Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                                      por Antonio Arencibia

                                                                                                                                                            

 

 ¿UNA IZQUIERDA SIN CASTRO NI CHÁVEZ?

 

No es de extrañar que en Miami falten información y análisis sobre los conflictos de la izquierda continental porque hay aquí una alergia congénita o contraída, y muy virulenta, hacia la ideología del socialismo, sin distinción de matices. Cuando los latinos medimos con vara similar al sindicalista y al anarco-sindicalista, lo que hemos ganado en generalización lo perdimos en profundidad.

 

Como no se puede meter a la izquierda en el mismo saco, es obligación del estudioso de la problemática latinoamericana esclarecer las diferencias y no descuidar la complejidad y la falta de homogeneidad del pensamiento político clasista. Eso es importante, especialmente con vistas al futuro de Venezuela, Colombia y Cuba.

 

De la Operación Fénix a la Operación Jaque

 

El ataque por las Fuerzas Militares de Colombia en las primeras horas de la madrugada del pasado primero de Marzo al campamento de las FARC en Angostura, Ecuador, fue denominado Operación Fénix. Allí cayó “Raúl Reyes”, el número dos de esa guerrilla, junto a veinte guerrilleros bajo su mando, cerrándose una etapa del juego estratégico y abriéndose otra, en el largo conflicto neogranadino.

 

A partir de entonces, y a lo largo de cuatro meses, se observaron ataques verbales y retiradas tácticas por parte de Hugo Chávez y Fidel Castro, respaldados por movimientos de peones a cargo de Rafael Correa y Daniel Ortega, para tratar de escapar al jaque propinado a esa agrupación guerrillera por la operación de inteligencia militar de ese nombre que liberó a Ingrid Betancourt y otros catorce secuestrados.

 

Como elementos colaterales que contribuyeron al callejón sin salida en que se encuentran actualmente los guerrilleros, estuvo el asesinato de “Iván Ríos”, miembro del Secretariado, a manos de sus propios hombres y la confirmación de los rumores de la muerte en las selvas del departamento del Meta de Pedro Antonio Marín, (“Manuel Marulanda Vélez”), comandante en jefe y uno de los fundadores de las FARC.

 

En marzo, la primera reacción de Chávez fue calificar de “cobarde asesinato” la muerte de alias “Raúl Reyes”, y a continuación ordenó el cierre de la embajada de Venezuela en Bogotá y la movilización de diez batallones militares hacia la frontera de Colombia. El mandatario venezolano habló con Rafael Correa, quien también ordenó el retiro del  embajador ecuatoriano.

 

En los primeros momentos llamó la atención el silencio de Fidel Castro, aunque poco después los documentos y correos electrónicos hallados en las computadoras del guerrillero “Reyes” demostraron que fue mínimo el papel de Cuba en la relación de Chávez con las FARC y que, a petición de éstas, el venezolano había mantenido “compartimentados” a los castristas.

 

Por otra parte, el contenido de las computadoras brindó información incriminatoria suficiente para que Hugo Chávez reculara frente a la amenaza de Uribe de acusarlo ante la Corte Penal Internacional por apoyo a los guerrilleros colombianos.

 

Por eso, en la reunión de los países miembros del Grupo de Río en República Dominicana, hicieron las paces los mandatarios vecinos y Chávez ordenó el retiro de la frontera a sus tropas, declarando que con el regreso de la paz a la región “el gran derrotado fue el Imperio Norteamericano”.

 

La visita inmediata de Chávez a Castro el día siguiente y los artículos del viejo dictador los días 8 y 15 de marzo demuestran que este último, preocupado por la estabilidad del gobierno de su discípulo, le había recomendado que pusiera fin a las tensiones con Uribe.

 

Las razones de Castro al sugerir este cambio a Chávez son las que no entiende cierta izquierda obtusa que ignora que en la historia del socialismo, la supervivencia del estado ha prevalecido siempre sobre la expansión del régimen a otros países.

 

Para Fidel Castro son prioritarios el abastecimiento a la Isla de petróleo venezolano y el mantenimiento de buenas relaciones con Álvaro Uribe, no así el apoyo a una guerra de guerrillas desprestigiada e interminable y cuyos dirigentes se niegan a cumplir órdenes o seguir iniciativas de los “camaradas cubanos”.

 

La protesta de los trotsko-guevaristas

 

Bajo el título “Fidel Castro y las FARC: Ocho tesis erróneas de Fidel” [ver sección “Castrismo” en Cubanálisis], el profesor norteamericano James Petras acaba de publicar un artículo en los principales sitios web de la izquierda radical hispano hablante, (La Haine, Rebelión y Kaos en la Red), donde se enfrenta al dictador por sus comentarios sobre la liberación de varios rehenes de las FARC y sus críticas a la organización guerrillera y  su líder Marulanda.

 

Petras va ahora a la revancha tras ser aludido por Castro en septiembre pasado como uno de los superrevolucionarios de extrema izquierda, que aconsejaban “veneno puro”, al sugerir al régimen cambio de políticas.

 

Para contrarrestar “las tesis” de Castro, Petras cita los escritos “La historia real y el desafío de los periodistas cubanos” y “La paz romana”, publicados en Granma el 3 y el 5 de julio de 2008, donde el anciano comandante planteaba que con la liberación por las FARC, de  Clara Rojas y Consuelo González, en enero, «se abría un capítulo de paz para Colombia, proceso que Cuba viene apoyando desde hace más de 20 años como el más conveniente para la unidad y liberación de los pueblos de nuestra América, utilizando nuevas vías en las complejas y especiales circunstancias actuales, después del hundimiento de la URSS …».  

 

En su réplica a Fidel Castro, el académico norteamericano apunta que tras la desaparición de la Unión Soviética han emergido muchos movimientos revolucionarios armados en Líbano, Palestina, Iraq, Afganistán o Nepal, además de los ya existentes en Colombia o Filipinas.

 

Aunque no es grata la tarea de considerar equivocados a los que critican a Castro, basta con leer la relación que hace Petras para comprender que se trata de un enfoque extremista que considera “revolucionarios” a las agrupaciones integradas por seguidores de Saddam Hussein, y militantes de los grupos terroristas Hamas, Hezbollah y los Talibanes afganos.

 

Otros errores que Petras atribuye a Castro son:

 

-         Su condena a la «crueldad» de las tácticas de las FARC «del secuestro y la retención de prisioneros en las condiciones de la selva».

-         Su sugerencia de que las FARC acepten la oferta de Francia de abandonar su país o la propuesta de Chávez de negociar y asegurar una comisión formada por notables latinoamericanos para supervisar su integración en la política colombiana.

 

La acusación de Petras contra Fidel Castro abarca también a Hugo Chávez, quien aprovechó la liberación de Betancourt solicitando a las FARC liberar incondicionalmente a todos los rehenes y deponer las armas, por no ser momento histórico para continuar la aventura. Poco después, el 15 de junio, Chávez anunció una visita a Castro el siguiente día. 

 

Inicialmente, la prensa de izquierda más radical centraba sus críticas contra el PCC y el nuevo gobierno de Raúl Castro, por preocuparse más de sus relaciones diplomáticas con Uribe que con las FARC, pero ahora critican a Castro y a Chávez, pues es evidente que coinciden en sus criterios.

 

En esa posición hay que incluír a Celia Hart, hasta ayer defensora a ultranza del viejo tirano y que hoy se rasga las vestiduras en el artículo “Las FARC, hoy más que nunca”:

 

Repetir no quiero, ni comentar, las reflexiones de mi Comandante Fidel en relación a las FARC y a sus líderes históricos. Y no es por temor, eso lo saben todos; es por profundo dolor […] Y Dios sabe  que yo necesito, y quiero a Fidel.  Lo quiero mucho, pero mucho más que al Sol y a todo el firmamento junto...

 

En este escrito, la Hart, además de señalar que “a Fidel ya le contestó mi camarada James Petras en sus ocho tesis”,  la emprende contra Chávez porque dijo que los prisioneros del gobierno de Colombia están mejor que los secuestrados por la guerrilla y a continuación escribe que si de desaciertos se habla, el de Rafael Correa fue mayor que el de Hugo Chávez, porque cuando invocó al Che Guevara contra las FARC, “ha usado el Santo Nombre del Che en vano”. 

 

Tanto Celia Hart como James Petras, se apuntan a la tesis guevarista de la lucha armada, ya que por la vía pacífica solo se lograría “la captura formal de la superestructura burguesa del poder”. Aunque ambos reiteran  su “respeto” por Castro, no pueden dejar de sentir cierto menosprecio por los que han llegado al poder mediante elecciones y ahora, como Chávez y Correa, pretenden desde arriba implantar el llamado socialismo del siglo XXI.

 

Los bolivarianos trasnochados mantienen lazos con las FARC

 

En carta firmada el 17 de julio de 2008, los dirigentes guerrilleros Rodrigo Granda y Jesús Santrich, escriben “a sus hermanos de lucha”, especialmente a los militantes de las FARC, también destinada a sus “copartidarios, colaboradores, aliados y simpatizantes bolivarianos”.

 

En uno de sus párrafos, saludan a James Petras junto a otros “compañeros dignos y respetables” que han expresado condolencias y opiniones alrededor de la muerte de Manuel Marulanda y sobre las circunstancias que rodean la lucha de las FARC.

 

Calificándose “no sólo como marxistas-leninistas sino como bolivarianos”, desean irónicamente buena suerte a los que les reprochan sus métodos y piensan “que es posible lograr una transformación pacífica de su entorno social a favor de los desposeídos”.

 

Como respuesta a los guerrilleros Granda y Santrich, salta al ruedo uno de sus copartidarios, el izquierdista dominicano Narciso Isa Conde,  [foto, arriba] que escribe lamentando la reacción crítica, “unilateral y desproporcionada contra las FARC”, de no pocos “dirigentes y sectores de izquierda, conocedores de los rigores de esa lucha y de la perversidad del enemigo”. Isa, sin atreverse a mencionarlos por nombre, alude a Fidel Castro y a Hugo Chávez.

 

Según la carta abierta de los dos Comandantes de las FARC hay que incluir en el grupo de intelectuales y políticos de izquierda que siguen expresando su “solidaridad” con la guerrilla a los venezolanos Domingo Alberto Rangel, Douglas Bravo y Vladimir Acosta, al ecuatoriano Dax Toscano y al mexicano-alemán Heinz Dieterich.

 

Chávez utiliza a Ortega

 

Según Américo Martín, Hugo Chávez ha ido “del timbo al tambo tanto en la política interna como en la internacional”, y como se ha buscado grandes críticas de los radicales de izquierda por su reconciliación con Uribe, asistió al aniversario de la victoria sandinista junto a Daniel Ortega y Rafael Correa para recuperar sus credenciales revolucionarias.  

 

A este acertado análisis se pudiera añadir que la jugada nicaraguense del Teniente Coronel ya venía de atrás, de cuando el presidente Ortega fue “solicitado” por las FARC como intermediario para la liberación de secuestrados.

 

Cuando Chávez, forzado por los acontecimientos, iniciaba un acercamiento con Uribe, ¿quién mejor que su aliado sandinista para cubrir la plaza vacante de intercesor humanitario?

 

Daniel Ortega, igual que Rafael Correa, forman la alta clientela política del venezolano, por lo que están obligados ya sea a recibir al apestado Ahmadinejad, o a quedarse embarcados en un conflicto con Colombia cuando Chávez lo enfría, o abogar por la causa de las FARC en tiempos de total desprestigio y desbandada.

 

Utilizando a Ortega o a cualquiera de sus peones, Hugo Chávez puede recuperar parcialmente las simpatías de la izquierda rabiosa.

 

Para ello, le basta dejarse ver en un acto público en Managua con la viuda y la hija de Ernesto Guevara y con el ex obispo y presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo.

 

Porque, en resumidas cuentas, si no es de los pozos petroleros de Venezuela, ¿de donde se sacan los subsidios a La Haine, Rebelión o Kaos en la Red? Los ideólogos radicales como Petras, Isa Conde o Celia Hart, no pueden contar con los Castro, siempre en bancarrota e intransigentes a las críticas.

 

Por eso no les queda más remedio que escoger: o aceptan a Chávez con realismo o se quedan protestando, sin padrino, mientras esperan que surja un nuevo demagogo al que puedan serles útiles. Si hacen bien el papel de tontos, mucho mejor para ellos. 

 

 

FUENTES

 

- James Petras, ¨Fidel Castro y las FARC: Ocho tesis erróneas de Fidel¨, Kaos en la Red, 12.07.2008.

- Celia Hart Santamaria Las FARC, hoy más que nunca, Kaos en la Red,18.07.2008.

- Comandantes de las FARC publican carta reafirmando posiciones ideológicas, ABN, 20 de julio del 2008. 

- Carta de Narciso Isa Conde a los comandantes de las FARC, Kaos en la Red. Julio 20, 2008.

- Hugo Chávez  a las FARC: La guerra de guerrillas pasó a la historia; es hora de liberar a todos los rehenes. Telesur. 10  

  de junio 2008

- Ernesto Guevara  Táctica y Estrategia de la revolución latinoamericana (Octubre- Noviembre 1962) Publicado en Verde

  Olivo , 6 de Octubre 1968.

- Américo Martín, ¨Leticia¨, El Nuevo Herald, julio 27 de 2008.