Cubanálisis El Think-Tank

             ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

 

 

     Antonio Arencibia, La Coruña, España

  

 

 

                               

                                                                                                                                                            

 

LA UNIÓN EUROPEA  Y LOS CAMBIOS DE DECORADO EN CUBA

 

Antes de abordar el papel de la Unión Europea frente a una falsa transición en Cuba, hay que hacer un balance de la actualidad mundial, porque un año y cinco meses después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos la política internacional ha dado un giro radical.

 

Para empezar, se ha pasado de amenazas de destrucción mutua entre Washington y Pyongyang a un diálogo entre las dos Coreas, a lo que se suma la intervención de China en favor del desmantelamiento nuclear de la península. El planeta espera un encuentro, que de producirse será histórico, entre el presidente estadounidense Donald Trump y Kim Jong-Un, líder de Corea del Norte y tercer dictador vitalicio del clan Kim.

 

Por otra parte, aunque hay bastante información sobre relaciones entre algunos ex-miembros del equipo de Trump e individuos relacionados con el gobierno ruso, en estos momentos no se puede afirmar que tales contactos fueran determinantes en el triunfo electoral del candidato republicano en noviembre del 2016. Pero como algunos grandes medios norteamericanos han insistido en la “complicidad” entre el inquilino de la Casa Blanca y el del Kremlin,  la decisión del presidente Trump de expulsar a 60 diplomáticos rusos ha sido interpretada por algunos analistas como un intento de despistar a la opinión pública simulando simpatías con el Reino Unido tras el intento de asesinato en ese país del ex espía ruso Serguei Skripal y su hija.

 

Pero una visión más objetiva del asunto considera el peso en esa decisión de otras acciones agresivas de Rusia contra la estabilidad de Estados Unidos. El pasado 15 de marzo funcionarios del gobierno norteamericano presentaron un informe del Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security) en el que se acusa al gobierno ruso de haber llevado a cabo, desde antes del 2015, una serie de ciberataques en Estados Unidos y Europa contra plantas nucleares eléctricas y contra sistemas eléctricos y de abastecimiento de agua, lo que le dio el control de esos centros vitales  y la posibilidad de sabotearlos. Los funcionarios también señalaron que ese tipo de ataques se redoblaron cuando Moscú inició su interferencia en las elecciones presidenciales norteamericanas (1).

 

Aunque Trump no comentó ese informe, la expulsión de los diplomáticos llegó tras el alarde público de Putin de que Rusia posee el misil balístico Sarmat, con capacidad de portar varias ojivas nucleares y con el que se puede burlar el escudo antimisiles norteamericano (2). Por eso hay que considerar la decisión de Trump como un viraje estratégico con relación a Rusia, que ha pasado a ser el enemigo principal de Estados Unidos en el orden militar, por su agresividad de los últimos años y por estar rompiendo el equilibrio nuclear.

 

Simultáneamente, el presidente estadounidense ha anunciado que incrementará los aranceles a China, medida que a su vez podría afectar a industrias norteamericanas que importan suministros de ese país.  El gigante asiático ya ha avisado de una respuesta del mismo calibre si se inicia la guerra comercial, que golpearía también a los productores agrícolas de Estados Unidos con fuertes impuestos al maíz y a la soja. En estos momentos el presidente republicano ha entrado en conflicto con dos adversarios muy poderosos. Si sigue por ese camino y descartamos la pesadilla de un choque militar frontal, para que Estados Unidos supere a Rusia y China de manera significativa tendría que iniciar un esfuerzo financiero y tecnológico descomunal y prolongado en armamentos y producir un serio reajuste del comercio y las inversiones del país para impulsar su crecimiento económico. Entretanto, la posible llegada de una nueva guerra fría inquieta a los mercados, y  ya se empiezan a dibujan nuevas alianzas regionales (3).

 

Las tres potencias decisivas en el escenario internacional, Estados Unidos, China y Rusia, aparentemente muy diferentes entre sí, tienen hoy un rasgo en común: el gran poder y protagonismo de sus líderes. En Pekín hay un dirigente sin límite de mandato en un sistema no democrático de partido único; en Moscú, Putin va camino de gobernar Rusia por 24 años, y en la Casa Blanca, Donald Trump es uno de los presidentes más enérgicos de la historia americana, aunque a diferencia de los mandatarios de China y Rusia, está limitado por la ley, por las luchas dentro de su propio partido, y por sus serias discrepancias con las agencias de inteligencia estadounidenses.

 

La Unión Europea, sus logros y limitaciones

 

En contraste con esos tres actores, y en un cuarto lugar en poderío, está la Unión Europea (UE), más lenta en sus decisiones, porque aunque ha sido y es un experimento exitoso los intereses nacionales latentes en cada uno de los 28 países que la constituyen siguen siendo un freno a la plena integración. Así se ha visto recientemente en la propuesta de expulsar diplomáticos rusos por el caso Skripal, que cumplieron 23 de sus miembros, mientras otros cinco se han resistido a secundarla.

 

Para sostener un mercado común de 500 millones de europeos con niveles del primer mundo y sin fronteras entre sus integrantes, se necesita un liderazgo. A partir de la elección en el 2005 de Ángela Merkel como canciller de Alemania, Berlín ha tenido un peso importantísimo en las decisiones de Bruselas, donde está la sede de la Unión Europea. Desde la capital  belga salen los “hombres de negro”, inspectores que verifican la aplicación de los lineamientos de reducción de deuda aprobados por el organismo supranacional, e inspirados en los de la economía alemana, que se caracterizó por tener en el 2016 el mayor excedente comercial del planeta, llegando a los 300 mil millones de dólares (4). 

 

Esa política de austeridad y recortes presupuestarios se sigue también por países del norte europeo como Dinamarca, Suecia y Holanda, que tienen grandes ahorros, pero ha obligado a otros, como España, Italia, Grecia o Portugal, a reducir sus deudas y por ende a rebajar las partidas destinadas al estado de bienestar, como son las de educación y salud pública.

 

A estos recortes económicos hay que sumar el costo de la inmigración desorbitada desde África y el Medio Oriente causada por el terrorismo y la miseria, que ha provocado el caos en países como Grecia e Italia y está siendo aprovechada por la extrema derecha euroescéptica para alcanzar el poder en varios países de la Unión.

 

El Acuerdo de la UE de Cooperación y Diálogo Político con Cuba

 

Por esas ironías que tiene la historia, la Posición Común de la UE frente al castrismo, aprobada en 1996, fue impulsada por el entonces Presidente del Gobierno español, José María Aznar, y 20 años después fue eliminada por los 28 países miembros, incluida España, presidida ahora por Mariano Rajoy, el sucesor escogido por Aznar para encabezar el Partido Popular.

 

Aunque todos los miembros de la Unión firmaron ese acuerdo general, hay países como la República Checa, Hungría y Polonia, que sufrieron el comunismo y la opresión soviética, que tienen una actitud más firme respecto al régimen cubano. Eso se refleja en que ninguno de ellos tiene inversiones en la Isla, y su contribución se reduce a algunos acuerdos de cooperación para la conservación de suelos y agricultura orgánica y a compromisos de ayuda tecnológica para la producción de instrumentos portátiles para diagnósticos de salud.

 

Por otra parte, su intercambio comercial con Cuba es muy reducido comparado con décadas atrás. Según cifras de la OCDE, en el 2016 la República Checa exportó productos por valor de $17,7M e importó productos cubanos por $5.7M. Hungría exportó a Cuba en ese año productos químicos por $1.8M, pero importó mucho más que lo vendido ya que compró azúcar por un monto de 11.6 millones de dólares. Y en igual período, Polonia exportó leche en polvo, carne de pollo y trigo por $48,6M a Cuba en 2016, e importó jugos, rones y tabaco por solo 194,000 dólares.

 

Volviendo al tema central, el nuevo documento acordado en diciembre del 2016 con el régimen de La Habana se llama Acuerdo de Cooperación y Diálogo Político, y plantea “entablar un diálogo (...) a los fines del fortalecimiento de los derechos humanos y de la democracia”, y “promover las relaciones comerciales y económicas” en base a las normas rectoras del comercio internacional.

 

Hay que empezar por decir que ese Acuerdo no es de libre comercio, como otros muchos firmados por la UE con distintos países, y aunque en los diez años que median entre el 2006 y el 2016 las exportaciones de la Unión hacia la Isla solo se incrementaron en 300 millones de euros (de 1700 millones a 2000 millones), la UE fue en ese último año el primer socio comercial de Cuba, superando a China y Rusia. Y fue también la Unión Europea, con el 29,1%, el principal mercado cubano de exportación en 2016.

 

Los datos que aparecen arriba se toman de una entrevista sobre el tema de las relaciones entre la UE y Cuba, que hizo la Deutsche Welle (DW, emisora oficial de Alemania)  a Dominic Boucsein, asesor principal de Eurochambres (una agrupación que representa a 20 millones de empresas y a 1.700 cámaras de comercio regionales europeas) (5).

 

En sus respuestas a la DW, el señor Boucsein no pudo menos que admitir que el entendimiento de los empresarios europeos con el régimen cubano supone un desafío. Dijo que “[e]l entorno cubano es particular en la región. Hay numerosos ejemplos que se pueden poner para dejar claro que los negocios siguen encontrando dificultades para operar”. Y casi como cierre de la entrevista añade que  “… el trecho es largo y tenemos que ser realistas. Aunque hay potencial, no esperamos a corto plazo un cambio dramático”.

 

También a inicios de marzo se llevó a cabo en Madrid la discusión del “XI Informe del Panorama de Inversión Española en Iberoamérica” (6), un evento a cargo de la prestigiosa institución española, IE Business School, junto con Casa de América. La elaboración de ese documento contó con la participación de 100 empresas multinacionales españolas, tanto las principales del IBEX 35 como otras no pertenecientes a ese grupo selecto, pero con presencia en América Latina. Para esclarecernos sobre el tema que nos ocupa bastaría mencionar que en el mapa de América presentado en el informe aparecen nueve países donde las inversiones españolas aumentarán, pero Cuba se mantiene en el grupo con la simbología de “mantenerlas”. Es decir, no se prevé crecimiento de inversiones españolas en la Isla en este año en curso.

 

Vale la pena señalar también que el mapa del informe señala a Venezuela como el único  país iberoamericano en el que se reducirá la inversión española en este año. Esa excepción le da totalmente la razón al colega Eugenio Yáñez, editor de Cubanálisis, quien sostiene que mientras la UE coquetea con Cuba, tiene una posición muy crítica con Maduro, ya que  incluso ha sancionado a altos cargos políticos y militares del régimen chavista por su papel en la represión a los opositores venezolanos.  Eso -me dice- se le parece a lo que está haciendo la OEA antes de la Octava Cumbre de las Américas de Lima: presiones a Maduro por un lado y, por el otro, alfombra roja al dictador Raúl Castro.

 

Hay mucho que comentar en cuanto al rejuego de la UE y sus países miembros con relación a sus negocios y cómo conciliarlos con una dictadura que gobierna Cuba hace casi seis décadas. Justo a los diez días de la muerte de Fidel Castro, la Unión aprobó el vigente Acuerdo de Cooperación y Diálogo Político con Cuba, que según la portavoz de la Comisión Europea entraba “en vigor provisionalmente el 1 de noviembre,” (7) pero ahora decidieron posponer hasta mayo de este año el inicio del famoso “diálogo político” (5), quizás con el objetivo de hacer creer a los ciudadanos de la Unión que con el cambio de decorado, y la salida de Raúl Castro de la jefatura del estado, que no del poder, podría ocurrir el milagro de la democratización vía Díaz-Canel.

 

Lo cierto es que muy poco interés tienen en el progreso político en Cuba los empresarios extranjeros, ya sean españoles, italianos o alemanes, pues su negocio es mantener los capitales ya invertidos y muy bien remunerados en un país en el que sus empleados no tienen derecho a formular reivindicaciones laborales. Y lo que piden los empresarios, como decía el Señor Boucsein, asesor principal de las cámaras de comercio regionales europeas, es: “instituciones que funcionen, predictibilidad, estabilidad económica y política” (5).

 

Pero el freno a esas peticiones “capitalistas” está en la ineficiencia y el incumplimiento del régimen de sus propios proyectos y lineamientos como las demoras en aprobar inversiones y el freno a la apertura al trabajo por cuenta propia para impedir “el enriquecimiento”.

 

¿Entrará Cuba ahora en el neocastrismo de mercado?

 

Al inicio de su visita oficial a la Isla a fines de marzo, Nguyen Phu Trong, líder del Partido Comunista de Vietnam, dio una conferencia en la Universidad de La Habana, donde destacó que su país en casi 20 años había sacado de la pobreza a 30 millones de sus ciudadanos. Y como parte de la explicación de esa política exitosa, dijo que:

 

La economía de mercado, en sí misma, no puede destruir el socialismo, pero para construir con éxito el socialismo es necesario desarrollar la economía de mercado de manera adecuada y correcta (8).

 

De esas palabras solo se enteraron quienes estaban en el Aula Magna universitaria o los que leyeron el despacho del corresponsal de Reuters, ya que la prensa oficial y única de Cuba, no las reprodujo. Es por eso que dentro de los 15 puntos de la Declaración Conjunta Vietnam-Cuba, quehacer final a la visita, no hay una sola palabra sobre el “socialismo de mercado”, y solo aparece una frase críptica que alude pero no explica lo que dijo el visitante.

 

El régimen comunista de la Isla dijo que el camarada Phu Trong “recibió el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana por su fecunda trayectoria científica y meritorios aportes a la construcción del socialismo en su país, y su interés en compartir con Cuba las experiencias teórico-prácticas del modelo de desarrollo vietnamita” (9).

 

Con su renuencia a aceptar el término socialismo junto al de mercado, y reducirlo todo a distintos modelos de desarrollo se retrata el neocastrismo, que no tiene un modelo de desarrollo viable para sacar a Cuba del desastre.

 

Estos tiempos de cambio de decorado no parecen los más propicios para romper la inercia de una dictadura unipersonal de casi sesenta años y avanzar con unas reformas serias. Si Raúl Castro no lo hizo durante sus 12 años como sucesor en jefe de la dictadura de su hermano, no parece que lo logre -a corto plazo- un dirigente de segundo nivel designado como presidente-cuchara por un Castro de segundo nivel. Mucho menos en momentos en que el gobierno de Donald Trump ha revertido las relaciones diplomáticas con Cuba establecidas por Obama, y prácticamente ha cerrado la Embajada de Estados Unidos en La Habana.

 

Se acerca el 19 de abril y visto lo visto es muy difícil que tenga éxito la obra teatral que está poniendo en escena el neocastrismo. Tras bambalinas el director de escena va a tratar de llenar los palcos porque sabe que algunos críticos norteamericanos están tratando de boicotear la función. A muchos de sus colegas europeos no les convence el protagonista, un actor sin experiencia, y consideran que el libreto está mal escrito. Saben también que el público local es cada vez más difícil de contentar.

 

Pero quizás lo peor es el título escogido: la obra se llama “¡Venceremos!”.

 

No hay dudas de que La Habana es la capital del Teatro del Absurdo.

 

 

NOTAS:

 

(1) Cyberattacks Put Russian Fingers on the Switch at Power Plants, U.S. Says, by Nicole Perlroth and David E. Sanger, The New York Times, March 15, 2018

(2)Trump Tells Putin: ‘I’ll Win Arms Race,' U.S. Media Report, The Moscow Times, 03/30/2018.

(3) Hay indicios de reajustes en las alianzas regionales cuando se produce una reunión en Ankara entre los máximos representantes de Rusia, Irán y Turquía, Vladímir Putin, el iraní, Hasan Rohaní, y el turco, Recep Tayyip Erdogan A pesar de sus diferencias, los líderes de los tres países han acordado pedir para Siria un proceso de paz "libre, justo y transparente" que concluya en "una Constitución apoyada por el pueblo sirio y unas elecciones libres y justas con la participación de todos los votantes sirios bajo la apropiada supervisión de Naciones Unidas". Ver. ´Rusia, Turquía e Irán omiten sus diferencias y planean una paz conjunta en Siria´ Agencia EFE, 4 de abril del 2018

(4) Why Germany’s current-account surplus is bad for the world economy, The Economist, July 8th 2017.

(5) Entre la Unión Europea y Cuba, “no habrá cambio dramático, por Mirra Banchón, Deutsche Welle en español, 13 de marzo de 2018.

(6) El 75% de las empresas españolas piensa aumentar sus inversiones en América Latina en 2018, Informe del banco español BBVA, marzo 3 de 2018.

(7) Nuevo acuerdo entre la UE y Cuba entrará en vigor el 1ro de noviembre, Agencias, Diario de Cuba,

(8) Líder comunista de Vietnam sugiere a Cuba buscar caminos para aplicar reformas de mercado, REUTERS, 29 de marzo de 2018.

(9) Declaración conjunta Cuba-Vietnam, Granma, 31 de marzo de 2018.