Cubanálisis El Think-Tank

             ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

 

 

     Antonio Arencibia, La Coruña, España

  

 

 

                               

                                                                                                                                                            

 

La cumbre agónica de Panamá, y unas importantes elecciones

 

A pesar de algunas declaraciones triunfalistas durante el evento, no había razón para el optimismo entre los jefes de estado y gobierno que asistieron a la XXIII Cumbre Iberoamericana de Panamá. Los analistas insisten en hablar de “agotamiento” y de “riesgo de extinción” al referirse a la cita de los gobernantes de los países de lengua española y portuguesa de América, que se reúnen cada año con los más altos representantes de España, Portugal y Andorra.

 

En primer lugar, la reunión quedó deslucida por la notable ausencia de muchos de ellos. Si se exceptúan, por razones médicas muy justificadas, las del rey Don Juan Carlos y la presidenta argentina Cristina Fernández, no se pueden considerar serios los motivos alegados (o no) por los gobernantes de Uruguay, Chile, Brasil, Perú y Guatemala para declinar la asistencia al cónclave de Panamá. Pero la ausencia en bloque de los representantes de los países de la Alianza Bolivariana, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, fue un aspecto de especial significación. Podría afirmarse que los dirigentes de la izquierda rabiosa del continente no le dieron importancia a esa Cumbre, ni siquiera como foro para sus sistemáticos ataques contra el “imperialismo yanqui” y “sus aliados europeos”.

 

Por otra parte, la reunión quedó aligerada de enfrentamientos como los sostenidos en la Cumbre de Cádiz el año pasado entre Evo Morales y Sebastián Piñera por la exigencia boliviana de una salida al mar a través de territorio chileno. Este año, la ausencia de los presidentes Mujica y Cristina Fernández impidió que saliera a la luz la controversia de Buenos Aires con Montevideo por la contaminación industrial en el río Uruguay. La ausencia de Daniel Ortega le quitó calor al tema que enfrenta a Costa Rica y Nicaragua por una isla en el río San Juan y a las pretensiones del gobierno de Managua de extender su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas de su costa en el Caribe, afectando a Colombia, Costa Rica, Jamaica y Panamá.

 

En esta ocasión, ninguno de los mandatarios ha aireado demandas territoriales, más allá de la tradicional reivindicación argentina sobre las Malvinas, y aunque el canciller español García Margallo pidió apoyo en el diferendo de Gibraltar frente al Reino Unido, España no quiso incluir el tema en el documento final.

 

Bajo nivel y silencio del régimen

 

Preguntado por la prensa sobre la delegación de la Isla, el canciller panameño Fernando Núñez Fábregas dijo en los días previos a la cumbre: “creemos [...] que va a enviar al director general de la Cancillería, porque tengo entendido que Raúl Castro está también sufriendo quebrantos de salud”. Y aunque la estructura de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba tiene vicepresidentes de sobra -dos de ellos se ocupaban de visitar Rusia en estos días, otro impulsaba en la Isla la discusión del proyecto de Código de Trabajo, y el primer vicepresidente estaba atendiendo un congreso de jóvenes artistas e intelectuales afines al régimen- La Habana decidió no enviar ni siquiera al canciller Bruno Rodríguez o a uno de sus viceministros de Relaciones Exteriores.

 

Por eso solo estuvo representada a nivel de embajadores, que es el rango diplomático del Sr. Pedro Núñez Mosquera, que funge como director de Asuntos Multilaterales en el MINREX. El embajador Núñez Mosquera tuvo a su cargo expresar en Ciudad Panamá

 

el agradecimiento por los reiterados pronunciamientos hechos en la cumbre contra el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a la isla y la demanda a Washington para que la excluya de la lista de patrocinadores del terrorismo internacional” y como no podía ser de otra forma, también reclamó la liberación de “los antiterroristas cubanos injustamente presos en Estados Unidos”. [1]

 

Pero la razón de la ausencia del “general-presidente”, de alguno de los vicepresidentes o del siempre dispuesto canciller del régimen, no fue por desprecio al cónclave, sino a que nadie en las altas esferas del gobierno neocastrista quería acercarse a la Cumbre tras el incidente del barco norcoreano Chonh Chon Gang, detenido en julio en las costas de Panamá con un cargamento de armas procedente de Cuba.

 

En relación con ese gravísimo incidente, el canciller panameño hacía unas declaraciones contundentes al diario español El País, afirmando que el envío de armas de Cuba a Corea del Norte había frustrado un proceso de acercamiento de La Habana con el gobierno de Estados Unidos, y también había perjudicado la posibilidad de que el régimen cubano sea invitado por el Gobierno panameño a participar en la Cumbre de las Américas de 2015.

 

Las declaraciones de Núñez Fábregas fueron:

 

Creo que indiscutiblemente los cubanos no tomaron en cuenta el problema en que estaban poniendo a un país amigo que siempre ha sido muy cooperador con ellos. Yo tenía una binacional con el canciller cubano en Naciones Unidas y la canceló. Yo diría que hay algún enfriamiento. No hemos recibido ninguna comunicación de La Habana en todo este tiempo. […] Una de las cosas que a nosotros también nos sorprendió es que esto viniera en un momento en que Panamá va a ser el anfitrión de la Cumbre de las Américas de la Organización de Estados Americanos en 2015 y yo había ofrecido en Antigua, Guatemala, que se creara una comisión para evaluar si invitar o no a Cuba. […] Yo me tuve que pelar la cara diciendo que yo creía que era necesario que se considerara, que se evaluara si era bueno o era malo porque Cuba había estado retirada de la OEA desde 1962 y yo consideraba que ahora que se presagiaba un cambio en Cuba sí que se iba a confirmar. Resultó que no era cierto y ni siquiera respondieron… mandé muchos mensajes sobre este tema y nunca respondieron. [2]

 

A pesar de la violación de resoluciones de la ONU sobre la venta de armas a Corea del Norte y el silencio arrogante del régimen cubano, nadie, ni siquiera el presidente panameño Ricardo Martinelli, sacó el asunto a colación en la Cumbre ni se opuso a que se incluyera en la Declaración de Panamá una resolución que señala “la necesidad de poner fin al bloqueo”, rechaza la aplicación de leyes y medidas “contrarias al Derecho Internacional” como la Helms-Burton, y exhorta al Gobierno de Estados Unidos a que les ponga fin. Pero esto no significa que se haya cerrado ese capítulo, que sigue pendiente de una toma de posición de Naciones Unidas, respecto al barco coreano Chong Chon Gang, su carga de azúcar y armamentos, y las sanciones a los países involucrados en el contrabando.

 

Claro que sí, la economía

 

Pero regresemos al tema principal que es la XXIII Cumbre Iberoamericana. Estas reuniones comenzaron en 1992, y en más de dos décadas mucho ha cambiado. Mientras antes América Latina transitaba por la llamada década perdida y Madrid no solo invertía, sino ayudaba al desarrollo, actualmente la mayoría de las naciones latinoamericanas han alcanzado mucho mayor crecimiento que España y Portugal, países que ahora forman parte del grupo de los más rezagados de la Unión Europea.

 

En la Cumbre Panameña, Mariano Rajoy proclamaba la incipiente recuperación económica española diciendo: “Puedo asegurarles que España está saliendo ya de la crisis, con una economía saneada y reforzada”. Recordaba también las enormes inversiones españolas en el pasado, y pedía que ahora las empresas multinacionales latinoamericana hagan el camino inverso y conviertan a España en punto para su desembarco en Europa. [3]

 

La apatía de los asistentes de América a estas propuestas económicas se puede medir cuando ni siquiera prosperó la solicitud de España y Portugal de reducir su aportación a la Secretaría General Iberoamericana (Segib), pues la Cumbre decidió rebajar el aporte español del 70% al 60% solo dentro de tres años, cuando se incrementará proporcionalmente el de los latinoamericanos de un 40% a un 50% para compensarlo.

 

La razón del desinterés o apatía no solo es por causas económicas. Como han señalado otros analistas, por un lado hay una gran fragmentación latinoamericana por la existencia de múltiples bloques y cumbres como Unasur, ALBA, Alianza del Pacífico, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y otras, además de la que ahora nos ocupa, con frecuentes reuniones que duplican los esfuerzos y la burocracia y les resta efectividad.

 

A lo que dan importancia la mayoría de los países de Europa y América Latina es al contacto bianual entre la Unión Europea y la CELAC, que tiene un peso tal en lo económico y lo político que opaca a las Cumbres Iberoamericanas, que solo podrían sostenerse si se circunscriben al ámbito educacional y cultural, como corresponde a países de lenguas e historias tan estrechamente vinculadas. Esa es la razón de que se acordara que después de la XXIV Cumbre de Veracruz, México, en el 2014, las subsiguientes Cumbres Iberoamericanas serán cada dos años para no interferir con las de UE-CELAC.

 

Entre cumbre y cumbre: elecciones

 

Mientras llega la reunión del año próximo en Veracruz, la mirada de los políticos latinoamericanos se aparta de las declaraciones aprobadas en la Cumbre panameña, y se centra en los comicios en algunos países de la región. La información aportada por la revista digital semanal de la Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) analiza los posibles resultados electorales en Venezuela, Argentina, Chile y Honduras. [4]

 

En primer lugar está Venezuela, donde Nicolás Maduro ha cumplido seis meses como sucesor designado por Hugo Chávez para la presidencia. El país, con una inflación del 40 por ciento, que es la mayor de Latinoamérica, tendrá en diciembre importantes elecciones municipales para elegir 337 alcaldes y 2,435 concejales, entre ellos el de la ciudad de Caracas, actualmente en manos del alcalde opositor Antonio Ledesma, de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), y en Sucre y Maracaibo, ambas también regidas por la oposición.

 

El gobierno de Maduro, que encara factores como el desabastecimiento, el control exagerado de las divisas y el deterioro de los servicios, busca paralelamente plenos poderes para gobernar por decreto, y le achaca cínicamente tales carencias al “sabotaje” y a conspiraciones desde el exterior. Se trata de otro momento crucial para los sucesores de Chávez.

 

En Argentina, país que ha tenido en los últimos años un gran acercamiento con Venezuela, hoy se encuentra un notable vacío de poder tras la operación de la presidenta Cristina Fernández y el reposo médico prescrito por treinta días. Y es durante este período que se van a llevar a cabo el próximo domingo 27 de octubre las elecciones legislativas donde serán electos la mitad de los diputados y un tercio de los senadores.

 

Como telón de fondo resalta la notable división entre los peronistas, las críticas al gobierno de la dirigencia sindical de la CGT, y la deserción de antiguos Ministros del “kirchnerismo”. Según el destacado periodista Andrés Oppenheimer, ante la situación de salud de la presidenta hay cuatro posibles escenarios políticos en Argentina que son los siguientes, yendo de los fáciles a los complicados: “la recuperación de Fernández”, el “no pasa nada”, el de “sucesión constitucional” y “las elecciones anticipadas”. [5]

 

El resultado pronosticado es que lo decisivo no es si la presidenta se recupera o no, ya que las encuestas indican que no obtendrá los votos necesarios para alcanzar los dos tercios en ambas cámaras para poder impulsar una reforma constitucional que le otorgue otro período presidencial. En consecuencia, el “kirchnerismo” está obligado a buscar un nuevo líder a la carrera, o perderá el poder.

 

En Chile se efectuarán las elecciones presidenciales el próximo 17 de noviembre, y si ninguno de los candidatos alcanza la mayoría establecida habrá una segunda vuelta el 15 de diciembre. Los principales contendientes son la ex Presidenta Michelle Bachelet, que aparece por arriba en las encuestas, y la ex Ministra de Trabajo del gabinete del actual presidente Sebastián Piñera, Evelyn Matthei. El factor a tener en cuenta y que puede poner en peligro el esperado triunfo de la Sra. Bachelet es que serán las primeras elecciones presidenciales no obligatorias en Chile, y que la abstención en las municipales no obligatorias de octubre del 2012 fue de un 60 por ciento de los posibles votantes.

 

Quizá la nota interesante es la de las elecciones presidenciales de Honduras, donde es candidata Xiomara Castro, la esposa del ex-presidente Manuel Zelaya, depuesto por el Congreso de ese país en el año 2009. Ahora, ante la prohibición constitucional de reelección, los Zelaya ensayan la fórmula matrimonial, con la esperanza de alcanzar una mayoría que les permita que una asamblea constituyente modifique ese punto. Veremos si triunfa o no esa jugada ahora, cuando no abundan los dólares chavistas, y con la Alianza Bolivariana de capa caída.

 

NOTAS

 

[1] “Defiende Cuba en Cumbre Iberoamericana lucha contra la desigualdad”, Agencia Prensa Latina, sábado, 19 de octubre, 2013.

 

[2] Eva Saiz, “El envío de armas de Cuba a Corea del Norte frustró un acercamiento con EEUU”. El País, 19 de octubre, 2013.

 

[3] Miguel González / Eva Saiz, “El fiasco de Panamá agudiza la crisis de la comunidad iberoamericana” El País, 19 de octubre, 2013.

 

[4] “Guide: Fall 2013 Latin American Elections”, AS/COA Online, October 4, 2013.

 

[5] Andrés Oppenheimer, “El mejor escenario en Argentina”, El Nuevo Herald, 9 de octubre del 2013.