Cubanálisis El Think-Tank

             ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

 

 

     Antonio Arencibia, La Coruña, España

  

 

 

                               

                                                                                                                                                            

 

UNA SEMANA DE CAMBIOS Y DE ESTANCAMIENTOS

 

El tablero global ha cambiado de repente. No puedo lamentarlo, aunque he estado enfocado en la competencia entre China y Estados Unidos -los virreyes visibles del planeta-, y ahora ha salido Rusia del cajón de las sorpresas. Fue la primera gran noticia el que Putin haya logrado un acuerdo en el Consejo de Seguridad de la ONU para que la comunidad internacional controle la destrucción de las armas químicas del régimen criminal de Al-Assad. Como dice un serio analista político ruso, en estos momentos pareciera que “Moscú y Washington son otra vez [los lugares] de donde surja una nueva era”. [1]

 

De golpe, como sucede cada semana con un nuevo estreno cinematográfico, la atención de las masas es captada por la última información sensacional y el mundo pasa la página.

 

¿Cambios en Irán?

 

Pero incluso los acuerdos sobre Siria han sido a su vez desplazados por otro tema de mayor envergadura: la ofensiva diplomática de Irán. ¿Quién habría pensado hace pocos días que el líder supremo Alí Jamenei iba a enviar a los judíos de todo el mundo un saludo vía Twitter por la festividad del Rosh Hashaná, el año nuevo hebreo? ¿Quién imaginaba que el nuevo presidente Hassan Rouhani, iba a reconocer en entrevista con la periodista de CNN, Christiane Amanpour, que el Holocausto cometido por los nazis contra los judíos fue un crimen “reprensible y condenable”? A esto hay que añadirle que han sido liberados once prominentes disidentes iraníes y se han relajado los controles a la Internet en el país; pero quizás lo más importante fue el intercambio de cartas de Teherán con la Casa Blanca favoreciendo negociaciones "flexibles" con Estados Unidos, y que Rouhani, asegurase que Irán nunca “buscará obtener armas de destrucción masiva, incluyendo armas nucleares”. [2]

 

Ese aparente cambio de actitud del régimen de los ayatolás ha permitido al presidente Obama enviar al Secretario de Estado, John Kerry, a la ronda de negociaciones con Irán en la ONU, como parte del grupo, integrado por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad al que se le suman Alemania y la Unión Europea. Según los medios, el presidente iraní considera que en menos de seis meses se podrá avanzar en las negociaciones con ese grupo de países sobre el desarrollo nuclear de su país. 

 

Pero, ¿a qué se debe todo ese cambio por parte de los ayatolás? La respuesta la sabía Obama desde que dio el 15 de septiembre una entrevista en el programa “This Week” de la cadena ABC, donde señaló:

 

Creo que los iraníes entienden bien que el tema nuclear es un asunto mucho más importante para nosotros que el de las armas químicas: que la amenaza contra... Israel que supone un Irán nuclear toca más de cerca nuestros principales intereses. Y que una carrera regional para tener armas nucleares sería tremendamente desestabilizadora. [3]

 

Por ahora, y como colofón a su visita a la ONU, se produce una llamada telefónica de despedida de Obama a Rouhani que significa el primer contacto directo desde 1979 entre dirigentes de Irán y de Estados Unidos. He aquí una gran lección: la realpolitik vuelve a escena, y el gran rejuego entre las potencias mundiales deja desmarcados a los sabelotodo de pacotilla que acusan de debilidad al presidente norteamericano y creen que esa nación puede seguir actuando hoy como en los tiempos de Teddy Roosevelt.

 

Mientras tanto, en el patio latinoamericano

 

Aunque está a dos pasos de Estados Unidos, Latinoamérica a veces parece una galaxia muy, muy lejana. Tomemos por ejemplo los países punteros, Brasil y México, donde los intentos de cambiar los atrasados modelos educativos chocan frontalmente con los sindicatos de maestros que exigen la inamovilidad vitalicia en el magisterio y se han lanzado a la huelga y las protestas callejeras.

 

Llamó mucho la atención que la presidenta brasileña Dilma Rousseff aplazara su visita oficial a Estados Unidos prevista para el 23 de octubre, en protesta por el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana a dependencias del gobierno y a la petrolera estatal Petrobras, que fueron revelados recientemente por el espía Edward Snowden. Como apuntó con acierto The Economist, si Dilma hubiera asistido a Washington se enfrentaba a dos riesgos:

 

La posibilidad de más revelaciones sobre Brasil procedentes de los documentos atesorados por el Sr. Snowden, y una elección presidencial dentro de un año en la que la Sra. Rousseff, que actualmente es menos popular que lo que era, buscará un segundo mandato. Además, [...] algunos en América Latina aplaudirán a la Sra. Rousseff por enfrentarse a Estados Unidos. [4]

 

Así fue, y la mandataria de Brasil denunció en la 68ª Asamblea General de Naciones Unidas el espionaje norteamericano como “una grave violación de los derechos humanos”. Esto es una exageración desde todo punto de vista. Si el derecho a la privacidad en Internet es tan “sagrado”, ¿cómo debería calificar la presidenta a sus amigos de La Habana que ni siquiera dan a la población cubana el libre acceso a la Red?

 

En estos momentos se está abriendo una disyuntiva ante la izquierdista gobernante brasileña. Hoy, Petrobras tiene que subastar parte de los enormes depósitos petroleros brasileños de la zona subsal en aguas profundas porque el estado brasileño no cuenta con más de una tercera parte del capital que requiere esa tremenda inversión, y se nota la ausencia de interés en esa subasta por parte de los inversionistas estadounidenses. La coyuntura es la siguiente: ¿Habrá un nuevo acercamiento con el gobierno norteamericano que facilite el clima de negocios e inversiones, o se le otorgarán las concesiones a otros países, como por ejemplo China, incrementando el alejamiento entre Brasil y Estados Unidos? Veremos hacia donde se inclinará Dilma Rousseff.

 

Como contraste en México, -independientemente de los reclamos de la Cámara de Diputados para la liberación de los “cuatro héroes” castristas-, el nuevo presidente Enrique Peña Nieto está impulsando la reforma de Pemex para abrirla a la participación de capitales extranjeros. Si esa reforma se llevara a cabo, los grandes capitales -fundamentalmente los norteamericanos-, van a fluir hacia la nación azteca, que podrá incrementar hasta en 100 millones de dólares diarios los ingresos provenientes de sus reservas de hidrocarburos no explotadas. [5] El incremento de los negocios entre México y Estados Unidos, que alcanza actualmente 500 mil millones de dólares, es más evidente aún tras la visita de trabajo que hiciera la semana pasada el vice presidente norteamericano Joe Biden al D.F., donde junto al presidente Peña Nieto iniciaron formalmente el “Diálogo Económico de Alto Nivel” que había sido anunciado en mayo por los mandatarios de los dos países [6].

 

En otros asuntos que no han sido muy destacados por la prensa tenemos que los presidentes de Colombia, Perú y Chile sostuvieron durante su estancia en Naciones Unidas una cumbre de la Alianza del Pacífico, (de la que Brasil no puede formar parte), a la que asistió el Ministro de Economía de México. Según la agencia Reuters, los participantes acordaron liberalizar el 92 por ciento de su intercambio comercial dentro de esa poderosa alianza regional. Por otra parte, y también en la ONU, se ha hecho pública la confrontación entre varios países latinoamericanos. El diario costarricense La Nación reportaba que los presidentes de Costa Rica y Panamá, suscribieron una carta redactada por su colega colombiano Juan Manuel Santos y que fue entregada al Secretario General Ban Ki Moon, en la que se señala la gravedad de los “objetivos expansionistas” en el Mar Caribe del mandatario nicaragüense Daniel Ortega, que pretende territorios cuya soberanía corresponde a los países firmantes de esa denuncia.

 

La “larga marcha” de la deuda de Venezuela

 

Hablemos ahora de dos países, Cuba y Venezuela, que aunque siempre están en el centro de la atención, sus “gobernantes” no asistieron a esta cita anual de Naciones Unidas por estar dedicados a otros temas cruciales. Tras la muerte de Chávez poco han cambiado las relaciones entre la Cuba neocastrista, y la Venezuela poschavista. Sigue con Maduro el subsidio a La Habana, que más allá del petrolero y del pago de la mayoría del salario de los “cooperantes” cubanos a la dictadura, actualmente incluye alquiler de un Iyushin II93-300 de Cubana de Aviación, de diseño especial, como su avión presidencial. Y, además, los negocios “raulistas” en la región se han ampliado con el envío de miles de médicos y profesionales de salud a Brasil y Ecuador.

 

Maduro es peor que Chávez, -lo que ya es decir-, y con su histriónico abuso de la demagogia y las ridículas evocaciones del difunto caudillo casi pierde las elecciones presidenciales a pesar de todos los fraudes y arbitrariedades cometidas.  Pero como se trata del elegido por los Castro, su posición ha tenido que ser apoyada por las demás facciones chavistas. Heredero de un gravísimo declive económico venezolano, a pesar de los $90,000 millones de ingresos petroleros anuales, ha buscado infructuosamente el respaldo de Pekín, y eso sí preocupa a los Castro, porque les afecta el bolsillo por carambola. Al fin, a poco más de cinco meses de su discutida inauguración presidencial, Nicolás Maduro ha efectuado un viaje oficial a China, donde logró el apoyo económico del nuevo clan de mandarines que encabeza Xi Jinping.

 

El venezolano se comprometió ante su anfitrión a “llevar a cabo un gran esfuerzo para desarrollar nuestras industrias productivas y al mismo tiempo fortalecer las bases de nuestro socialismo del siglo XXI”. Xi, por su parte, se limitó a decir que Maduro “es un buen amigo de China” y que su visita elevaría “a nuevos niveles” las relaciones bilaterales. [7] Y se firmaron el domingo 22 de septiembre 12 acuerdos entre Venezuela y China, entre los que se destaca una línea de crédito de $5,000 millones, otorgada por el Banco Chino de Desarrollo.

 

La importancia que tiene este crédito es que debido al serio estado de la economía venezolana, el gobierno de Maduro había iniciado contactos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener financiamiento, y otras facciones del chavismo le habían criticado por ese acercamiento con un organismo emblemático del capital financiero “imperialista”.

 

Visto en retrospectiva hay que considerar esos tanteos con el FMI como una presión exitosa de Maduro, orientada por los Castro, ante la renuencia mostrada por China a seguir financiando a Venezuela tras la muerte de Chávez. Pekín, quizás no muy a gusto, sigue abriendo créditos, aunque cada vez pide más a cambio. La cifra de la deuda venezolana con China es astronómica, pues se calcula en 47,300 millones de dólares, y sigue subiendo. Es decir, Venezuela ha estancado su desarrollo al comprometerse en un nivel de deudas similar al que tiene Cuba con ella y que solo se puede calificar de impagables.

 

Un periodista oficial que reportaba la visita del venezolano escribió en China Daily lo que es sin dudas el enjuiciamiento crítico del liderazgo chino sobre el mandato de Nicolás Maduro:

 

“En la era pos-Chávez, Maduro enfrenta grandes retos, especialmente el desbalance          entre el desarrollo social y el económico. Su estrecha victoria electoral le obligará a    impulsar las reformas sociales y a mejorar la economía” [8].

 

Por supuesto, el periodista, no comentó lo qué se ha visto obligada a entregar Venezuela a China en esta nueva ronda de acuerdos. Veamos:

 

·         Se convenió por Pedevesa y la Corporación Petroquímica China una inversión por un monto de $ 14,000 millones para desarrollar el campo Junin 1 de la Faja Petrolífera del Orinoco y elevar la producción a 200 mil barriles diarios.

 

·         El Export-Import Bank de China hizo un préstamo de $390 millones a la estatal petroquímica venezolana Pequiven para la construcción de un puerto.

 

·         El Buró Estatal de Prospección Geológica de China hará los cálculos de reservas de minerales tales como bauxita, oro, hierro, cobre y fosfato, principalmente en las zonas de Guayana y los Andes venezolanos; y el gobierno venezolano se compromete con el grupo inversionista chino CITIC a impulsar el proyecto conjunto de minería de oro en el enorme yacimiento de Las Cristinas, que explotaba la compañía canadiense Crystallex hasta ser nacionalizado en 2011.

 

Además, los acuerdos suscritos para desarrollar la producción agrícola en 60 mil hectáreas en Venezuela se ha iniciado ya en el estado Guárico, donde se sembrarán cinco mil hectáreas de arroz y maíz. Según el Ministro de Agricultura y Tierras venezolano esa producción de alimentos no es solo para el país, “sino también para la exportación”. [9]

 

¿A dónde se exportará? Pues a China, que se enfrenta a un tema tan crucial como es alimentar a la nación más poblada del planeta. Así se empieza a cumplir la solicitud de tierras de cultivo venezolano que hizo Xi Jinping el pasado mes de julio al vicepresidente de ese país, Jorge Arreaza, durante su visita a Pekín. En aquella ocasión el “yernísimo” de Chávez declaró que “China ha mostrado mucho interés […] por el tema agrícola y agroindustrial”, y destacó que Venezuela “es un país que tiene 30 millones de hectáreas con potencial para la agricultura y muy buenos suelos, pero muchas tierras ociosas”. [10]

 

¿Son iguales “actualización”,”socialismo del Siglo XXI” y “modelo económico chino”?

 

Fue precisamente en aquella visita de Arreaza al gigante asiático que el vicepresidente explicó también que se había discutido con sus anfitriones un proyecto de establecer en Venezuela zonas económicas especiales como las que se establecieron en China para estimular su economía. Ahora, en su viaje oficial a Pekín, Nicolás Maduro, que ha elogiado en distintas ocasiones el “modelo económico chino”, ha anunciado que va a adoptar en Venezuela el “desarrollo de áreas económicas especiales de inversión mixta”. [11]

 

Curiosamente, saliendo Maduro de Pekín entraba Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera del régimen neocastrista, proponiendo a los empresarios chinos su presencia e inversiones de capital en la ZEDM (Zona Especial de Desarrollo Mariel). ¿Acaso significa esa coincidencia entre Caracas y La Habana que hay un triángulo con los chinos en base al seguimiento de su modelo y que podría dar lugar a una revitalizada “Neo-Cubazuela"? Para nada. Ambos países son igualmente dependientes de las compras y los créditos de China, y si se excluye el petróleo que tiene Venezuela, y que no acaban de encontrar los neocastristas, sus economías no se complementan.

 

Los “compañeros” en La Habana y los “camaradas” en Caracas se esfuerzan en imitar las fórmulas de Deng Xiaoping de que el color del gato no es lo importante, sino que cace ratones, pues todos saben que el corazón del animal sigue siendo rojo. Pero hay serios problemas para que sea factible en Cuba y Venezuela la clonación del “modelo chino”. Primero, hay que saber que el Gran Dragón Asiático devora recursos mundiales de forma insaciable, no solo para su desarrollo, sino para su viabilidad como estado superpoblado, y va a priorizar garantizar su estabilidad sobre cualquier otra consideración. ¿En qué se diferencian los chinos de la definición comunista de otros imperialismos como propiciadores del neocolonialismo y del subdesarrollo?

 

Esto hace imposible a los países clientes de China salir del esquema clásico de la dependencia: exportar materias primas e importar productos manufacturados. En segundo lugar, neocastristas y poschavistas tendrían que acelerar el ritmo y alcance de sus reformas para iniciar ese paso. Las posibles repercusiones sociales los frenan, y prefieren alargar los plazos y hacer cambios menores.

 

El poschavismo está en la fase en que tiene que apelar a la denuncia anónima contra los comerciantes y a la ocupación paramilitar de las industrias para tratar de solucionar un desabastecimiento del que solo tiene la culpa la mala gestión gubernamental y su interés en asfixiar a la burguesía venezolana. El neocastrismo, sin cesar la represión selectiva, está en otra fase, en la que aprueba nuevos oficios privados a cuentagotas, y libera del amateurismo obligatorio a los atletas cubanos. Y siguen saliendo al extranjero miles de cubanos en virtud de los cambios migratorios que ha hecho el régimen; tendencia que podría convertirse en salida permanente de seguir la lentitud de las reformas. 

 

Por eso lo que se avizora en Cuba y Venezuela es la continuidad de ambos regímenes y, por lo tanto, la coordinación de la estrategia de supervivencia mutua, pero las perspectivas de un mejoramiento sustancial de la situación económico-social están lejanas, mucho más lejanas que la capital de su nueva metrópoli, Pekín.

 

NOTAS

 

[1] Fyodor Lukyanov, Uncertain World: Grand Diplomacy is Back, RIA/Novosti, 21/09/13.

[2] Thomas Erdbrink, Iran’s Leaders Signal Effort at New Thaw, The New York Times, September 18, 2013.

[3] President Barack Obama FULL Interview ABC "This Week", 9/15/13.  http://www.youtube.com/watch?v=e9dnWrC13jg

[4] Brazil and the United States. More in sorrow than anger, The Economist, Sep 18th 2013.

[5] Leticia Robles de la Rosa, Pemex pierde 100 mdd diariamente, diario Excelsior, 13 de Septiembre de 2013.

[6] Justin Sink, Biden: U.S.-Mexico relationship has 'awesome potential and promise', The Hill, 09/20/13.

[7] Venezuela signs various agreements with China on trip to Beijing, The Associated Press Sunday, September 22, 2013.

[8]  Wu Jiao, China signs 12 deals with Venezuela, China Daily, September 23, 2013.

[9] Relaciones entre Venezuela y China fortalecen desarrollo de la agricultura nacional, Agencia Venezolana de Noticias, 23 de Septiembre, 2013.

[10] Arreaza destaca fuerte interés de China en invertir en tierras de Venezuela, El Universal, 19 de julio de 2013.

[11] Ewald Scharfenberg, China baraja la oferta de Venezuela para codirigir su economía, El País, 25 de septiembre del 2007.