser puesto en duda), indiscutiblemente se encuentra en un período avanzado de gestación. En función de esto, la “dirigencia histórica de la Revolución” y sus acólitos más cercanos están tomando posiciones para asegurar una permanencia lo más larga posible en el poder, lo cual hasta ahora ha funcionado casi perfecta y muy lamentablemente bien.

 

2013: “Bueno, pero no tanto”

 

Los números que más caracterizaron al año que concluye son los del Producto Interno Bruto (PIB): en lo que se esperaba un crecimiento anual de un 3,6%, la cifra alcanzada fue de casi un punto porcentual más bajo, un 2,7%.

 

¿Los motivos? Contracción de los ingresos por exportaciones de bienes y servicios. Se incumplieron los ingresos en moneda libremente convertible, así como en la industria manufacturera y las construcciones. Además, las mercancías vendidas al exterior disminuyeron su precio mientras los productos de importación se encarecieron. Se volvieron a experimentar deficiencias en las inversiones por financiamientos y suministros fuera de fecha, inadecuada preparación, atrasos en los proyectos y déficit de fuerzas constructoras.

 

Es decir, volvieron a ocurrir fenómenos que vienen dándose desde hace décadas. Respecto a estos datos, cualitativamente no ha ocurrido ningún avance, aunque el vicepresidente del Consejo de Ministros afirmó que “comparado con el 2012 la mayoría de las actividades [económicas] registran incrementos”. Por su parte, y como lavándose las manos, el presidente Raúl Castro ha augurado que en 2014 “se mantendrá la influencia de factores externos que restringirán el desempeño de la Economía Nacional”. Desde ahora se está preparando un informe negativo muy posible para esta misma fecha dentro de un año, tal vez peor que el actual.

 

Volvió a estar presente el discurso de “orden, disciplina y exigencia” que viene dictando el alto mando del país, a modo de unidad militar. La conclusión por parte de las autoridades fue que no se aplicaron del todo correctas las políticas de los lineamientos del último Congreso del Partido. Esto se explica por la inconveniente apertura que significaron las reformas impulsadas por el gobierno, cuya decisión entonces ha sido limitar actividades que venían surgiendo y cobrando auge en la vida económica del país. Ejemplo de ello son los vendedores de ropa y zapatos (alrededor de 20,000 personas relacionadas al negocio), los cuales han prosperado y representan una parte muy importante de los cuentapropistas en lo que a ingresos se refiere, sin embargo su actividad corre el peligro de ser suspendida (varias veces ha sido pospuesta su proscripción). También están las salas de cine 3D y las casas de videojuegos que sí fueron clausurados por la aplicación inmediata de un decreto. Estos vaivenes jurídicos tienen un costo político indudable para el propio gobierno, que no podrá evitar las ilegalidades aunque pretenda ponerles coto.

 

Queda en evidencia que la transición, por ahora, viene marcando su ritmo por órdenes “desde arriba” fundamentalmente. Los cambios en la vida del país serán en la medida que al Poder le convenga.

 

2014: Lo que se avecina

 

La estrategia del gobierno cubano para sobrevivir al próximo año luce simple: “potenciar las enormes reservas de eficiencia existentes y una mayor racionalidad y organización para alcanzar resultados superiores”.

 

Para empezar, se está apelando a una supuesta voluntad por parte de los trabajadores cubanos para producir bienes y servicios. Es la utilización del recurso ideológico (ahora más pragmático que en otros tiempos) como incentivo en una sociedad donde no queda fe en la dirección autoritaria de unos líderes mucho más viejos que el 70% de la población, la cantidad de cubanos nacidos después de la revolución 1959. Los mismos jefes que permanecen en el poder utilizando la engañosa legitimación que brinda el terror de la población a manifestarse libremente, o aprovechando la ignorancia o la indiferencia general hacia los derechos esenciales de todo ciudadano. Son los mismos que han conducido al país al grado de destrucción que posee hoy.

 

Un vistazo a la historia no tan reciente demuestra que los incentivos morales y las arengas de la desprestigiada dirigencia del Estado ya no son suficientes para incrementar la productividad. Es un hecho que los trabajadores de Cuba (los de entidades estatales) no son eficientes: haciendo una comparación, puede que un obrero cubano sea tan capaz como cualquier otro en el mundo para desarrollar una tarea específica. Su capacidad de éxito en la emigración así lo ha demostrado. Mas en Cuba los obreros se quedan muy por debajo de sus pares en otras naciones en cuanto a resultados y a poder adquisitivo, aunque su nivel cultural sea el mismo. Si no aumentan sus salarios exponencialmente, los cubanos seguirán sin producir; y sin producción, no habrá manera de pagar dinero suficiente. Es un círculo vicioso cuya ruptura requiere una modificación más profunda que la ofrecida en los Lineamientos de la Nueva Política Económica de 2011.

 

Pero las empresas estatales serán dotadas de mayor autonomía aunque el gobierno central insiste en un discurso de planificación y control férreo. Quiere desprenderse de responsabilidades productivas. Ahora la ineficiencia será culpa de otros.

 

2014 verá avances hacia la unificación monetaria, la cual ha sido rápidamente descartada como “la solución mágica de nuestros problemas” o como una afectación a “quienes lícitamente obtienen ingresos, tanto en divisas como en pesos, ni el efectivo en manos de la población o los depósitos en el sistema bancario nacional”. El régimen siempre tendrá una excusa para la no llegada de un progreso tan anunciado como falso.

 

Como colofón, no podían faltar las frases prefabricadas fruto de la “intransigencia revolucionaria” que inventaron los aburguesados dirigentes del Partido Comunista pero que aplican sólo a los que les quedan debajo, jamás entre ellos. Sin embargo, el discurso del General Raúl Castro también incluyó términos interesantes como “reestructuración de la deuda” (algunos autores afirman que la cubana es la mayor deuda per cápita del mundo) y “emigración cubana”, dos temas que rara vez han sido tratados con estas palabras que ya, de por sí, implican un reconocimiento sin precedentes hasta hace pocos años.

 

Nuevos impuestos

 

El déficit fiscal estimado para 2013 ha sido de 905 millones de pesos (inferior al aprobado) y representa, a precios corrientes, el 1,2% del PIB. Aunque el gobierno afirma una voluntad de controlarla, se mantendrá la inflación para el próximo año con la emisión del 30% “del déficit que se financie”.

 

El crecimiento del PIB fue inferior al crecimiento del déficit presupuestario, lo cual “constituye un desequilibrio macroeconómico” según la ministra de Finanzas y Precios. Para suplir la deficiencia, el Estado aplicará toda una serie de nuevos impuestos que pueden elevar eventualmente los precios de productos de primera necesidad, afectando al cubano medio. Por ejemplo:

 

• Se sustituirá el impuesto de Circulación por el de Ventas en la comercialización minorista de huevos (la principal fuente de proteínas de la población) y los medicamentos.

 

• Se aplicará un impuesto sobre las ventas y servicios que se realicen en pesos convertibles, fuera de la actividad hotelera. Nota: existe un gran monopolio controlado por militares en la esfera turística, que obviamente no se verá afectado con la medida.

 

• Se continuarán generalizando los impuestos sobre los ingresos personales

 

Se han pospuesto otros gravámenes que estaban previstos, pero que la situación crítica que presenta la economía hace difíciles de aplicar sin llegar a un punto peligroso para la estabilidad nacional. El pueblo cubano tiene una capacidad de asimilación impresionante aunque, con el paso de los años, el declive de la vieja guardia revolucionaria o los “históricos” y la falta de esperanza, es un riesgo imponer demasiados impuestos a una población que, además, ha perdido la cultura del fisco (parte de la olvidada educación cívica) gracias a décadas de caos legal y burocrático.

 

Además, siempre se formó a la población en la idea de que los bajos salarios que cobran los cubanos vienen dados por las gratuidades que el Estado garantiza, como son las prestaciones sociales de salud y escuelas para todos por igual. No era necesaria la aplicación de más impuestos, pues estaban incluidos en la nómina de pago de cada trabajador. Con el advenimiento de una nueva política fiscal más el deterioro incuestionable de las infraestructuras de la nación (incluidas las ya mencionadas salud y educación, cuyos fondos están llamados a disminuir en 2014 como parte de una voluntad de “lograr una mayor eficiencia y racionalidad” en el uso del Presupuesto Nacional), se hace más urgente cada vez una reforma política que contemple una apertura democrática, pues el autoritarismo de las medidas adoptadas hasta ahora no solucionan de manera efectiva los incontables problemas de Cuba. Tal como se está revelando ahora, la transición es tan solo una transacción: cada cambio es manipulado por el Poder para sí mismo.