Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

                                                      por Antonio Arencibia

RAULISMO VS. FIDELISMO: LAS LUCHAS POR EL PODER EN CUBA

 

 

El esperado anuncio parece un final del cuento del lobo. Se sabe que por ahí ronda pero el falso aviso se ha dado tantas veces que, cuando sea, nadie va a creerlo. Mientras los cubanos fuera del país dedicamos tiempo y neuronas a descifrar signos y amplificamos nuestras conjeturas usando todos los medios de comunicación a nuestro alcance, los compatriotas sin posibilidades en la Isla, tratan de suplirlo mediante la “bola”.

 

Entretanto se desarrolla ante nuestros ojos un verdadero ejercicio de capa y torero. Al embestir lo rojo que se agita dejamos de acertar lo que hay detrás: el sucesor parece que desaparece y así logra concentrar la atención en quien no tiene, -no puede tener ya-, poder alguno.

 

Raúl Castro, con más de medio siglo de conspiraciones y secretos en su aval, sigue arreglando el tinglado para el momento en que presida el duelo oficial y reciba, contrito, las condolencias de los jefes de estado y gobierno. Pero todo eso hace tiempo está diseñado y previsto. Desde los sobres lacrados en los puestos de mando hasta las limosinas destinadas a los invitados importantes. Después de todo, la Cumbre de los No Alineados en septiembre pasado fue un buen ensayo general del gran sepelio.

 

Pero lo que ocurre detrás de la capa roja es que el sucesor ha autorizado la discusión, en la prensa extranjera “amiga”, sobre el alcance de los cambios que se ha comprometido a implementar una vez investido permanentemente con la jefatura de la nación. A esa tarea se han lanzado con gran entusiasmo, elementos honestos y oportunistas, defenestrados que aspiran a regresar y burócratas que defienden sus trincheras.

 

En el fondo la mayoría de los participantes aspira a contribuir a dar forma a un programa del nuevo gobierno que represente sus intereses. Por su parte, el General de Ejército puede tomar lo que le convenga de cada planteamiento y como el debate se realiza en el exterior, cree que no se puede salir de cauce. Pero como bien ha escrito Rafael Rojas, los límites de la sucesión no son económicos, sino políticos, por lo que a Raúl no le importa que se plantee, -incluso-, una perestroika, pero la transparencia está descontada en sus planes.

 

El problema para él y su equipo es que se equivoca al pretender una discusión controlada que no encuentre eco en el interior del país. Como ya ocurrió durante la discusión del Llamamiento al IV Congreso del Partido, en algún momento va a tener que limitar el debate y reprimir a los que no obedezcan la orden.

 

De la protesta al revisionismo histórico

                                                                                                                       

Todo empezó por la protesta de un grupo de intelectuales contra la reaparición en la televisión nacional de antiguos funcionarios de la cultura caracterizados por su ejecutoria represiva. Los que buscaban llegar a un entendimiento con el régimen, se dedicaron a rescribir la historia, echando la culpa a un puñado de burócratas y exonerando a los máximos dirigentes del país. Algunas voces insinuaron que se debía continuar profundizando en las causas de la represión cultural, pero el flamante Gobernante Interino trató de cerrar el capítulo promoviendo reuniones semi-clandestinas donde se   declaró que no era política oficial la promoción de las figuras execradas por los trabajadores de la cultura. Como premio de consolación a los más contestatarios se efectuó la promoción de funcionarios culturales como cuadros partidistas. La fórmula clásica para evitar la repetición de la protesta fue cerrar el acceso no autorizado a la Internet y restringir su uso oficial.

 

Con la autorización de la nueva cúpula y coincidiendo con el primer aniversario de la Sucesión Provisional empezaron a aparecer en la Internet y en la prensa de izquierda de habla hispana, trabajos y artículos de periodistas y escritores con acceso privilegiado a ese medio de comunicación. Lo que pretende el equipo de Raúl Castro es propiciar una justificación de la continuidad política, por eso quienes escriben desde Cuba o los que desde el extranjero aspiran a ser tenidos en cuenta por el nuevo gobernante, se han embarcado en la tarea imposible del revisionismo histórico.

 

Esta segunda etapa, con la participación de intelectuales de dentro y fuera del país, se inauguró con un artículo de la periodista Soledad Cruz, ex embajadora ante la UNESCO, titulado El revolucionario riesgo de la verdad, que fue criticado en el exterior desde todos los ángulos políticos. Una prueba, de que no le preocupaban las objeciones que se le hiciera desde la izquierda, es que Cruz continuó el tema en Otra vuelta de la rueca.

 

Allí se intenta la justificación del estancamiento político y la crisis económica del régimen a partir de la década de los ochenta por el derrumbe del socialismo en Europa del Este y la Unión Soviética. Se asevera que durante el “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas” se había propiciado la discusión de las tesis del IV Congreso del PCC, donde se reconocieron los problemas que aún arrastra el país. Y se anuncia que la continuidad de la “rectificación” en estos momentos se basa en los discursos de Fidel Castro de noviembre del 2005 y Raúl Castro el 26 de julio del 2007[i].

A los pocos días del segundo artículo de Soledad Cruz, aparece en Internet un trabajo sobre la polémica cultural de enero y febrero de este año, escrito por el investigador Domingo Amuchástegui, que reside en Miami.[ii].   En el mismo se sobrepasa el debate cultural y se hace un extenso análisis de distintas coyunturas políticas, coincidiendo ambos trabajos en dar un gran peso a las asambleas del IV Congreso del Partido Comunista:

 

“...Ese gran diálogo nacional que fue la discusión de las tesis del IV Congreso del Partido”. (Soledad Cruz)      

 “...En Cuba no ha habido un ejercicio más democrático que la prolongada discusión del Llamamiento al IV Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).” (Amuchástegui)

 

Lo que caracteriza el ensayo de este investigador es la crítica en bloque a la actuación de los dirigentes y militantes del viejo Partido Socialista Popular desde los primeros momentos del establecimiento del Gobierno Revolucionario, exceptuando a Carlos Rafael Rodríguez. Eso se complementa con la tesis de que los “errores” de la Revolución no pueden achacarse a Fidel ni a Raúl, porque han sido engañados una y otra vez por una casta de burócratas que los han inducido a decisiones incorrectas.

 

En el texto de Amuchástegui se llega a establecer incluso diferencias en la forma en que los oficiales del MININT actuaron respecto a la cultura. Se contrastan los mandos de Sergio del Valle, Manuel Piñeiro e incluso de Juan Abrantes, con la de la época de Ramiro Valdés, a quien se critica por dar acceso a antiguos miembros del PSP como Isidoro Malmierca , Ramón Calcines y otros a posiciones claves en el aparato de contra-inteligencia.

 

Aunque el propósito de su trabajo es resaltar las figuras de Fidel y Raúl Castro y justificar sus actuaciones con las convulsas y cambiantes condiciones nacionales e internacionales, el autor tiene la franqueza de reconocer el papel del MINFAR, -especialmente la Dirección Política Central de las FAR, encabezada por Vecino Alegret y después por Antonio Pérez Herrero-, como factor importante en tratar de imponer una política cultural de corte soviético a partir del Congreso de Educación y Cultura. Tampoco puede obviar el papel central del discurso secreto de Raúl Castro contra el diversionismo ideológico, que “se convirtió en la base de sustentación de […] acciones nefastas durante aquellos años de la década de los 70” por parte de los Torquemadas de la cultura. Sobre ellos y no sobre los grandes responsables sitúa la culpa por la larga serie de “parametrajes”, defenestraciones, censuras y clausuras de publicaciones”.

 

Para Carlos Aldana y su grupo reserva Amuchástegui severos juicios. Dice que la tendencia de éste al ocupar el cargo de Secretario Ideológico del PCC a reformas estilo perestroika, no era por convencimiento, sino por “su vieja propensión pro soviética.”. También apunta que antes de su promoción a ese cargo había pertenecido a la Dirección Política Central donde tenía vínculos con gente promocionada durante el sectarismo y concluye con una relación de los funcionarios seguidores de Aldana en el enfrentamiento contra la mayor parte de los planteamientos formulados en las reuniones del PCC durante la discusión del Llamamiento al IV Congreso en 1990. Si tenemos en cuenta las declaraciones de Norberto Fuentes a la prensa chilena de que Aldana le escribió el discurso que Raúl Castro pronunció el 26 de julio y sus aseveraciones posteriores de que el general está reuniendo en su equipo a los “viejos compañeros”, el trabajo de Amuchástegui parece ser un reflejo de la lucha fraccional en el seno del régimen.

 

Martí y el socialismo

 

Desde los primeros momentos de la Revolución, antes de la proclamación unilateral del socialismo por Fidel Castro, hubo un debate en la prensa aún libre en torno a la crítica de José Martí al socialismo de Estado y sus objeciones a Karl Marx. Todo ello terminó y los escritos del Apóstol de la Independencia quedaron en sus Obras Completas pero solo fueron citados fuera de contexto.

Casi 45 años mas tarde reaparecen esos juicios de Martí durante una coyuntura especialmente crítica, cuando Pérez Roque pronunció un discurso sintiéndose el Delfín   de Fidel Castro. La respuesta de Raúl y su grupo, (siete meses antes de la Proclama sucesoria), fue utilizar como vocero contra los talibanes criollos al agente “Miguel” de la Seguridad del Estado. El despreciable Manuel David Orrio, acusador de los encarcelados y condenados cuando la Primavera Negra, escribió "Cuba: Constitución vs. ¿Socialismo Reversible?”, donde abordando al tema de la propiedad en el socialismo, citaba el trabajo de José Martí, La Futura Esclavitud,[iii] que Cubanálisis mantiene on-line en la sección “Documentos” desde hace meses.

 

Aquí, una vez más, lo importante no es el mensajero, sino el mensaje, especialmente por la disonancia de que la crítica martiana se ajusta perfectamente al modelo de socialismo que está vigente en la Isla.

 

Ahora, ya consolidada la sucesión, -y una vez más en las páginas de publicaciones extranjeras de izquierda-, vuelve a surgir el tema. El ex-diplomático Pedro Campos Santos, colaborador permanente de Kaos en la Red, reproduce íntegramente el escrito de Martí, con un comentario introductorio y bajo el título de El socialismo de Estado, como lo vislumbró José Martí. En palabras de este historiador holguinero, “nada mejor que repasar la exposición martiana sobre el socialismo que se pretendiera hacer desde el Estado” cuando Raúl Castro acaba de plantear la necesidad de hacer cambios estructurales.[iv] 

 

Esto atrajo la rápida respuesta de los talibanes, a cargo del funcionario de la U.J.C. y presidente nacional del Movimiento Juvenil Martiano, Carlos Rodríguez Almaguer, quien se lamentaba de que la publicación del texto martiano La futura esclavitud “se le ha relacionado con el socialismo cubano de hoy”. Y concluía haciendo formal protesta de respetar la opinión de los demás, excepto cuando “pone en peligro el derecho de una comunidad”; lo que supone que esto último la va a determinar él o su grupo.[v]  

 

El revisionismo al servicio de la cooperativización

 

El licenciado Pedro Campos no respondió a la crítica de Rodríguez Almaguer, porque tenía cosas interesantes que decir en un terreno menos teórico. El 21 de agosto publicó   Ejemplo cubano de socialización: Las cooperativas cañeras 1960-62, donde argumenta con los siguientes datos los resultados positivos de la cooperativización después de la 1ª. Ley de Reforma Agraria:

 

Se crearon  600 cooperativas con 120 mil miembros y 30 mil obreros eventuales, que contaban con  70 mil caballerías de tierra ( 40 mil de caña, 15 mil de ganado y 15 mil de otros cultivos), 173 mil cabezas de ganado vacuno, incluidas las yuntas de bueyes)   2,600 tractores, 7,700 carretas, 950 camiones. Administraban 867 Tiendas del Pueblo, y construyeron 19 pueblos.  El Banco Nacional invirtió 84 millones de pesos en créditos para estas cooperativas. Al producirse su disolución ya habían liquidado ese préstamo, habían aportado al estado otros 102,5 millones de pesos y repartido otros 95,7 millones de pesos por concepto de estímulos, y subsidios. Habían invertido 40,4 millones de pesos en nuevos equipos; 77 millones en cabezas de ganado; y aportado 15 millones al Fondo Nacional para Accidentes del Trabajo[vi]

 

¿Entonces, por qué se disolvieron?

 

El artículo explica que en febrero de 1962, con el nombramiento de Carlos Rafael Rodríguez como Presidente del INRA en medio de los mejores meses de zafra, comienza la disolución de las cooperativas cañeras, que definitivamente quedan convertidas en “granjas del pueblo” al terminar la zafra. Que las tierras y medios de las cooperativas cañeras pasaron a control del Ministerio de Industrias que dirigía Che Guevara y junto con los Centrales azucareros, las tierras dedicadas al cultivo de la caña de azúcar de cada Ingenio, formaron los CAI, Complejos Agro-Industriales.

 

Pedro Santos asegura que “[a] nadie hay que culpar”. No obstante, en su exposición además de Carlos Rafael Rodríguez, aparece Ernesto Guevara como responsable, porque quien si no éste podría pretender:

 

 “hacer ‘el hombre nuevo’ con una mentalidad comunitaria, eliminando precisamente lo que hubiera podido formarla: su base, el colectivismo logrado con las cooperativas […]”

 

Tampoco explica el trabajo como fue revertida dos años después “la visión fresca y autóctona de los revolucionarios cubanos, […], llevada a la práctica bajo la dirección de Fidel”. [vii] La realidad es que no puede culparse solamente al viejo dirigente del PSP o al Comandante Guevara por los desaguisados del socialismo de Estado. La 2ª. Ley de Reforma Agraria, que fue firmada por Castro el 3 de octubre de 1961, dejaba solo 66 hectáreas como tenencia máxima de tierra y ya marcaba el abandono de toda forma de propiedad privada o cooperativa en favor de la completa estatización del país que llegaría a su máxima expresión durante la Ofensiva Revolucionaria de 1968 cuando ni el Che estaba vivo, ni Carlos Rafael dirigía el INRA.

 

De todos modos, hay una parte de ese artículo que pudiera publicarse en Cuba ya que incentivar la revitalización del cooperativismo forma parte de la agenda de la sucesión.

 

Criterios ‘no autorizados” sobre Cuba

 

Como ha pasado el tiempo del monopolio “castrista” sobre la prensa de izquierda de habla hispana, hoy solo se puede hablar de una prensa amiga, donde pululan autores de toda pinta radical, desde el troskista Néstor Kohan, el marxista Heinz Dieterich, el leninista Narciso Isa Conde, y el sociólogo norteamericano “antimperialista” Jaime Petras.

 

Como también a esa prensa contribuyen los petrodólares venezolanos, y el chavismo se presenta al mundo con un potpourrit socialista, tienen cabida en ella un abanico de opiniones que van desde el stalinismo hasta el trosko-guevarismo. Es por eso que no se detienen otros autores de opinar, a pesar de la ofensiva desatada desde La Habana contra el profesor Dieterich Steffan por sus moderadas críticas.

 

Después de aparecer en inglés ha sido traducido al español y publicado en Rebelión, un polémico escrito de Jaime Petras, donde hace un análisis de las contradicciones que enfrenta la sucesión[viii] Este largo artículo, apologético de los llamados logros del socialismo cubano, sostiene puntos de vista totalmente inaceptables como cuando califica la protesta de los intelectuales de “caza de brujas” contra los “valores revolucionarios” y pide nada menos que una “revolución cultural” en Cuba. Pero en la esfera económica contiene planteamientos que chocan con las directivas trazadas por Fidel Castro. Se plantea que Cuba sigue siendo dependiente del “monocultivo”, al haber sustituido la exportación de azúcar a EEUU y luego a la URSS, “por el turismo para canadienses y europeos”.

 

Dice que “no existe ninguna razón justificable por la que Cuba no pueda ser autosuficiente en carne de aves de corral, carnes, arroz, frijoles y otros alimentos esenciales si reestructura sus prioridades de desarrollo económico”. También critica al régimen por desperdiciar sus escasas divisas extranjeras importando petróleo cuando tiene antiguos campos de caña sin cultivar “cuando el precio del etanol subió vertiginosamente y aumentaron las importaciones cubanas de alimentos”. La conclusión de Petras es que en Cuba “los campos sin cultivar no producen ni alimentos ni etanol.” 

 

Desde el ámbito del Caribe, el ex dirigente comunista dominicano Narciso Isa Conde, hoy miembro de la Presidencia de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), se lanza al ruedo con un análisis del discurso de Raúl Castro el 26 de Julio. No puede entenderse más que como crítica, cuando el dominicano dice que “mucho ha tardado la vanguardia del proceso cubano” en analizar las causas de los fracasos del socialismo en la Unión Soviética y los países de Europa del Este.[ix]

 

Pero la revelación del articulo es que siendo todavía Isa Conde Secretario General del Partido Comunista Dominicano, dice le escribió una carta a Fidel trasladándole algunas de sus inquietudes respecto al “proceso cubano y su relación con lo acontecido en Europa del Este” Y añade que junto a los secretarios generales de los partidos comunistas de El Salvador, Honduras, Argentina y Costa Rica, se reunió en Cuba con Fidel y Raúl Castro, y otros altos dirigentes comunistas cubanos, para exponerles su opinión de que la crisis del llamado socialismo real era de carácter estructural. Isa Conde también confiesa que después de aquella reunión cambiaron sus relaciones con el PCC, lo que le ha costado  “no pocos sinsabores, tensiones, disgustos y exclusiones”. Admite que si bien Raúl ha planteado “cambiar todo lo que debe ser cambiado” no ha precisado “lo que hay que cambiar ni señalar el cómo hacerlo”.

 

Finaliza su artículo Narciso Isa poniendo la fecha agosto 20 de 2007, y escribiendo a continuación: “Aniversario de la infame intervención de la URSS en Checoslovaquia”. ¿A quién si no a Fidel Castro, defensor de la infamia a nombre del socialismo, va dirigido ese dardo?

Estas son las ideas que bullen en la Red de Redes en torno al régimen de La Habana. Poco a poco van llegando al interior de Cuba, pero no se necesitan para incitar a la verdadera reflexión de los cubanos, a los que les basta con mirar lo que les rodea para entender sus problemas e imaginar soluciones. El equipo de sucesión no puede mantener estos criterios en secreto ni tampoco puede llevarlos a discusión pública. La contradicción socialismo-democracia es cada vez más evidente, aunque se quiera disfrazar de muchas maneras. El debate se va a salir de cauce.

 

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 [i] Soledad Cruz, “Otra vuelta a la rueca”, Kaos en la Red, agosto 10 de 2007

[ii] Domingo Amuchástegui, “Ni quinquenio gris ni decenio negro, sino interminable lucha de ideas y diversidad en la Cuba Revolucionaria”, sin fecha en Internet, reproducido en Penúltimos Días, agosto 6 de 2007.

[iii]Ver mi artículo “El enigma de Luar Trosca”, La Nueva Cuba, septiembre 4 de 2006.

[iv]Pedro Campos, “El socialismo de Estado, como lo vislumbró José Martí”, Kaos en la Red, agosto 15 de 2007.

[v] Carlos Rodríguez Almaguer, “Algunas ideas en torno a José Martí y el socialismo” y “Otros apuntes en torno a las ideas sociales de José Martí y a la cultura del debate”, Kaos en la Red, agosto 19 y 20 de 2007.

[vi] Pedro Campos Santos, “Ejemplo cubano de socialización: Las cooperativas cañeras 1960-62”, Kaos en la Red, agosto 21/07

[vii] Idem

[viii] Jaime Petras y  Robin Eastman-Abaya,  “Cuba revolución permanente y contradicciones contemporáneas”, Rebelión, agosto 24 de 2007

[ix] Narciso Isa Conde, “El discurso de Raúl en Camagüey y las perspectivas del socialismo en Cuba”, Kaos en la Red, agosto 24 de 2007.