Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

                                                                                    por Antonio Arencibia

                                                                                                                                                            

 

   LA DERROTA DE CHÁVEZ VISTA DESDE LA IZQUIERDA

 

 

Todavía está embriagada la oposición venezolana por la victoria y no se recuperan los chavistas del trauma de la parada en seco, cuando ya se barrunta el nuevo choque de trenes: Hugo Chávez abandona las breves felicitaciones a los ganadores del referendo y los insulta y amenaza.

 

A esta hora, los venezolanos harían bien en desechar una respuesta impulsiva a los últimos  agravios y a la pretensión inconstitucional de Chávez Frías de volver a presentar las reformas, y meditar sobre el significado de lo que acaban de lograr. Aunque parezca contradictorio, los análisis de los resultados de la votación del 2 de diciembre, vistos desde la perspectiva de la izquierda, pueden mostrar los puntos fuertes y débiles del aún aspirante a dictador vitalicio.

 

Los planteamientos presentados en artículos o entrevistas de cinco partidarios del proceso bolivariano, -tres de ellos extranjeros y dos venezolanos- ofrecen puntos de vista, unas veces coincidentes y otros contradictorios, sobre las debilidades y posibilidades de un proceso socialista en Venezuela.

 

El sociólogo norteamericano James Petras y el profesor mexicano-alemán Heinz Dieterich Steffan, que como se ha señalado en anterior ocasión se encontraban en posición divergente respecto a las reformas constitucionales, sacan conclusiones distintas de lo que cabe hacer tras la derrota chavista. Por su parte, el dirigente de la izquierda dominicana, Narciso Isa Conde, aborda el tema en dos artículos consecutivos.

 

También se revisarán los trabajos de los venezolanos Roberto López Sánchez y Javier Biardeau. El Profesor López Sánchez, de la Universidad de Zulia, es asesor del Comité Ejecutivo de la Unión Nacional de Trabajadores, (UNT), en ese estado y presenta una visión crítica al chavismo desde posiciones sindicales. Por su parte el profesor. Biardeau, de la Universidad Central de Venezuela, aborda el proceso bolivariano desde una óptica libertaria.

 

Dieterich propone “misión imposible” a Chávez[1]

 

El profesor Dieterich escribe para Kaos en la Red el artículo “Derrota estratégica en Venezuela; peligro mortal para Bolivia y Cuba”, donde vaticina que el 2008 será el año decisivo para el gobierno de Chávez, amenazado por una crisis económica que será explotada por sus enemigos internos y externos. Describe que la inflación, que actualmente ronda el 18%, se incrementará debido, -entre otras causas-, a la reciente inyección de circulante en manos de la población recibida como “aguinaldo” de fin de año. Que los precios fijados por el estado para los productos de la canasta básica y otros controles gubernamentales como el de las divisas internacionales, favorecen el mercado negro, la corrupción y el desabastecimiento.

 

Para Dieterich la causa principal de la derrota es “el sistema vertical de conducción del proceso bolivariano”, donde Hugo Chávez no tiene contrapeso. Plantea que la Asamblea Nacional es “una caja de resonancia de la voluntad presidencial”, donde los diputados apoyan todo lo que el presidente plantea, “aunque sea inviable”. Aclara que esto se repite en el partido oficial, -P.S.U.V.-, y en el gabinete. Respecto a este órgano de gobierno, Chávez, -siguiendo las lecciones de Castro-, no asiste a sus reuniones y se relaciona con los ministros de forma bilateral, no colectiva.

 

El profesor Dieterich no quiere abandonar totalmente la asesoría a Chávez y le recomienda lo que se puede catalogar de una “misión imposible”: para evitar que la derrota en el referendo se convierta en su Waterloo, tiene que cambiar su estilo de dirección a todos los niveles. Para ello debe abrir las propuestas presidenciales a debate y ampliar el espectro político a su alrededor, incorporando al “centro bolivariano”, representado por el General Raúl Baduel y  a los partidos y organizaciones sindicales de izquierda que se han opuesto a las intenciones del presidente de estatizar los sindicatos.

 

En su artículo del 8 de noviembre “La ruptura Chávez-Baduel: impedir el colapso del proyecto popular”, Heinz Dieterich anunciaba la derrota si no se producía un acuerdo entre los sectores chavista y centrista del proceso bolivariano. Ahora advierte que los “delfines” de la Nueva Clase Política que ha ascendido al poder con el Teniente Coronel, - y cuya fracción preponderante encabeza el ex vicepresidente y gobernador del Estado Miranda, Diosdado Cabello-, van a preparase ante la derrota, para un escenario político de “Chavismo sin Chávez”.  

 

A pocas horas de que Castro felicitara a Hugo Chávez por la “dignidad y ética” de su discurso de aceptación de la derrota, que calificó de “valiente y sabia decisión”, el Teniente Coronel echaba por tierra esos términos tras una grosera pataleta en una conferencia de prensa del Alto Mando Militar en el Palacio de Miraflores. Lo que queda al desnudo, no es un rey, -como en el cuento-, sino un déspota contrariado. Por eso Chávez no podrá ejercer la más elemental de las condiciones de la política, concebida como arte de lo posible. Ya lo ha escrito Dieterich Steffan: “los líderes revolucionarios se convierten en conductores unilaterales, ‘devoran a la Revolución’”.

 

Lamentablemente, aunque lo anuncia en el título, Dieterich no aporta nada nuevo sobre Bolivia y Cuba. Dice que el gobierno de Evo Morales “está cerca del jaque mate” y califica de “cada vez más precaria” la situación del régimen cubano, sin más aclaración. Conoce el tema sin dudas, pero es discreto porque ya le ha atacado la jauría castrista encabezada por Celia Hart.

 

Petras le aconseja: “no trate de ser una estrella internacional”[2]

 

Por su parte, James Petras, en entrevista concedida a Radio Centenario de Uruguay y reproducida en Rebelión,  vuelve sobre el punto álgido de los resultados. Recalca que el elemento decisivo para el triunfo del NO fue que “tres millones de votantes de Chávez no apoyaron el referéndum”. Además, cuando analiza que la Oposición incrementó solo un 5% comparado con la elección presidencial de hace un año a favor de Rosales,  indica que ese aumento en 300,000 votos se debe a la ultra izquierda crítica de Chávez, particularmente el sector sindical trotskista de la UNT, liderado por Orlando Chirino.

 

Coincide Petras con Dieterich en que son factores de descontento en la base bolivariana el desabastecimiento y la inflación,  y critica al gobierno porque “todavía dependía de la colaboración de los capitales en la inversión”, a pesar de que éstos están en proceso de máxima fuga del país. Declara en la entrevista, que aún si Chávez Frías intentase revertir esa situación, se enfrentaría al “sabotaje de muchos funcionarios que quedan de regimenes anteriores”; a “la incompetencia de muchos Ministros que solo tienen interés en colocar en puestos importantes a sus seguidores” y, además, tendría que tomar en cuenta “que hay sectores corruptos antichavistas como chavistas que manejan algunos sectores de administración”.

 

Dentro de los criterios de James Petras, hay que resaltar su aseveración de que “la integración en realidad no tiene protagonistas en América Latina” y que “es un optimismo demasiado exagerado” por parte de Chávez, en el que “gasta muchos recursos y tiempo”.

 

Finalmente achaca en parte la derrota del SI a que el mandatario estuvo demasiado tiempo fuera de Venezuela en el ultimo mes, y le hace una recomendación, -quizás sabia, pero tardía-, y contraria a la naturaleza de Chávez, que aspira precisamente a todo lo contrario: “es importantísimo que no trate de ser una estrella internacional”.

 

Isa Conde: no es derrota estratégica, es solo un revés[3]

 

Narciso Isa Conde, antiguo dirigente comunista dominicano y actualmente miembro de la Presidencia de la Coordinadora Continental Bolivariana, opina sobre el referendo venezolano desde posiciones pro-chavistas. De inicio, rechaza el criterio expuesto por Heinz Dieterich y concluye que la derrota de la reforma constitucional: “no se trata de algo catastrófico, ni de una derrota estratégica, sino de un revés […] no decisivo para el destino del proceso”.

 

En su opinión, la posición asumida por el General Raúl Baduel y el partido Podemos, que hasta hace unos meses participaban en el gobierno, “le restó un puntaje pequeño pero decisivo al SI y fortaleció de una forma limitada pero importante, el NO”. Coincide con Dieterich en que esa disidencia trataba de crear un centro político, entre Chávez y la oposición antichavista y escribe que “objetivamente se desplazó hacia la derecha”, pero no dice que fue responsabilidad del Teniente Coronel, que los calificó de “traidores” y cerró toda vía al compromiso político con los bolivarianos moderados.

 

De los cinco análisis que se presentan aquí, solo el de Narciso Isa aborda el papel de los estudiantes en la lucha contra las reformas constitucionales. Comenta el caso de la Universidad Central de Venezuela, (Autónoma del Estado), controlada por profesores y sectores estudiantiles de izquierda opuestos a Chávez, y critica al gobierno por abandonar esa histórica institución y tratar de neutralizar el movimiento estudiantil mediante el derroche de recursos en la fundación de nuevas universidades bajo control oficial.

 

Hay que decir que desde hace meses Isa Conde ha venido escribiendo sobre el tema de la “reelección sucesiva, continua o infinita”. El 28 de agosto pasado publicó “Liderazgos, Cargos y Reelección”, donde se refería, - sin decirlo abiertamente-, a Fidel Castro y Hugo Chávez cuando recomendaba que “un líder pueda ser hoy presidente de la república y mañana primer ministro. Hoy presidente y mañana solo secretario general o dirigente del partido…”. Por eso escribe ahora que la idea de postulaciones sucesivas y de permanencia en la presidencia por largo plazo, recogida en las consignas “Ocho años más y después hablamos” y “Chávez hasta el 2050”, tocaba fibras sensibles en una sociedad con fuerte cultura caudillista. Por supuesto que Narciso Isa absuelve a Hugo Chávez de pretensiones absolutistas, pero dice que esa campaña produjo “comparaciones odiosas, muchas veces infundadas, pero siempre eficaces para sembrar dudas y confundir”.

 

Como buen alabardero exonera también al Teniente Coronel de la corrupción, el clientelismo, carrerismo, facilismo, amiguismo y nepotismo que, -escribe- , caracterizan al nuevo régimen, y atribuye esas lacras a la supervivencia de “los antivalores que predominaron durante la llamada IV República”. A esto, -dice Isa Conde-, se le añade la “cultura petrolera” vinculada al “paternalismo estatal, al reparto de la renta, al consumismo desenfrenado, al dispendio de recursos, al facilismo, a la profunda debilidad de la cultura productiva y a la satisfacción de la demanda a base de importaciones”.  

 

Después de tan larga relación de obstáculos, solo cabe preguntarse si Narciso Isa hablaba en serio cuando planteaba que el triunfo del NO en el referendo, no es “una derrota estratégica”  para Hugo Chávez.

 

López Sánchez: radicalización o derrocamiento[4] 

 

En su artículo del pasado 4 de Diciembre titulado La Revolución se radicaliza o será derrocada en corto plazo, el profesor Roberto López Sánchez, partidario ferviente, pero no ciego, de Chávez Frías, enumera muchas causas de la derrota de la propuesta del SI, por la cual votó. Todas ellas, -dice – “hay que buscarlas dentro de la revolución, y […] van a seguir actuando en el futuro inmediato, contribuyendo a agravar la situación de precaria gobernabilidad en que ha quedado el presidente Chávez”.

 

El artículo se refiere al “rumbo burocrático y clientelar” de la gestión de gobierno; a la incapacidad del gobierno para resolver el desabastecimiento, la inseguridad y la inflación; y a que la propuesta inicial de reforma no abordaba el sistema educativo y se le incorporaron innecesariamente  muchos más artículos que la hicieron confusa.

 

Todo esto se dice también en otros trabajos que aquí se analizan, pero es muy interesante el análisis de López Sánchez sobre el movimiento obrero, especialmente los intentos de Chávez de disolver la Unión Nacional de Trabajadores dentro del PSUV. Hay que tener en cuenta que el propio gobierno había promovido, en septiembre del 2002, el surgimiento de la UNT para enfrentarla a la CNT, vinculada al partido Acción Democrática, (AD), y que había apoyado el golpe de estado de abril de ese año. Utilizando al Ministerio del Trabajo, Chávez ha rechazado la autonomía sindical defendida por el dirigente de la UNT, Orlando Chirino, de tendencia trotskista.

 

También resulta novedoso lo que dice el profesor López respecto al PSUV: que su formación implicaba un riesgo político sin claros beneficios, y que ni siquiera se ha celebrado un congreso para fundar ese partido. Además, -apunta-, un millón de sus militantes o se abstuvieron o votaron en el referéndum a favor del NO.

 

Cuando el autor hace una comparación entre el chavismo y Acción Democrática, el primero resulta más débil, por no tener “un gran partido con raíces en el movimiento obrero y campesino”, y carecer de “cuadros políticos e intelectuales de primera línea que asuman tareas de gobierno y de conducción popular”. Por eso López Sánchez recuerda que hace años ha vaticinado “que el tiempo histórico del chavismo, […] era mucho más corto que el de AD”. Ese tiempo se reduce extraordinariamente ante la derrota sufrida por Chávez, que constituye, según este autor, una gran crisis política que amenaza ya su poder e incluso puede “volver a derrocarlo”.

 

La fórmula urgente que propone el profesor López al mandatario, de que rechace todo compromiso político y destituya a numerosos ministros incapaces o saboteadores de sus directivas, llega tarde y es arriesgada. Al final, López Sánchez revela la posición desesperada en que se encuentra el Teniente Coronel y los que le apoyan  cuando confiesa que “el camino que pisa Chávez es movedizo […]  si se siguen cometiendo errores podemos terminar hundiéndonos en el pantano.”.

 

Biardeau: la infalibilidad del líder, un error a corregir[5]

 

El tema del liderazgo revolucionario, que abordara Isa Conde de forma tímida en sus dos artículos, es tratado francamente por Javier Biardeau. Comienza diciendo este autor, que “la gran responsabilidad de la derrota es de aquellos que convencieron a Chávez de que la revolución depende exclusivamente de su figura personal”. El profesor Biardeau  no llama “chavistas” a los que han apoyado los cambios ocurridos en Venezuela desde 1999, sino bolivarianos, y utiliza la retórica de Chávez en su contra, diciendo que los que votaron por el NO, no son  cuatro “millones de oligarcas” ni que los que se quedaron en su casa sin votar son tres millones de “traidores abstencionistas”.

 

A continuación Biardeau critica duramente el “chantaje propagandístico” del gobierno para “convertir el referendo en plebiscito” y llevar la decisión de los bolivarianos “al terreno de la lealtad” a Hugo Chávez, con resultados contraproducentes que son responsabilidad, según él,  del  “chavismo de aparato”, es decir de la dirección del PSUV.

 

Las posiciones críticas del profesor Biardeau proceden de su ideología socialista libertaria, que rechaza lo que llama el imaginario jacobino de las “revoluciones dirigidas desde arriba, desde vanguardismos y personalismos esclarecidos” Confía el profesor en “construir el socialismo de las mayorías democráticas”, donde no tengan cabida “el burocratismo de aparato”, “el mito cesarista”, “el estalinismo”, y “las actitudes autoritarias de la ego-politik que habita, espero transitoriamente [dice], en Chávez”.

 

En un artículo para www.debatecultural.net , de marzo de este año, el profesor Biardeau escribía sobre el socialismo del siglo XXI, que  a diferencia del llamado socialismo científico no será la ideología del proletariado como clase-sujeto de la historia. Entonces se preguntaba “¿Pero se trata de cual sujeto?” y contestaba que se trata de “la construcción de una nueva identidad social, política y cultural para la izquierda anticapitalista”. Tal “construcción”, tiene demasiados visos de voluntarismo y supone un “diseñador en jefe”, e “inspectores”.  El poema escrito por Eugene Pottier en 1871, que es la letra de “La Internacional’, dice en su versión en español: “no más salvadores supremos, ni césar, ni burgués, ni dios”. ¿Habrá que modificarlo por “no más constructores supremos”?

 

Con todo respeto por las ideas de Javier Biardeau, desde el enfrentamiento de Bakunin con Marx en la Primera Internacional se mantiene la polémica entre el socialismo de estado y el libertario. La historia le dio un gran puntillazo al primero en 1991 pero trata  de sobrevivir mediante cambios cosméticos. No hay experiencia histórica de una revolución socialista democrática con poder popular autónomo como la propugnada por muchos anarquistas.

 

La oportunidad de ensayarla en Venezuela, si alguna vez la hubo, ha pasado. Socialismo del siglo XXI y Hugo Chávez ya son incompatibles en este momento.

 

Afortunadamente, sobreponiéndose a dictaduras militares y  utilizando las instituciones democráticas, en el continente se sostienen gobiernos socialistas en Chile y Brasil, torpedeados por una izquierda rabiosa que magnifica sus errores y desprecia los logros que se obtienen mediante el consenso y la laboriosidad.

 

Son la única opción para lograr avances sociales significativos por esfuerzo propio. Son también un buen ejemplo para cubanos y venezolanos.

 

----------------

[1] Heinz Dieterich, “Derrota estratégica en Venezuela; peligro mortal para Bolivia y Cuba”, Kaos en la Red, Diciembre 3 de 2007.

[2] Efraín Chury Iribarne, “Entrevista al sociólogo norteamericano Prof. James Petras”, Radio Centenario, Uruguay, reproducida en Rebelión, Diciembre 5 de 2007.

[3] Narciso Isa Conde, “Venezuela: posibles causas del revés del SI” y “Algo más sobre el revés del SI”, Kaos en la Red, Diciembre 6 y 7 de 2007.

[4] Roberto López Sánchez, “La Revolución se radicaliza o será derrocada en corto plazo”, Aporrea, reproducido en La Haine, Diciembre 4 de 2007.

[5] Javier Biardeau R., “¿Por qué ganó la abstención?”, La Haine, Diciembre 4 de 2007.