Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

                                                      por Antonio Arencibia

EL PETRÓLEO CUBANO A LA PALESTRA

 

La llamada telefónica de Fidel Castro a Hugo Chávez y Rene Preval el 12 de marzo iniciaba la semana para los cubanos con el interés despertado por comentarios sobre la posible recuperación del dictador. Las afirmaciones a la prensa internacional en ese sentido por parte de Ricardo Alarcón, Felipe Pérez Roque y José Ramón Fernández, reforzadas por las declaraciones de García Márquez sobre su entrevista y paseo con el Comandante, dan visos de realidad a una progresiva mayor participación del viejo y debilitado caudillo en asuntos de gobierno.  Pero apenas transcurridos dos días el interés noticioso por la cuestión cubana se desplazó de las habitaciones del convaleciente en La Habana hacia el Congreso norteamericano en Washington.

 

En ese cuerpo legislativo, con la inscripción en el Senado para su debate de dos propuestas contradictorias sobre el petróleo de Cuba ha comenzado otro combate en esta compleja batalla, de cuya importancia nos hemos venido percatando en los meses transcurridos desde que comenzó la interinatura de Raúl Castro. En honor a la verdad, la exposición más completa y el primer análisis de las ramificaciones de este tema ante el público en general se debe a Juan Benemelis y Eugenio Yáñez, quienes lo han abordado sistemáticamente en comparecencias radiales y televisivas en el Sur de la Florida. Pero es en su obra ““Jaque al Rey: La muerte de Fidel Castro (con carácter provisional)”, donde anticipan lo que está sucediendo precisamente en estos momentos: el cabildeo de los intereses petroleros estadounidenses para la introducción de propuestas legislativas y las implicaciones geopolíticas de las importantes reservas de gas y petróleo que se calculan existen en las aguas profundas de Cuba.

 

El miércoles 14 de Marzo fue presentado el primero de los proyectos bipartidistas según el cual se deberían autorizar perforaciones en vez de a 125 millas, -según regula la ley-,  a 45 millas de las costas de la Florida, que es exactamente la distancia que separa las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de Cuba y Estados Unidos. Según publica William E. Gibson en el South Florida Sun-Sentinel, (Marzo 15 de 2007), los proponentes, Senadores. Larry Craig, de Idaho, y  Byron Dorgan, de Dakota del Norte, aducen que la ley vigente no hizo lo suficiente en el orden de la conservación de energía y la necesaria expansión de producción nacional de gas y petróleo para reducir la dependencia norteamericana de suministradores extranjeros.  Como parte de esta propuesta se relajaría el embargo norteamericano para que las compañías petroleras norteamericanas  puedan llegar a acuerdos con el gobierno de la Isla con el fin de hacer prospecciones en aguas cubanas.

 

Casi simultáneamente, se introdujo una propuesta de enmienda a la Ley de Libertad y Solidaridad para Cuba, más conocida como Ley Helms-Burton, por los dos senadores de Florida, el republicano Mel Martínez y el demócrata Bill Nelson, que se oponen a las perforaciones tanto por razones ecológicas y posibles afectaciones al turismo de este estado, como porque la riqueza petrolera de la zona bajo jurisdicción de Cuba iría a fortalecer al gobierno de Fidel Castro. Para impedirlo proponen sanciones a los extranjeros que apoyen el programa petrolero cubano que incluyen negarles visas de entrada a Estados Unidos.

 

Como dice el periodista Rui Ferreira el 15 de marzo en El Nuevo Herald, la propuesta de  los senadores Craig y Dorgan  tiene la aprobación del American Petroleum Institute, (API), la única asociación norteamericana que con 400 corporaciones miembros, representa todos los segmentos de la industria del petróleo y el gas natural, desde productores, refinadores, abastecedores y operadores de oleoductos, hasta transportadores marítimos y  compañías de servicios. El artículo recoge las moderadas declaraciones de la vocera de API, Karen Matusic, de que ''con el 85 por ciento de nuestras costas cerradas a la extracción, siempre damos la bienvenida a nuevos lugares donde podamos hacerlo''

 

Sobre el tema, Carolyn Whelan escribía un artículo en la revista Fortune, (Marzo 7 de 2007), con el sugerente título La Venganza de Castro: La fiebre petrolera en Cuba. Allí recordaba que en este año un consorcio de compañías petroleras de España, India y Noruega comenzarán a perforar en la Zona Económica Exclusiva de Cuba, a menos de 70 millas de la Florida. Aunque no se ha materializado su presencia, China también tiene asignados bloques de exploración en la ZEE de Cuba.

 

No se trata en el Congreso solamente de la participación o no de los consorcios petroleros norteamericanos en la prospección de gas y petróleo en esa zona de reservas reconocidas por el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Se trata también de la posibilidad de vender equipos y servicios norteamericanos a compañías extranjeras que están o estarán perforando en Cuba, como se recoge en una propuesta del congresista republicano Jeff Flake que será presentada ante la Cámara de Representantes.

 

Poderosos intereses norteamericanos se siguen pronunciando sobre la necesidad de modificar la política establecida. La periodista de Fortune recogió las declaraciones de Charles Drevna, vice-presidente ejecutivo de la Asociación Nacional Petroquímica y de Refinerías, (NPRA en inglés), organización fundada hace más de cien años y que representa a 450 refinadores y productores norteamericanos de derivados del petróleo. El influyente ejecutivo de la NPRA, se refirió a la Zona Económica de Cuba y dijo: "No estamos en los años 1960 cuando la Administración de Kennedy estaba protegiendo a los Estados Unidos de un posible ataque coheteril. Esos recursos serán desarrollados y se harán producir, la cuestión es por quién. Prohibir a las compañías norteamericanas desarrollar recursos que están a 90 millas de distancia es abordar con enfoque de cuento infantil una política que debe ser revisada.”

 

OPINIONES DE EXPERTOS Y DE POLÍTICOS

 

El Sr. Jorge Piñón, experto petrolero de la Universidad de Miami y expresidente de Amoco Oil Latin America fue invitado recientemente a debatir esta temática en el programa Polos Opuestos, que conduce María Elvira Salazar desde el canal Mega TV del Sur de la Florida. De su intervención resumiré las cuestiones planteadas que considero deben incorporarse a cualquier análisis serio respecto al petróleo cubano:

 

  • Se calcula de tres a cinco años el proceso de prospección y estudios para determinar la factibilidad de extracción comercial en la Zona Económica Exclusiva de Cuba.

 

  • Que mientras no se elimine la restricción de perforar a menos de 125 millas de la Florida tampoco se podrá explotar la zona norteamericana de reservas en el Golfo de México, que está situada a unas 100 millas al Sur del Panhandle de este estado y que contiene unos 6 billones (en español) de pies cúbicos de gas natural y 930 millones de barriles de petróleo.

 

  • El desarrollo tecnológico alcanzado en los últimos 30 años en la perforación en aguas profundas ha evitado que se produzcan derrames catastróficos de petróleo. Esto se confirmó incluso cuando el huracán Katrina afectó o destruyó numerosas plataformas en el Golfo de México en el 2005. Una de las compañías mas experimentadas en prospección en aguas profundas, la Norsk Hydro de Noruega, se ha asociado con la Repsol española y la ONGC Videsh de la India para perforar en seis de los 59 bloques de la ZEE de Cuba.

 

  • Las mayores reservas del continente americano están en la Faja del Orinoco en Venezuela, lo que explica que las corporaciones norteamericanas petroleras se mantengan en ese país aunque su participación en concesiones se haya visto reducida por decreto del presidente Hugo Chávez.

 

Otro invitado al programa Polos Opuestos, el Sr. Joe García, Presidente del Partido Demócrata en el Condado de Miami-Dade, analizó los acercamientos a figuras políticas que se han estado llevando a cabo por parte de cabilderos que representan a consorcios petroleros de Estados Unidos. Sin entrar en detalles, y partiendo de la importante contribución de esos intereses en las campañas electorales del Partido Republicano, García dio por sentado que el presidente George W. Bush va a situarse de parte de esas compañías en el debate.

 

¿SOLUCIÓN EN EL 2008?

 

De acuerdo a lo planteado hasta aquí hay dos posiciones básicas sobre el asunto, totalmente excluyentes:

 

  • Frenar al máximo el desarrollo petrolero de Cuba para no fortalecer al régimen de Castro y/o el de sus sucesores traería como consecuencia que se fortalezcan obligadamente los vínculos de La Habana con Chávez debido a la dependencia energética. Pero aún así tal política por parte de Estados Unidos no va a impedir que las compañías de Canadá, Europa, Venezuela, China o India continúen o inicien sus operaciones en la Isla. Medidas punitivas contra esos intereses pueden afectar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), provocar choques con la Unión Europea en el marco de la Organización Mundial del Comercio, sin olvidar los grandes intereses que vinculan a China y Estados Unidos y la importancia para este último de tener la puerta abierta a las mayores reservas continentales de crudo que se hayan en territorio venezolano.

 

  • La autorización a las compañías norteamericanas a participar en el petróleo cubano, sería un cambio tan trascendental por parte de esta administración que equivaldría al levantamiento parcial del embargo al régimen de los Castro. Este camino parece difícil y cuesta arriba, pues pasaría por la aprobación previa en la Cámara y en el Senado, se ajustaría en una conferencia de ambos cuerpos legislativos antes de convertirse en Ley si el Presidente Bush renunciara a su derecho al veto sobre la misma. Todo esto se contradice con la oposición de los legisladores cubano-americanos del Partido Republicano y con las promesas del actual mandatario de vetar cualquier medida que llegue a su despacho y favorezca al gobierno de Cuba, no obstante el apoyo recibido por su partido de los grandes consorcios del petróleo

 

Estamos en la segunda etapa de un largo proceso donde va a haber avances y retrocesos por ambas partes. La política de sanciones no parece tener grandes posibilidades y aún si fuera incorporada a la Helms-Burton, no sería la primera vez que esta Administración, siguiendo lo que inició el presidente Clinton, suspendería aquellos aspectos de la ley que, como el Capítulo 3, afectarían a directivos de corporaciones o empresas de otros países que hacen negocios con La Habana. Utilizando los argumentos ecológicos también se pueden ejercen presiones para ofertar servicios o alquilarles equipos a esas compañías, partiendo de la base que la calidad de la tecnología norteamericana sea garantía de protección ambiental optima en las perforaciones en aguas cubanas.

 

La larga batalla se inició en el 2006 antes de que el Partido Demócrata obtuviese la mayoría legislativa con que ahora cuenta. Este segundo choque de opiniones se está produciendo en un medio político enrarecido por problemas mucho más decisivos para Estados Unidos que el petróleo cubano y en medio de una anticipada campaña electoral por la presidencia de la nación. Como tantas otras cuestiones pendientes, solo será después de las elecciones de noviembre del 2008, que un nuevo Presidente norteamericano podrá revisar las políticas actuales que lo requieran.

 

Será por lo tanto después de esa fecha, -a medio camino de los tres años que se calculan para determinar la factibilidad de la explotación petrolera en la ZEE de Cuba-,  que habrá que revalorar los elementos que influyen en una decisión norteamericana al respecto. Para entonces habrá que estudiar la viabilidad de la sucesión en la Isla y el inicio o no de reformas económicas; el papel estratégico de Venezuela y China y su impacto en un modelo cubano diferente; el alcance regional del ALBA y el de la alianza anti-norteamericana encabezada por Hugo Chávez. Solo entonces estaremos en condiciones de saber si el petróleo cubano puede calificarse de “venganza” de Castro contra Estados Unidos o si estaría resultando una maldición contra su propio pueblo.