Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                                      por Antonio Arencibia

                                                                                                                                                            

 

 LA DISIMULADA AUTOPSIA DEL CASTRISMO

 

El complejo pulseo de poder entre los hermanos Castro parecía haber llegado a una especie de tregua: el Comandante tendrá acceso a la prensa escrita del Partido Comunista siempre que no le mueva el bote al General.

 

En caso contrario, es decir, cuando emita opiniones inconvenientes, (como cuando calificó de “desprestigiada” la forma en que la Unión Europea suspendía las sanciones contra el régimen, o cuando negaba ser jefe de fracción y la existencia de pugnas dentro del Partido), solo serán publicadas en Internet, y por lo tanto fuera del alcance de la mayoría casi absoluta del pueblo.

 

Pero a veces, como cuando publica en Granma su opinión de que las FARC no deben desmovilizarse porque no hay garantías para la vida de sus dirigentes, no se podrán impedir ciertas repercusiones negativas para los seguidores colombianos del Comandante.

 

En lo que parece una respuesta de Uribe a Castro y demuestra  el fuerte respaldo político del que goza tras la liberación de los rehenes, el mandatario colombiano ordenó incrementar operaciones militares contra el ELN, organización guerrillera también calificada de guevarista, que hasta el pasado año sostenía conversaciones en La Habana con el gobierno de Colombia.

 

Los generales ante el dilema viviente

 

Esos son algunos ejemplos de lo complejo del proceso de la sucesión en el seno del régimen y explican en parte el lento ritmo de los cambios que se llevan a cabo en medio de una sorda contienda entre el menoscabado autócrata y sus también envejecidos camaradas, que encabezados por Raúl y sus generales necesitan cierta renovación para sobrevivirle.

 

Dentro de Cuba es tal el control y la fuerza que representan estos últimos que no hay un solo aliado visible de las posiciones de Fidel Castro, aunque todos juran fidelidad a sus ideas.

 

Los talibanes, esperando una oportunidad que no parece que va a llegarles, están obligados a cumplir las misiones que les encomienda la todopoderosa Comisión del Buró Político, actuando muchas veces en contra de sus instintos políticos, como cuando al canciller Pérez Roque le tocó contradecir al “Líder de la Revolución” y declarar, a nombre del régimen, que el levantamiento de sanciones por parte de la UE era “un paso en la dirección correcta”.

 

Las ideas de estos aparatchik más jóvenes, pero que se aferran públicamente a lo obsoleto, solo pueden ser expresadas fuera de Cuba, por alguien como Celia Hart, que está amparada por su pedigree fidelista, y que no ostenta cargo oficial alguno.

 

Escribió en Kaos en la Red el artículo “El signo de los cambios…en Cuba”, donde defiende el inmovilismo. Al oponerse a los cambios que ha prometido el nuevo gobierno, la autora se cuestiona:

 

Y me pregunto ahora en Cuba: ¿por qué los audaces artículos que hablan de la necesidad de cambios no citan al Che Guevara? […]

 

Y si me preguntan más….no quiero cambiar de Comandante en Jefe, ni quiero que nadie más sea el primer secretario de mi Partido Comunista.

 

La Hart y quienes piensan como ella olvidan o ignoran que muchas veces en la historia de los partidos comunistas en el poder, estos han tenido que echar mano a su propio antídoto para sobrevivir, utilizando “las melladas armas del capitalismo”, disfrazadas de rectificaciones o reformas.

  

Ese es el caso de los comunistas cubanos, que con la unción de Raúl Castro el 24 de febrero como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, pusieron fin a su provisionalidad al frente del gobierno.

 

Ante el dilema de la supervivencia de Fidel Castro a su propia sucesión,  el próximo paso es la convocatoria al Congreso del Partido en el 2009, que supone la elección del menor de los Castro como Primer Secretario.

 

El destino está obligando a Raúl Castro a recorrer un largo camino hacia la cúspide del poder y  mientras tanto tiene que intentar, mediante consenso, que el aparato del Estado y el Partido se dedique no solo a su autopreservación, sino a resolver los gravísimos problemas económicos y sociales del país. Para ello, aunque alabe al Gran Enfermo de dientes afuera,  tiene que discretamente pasarle la cuenta de sus errores.

 

Los informes ante la Asamblea

 

Por eso hace pocos días, y siguiendo sus directivas, los dirigentes del gobierno tuvieron que presentar informes más realistas, aunque muy lejos todavía de lo necesario, ante las Comisiones y el Plenario de la Asamblea Nacional, que permitieron apreciar el siguiente cuadro de la situación económica y social del país:

 

·        La segunda zafra “raulista” (2007-2008) produjo 1,5 millones de toneladas de azúcar, 28,8% más que en la anterior, pero un 10% menos de lo planificado alcanzar. La justificación ofrecida fue la falta o tardanza de abastecimientos, rodamientos y equipos como camiones, remolques, lubricantes y combinadas.

 

·        De los 47.000 inmuebles con más de tres pisos que hay en en el país, más de 40.000, es decir un 85,1%, necesita alguna obra de reparación. Además, si se cumpliera el plan de construcción de 50.000 nuevas viviendas para este año, eso solo resolvería entre el 5% y el 7% de las necesidades que rondan 600,000 alojamientos.

 

Ante la falta de eficacia en las construcciones, los diputados reclamaron “organización, coto al robo de recursos, cumplimiento de los plazos de ejecución, calidad de los materiales y las edificaciones, reactivación de las producciones locales, rendimiento óptimo de las millonarias inversiones en la industria de materiales de construcción”.

 

·        El balance de la Industria Ligera indica que la producción de calzado escolar, ortopédico y de trabajo es insuficiente, ya que la industria de calzado nacional prácticamente se había paralizado en estos últimos años. Esto se repite con la ropa de trabajo para obreros y campesinos e incluso con la producción de canastillas para recien nacidos.

 

·        El representante del Ministerio de Inversiones Extranjeras y Cooperación (MINVEC) señaló que al cierre de junio se encontraban activas 234 asociaciones económicas internacionales, (joint ventures), 12 de producciones cooperadas, 63 de administración hotelera y nueve contratos de administración productiva.

 

Aunque en julio del 2007, Raúl Castro habló de permitir inversiones extranjeras incluso en la agricultura, los datos actuales, comparados con los del 2005, con 258 asociaciones económicas y 115 acuerdos de producción cooperativa, indican  una seria disminución en el número de inversiones que solo abarcan el 2% de la fuerza laboral del país.

 

·        Debido a las roturas en redes, conductoras, interiores de las viviendas y en centros docentes, productivos o de servicios, se pierde como promedio el 60 % de toda el agua bombeada, lo que incluso supera el 70 % en algunas ciudades, por lo que se ha priorizado su reparación en Ciudad de La Habana, Camagüey, Las Tunas, Holguín y Santiago de Cuba.

 

·        Aunque tratado en la prensa oficial de forma muy discreta, se supo que nacionalmente el 50 por ciento de los profesores de Secundaria Básica son profesores en formación o PGI, y que en Ciudad de La Habana constituyen el 81%  de los docentes a ese nivel. 

 

·        A pesar de crecimientos en el sector agropecuario e industrial y el turismo, el Ministro de Finanzas y Planificación señaló que los salarios crecieron más que la productividad.

 

A esto hay que añadir el anteproyecto presentado por el Ministro del Trabajo para elevar en 5 años la edad y el tiempo de trabajo requerido para la jubilación laboral.

 

Además, debido a la elevación de los precios de los alimentos y combustibles en el mercado internacional, se acordó hacer “ajustes y restricciones inevitables en la economía” y reflejarlos en el proyecto del plan económico para el 2009.

 

En resumen, el balance de los aspectos negativos es abrumadoramente mayor que lo que significan los incrementos en la extracción de petroleo y gas, que haya menos “apagones”, más oferta de carne de cerdo, o que se reparen las vías principales para poder mejorar el transporte en la capital.

 

Los anuncios de ambiciosos planes de autoabastecimiento de arroz, o las promesas del MINAZ de reactivar las 90 plantas de derivados de la caña de azúcar que se encontraban cerradas desde los años 90, no pueden ocultar el desastre económico y la gravísima situación social en Cuba.

 

Ante los problemas de escasez y despilfarro en el abasto de agua, parece una burla escribir elogiosamente en la prensa oficial del programa de Voluntad Hidráulica, orientado por Fidel Castro 46 años después de crear el Instituto de Recursos Hidráulicos.

 

Además, ¿Cómo estimular la maternidad cuando no hay viviendas para las nuevas parejas, o alimentos adecuados, canastillas o cunas para los recien nacidos?

 

Carlos Lage, califica las necesidades de viviendas como “el problema objetivo, material, más duro del país, referente a las condiciones de vida de la población”.

 

¿Hacia quién sino hacia Fidel Castro apunta cuando reconoce que hay “problemas acumulados durante mucho tiempo” para satisfacer esa necesidad?

 

Es por eso que hoy se puede decir que la primera sesión de la Asamblea “raulista” ha iniciado la disimulada autopsia del Castrismo.  

 

Así se previó en “La estrategia general del general”, por Cubanálisis- El Think Tank, al plantear que la nomenklatura “mientras mantiene intacto el mito del fundador, cambia discretamente lo que tenga que cambiar, a nombre de un Fidel Castro idealizado por la propaganda como genio previsor de las ‘rectificaciones’ imprescindibles”.

 

Se frenan los cambios estructurales en Cuba

 

El desangelado discurso de Raúl Castro en la clausura de la primera sesión de la nueva Asamblea Nacional, trajo pocas novedades.

 

El general dijo que se había aprobado “la  entrega en usufructo de tierras ociosas a quienes estén en condiciones de ponerlas a producir de inmediato”, y anunció otras medidas, aún no especificadas, en torno a la actividad agropecuaria.

 

También se refirió a la necesidad de posponer inversiones que no sean imprescindibles, y a crear condiciones para establecer el doble turno y utilizar mejor los equipos disponibles en la construcción.

 

Fue muy importante su declaración de que el gobierno se propone “eliminar las gratuidades indebidas y el exceso de subsidios”, y que se va a crear un “sistema de impuestos y contribuciones” para toda la población.

 

Criticó también el derroche, descontrol y falta de planificación en los alimentos y otros productos destinados a comedores obreros, escuelas, hospitales y otras instituciones.

 

Anunció también la aprobación del pluriempleo, incluso sin afectar los ingresos de los jubilados. Y se pronunció por la “igualdad de derechos”, no de ingresos, calificando el igualitarismo como explotación del trabajador por el vago.

 

Al hablar de la importancia de que la remuneración a los trabajadores se corresponda a su trabajo, deslizó Raúl Castro una crítica sutil a lo que no había logrado su hermano:

 

Que el trabajador se sienta dueño de los medios de producción, no depende sólo de explicaciones teóricas —en eso llevamos como 48 años— ni de que su opinión se tenga en cuenta en la actividad laboral. Es muy importante que sus ingresos se correspondan con el aporte personal y el cumplimiento por el centro de trabajo del objeto social para el que se constituyó.

 

Cuando alguien nada sospechoso de izquierdismo, como Dominique Strauss-Kahn, Director gerente del Fondo Monetario Internacional, escribe que debido a la escalada de precios de las materias primas los pobres “gastan la mitad de sus ingresos --o más-- en alimentarse”, y afirma que actualmente “muchos países de ingreso bajo y mediano están en el filo de la navaja”, está claro que existe una crisis mundial.

 

Sin embargo, la propuesta del director del FMI de que, recurriendo al mercado, se eliminen los impuestos y las prohibiciones a la exportación de alimentos, para que el mercado ajuste los precios, no parece que tendrá éxito.

 

Históricamente, en estas coyunturas, más que aferrarse exclusivamente a mecanismos de mercado, los países priorizan el abastecimiento de su mercado interno por encima de los intereses del comercio exterior. Ya se está viendo esa reacción por parte de Vietnam y Argentina.

 

En Cuba es más grave aún: ya hace algún tiempo que Raúl Castro ha afirmado que resolver la alimentación es asunto de “máxima seguridad nacional”, y lo ha convertido en el tema de esfuerzo central del partido comunista, y el gobierno.

 

Esa es su prioridad hoy, y no los “cambios estructurales” que anunció hace un año en su discurso en Camaguey.

 

Mientras algunos insisten en que el nuevo gobierno es una repetición al calco del anterior, hay quienes plantean que el general Castro quiere cambios, pero está frenado por la tozudez de su hermano.

 

Puede haber algo de cierto en el fondo de ambas suposiciones, pero no se puede dejar de valorar que la coyuntura mundial actual ha cambiado sustancialmente los proyectos de desarrollo incluso en los países más desarrollados.

 

Los gobiernos de España y Gran Bretaña hablan ya abiertamente de crisis, y algunos destacados analistas consideran que falta mucho a la economía global para salir de la desaceleración.

 

En esas condiciones, la intervención del estado en los países democráticos en la solución de las más graves señales de desajuste es algo cotidiano. En Estados Unidos, la administración Bush, a pesar de favorecer el libre juego del mercado como corrector económico, toma a diario decisiones en las que el gobierno protege a grandes bancos o corporaciones hipotecarias.

 

Es verdad que la sucesión generó esperanzas de cambio en parte de la población, que se han enfriado porque el llamado camino chino o vietnamita de “socialismo de mercado” que muchos esperaban parece estar pospuesto.

 

Pero es que en tiempos críticos como los que se viven vuelve a cobrar vigencia el rol del estado, por lo que considero muy acertados los criterios del politólogo Juan Benemelis, de que en estos momentos en Cuba “la crisis actual favorece la planificación”.

 

Hay que reconocer que la táctica de Raúl Castro de propiciar el dictámen forense del castrismo en la Asamblea Nacional se inscribe en su plan de re-institucionalización, porque fortalece la, hasta ahora inane, institución parlamentaria, y hace que los diputados conozcan más a fondo los problemas. Cuando regresen a los municipios que los eligieron, se sumarán al control de las tareas priorizadas.

 

Mientras tanto el general prepara lentamente el terreno para que no le falle lo que no le puede fallar si se agudiza más aún la crisis: garantizar los frijoles y mantener el control con la menor represión posible.

 

Por eso en estos momentos hay que plantearse nuevas preguntas:

 

¿Continuará Raúl confiando en el estímulo salarial cuando la crisis golpee a Cuba o apelará al estilo castrista clásico de movilizaciones masivas?

 

¿Podrá aplicar a la sociedad civil el estilo de “ordeno y mando” que le dio resultados en las FAR?

 

¿Cómo reaccionarán los más desposeídos si la crisis externa agudiza su situación?

 

No basta un plan claro de gobierno para avanzar, o un discurso “perfecto” como dijo Raúl Castro que su hermano calificó el que pronunció en la Asamblea, y que le había sometido  previamente a aprobación.

 

La complicación viene ahora, con la nueva coyuntura mundial, el alza de los precios de los alimentos y el combustible, la caída del precio del níquel y la utilización de buena parte de los créditos obtenidos.

 

Su ausencia de carisma, poca gracia y falta de elocuencia no lo invalidan al frente del gobierno, y ya va a cumplir dos años en esa función.

 

Por eso, si es cierto el chiste de que le mandó felicitaciones a Fidel “porque tiene un hermano muy inteligente y lo aprendió todo de él”, va a tener que demostrarlo día a día.

 

 

FUENTES

 

-Susana Lee, “Ajustes inevitables en la economía”, Granma, 8 de julio del 2008.

 

-“La zafra cubana quedó 10 por ciento por debajo de la meta”, El Nuevo Herald, 9 de julio del 2008.

 

-“El Gobierno de Cuba admite que 85 de cada 100 edificios necesitan reparación”, EFE - La Habana – 10 de julio del 2008

 

-María Julia Mayoral, “Exigen eficacia en las construcciones”, Granma, julio 10 del 2008.

 

-“Se propone Cuba disminuir la importación de arroz”, AIN, 7 de julio del 2008.

 

-Gabriel Dávalos, “Industria ligera: potenciar la producción nacional”, Granma, julio 10 del 2008.

 

-Marianela Martín González, “Vivienda, problema crucial para los cubanos”, Juventud Rebelde, julio 10 de 2008.

-“Foreign investment projects in Cuba down: official”, Reuters, July 9, 2008.

-William Fernández, “Avanza el programa de rehabilitación de redes hidráulicas”, AIN, 7 de julio del 2008.

-Orfilio Peláez, “Logros y deficiencias en abasto de agua”, Granma, julio 8 del 2008.

-Lourdes Pérez Navarro, “Desarrollo vial: sostenible y perdurable”, Granma, julio 11 del 2008.

-Celia Hart, “El signo de los cambios…en Cuba”, Kaos en la Red, 7 de julio del 2008.

-Raúl Castro, “Socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad no es igualitarismo”, Granma, 12 de julio de 2008.