Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

                                                      por Antonio Arencibia

GANADORES Y PERDEDORES EN LA GUERRA DEL ETANOL

 

Desde el pasado mes de marzo la prensa del continente ha estado reportando las incidencias en torno a lo que unos han llamado batalla del etanol y yo con permiso del autor de la frase, el escritor exiliado cubano Jorge Ferrer, llamaré “la guerra del Mofuco”. Momentos de esa contienda fueron la alianza Estados Unidos-Brasil para la cooperación en el campo de los biocombustibles, que se estableció durante el viaje del presidente George W. Bush por la región. El elemento ideológico en la organización de las fuerzas antagónicas a esa alianza fueron los artículos escritos por Fidel Castro sobre el tema. Y el escenario del enfrentamiento final fue la llamada Cumbre Energética Sudamericana que se acaba de celebrar en Isla Margarita en Venezuela, por lo que  hoy pretendo analizar los resultados. Por "deformación" profesional primero debo someter al lector a un poco de historia sobre el tema: antigua y reciente.

 

LOS ALTIBAJOS DEL ETANOL

 

 No solo Henry Ford hizo funcionar con etanol el primer automóvil que fabricó, sino que en 1925 estaba convencido de que el alcohol sería el combustible del futuro. Además, durante las dos primeras décadas del siglo XX hubo una gran discusión sobre las ventajas entre la gasolina y el alcohol como combustibles para la industria automovilística, hasta que se descubrió el tetraetilo de plomo en 1921 que resultó un eficaz elevador del octanaje, pero de muy perjudiciales efectos para la salud y la higiene ambiental.

 

 Mientras tanto el mundo disponía de diversos tipos de alcoholes, unos de granos, otros de madera, aunque nos interesa centrarnos en el derivado de la caña de azúcar. Según investigadores alemanes, desde los años 30 del siglo pasado en Filipinas, se utilizaba el llamado “Gasonol, (mezcla de alcohol de caña al 20% con gasolina y queroseno), pero en Cuba, por la época, la mezcla era mayor. Bajo el nombre de “Mofuco” contenía 40% de gasolina y 60 % de etanol de caña. Acorde a los parámetros actuales, era muy elevada  y por lo tanto, afectaba las piezas del motor. Esto le dio tan mala fama al nombre que pasó en lo adelante, en el habla criolla, a ser sinónimo de bebida alcohólica de pésima calidad.

 

El uso de las mezclas en Cuba se mejoró y se generalizó durante la II Guerra Mundial y en el período de la Guerra de Corea, demostrándose entonces que la industria azucarera de la Isla podía simultanear la producción de alimentos y combustibles, ya que el país no solo era la “azucarera del mundo” sino el que mas altas proporciones de etanol mezclaba con gasolina.

 

Este procedimiento se mantuvo,-aunque en menor escala-,  incluso hasta 1962 debido a un decreto de los primeros años del gobierno castrista que estipulaba la adición de alcohol a la gasolina. A partir de ese año y tras breve crisis política con la Unión Soviética por la retirada de los cohetes con capacidad nuclear de la Isla, Nikita Kruschev abrió generosamente el abastecimiento petrolero a Cuba, cayendo en desuso  la adición de alcohol como combustible automotor. Mientras tanto, Brasil, con grandes necesidades de combustible para su desarrollo se iba lanzar, especialmente a partir de la crisis petrolera de finales de los años 70, por la vía del uso masivo de gasolina con etanol derivado de la caña de azúcar.

 

Pero a la dependencia durante décadas de los suministros soviéticos, la siguió un verdadero desastre para la economía y la sociedad cubanas a la caída del comunismo en Europa y especialmente tras la Revolución de Agosto de 1991 que llevó al desmantelamiento de la Unión Soviética. No obstante, en el área vital de la energía, según ha señalado el economista Jorge Salazar Carrillo, los subsidios al azúcar de Cuba cesaron en 1992 pero se mantuvo un generoso convenio con los rusos por el que se importaban todavía en 1997, casi 7 millones de toneladas métricas de crudo en un trueque con los rusos de 3 toneladas de petróleo por una de azúcar.

 

Por eso en Cuba el régimen no colapsó, aunque se estableció un plan de supervivencia llamado “período especial en tiempos de paz”. Eso también explica que a pesar de que los especialistas del Centro de Investigaciones Químicas propusieron revivir la utilización de los recursos de la agro-industria azucarera para la producción de etanol de caña de azúcar en mezclas combustibles, no se la consideró necesaria.

 

Poco después, el acceso de Hugo Chávez a la presidencia venezolana en 1999 constituiría un gran alivio para Castro por su decisión, primero de venderle petróleo a precios y créditos  preferenciales y mas tarde, con la incorporación de Cuba al ALBA, de darle la oportunidad de ir amortizando tal deuda con el envío de todo tipo de técnicos y profesionales a Venezuela y a países sumados a esa Alianza Bolivariana. El suministro a la Isla de grandes cantidades de petróleo venezolano volvió a frenar las propuestas de producir alcohol etílico como bio-combustible.

 

Hace menos de un año, en junio del 2006 se celebró en La Habana el IX Congreso Internacional sobre Azúcar y sus Derivados, en el que los principales técnicos y dirigentes azucareros cubanos plantearon que el país se proponía producir y exportar alcohol para utilizarlo en mezclas con gasolina. En momentos en que se estaban desmantelando muchos centrales, los directivos del Instituto Cubano de Derivados de la Caña de Azúcar, (ICIDCA), plantearon que esas producciones de etanol podían reanimar la agroindustria azucarera cubana, generar más empleo y aumentar la cosecha cañera. Según dijeron en el evento, entre el 2006 y  el 2010, la producción de etanol en Cuba pasaría de 180 a 500 millones de litros.

 

Al hacer el balance de la zafra del 2006 y proyectar la del 2007, el Ministro del Azúcar y miembro del Buró Político del PCC, Ulises Rosales del Toro, declaró a la prensa oficial que se modernizarían 11 destilerías y se contratarían nuevas instalaciones. Por ello, dijo, cuando en los próximos años se disponga de destilerías grandes, se podría “moler en otro periodo para producir solo alcohol”.

 

Debemos tener en cuenta que el Congreso Internacional Azucarero se produjo antes de que Fidel Castro fuera sometido a una cirugía urgente que le hizo delegar el poder, por lo que los planteamientos oficiales cubanos en la ocasión respecto a la producción de etanol, tenían que contar con su anuencia o la de muy altos dirigentes del gobierno y el partido. Las declaraciones de Rosales del Toro sobre el futuro de la producción de etanol no suponen el método tradicional cubano para su obtención después de tres extracciones de azúcar al guarapo, sino el brasileño de moler caña de azúcar y obtener directamente solo alcohol.

 

EL CONTRA-PERIPLO DE CHAVEZ

 

Tenemos que ser realistas, la pugna de Washington con Caracas se manifestó durante el periplo de Bush por la región y el simultáneo “contra-periplo” de Hugo Chávez, que culminó el 12 de marzo en Haití. Los objetivos norteamericanos durante la gira eran claros: incorporar a Brasil a una cooperación con Estados Unidos en el área de los biocombustibles. Como escribe Álvaro Vargas Llosa:

 

 “Es evidente que la Administración estadounidense quiere tentar a los países centroamericanos y caribeños, actualmente beneficiados por el subsidio petrolero venezolano, para que adopten biocombustibles que los ayuden a independizarse de Caracas. La idea consiste en alentar a Brasil para que exporte su tecnología y ayude a esos países a construir destilerías —como la construida en Jamaica no hace mucho— para producir etanol”.

 

Pero el asunto es bien complejo, como concluye el autor, puesto que el verdadero interés de Brasil reside en que le reduzcan al producto brasileño las altas barreras arancelarias que tiene en Estados Unidos y en la Unión Europea, para poder venderlo en esos importantes mercados. Además, esta alianza del etanol, no va a favorecer el desarrollo del comercio mundial porque los países subdesarrollados están utilizando el proteccionismo estadounidense y europeo como excusa para mantener sus propias barreras.

 

El 12 de marzo pasado, durante su visita a Kingston, Jamaica, Chávez en rueda de prensa se opuso a los biocombustibles y dijo que hablaría sobre eso con el Presidente Lula además de atacar al presidente colombiano Álvaro Uribe diciendo que le preocupaba que éste disponía en la Cuenca del Orinoco de unas seis millones de hectáreas listas para sembrar caña y producir etanol”.

 

Como se desprendiera de la conversación telefónica de Fidel Castro con Hugo Chávez y el presidente haitiano Preval, el convaleciente dictador, seguía con interés mediante los reportajes televisivos, los discursos del mandatario venezolano contra la gira latinoamericana del presidente Bush y su oposición al proyecto norteamericano-brasileño de cooperación en la esfera de los biocombustibles. Pudiera decirse que aun si la gira paralela de Chávez no hubiese sido coordinada previamente con La Habana, al concluir ésta, Castro decidió lanzar la campaña anti-etanol a nuevos niveles, llevándola en el plano político a una crítica de Lula, como se puso de manifiesto desde la publicación de las primeras “Reflexiones” del Comandante en el diario Granma.

 

CASTRO ALIENTA LA GUERRA DEL MOFUCO

 

El pasado 28 de marzo, dos días antes del viaje del presidente Luis Inacio Lula da Silva a Washington, con el apocalíptico título “Condenados a muerte prematura por hambre y sed mas de 3 mil millones de personas en el mundo”, Fidel Castro la emprende contra lo que califica de “idea siniestra de convertir los alimentos en combustible” que se ha establecido “como línea económica de la política exterior de Estados Unidos”.

 

Mezclando argumentos ecologistas con los ideológicos, Castro atacó en toda la línea la forma brasileña de producción de etanol de caña de azúcar, pronunciándose en contra de lo declarado por su Ministro del Azúcar, Rosales del Toro y los dirigentes del ICIDCA, y que se encontraba hasta entonces en fase de desarrollo en la Empresa “Heriberto Duquesne” de Remedios, Villa Clara. Escribe el dictador al respecto que:

 

“…en Cuba el empleo de tal tecnología para la producción directa de alcohol a partir del jugo de caña no constituye mas que un sueño o un desvarío de los que se ilusionan con esa idea”.

 

Otra afirmación curiosa del artículo es cuando dice que en Venezuela, “tengo entendido que usarían el alcohol no para exportar, sino para mejorar la calidad medioambiental de su propio combustible”. Aunque se desentiende de responsabilidad al respecto con la frase “tengo entendido”, indudablemente tenía que conocer que el 28 de febrero, altos funcionarios de su gobierno habían suscrito, durante la VII Comisión Mixta un acuerdo de construcción de once plantas para la producción de etanol y el desarrollo de la producción cañera con este fin en el país sudamericano. Su duda quedaría rectificada de forma oblicua, dos semanas mas tarde por el embajador de Venezuela en Cuba, Alí Rodríguez, al declarar que su país y la isla seguirán colaborando en la producción de etanol para satisfacer la demanda interna venezolana y exportar a Estados Unidos, ya que ese país obliga a que los exportadores tengan que añadirle un quince por ciento de alcohol o etanol.

 

A su llegada a la capital norteamericana el 30 de marzo, el presidente Lula publica un artículo evidentemente de replica a Castro en el “Washington Post”, donde dice que “el etanol no amenaza el ambiente ni la producción de alimentos”. El día antes, el canciller brasileño Celso Amorim, había criticado las “ideas antiguas” de Castro respecto al etanol y dijo  que son las mismas que tenía cuando visitó La Habana hace 20 años en una gira con el Ministro de Ciencias y Tecnología de Brasil.

 

Por su parte y como es usual en su dictadura unipersonal, tras las declaraciones de Castro, los miembros de la nomenklatura “se ven iluminados por la verdad”. Así, el vicepresidente Carlos Lage entrevistado por la televisión cubana ratificó de inmediato la posición de Fidel Castro, al descartar que la isla vaya a destinar tierras de cultivos como la caña para producir biocombustibles.  Lage también admitió que la zafra cubana de este año presenta condiciones ''muy difíciles'', aunque no aventuró cifras de cuánto podría obtenerse, y sostuvo que el cambio climático golpeó dramáticamente a la industria azucarera. Hubiese sido interesante enfrentar al vicepresidente con los datos que presenta Salazar Carrillo en El Nuevo Herald (abril 21 de 2007) que compara la producción azucarera y la población en América del Sur: 30 por ciento de la producción del dulce y sólo 10 por ciento de la cuota poblacional del mundo. Pero mejor habría sido espetarle la pregunta que se hace este economista al analizar la estadística: “¿por qué diablos no puede Cuba producir azúcar?”

 

Por supuesto que ni el astuto Lage abordó, ni los periodistas oficiales le preguntaron al que fuera Jefe de la delegación cubana a la VII Comisión Mixta Cuba-Venezuela, por que había desinformado a Castro sobre el objetivo exportable de la producción de etanol que deben desarrollar técnicos de la Isla según convenio firmado con Chávez. De mas esta decir que tampoco se le preguntó al vicepresidente que además es Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, cómo se podía estar desarrollando en el Ministerio del Azúcar planes contrarios a las “ideas preclaras” del Comandante en Jefe en contra del etanol.

 

El 30 de abril aparecen nuevas “Reflexiones” de Castro en “Granma” que son una contra-réplica a Lula, pues insiste en que en el artículo del “Washington Post”, el mandatario brasileño “expuso la idea de convertir los alimentos en combustible”. Con su vieja retórica intenta confundir a los que desconocen el tema, como si alguien pretendiera sustituir totalmente y de un golpe, la producción petrolera a nivel mundial con biocombustibles. Ya anteriormente había criticado incluso que se financiara a los países pobres para que produjesen etanol del maíz o de cualquier otro tipo de alimento, porque tal producción incrementaría el cambio climático.

 

Castro ahora, de forma consciente o por ignorancia, dio información errónea o incompleta al hablar de China, que es uno de los países que mas contribuye al calentamiento global por sus incontroladas emisiones industriales. Respecto al gigante asiático y segundo socio comercial de su régimen el viejo caudillo se atrevió a escribir:

“China jamás emplearía una sola tonelada de cereales o de leguminosas para producir etanol”.

 

Vamos a suponer que sea errónea la afirmación de la revista oficialista cubana, Bohemia, el 15 de junio de 2006, donde se decía en el artículo En tiempos del petróleo verde-amarillo, que China elabora unos mil millones de galones de etanol con trigo y maíz.

 

¿Por qué no incluyó Castro en su afirmación, una referencia a las semillas oleaginosas?

 

Dos días antes de que Castro publicase sus nuevos ataques a los bio-combustibles bajo el título de “La internacionalización del genocidio”, la agencia china Xinhua, reportaba una conferencia internacional desarrollada en ese país sobre el aceite de colza, donde se planteaban algunas cuestiones que vale la pena resumir:

 

-La producción china de semilla de colza es el 30% del total mundial.

-La colza se considera una de las mejores materias primas para los bio-combustibles por lo que los expertos chinos que se deben utilizar tierras de cultivo para la producción de esos derivados y así reducir la dependencia del petróleo y reducir las emisiones de gases nocivos.

-El aceite de colza es el principal aceite de uso alimentario utilizado para la cocina y la preparación de comida en países europeos, como Alemania.

Siempre quedará la duda si fue falta de asesoramiento o premeditación al eliminar datos importantes, la que llevó a Fidel Castro a querer situar a los chinos de su lado en la “guerra del Mofuco”.

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LA CONTRAOFENSIVA BRASILEÑA

 

Al día siguiente del artículo del dictador, el principal asesor internacional de Lula, Marco Aurelio García defendió la posición brasileña al declarar que "está habiendo una cierta incomprensión, en la medida en que la posición que el presidente Castro ha defendido es que la producción de biocombustibles crearía problemas para la producción de alimentos (...) esa no es la realidad". Y añadió, "El hambre del mundo no es un problema de falta de alimentos, es de falta de renta”

 

Pero a continuación García ripostó al aclarar que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, "está deseoso" de poner en marcha un proyecto de biocombustibles e indicar que Brasil ya tiene con Bolivia un proyecto similar. Correa, aliado de Chávez en los proyectos bolivarianos, firmaría con Lula ese mismo 4 de abril, 15 convenios en las esferas de biocombustibles, energía, salud, educación, trabajo, agricultura y gestión pública.

 

El 13 de abril, en vísperas de la Cumbre Energética del Sur, a celebrarse en la isla de Margarita en Venezuela, el asesor presidencial brasileño Marco Aurelio García, publicaba un artículo en El Universal de Caracas donde advertía que “las opciones energéticas de Brasil no deben ser convertidas en escenario para discusiones político ideológicas”.

 

La llegada de los presidentes a la cumbre fue un tanto opacada por otro episodio de roces diplomáticos que involucró a la presidenta chilena Michel Bachelet y a Hugo Chávez por sus acusaciones al Senado chileno de “fascista” por las críticas de ese cuerpo legislativo al previsto cierre de Radio Caracas TV.  Pero paralelamente la Agencia de Prensa del Mercosur reportaba el 16 de abril que durante las actividades previas al conclave energético se puso la primera piedra en la ciudad venezolana de Puerto Cruz de un complejo petroquímico con participación de capitales brasileños, por un monto de 3, 400 millones de dólares.

 

El 16 de abril, durante el desarrollo del evento a nivel ministerial, la agencia estatal brasileña reportaba que el ministro de Minas y Energía de Brasil, había bloqueado una propuesta de las delegaciones de Venezuela y Bolivia para incluir en la declaración final una advertencia en cuanto a que la producción de biocombustibles perjudica las cosechas agrícolas. En la reunión cumbre Chávez pidió a Lula mediar para que Estados Unidos "permita llevar etanol de caña, sin aranceles", o baje los aranceles "porque es muy caro, y dijo que Venezuela quiere importar etanol de Brasil, "y además sin aranceles".

 

Otra baja significativa en las alianzas en pro y en contra de los biocombustibles fue la del presidente de Paraguay, Nicanor Duarte que solicitó a su colega brasileño extienda un alcoducto en construcción en Brasil para que llegue a la frontera paraguaya. Y su  Ministro de Industria y Comercio declaraba su esperanza de "cerrar con Brasil un acuerdo de complementación para buscar juntos mercados de exportación de alcohol".

 

Al concluir la Cumbre Energética del Sur, Chávez se vio obligado a afirmar que cada nación deberá avanzar según lo considere en la producción de etanol e incluso reflejó que uno de los párrafos de la Declaración Final que suscribieron los mandatarios expresa su reconocimiento al potencial de los biocombustibles para diversificar la matriz energética suramericana, según reportaba la Agencia Bolivariana de Noticias. Como señala con picardía Américo Martín: “Parece que el etanol carioca es justificable, no así el gringo”.

 

Moralmente Hugo Chávez no podía criticar al presidente Uribe, quien no solo habló de producir etanol sino se refirió a un plan colombiano de integrar a miles de familias campesinas que han abandonado el cultivo de cocaína, a tareas de guardabosques para de preservar la selva.

 

Poniendo al mal tiempo buena cara, Chávez se sumó al plan de Rafael Correa al anunciar la disposición de Venezuela de «hacer una alianza con Brasil para financiar la instalación de un complejo para producir en Ecuador unos 7 mil barriles diarios de etanol con tecnología brasileña»

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La última demostración de la victoria brasileña en esta contienda fue el puntillazo dado a los planes de Hugo Chávez y Néstor Kirchner de constituir el Banco del Sur. Marco Aurelio García, asesor del presidente brasileño, dijo al respecto "no vamos a adherir al proyecto: no vamos a comer un plato hecho por otros", mientras Lula, mas diplomático afirmaba que se debe "definir, antes de cualquier cosa, lo que es ese Banco del Sur", y para qué servirá, antes de decidir la participación.

 

GANADORES Y PERDEDORES

 

En un artículo publicado en El Universal de Caracas, titulado Tormenta en la cumbre, el ex -diputado venezolano, Adolfo Taylhardat señalaba acertadamente que: 

 

Chávez retiró a Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones simplemente porque Colombia, Perú y Ecuador firmaron convenios de libre comercio con los Estados Unidos. El acuerdo Brasil-EE.UU. sobre el etanol es todavía más trascendental que un convenio de libre comercio. ¿Qué va hacer Chávez?

 

No puede hacer mucho realmente. Hemos visto como a pesar de sus discursos incendiarios contra Estados Unidos, sus planes no son precisamente los de quemar las naves, sino de adecuarse a los requerimientos del mercado norteamericano de incorporación obligatoria de etanol a las importaciones de combustibles. Brasil, por su parte, es reconocido por Washington como una potencia regional de alcance mundial y como señala Rosendo Fraga en Nueva Mayoría, de Argentina, “los intentos de reactivar la ronda de Doha para liberalizar el comercio pueden llevar a que Brasil junto con China, India y Sudáfrica, sean convocados por Estados Unidos y la Unión Europea (UE) a una próxima cumbre para destrabar el tema”.

 

Pero quizás lo que mas dolería a Castro de la derrota de sus ideas retrógradas en esta batalla del etanol no son las declaraciones de Rafael Correa de que producir bio-combustibles “es como sembrar petróleo”, sino que Chávez le diera un papel secundario a los técnicos cubanos en los planes venezolanos. Su discípulo declaró a la prensa que las plantas de etanol que se están instalando en Venezuela “las estamos construyendo con apoyo de Brasil y de Cuba, porque en Cuba también hacen etanol desde hace tiempo”.

 

En declaraciones al Washington Times, el experto petrolero Jorge R. Piñón, señalaba a Brasil ganador y a Fidel Castro como el gran perdedor por haber impulsado desde su lecho de enfermo el debate del etanol.

 

Es una opinión respetable aunque debo añadir al respecto que ya Castro ha sido derrotado por sus propias ideas retrógradas. Sus aliados y subordinados temen a su ansia de protagonismo y liderazgo en todos los campos. Los profesionales y técnicos cubanos no ven el momento de librarse de sus constantes frenos e interferencias.

 

Las recientes decisiones de la Unión Europea de obtener el 20 % de su energía de fuentes alternativas llevaron a la firma el 27 de marzo de un acuerdo entre el Premier italiano Romano Prodi y el presidente Lula. En ese sentido, Italia y Brasil han planeado producir etanol en Angola, Mozambique y otros países africanos. La invitación del brasileño Celso Amorim a Castro de incorporar a Cuba a tales programas en beneficio de esos países africanos tendría sentido si se tratase de un mandatario sensato y verdaderamente progresista. En el fondo la invitación no es más que una propuesta irónica del Canciller de Brasil al calor de la batalla del etanol.

 

Para finalizar vale la pena reproducir los beneficios del etanol, según planteara el brasileño, Marco Aurelio García., sintetizados en El Universal de Caracas por Adolfo R. Taylhardat:

 

1) los bio-combustibles son alternativa al déficit energético de países golpeados por la estagnación y la dependencia externa, particularmente los del tercer mundo.

 2) ofrecen una respuesta al problema del desempleo y de la concentración de la renta, porque generan millones de puestos de trabajo, permiten expandir y mejor distribuir la renta, y contribuyen a fijar el hombre a la tierra reduciendo los anárquicos flujos migratorios.

 3) ayudan a reducir el calentamiento del planeta porque como combustible, o como aditivo a los combustibles fósiles, el etanol y el biodiesel reducen la emisión de elementos poluyentes.

 4) establecen las bases para una industria de nueva generación, capaz de producir nuevos materiales, medicamentos, abonos y alimentos para animales.

 

Pero tan contundentes verdades arriba expuestas no importan a los que se le oponen por supuestos principios ideológicos. En el marco filosófico del castrismo, son siempre los consumidores los que tienen la culpa: ya sea que consuman cocaína, cigarrillos o combustible. Eso sí, los cultivos tradicionales de la coca, y del tabaco tienen que ser preservados. Mientras tanto, según la senil apreciación que tiene Castro del mundo, el etanol sirve para echar a andar los autos de los ricos porque no puede concebir a los trabajadores cubanos trasladándose en sus propios vehículos. No puede entender tampoco  que los obreros chinos fabrican bicicletas para Cuba mientras tienen al menos la posibilidad de aspirar a cambiar las propias por un automóvil

 

Tampoco le interesa a Castro que la isla jamás haya podido romper la dependencia de suministros petroleros de  parte de sus socios políticos. ¿Que pasaría si un día de estos  cae el chavismo? Eso es asunto de los que quedan atrás.  Ni siquiera teniendo a mano años de experiencia en la producción de alcohol de caña ésta se puede aprovechar por la obstinación del Comandante. Nada le preocupa al despota. Después de él, ya se sabe: ¡el acabóse¡

 

Entretanto, Fidel Castro pasa la página sin reconocer su derrota en la guerra del etanol y ya se encuentra orientando la movilización de decenas de miles de cubanos en multitudinarias marchas y protestas contra el terrorismo para el Primero de Mayo. Mientras respire, buscará un nuevo fetiche que atacar o una nueva utopía que vender en el mundo virtual que ha creado su totalitarismo dentro de la Isla.

 

Fuentes

-Instituto para la Energía y el Medio Ambiente de Alemania, “Energías Renovables”, Leipzig, Octubre 3 de 2006, www.camchal.com/esp

 

-Bill Kovarik,"The Fuel of the Future". www.runet.edu/~wkovarik/papers/fuel.html, 1998.

 

-Cavado, A; Diago, O y col. “Aplicación de mezclas de alcohol etílico con gasolina en período especial”, Informe de Proyecto. CIQ/IDA. Mayo, 1984, citado en www.biocarburantesmagazine.com/descargas/indicecalidad_alcoholanhidro.pdf

 

-Minerva Hernández Basso, “Confirman el buen camino del alcohol”,  Opciones,

Semanario Financiero, Comercial y Turístico de Cuba, 23 de Junio del 2006.

 

-Juan Varela Pérez, “Ante la próxima zafra. No bastará con tener más caña, Entrevista con el Ministro de la Industria Azucarera Ulises Rosales del Toro. Granma, octubre 1996. Tomado de “UPEC Ciudad Habana”, www.habanaupec.cubasi.cu

 

-Alvaro Vargas Llosa, “La Alianza del Etanol”, Diario Exterior, 11 de abril de 2007.

 

-Adolfo R. Taylhardat, Tormenta en la cumbre, El Universal, Caracas, 18 de abril de 2007.

 

-Rosendo Fraga, ¿Pugna entre Lula y Chávez?, Nueva Mayoría, Argentina, reproducido en Diario Exterior, 16 de abril de 2007.

 

-Kelly Hearn, Chavez ethanol ire runs out of fuel, The Washington Times, April 19, 2007

 

-Jorge Salazar Carrillo, La magia que desapareció el azúcar cubano, El Nuevo Herald, abril 21 de 2007

 

-Americo Martín, Choques en la cumbre, El Nuevo Herald, abril 21 de 2007.

 

-Katia Monteagudo, En tiempos del petróleo verde-amarillo,Bohemia, 15 de junio de 2006.

 

-Jorge Ferrer, Más caña, en su Blog “El Tono de la Voz”, Encuentro en la Red,  9 de abril de 2007.