Cubanálisis El Think-Tank

             ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

 

 

     Antonio Arencibia, La Coruña, España

  

 

 

                               

                                                                                                                                                            

 

MALOS EJEMPLOS PARA UN CAPITALISMO CASTRISTA

 

No parece necesario argumentar que la solución prevista para una supervivencia del castrismo bajo nuevos ropajes está siendo diseñada por Raúl Castro y la está poniendo en práctica con el apoyo y vigilancia de la Casa Blanca, el Vaticano y la Unión Europea.

 

Aunque el discurso oficial insiste en llamarle “socialismo” a lo que se está estableciendo en Cuba, los ancianos guerrilleros, en el poder desde 1959, se inspiran en las experiencias de China y Vietnam para reimplantar el capitalismo con métodos de ordeno y mando en una sociedad indefensa ante los designios del estado. Ese proceso se ha demorado casi un cuarto de siglo desde la caída del comunismo en la URSS y Europa Oriental, y ya los primeros pasos para el cambio de sistema -aún con enormes limitaciones- apuntan a un cambio en las relaciones económicas con la mayoría de los países, que no se basará como antaño ni en subvenciones ni en preferencias arancelarias, sino en las normas del  mercado mundial y el diktat de las grandes instituciones financieras.

 

Por todo esto, y teniendo en cuenta que los cubanos sueñan con alcanzar algún día un mejor porvenir, vale la pena analizar los graves tropiezos financieros que se han manifestado en Grecia, Puerto Rico y China en este mes de julio, y tratar de aprender de los errores ajenos.

 

Empecemos por Grecia, un país capitalista miembro de la UE y de la zona euro, gobernado por Syriza, partido de izquierda radical, y cuyo nuevo gobierno, encabezado por Alexis Tsipras, desde hace seis meses ha estado exigiendo a sus acreedores -entre los que se incluyen sus socios europeos- la reestructuración de la deuda y un rescate financiero para evitar la bancarrota.

 

Hay que señalar que allí están desempleados casi la mitad de los jóvenes, que la corrupción es abrumadora, y que la deuda pública del país en 2014 ascendía a 317,094 millones de euros, es decir el 177 por ciento del PIB del país.

 

En medio de negociaciones en Bruselas en la primera semana de julio para lograr sus objetivos, el gobierno griego se declaró en default al dejar de pagar el plazo de sus adeudos con el Fondo Monetario Internacional. Poco después la delegación griega suspendía unilateralmente las reuniones con sus socios, y el primer ministro Tsipras convocaba a un referéndum en el que pedía a los ciudadanos rechazar las propuestas europeas, aunque estas habían caducado tras la ruptura de las negociaciones. Cuando el domingo 12 de julio los griegos votaron mayoritariamente por la posición del gobierno, a nadie le quedaba dudas de que se produciría la salida de Grecia de la zona euro.

 

De inmediato llegaron en aluvión las felicitaciones al jefe del gobierno griego por parte de Nicolás Maduro, Raúl Castro, Evo Morales y los izquierdistas españoles de Podemos e Izquierda Unida. Y como no podía faltar, el decrépito Fidel Castro se apareció con un saludo al premier griego por no se sabe qué "brillante victoria", en momentos en que este imponía en su país el llamado corralito, que limita a 60 euros la extracción diaria de los cajeros automáticos, y que no tiene en consideración el número de personas que depende de una cuenta bancaria, ni las necesidades extraordinarias en que puede incurrir cualquier ciudadano.

 

Pero la verdadera sorpresa mundial fue lo que hizo a continuación el “victorioso” Tsipras.  Llegó a Bruselas y pidió nuevos términos para un acuerdo. Los líderes de la zona euro le hicieron una propuesta mucho más dura que la que los griegos acababan de rechazar, y Alexis Tsipras la  aceptó.

 

Ahora, los euroescépticos de derecha y los izquierdistas que apoyan a déspotas como Fidel Castro se llenan la boca para acusar a la canciller alemana, Ángela Merkel, de “terrorismo financiero”, por imponer peores condiciones a los griegos sin tener en cuenta que ella también está sometida al voto de los alemanes que no están dispuestos a regalar dinero sin garantías.

 

Pero no es un problema solo de Alemania: en la UE hay falta total de confianza en el gobierno griego del partido Syriza, que se ha caracterizado por su irresponsabilidad en las discusiones con los demás países miembros de la zona y por duras declaraciones a la prensa sobre varios dirigentes europeos.

 

El regreso de Tsipras a Atenas tras aceptar el duro paquete de medidas iniciales que se le exige para recibir un tercer rescate tuvo momentos de gran dramatismo político cuando lo presentó al Parlamento. Un papel decisivo para la aprobación por 229 votos de un total de 300 diputados, fue el de la oposición integrada por liberales, socialdemócratas y conservadores, que se sumaron a los votos de parte de la coalición de gobierno. Pero en las filas del partido Syriza del primer ministro, 39 de sus 149 parlamentarios se opusieron al rescate. Como consecuencia, Tsipras ha reestructurado de inmediato su equipo de gobierno por varias renuncias y destituciones de ministros y cuatro viceministros disidentes. Ahora que queda en minoría parlamentaria tiene que ampliar su coalición con otros partidos o convocar nuevas elecciones en los próximos meses.

 

Mientras tanto los ministros de finanzas de la UE han aprobado un desembolso urgente de 7,160  millones de euros para que Grecia haga frente a sus obligaciones financieras inminentes. A partir del lunes 20 de julio comenzarán a operar con normalidad los bancos griegos, pero los ciudadanos seguirán con restricciones para la extracción de dinero de sus cuentas. Como dice la periodista española Lucía Méndez, en la partida que jugó con sus socios de la UE “Alexis perdió la camisa, pero los bancos volvieron a abrir”. 

 

Por eso sorprende el resultado de las últimas encuestas que dan todavía a Tsipras un respaldo del 60 por ciento. Si convoca a elecciones y sale electo de nuevo tendrá que aplicar el programa de recortes que dice que no le gusta, y que inevitablemente lo hará muy impopular. Pero la culpa será suya, que infundió falsas esperanzas a los griegos con promesas demagógicas.

 

Cuba y Puerto Rico... ¿son?

 

A diferencia de Grecia, Puerto Rico es una nación pero no es ni un estado de la unión americana, ni un país independiente. Los boricuas son ciudadanos norteamericanos desde 1917, según la ley Jones-Shaforth, pero como la isla no es un estado, sino un territorio, solo pueden votar por el presidente de Estados Unidos si viven fuera de ella.

 

Esa misma ley eximió del pago de impuestos federales, estatales y locales a las ganancias obtenidas por bonos emitidos por el gobierno de Puerto Rico y sus dependencias, sin importar el lugar de residencia del poseedor de los mismos. Aunque la isla no tiene grandes recursos desde 1976 recibió un gran impulso para el desarrollo industrial farmacéutico, y se convirtió en un gran imán de inversiones gracias a nuevas exenciones de impuestos federales para las corporaciones norteamericanas que allí se establecieran.

 

Por todo eso en el 2013 su población alcanzó un ingreso promedio per cápita de $23,830 que la clasificaba -según el Banco Mundial- como “economía de altos ingresos”. Pero en ese mismo año expira la exención federal fiscal de 1976, y como había una gran deuda por la emisión descontrolada de bonos y la reiterada práctica de balancear el presupuesto de Puerto Rico mediante préstamos, en el 2014 los bonos de la isla fueron degradados a “bonos basura” por las agencias de crédito de Estados Unidos.

 

Aunque el actual gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, declara que el monto de la deuda del Estado Libre Asociado es de $72,000 millones, El Nuevo Día, el principal diario de la isla, publicaba que en realidad la deuda es más del doble de esa cantidad. Dice el diario portorriqueño, que no importa que el gobierno dedique cerca de $4,800 millones al año a su amortización, porque esa cantidad va a aumentar en los próximos años (1).

 

Sobre el tema opinaba recientemente la aspirante a candidata presidencial demócrata, Hillary Rodham Clinton, pidiendo al Congreso y al gobierno del presidente Barack Obama ayuda para reestructurar la deuda de Puerto Rico igual que se ha hecho con ciudades y corporaciones públicas estadounidenses.

 

Aunque la ex Secretaria de Estado no habló de un rescate financiero, pidió que la Casa Blanca y el Congreso apoyen y “suministren recursos” a ese territorio “para enfrentar la erosión de la base de empleo, el alto costo de los servicios públicos, el descenso de la población y la inconsistencia en la inversión federal” (2). En estos momentos, la tasa de desempleo de Puerto Rico es de 13.7 por ciento, el doble de la de los estados de la Unión, y su nivel de pobreza duplica el del estado de Mississippi, mientras que la cifra de la deuda publica reconocida por el gobierno de la isla equivale a más del total de su Producto Interno Bruto anual.

 

Las comparaciones siempre son odiosas, pero a veces se tiene que recurrir a ellas. Cuba y Puerto Rico han tenido, por muy diferentes razones, relaciones especiales con la URSS y Estados Unidos respectivamente, que a la larga han resultado en el freno a proyectos económicos propios y no solo han terminado en bancarrotas, sino que han fomentado también el parasitismo -en Borinquen es vivir del “welfare”, en Cuba sobrevivir con lo que manda la familia del extranjero.- y también la emigración masiva desde ambas islas.

 

En lo que difieren mucho es en la proporción emigrantes/población. Así, en el caso de Puerto Rico, que tiene unos 3.5 millones de habitantes, son más de 5 millones los allí nacidos que viven en EE.UU. continental. Además del gran núcleo boricua de New York, formado por los llamados “Nuyoricans”, hay ya cerca de un millón en el estado de la Florida, que por lo general simpatizan con el Partido Demócrata.

 

En el caso cubano, 11 millones en Cuba frente a casi dos millones entre primera y segunda generación en Estados Unidos, muy concentrados en la Florida (orientación Republicana) y New Jersey (pro Demócratas). En lo que también se parecen es que las respectivas comunidades son un puntal de la supervivencia en sus islas de origen.

 

Y por supuesto la gran diferencia entre cubanos y boricuas es que la “emigración” portorriqueña a Estados Unidos no se produce en busca de libertades o derechos.

 

China: riesgoso “capitalismo popular”

 

China es otro caso, pero de dimensiones cualitativamente diferente de los dos anteriores.

 

Se trata de la segunda economía mundial, cuya voracidad por territorios, materias primas y energía la caracterizan como nueva potencia imperialista. Hace un par de años el nuevo líder chino, Xi Jinping, lanzó su “iniciativa internacional más ambiciosa” (4), un megaproyecto llamado la Franja Económica de la Ruta de la Seda y La Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, para interconectar a China con los principales centros de Eurasia y el este de África.

 

De eso saben bastante los chinos desde hace siglos, cuando patrullaban y cobraban peaje e impuestos a los comerciantes extranjeros que movían mercancías por la antigua ruta de la seda. La nueva ruta por tierra ya está funcionando, y como parte de ella hay un nuevo record ferroviario que desplaza al transiberiano: el nuevo viaje en tren más largo del mundo, es de 9,977 kilómetros y va desde Yiwu, en China, hasta Madrid, en España.

 

Para el empeño de hacerse con el control del transporte terrestre en Eurasia el gobierno chino se ha gastado 40,000 millones de dólares. Según un informe oficial reciente, a fines del 2014 se habían establecido en los países extranjeros de la Franja y la Ruta más de 8,500 sucursales de empresas estatales chinas (5).

 

El problema es que, además de esa red comercial intercontinental, el Partido Comunista Chino se ha metido a competir en el terreno bursátil con la City de Londres y Wall Street en New York. Iba todo en ascenso este año en las bolsas chinas de Shenzhen y Shangai, (esta última llegó a revalorizarse más de un 100%), y atraídos por las ganancias unos 90 millones de pequeños ahorradores se lanzaron a invertir.

 

Entonces estalló la burbuja especulativa: el 12 de julio las pérdidas de esos índices chinos alcanzaron un 30 por ciento.

 

Según un editorial del diario español El País, los intentos iniciales del gobierno chino de parar el desplome se quedaban cortos, y las medidas tomadas como un “plan de compra de acciones, impedir que el Fondo de Reserva del Estado venda títulos y prohibir la salida de empresas al mercado”, no frenaron el pánico de 1,400 empresas que se retiraban voluntariamente de esas bolsas (6).

 

Tras la pérdida de $4 billones en valores (billones en español, es decir, el número 4 seguido de doce ceros, lo que en inglés sería 4 trillion), en menos de un mes, hay una moderada recuperación de los índices bursátiles chinos, pero atrás quedan millones de chinos arruinados al descubrir que jugar al “capitalismo popular” es tan riesgoso como hacerlo a la “ruleta rusa”.

 

La parada de la caída bursátil no ha mitigado la desconfianza de importantes inversionistas extranjeros que plantean que las bolsas chinas no reflejan la economía china real (7).

 

A pesar de advertencias de que no debe permitir más y mayores empresas privadas, Xi Jinping insistía el pasado viernes en que las empresas estatales son la columna vertebral de la economía de su país y que el gobierno chino, aunque prosiga las reformas, tiene que evitar “dejarse cegar por el mercado” (8).

 

Pero hay ceguera de otro tipo. Si tenemos en cuenta, por ejemplo, los bochornosos resultados de las empresas estatales en Cuba en el primer semestre de este año (9) se puede catalogar la dolencia ocular que predomina en la isla como “ceguera por la estatalización”.

 

En la economía, como en todas las cosas, se requiere de tiempo para madurar. Esto se ve en las relaciones entre Grecia y la Unión Europea y en la inserción imperfecta de Puerto Rico en Estados Unidos. En China se demuestra que en 30 años y con el capitalismo de estado no se puede hacer las cosas mejor que en Occidente.

 

En el caso de Cuba, con más de medio siglo perdido por una historia equivocada, la brújula de la razón no puede apuntar a Atenas, San Juan, o Pekín. En momentos de incertidumbre muchos allí parecen recordar un viejo amor. Y como en el final de “Casablanca” están pensando:

 

¡Siempre nos quedará Washington!

 

 

FUENTES

 

1)      “Puerto Rico está en quiebra”, El Nuevo Día,  martes, 3 de febrero de 2015.

2)      “Clinton aboga por permitir a Puerto Rico declararse en bancarrota”, The Associated Press, Julio 07, 2015.

3)      “Helping Puerto Rico Prosper”, Bloomberg View, Feb 25, 2015.

4)      Mario Esteban y Miguel Otero-Iglesias, “¿Qué podemos esperar de la nueva Ruta de la Seda y del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras liderados por China?” Real Instituto El Cano, ARI 19/2015 - 9/4/2015. 

5)      “The roadmap of SOE's presence in ´Belt and Road´”. People's Daily Online, July 16, 2015.

6)      “Riesgos del ‘crash’ chino”, Editorial de El País, Madrid, 9 de julio de 2015.

7)      Beth Jinks and Simone Foxman, “China Crash ‘Way Bigger Than Subprime’ for Billionaire Singer”, Bloomberg - ‎‎July‎ ‎16‎, ‎2015.

8)      “China's Xi says state industry the backbone of economy amid reforms”, Reuters, ‎July‎ ‎18‎, ‎2015.

9)      José Luis Rodríguez, “Cuba y su economía en 2015: primeros resultados (I)”, Cubadebate, julio 14 de 2015.