Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                                      por Antonio Arencibia

                                                                                                                                                            

 

 RUIDOS EN EL SISTEMA

 

Cuando un país como Cuba se encuentra en una coyuntura especialmente crítica y gobernantes y gobernados se comportan de forma rutinaria, estamos ante la presencia de una enorme ceguera política o la desidia ha alcanzado a todos los estratos de la sociedad. Un repaso a los resultados y las proyecciones de las “elecciones” recientemente efectuadas nos permite comprobar que, -a excepción de algunos ruidos-, el sistema  implantado hace décadas no se espera que cambie ni un ápice.

 

Ruidos: muchos-muchos ruidos

 

Tras la celebración oficial del triunfo del voto unido y los altos porcentajes obtenidos por los diputados a la Asamblea Nacional se enmascara lo que ha sido reconocido por algunos aliados ideológicos del régimen: la tardanza de nueve días en publicar los resultados, y “la notable e inexplicable bajada […] del voto nulo, del 3,08 % al 1,04 %, voto que de manera general refleja una actitud sumamente agresiva contra la Revolución”.[1]

 

Cuando un lector señaló al corresponsal de Radio Progreso Alternativa que las ‘sugerencias”de la Comisión Nacional de Candidaturas le recuerdan “las que el Partido Socialista Popular de Cuba hacía en las Asambleas de los Sindicatos en general”,  el periodista le contesta desde la capital cubana que “en esta última elección, tengo confirmado que, al menos en dos municipios del país, las asambleas municipales viraron en más de una oportunidad las propuestas de la CNC”[2]. Aunque el dato es interesante no parece ser un avance significativo teniendo en cuenta que 2 de 169 municipios equivale a menos del 1,2% del total.

 

El pasado 7 de febrero, bajo la firma de Eduardo Martínez Montes aparece en Rebelión  un artículo titulado ‘El proceso eleccionario y el cambio en Cuba”, que de inmediato fue reproducido por Kaos en la Red y por el sitio web “CubaInformación.TV”, del Movimiento de Solidaridad con Cuba. Aunque Cubanálisis no ha logrado verificar la identidad del autor, la publicación en esos medios supone estar autorizada por La Habana. En la Sección "Castrismo" de esta edición aparece el trabajo completo.

 

Los párrafos de ese trabajo que resaltan, por apartarse de la línea oficial son que:[3]

 

  • “…sería ingenuo pensar que realmente el 91% que representó el “voto unido” lo hicieron por verdadera conciencia. En algunos casos esta opción fue simplemente la más fácil, o sea, la que demandaba menor interés y reflexión en el proceso; en otros es posible que existiera cierto temor a “represalias” posteriores, conocidas en el argot popular como “hacerte la vida un yogurt”.
  • “…que es más adecuado que los electores elijan entre una boleta de mayor cantidad de candidatos que puestos a elegir, a aquellos que consideren más representan sus intereses”
  • “La tónica de las sesiones plenarias de dichas asambleas es un consenso silencioso y aburrido sobre todos los temas que muy pocas veces se ha visto roto por excepciones dignas pero irrelevantes para el resultado final […] sesiones de la Asamblea Nacional carentes de discrepancias, propuestas y análisis de distintas alternativas, a menos que estas vengan directamente de la alta dirección, por no decir que sólo Fidel y Raúl tienen esa prerrogativa”.
  • “…muy pocos conocen el verdadero estado de salud del comandante. Es comprensible el status de secreto de estado, pero en estos momentos ese secreto no puede serlo más para los nuevos diputados a la Asamblea Nacional, los cuales necesitan toda la información posible para una profunda valoración de los posibles candidatos a los puestos máximos de dirección”.

 

Mientras esto escriben en el exterior los que aún profesan confianza en el socialismo cubano, la papilla que trae Granma para consumo nacional es citar viejas declaraciones del dictador recordando a diputados y delegados provinciales que tienen “una doble representación y no pueden olvidar el municipio ni el distrito que los eligió, ni pueden olvidar la necesidad de los contactos, cualesquiera que sean las obligaciones de los diputados a la Asamblea Nacional”[4]

 

La crítica situación de las provincias orientales, teatro principal de la lucha guerrillera del Movimiento 26 de Julio, y por cuyos municipios y distritos son “electos” como diputados las principales figuras del régimen es la más clara demostración de que las palabras de Castro tienen la misma seriedad que las falsas promesas de los politiqueros de la muy criticada República. Los votos de castigo contra los máximos dirigentes partidistas de las provincias orientales demuestran el abismo gigantesco entre la "vanguardia" y la población.

 

Son (casi) los mismos

 

La información publicada sobre la votación nacional demuestra y proyecta  el poco o nulo cambio de dirigentes. En los resultados provinciales solo fueron sustituidos tres de los catorce Presidentes del Poder Popular, en Pinar del Río, Ciego de Ávila y Holguín. Si el porcentaje de renovación de los presidentes es el 21%, se repiten las presidencias en un 79%. Por supuesto que las Comisiones de Candidaturas de las provincias donde se llevaron a cabo esas sustituciones ya sabían del cambio pues previamente, - y no por casualidad-, los afectados no habían sido propuestos como diputados, perdiendo el requisito sine qua non para acceder a la Presidencia Provincial. No se puede culpar a quien califique de rasgo de inmovilismo el que las provincias continúen siendo dirigidas por casi los mismos que hasta ahora.

 

Como la Comisión Nacional de Candidaturas, según declaración a la prensa de uno de sus miembros, Alberto Marchante, ya tiene prevista con características de Candidatura Única y Voto Unido la propuesta de “presidente, vicepresidente y secretario del Parlamento, así como las propuestas para presidente, primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, secretario y demás miembros del Consejo de Estado”[5], se impone un análisis de lo que se proyecta.

 

Respecto a la Presidencia y la Vicepresidencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular, tanto Ricardo Alarcón como Jaime Crombet parecen estar garantizados para repetir cargos, no así Ernesto Suárez, quien no fuera propuesto como diputado y por lo tanto no puede actuar como Secretario de la Asamblea.  Del mismo modo, si se tiene en cuenta que de los 27 miembros actuales del Consejo de Estado, solo con la excepción de Pedro Miret Prieto por razones de edad y salud, los otros 26 dirigentes han sido propuestos y “electos” sin contrincante, estamos, año y medio después de la Proclama que traspasó "con carácter provisional" los poderes del Comandante en Cama, ante la casi segura “reelección” del mismo núcleo duro que ocupa todas las posiciones claves en ese órgano de gobierno, en el Buró Político y en el Consejo de Ministros.

 

En el caso del Consejo de Ministros, que está integrado por 39 miembros, y de cuyo Comité Ejecutivo es Secretario Carlos Lage, los Vicepresidentes y  los jefes de los principales organismos son siempre diputados. En la Asamblea que se va a inaugurar el 24 de Febrero deberá buscarse también un sustituto en la Vice-Presidencia que ostentaba Pedro Miret.

 

Respecto a otros ministerios  sus titulares se alternan como diputados, aunque muchos jefes de organismos no lo son para mantener el simulacro de separación de funciones en las ‘rendiciones de cuentas” anuales ante la Asamblea Nacional. Otras veces, como en el caso del Vice Ministro Primero de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, quien sustituye desde el 2004 a la fallecida Rosa Elena Simeón, su elección como diputado en el 2007 refuerza las probabilidades de que asuma el cargo en propiedad. Mientras que la Ministra PSR de Agricultura, dada la importancia estratégica del sector y el hecho de no haber sido seleccionada para integrar la candidatura única de diputados, parece confirmar el consenso de que se va a designar para ese cargo a un elemento de confianza del equipo gobernante. 

 

La dictadura sin rostro y el problema del Tercer Hombre

 

¿Será posible entonces que no repita como Secretario del Consejo de Estado, José Miyar Barrueco, mano derecha de Fidel Castro, ni como miembro del Consejo, “Carlitos” Valenciaga, Jefe de Despacho del dictador? Solo un casi imposible golpe palaciego incruento, donde se le cortasen los tentáculos del poder al Comandante en Cama, eliminaría a sus hombres de confianza de esas funciones de gobierno.

 

Aunque Raúl es el interlocutor principal de su hermano en retiro por prescripción facultativa, aparentemente jamás se le va a imponer, porque ha decidido disolverse a sí mismo en el Partido. No sueña con emular el estilo unipersonal del viejo dictador, y esto presenta una especie de debilidad del poder en un país sometido durante medio siglo al autoritarismo del hermano mayor, e históricamente al "carisma" de los caudillos.

 

Por eso Ricardo Alarcón, que nunca se ha caracterizado por su valentía política fuera de las reglas del juego, hizo un papel lamentable ante los cuestionamientos de los estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas. No se trataba aquí de una trampa preparada por sus enemigos políticos, como se ha sugerido: tanto en esta ocasión, como en el de las reuniones para poner impuestos a las “regalías” en divisas, estamos ante un cambio de tesitura política, que reduce la impunidad de los dirigentes cuando no están presentes con su respaldo moral Fidel Castro o su hermano Raúl.

 

A su vez, hay un punto a la vez demasiado candente y tabú para la élite, pero imprescindible, que es la necesidad de buscar o definir al Tercer Hombre, identificar a un "lobo" permanente que esté "allí" al no estar el Enfermo en Jefe ni el Sucesor: Esta tarea se le hace cada día más perentoria y más difícil al régimen, ante la ausencia indefinida del primero por enfermedad, y con el segundo al mando difuminado de las candilejas políticas, sea por estilo de dirección, problemas de salud o porque no quiere la celebridad omnipresente del Sucedido.

 

Sin embargo, cada vez que se ha ensayado en el comunismo el estilo de dirección colectiva, al final siempre ha dado paso al liderazgo individual, porque la dictadura totalitaria no se presta para diseminar el poder. Un equipo de gobierno amorfo y con jerarquías solo parcialmente definidas, como el que se ejerce actualmente en Cuba,  hace más difícil el funcionamiento de un régimen que se presenta como democracia socialista pero que se define como dictadura proletaria, según los cánones marxistas.

 

El impasse entre el Uno y el Dos, más la ausencia de un Tres, continúa, y esa prolongación del inmovilismo, después de otro “debate nacional” que no deja ver los frutos, conduce a la frustración de los que esperaban soluciones inmediatas, pero también, -como acertadamente escribe Juan Antonio Blanco-, conduce al “cambio sustantivo [que] viene operándose –gradual, pero seguro- en la subjetividad nacional y será ese el que determine los demás”.[6]

 

Es decir, que paralelamente al "más de lo mismo" del Magno Paciente y al “poco a poco” prometido por el Sucesor, se van a ir incrementando continuamente los “ruidos” en el sistema, es decir, la conciencia nacional de la necesidad impostergable de cambios estructurales y profundos.

 

Cambios, que mientras más se pospongan, más radicales van a tener que ser.

                                                                                       

NOTAS:
 

[1] José Miguel Arrugaeta y Joseba Macías, “mas allá de las cifras en las elecciones cubanas”, La Haine, febrero 5 de 2008. Tomado de Gara, diario nacionalista vasco pro ETA-Batasuna.

[2] Manuel Alberto Ramy, “Elegidos los Presidentes de las Asambleas Provinciales del Poder Popular”, 3 de febrero de 2008, www.progresoblog.com

[3] Eduardo Martínez Montes, “El proceso eleccionario y el cambio en Cuba”, Rebelión, febrero 7 de 2008.

[4] María Julia Mayoral, “Sin derecho a olvidos”, Granma, febrero 4 de 2008.

[5] Manuel Alberto Ramy, “Presentarán listado de aspirantes”, Sección Radar Cubano, Progreso Semanal, 7 de febrero de 2008, www.progreso-semanal.com

[6] Juan Antonio Blanco, “La Asamblea bisagra”, www.cubaencuentro.com/es/blogs/cambio-de-epoca, febrero 5 de 2008.