Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

                                                      por Antonio Arencibia

                                                                                                                                                            

 

 

Cuba: un refrán que está sin completar

 

El nonagésimo aniversario de la llamada Revolución de Octubre de 1917 llevó a un cubano, el miembro del Secretariado del PCC, Fernando Remírez de Estenoz, a Moscú, donde pronunció un discurso en saludo del triunfo bolchevique durante un acto presidido por Guennadi Ziuganov, presidente del PC de la Federación Rusa. Al otro extremo del globo, en La Habana, hubo también diversas actividades por la ocasión: ofrendas en el Mausoleo al “Soldado Internacionalista Soviético” en ceremonia presidida por el General Álvaro López  Miera, jefe del Estado Mayor General; el acto político-cultural de rigor en la Sala Universal de las FAR, con resumen a cargo del General Samuel Rodiles, y  la inevitable Mesa Redonda Informativa de la  Radio y Televisión, con la participación de Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano.

 

Ese mismo día, Hart, en un artículo publicado en Juventud Rebelde, había planteado que durante la Revolución de 1917:  

 

“…por diversas razones, el proceso se desvió de su ruta inicial, se produjo una grave descomposición y tuvieron lugar errores y horrores que la historia no puede pasar por alto. De esta circunstancia se aprovechó el enemigo para realizar su labor de zapa; pero sería atribuirle demasiado poder afirmar que la razón fundamental del desastre estuvo en la acción imperialista. Es evidente que la esencia de la tragedia se halla en factores internos del proceso soviético”.[1]

 

Aunque Armando Hart reconocía la falta de análisis autocrítico por parte de los comunistas cubanos de las causas internas del fracaso del comunismo ruso, no se daba por enterado de que el régimen cubano se contagió del mismo mal.

 

En esta ocasión el aniversario del Octubre Rojo no contó con una “Reflexión” de Fidel Castro, mientras que su hermano Raúl, comunista desde joven, ni se dignó a aparecer en las actividades conmemorativas. Por eso hay que destacar como lo más novedoso de la celebración, un artículo aparecido en Granma en la fecha, bajo la firma del viejo comunista, Raúl Valdés Vivó, Rector de la Escuela Nacional del Partido.

 

¿Quién es Valdés Vivó?

 

En su sección “Razones y percepciones desde las posiciones castristas”, Cubanálisis reprodujo un trabajo de Valdés Vivó en defensa del chavismo, y como nota de presentación incluyó datos biográficos del autor que ampliamos ahora en beneficio de nuestros lectores.

 

Raúl Valdés Vivó, nació  en 1929 en La Habana, y se incorporó a temprana edad a la Juventud Socialista, llegando a ser uno de sus dirigentes. En 1953, Raúl  Castro, -que acababa de ingresar en esa organización juvenil-, integró por indicación de Valdés Vivó  el Comité Gestor del llamado Congreso Martiano por los Derechos de la Juventud. Eso le llevaría como delegado a la conferencia de juventudes comunistas y de izquierda de Viena y a su viaje por Checoslovaquia y Rumania.[2] De la Juventud Socialista proceden también Jorge Risquet, Flavio Bravo, Leonel Soto y por supuesto Valdés Vivó, todos los cuales ocuparían importantes posiciones en el régimen y gozarían de especiales relaciones con Raúl Castro. Así, Raúl Valdés Vivó fue subdirector de “Hoy”, periódico del viejo Partido Comunista, posteriormente participó en la primera Conferencia Tricontinental, viajó a Vietnam del Sur, en representación del Comité Cubano de Solidaridad con ese país, recorrió el Norte y la zona liberada de Laos. Como muchos otros viejos comunistas, tuvo su breve eclipse, durante el cual residió en Praga y escribió en la “Revista Internacional”, que reflejaba  puntos de vista pro-soviéticos. Fue también embajador de Cuba en el Reino de Cambodia en 1967 y en 1970 fue primer embajador ante el FNL y el Gobierno Provisional de Vietnam del Sur. Más tarde fue designado jefe del Departamento General de Relaciones Exteriores del PCC. Ha sido miembro del Secretariado del Partido y embajador del régimen ante la Etiopía de Mengistu Haile Marian. Desde la década del 90 es rector de la Escuela Superior de Cuadros del PCC.

 

Homenaje a la megalomanía de Castro

 

En el ensayo publicado por Raúl Valdés Vivó en Granma, en saludo a la Revolución de Octubre, hay un  planteamiento sorprendente. Partiendo de que Rusia pasó a ocupar en 1917, -como dijera Lenin-, el “papel de vanguardia de la revolución socialista internacional”, llega a la conclusión de que tras el derrumbe de la Unión Soviética, esa vanguardia mundial la ocupa hoy la llamada Revolución Cubana.

 

Al principio, tras la  desviación de la insurrección democrática cubana triunfante en 1959 en un proceso pro comunista, era lógico que Fidel Castro reivindicara su fidelidad a la  Revolución Rusa, pero la intención de la nomenklatura partidista actual de hacer subir al Castrismo al podio vacío del comunismo, solo puede calificarse de ceguera fanática o de homenaje a la megalomanía del caudillo en trance postrero. De esa forma Valdés Vivó hace una reverencia a la figura todavía amenazadora del viejo dictador.

 

Pero el  rector de la Escuela Superior del Partido tiene que poner límites racionales a esa ubicación de Cuba como vanguardia comunista y declara que ningún país es “centro del movimiento revolucionario mundial”. Para sustentar esa conclusión tiene que decir la gran mentira de que “la Revolución cubana, en lo conceptual y en la práctica, siempre ha defendido la independencia absoluta de los partidos y los Estados”. Lo cual fácilmente se desmorona ante los múltiples ejemplos de intervención castrista a escala internacional en casi cinco décadas.

 

Como la ponencia del “teórico” Valdés Vivó sigue el estilo pedante de los manuales de marxismo-leninismo en la misma puntualiza premisas, cambios y vías de lucha por el comunismo en esta nueva época. Otra no menos sorprendente afirmación aplaza el triunfo de esas ideas para bien tarde, pues según subraya el propio autor:

 

"[...] Ahora cabe afirmar que estamos en El comienzo del comienzo del triunfo mundial del Socialismo"[3]

 

 

Alabanza al camino asiático 

 

Como es clásico en este tipo de enfoque Valdés Vivó analiza la posición de las fuerzas sociales en el primer y tercer mundo, y como escribe desde La Habana, empieza por decir que el primero de los cuatro “pilares” en que se basará ese dilatado triunfo mundial del Socialismo, es “[l]a victoriosa resistencia de Cuba socialista.”. A continuación describe el papel de la “lucha difícil, pero triunfal” de los pueblos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, a la que se unen “procesos reformistas que se abren paso en Brasil, Argentina, Uruguay y otros países del mar Caribe y América del Sur”. Las otras llamadas columnas de la lucha por el triunfo mundial del socialismo están dadas por el “asombroso desarrollo de Estados socialistas como China y Vietnam” y las luchas de los pueblos de “Europa, Norteamérica y Japón” contra sus explotadores.

 

Es importante destacar que Valdés Vivó, -quien ha sido calificado de “ultra” por su firme ortodoxia pro-soviética-, tiene que reconocer la importancia en el acontecer mundial actual de:

 

“La proclamación por los comunistas chinos de un socialismo con las particularidades de su país y el desarrollo del marxismo-leninismo con sus propios pensadores Mao, Deng, Jiang, Hu, mientras Vietnam añade a los clásicos a su ejemplar Ho Chi Minh, y Cuba tiene a Bolívar y Martí junto a ellos y sus continuadores.”.

 

A fines de los años 90 Valdés Vivó  se opuso en Granma a las pequeñas y medianas empresas privadas, porque “tendrían que basarse, para ser rentables, en la súper explotación asalariada”[4]. Pero ahora se ve obligado a saludar el “camino asiático” que se inició adoptando esas formas de propiedad en la agricultura. Su cambio de posición está dado por la obediencia partidista y la lealtad a su antiguo camarada de la Juventud Socialista, el hoy Sucesor en Jefe, que se inclina a la real politik. Por eso, para no quedarse corto, Valdés Vivó reproduce in extenso, los puntos de vista triunfalistas de los nuevos comunistas chinos:

 

“El informe de Hu Jintao al recién concluido XVII Congreso del Partido  de China, con exactitud reflejó la situación que toma el mundo, al analizar que hoy se están operando cambios amplios y profundos, y en la China actual se están produciendo transformaciones en las mismas medidas.

 

Son algo sin precedentes tanto las oportunidades como los desafíos que se nos han presentado, pero las primeras aparecen más que los segundos. Y esto lleva, dijo Hu Jintao, a la clara conclusión de que en estas circunstancias todo el Partido debe enarbolar con firmeza la gran bandera del socialismo con peculiaridades chinas para conducir al pueblo a marchar desde un nuevo punto de partida histórico.

 

Hu concluyó que hay que captar y aprovechar bien este importante periodo coyuntural estratégico, adoptar la actitud realista y pragmática y superarse con elevado espíritu emprendedor, con miras a continuar la edificación en todos los aspectos de la sociedad modestamente acomodada y el fomento acelerado de la modernización socialista, cumpliendo de este modo la noble misión confiada por la época. [Agencia Xinjua, 27,10, 07]"

 

Si hay algo que reprochar a Valdés Vivó al tratar ese tópico es que incluyera a Mao Zedong entre los grandes pensadores “marxistas-leninistas” chinos, en contradicción con lo que expuso en su disertación en Coro, Venezuela, -que reprodujimos en Cubanálisis-, donde calificó de “locura”, la Revolución Cultural organizada por el Gran Timonel.[5]

 

El Gran Caotizador contra los teóricos

 

El artículo escrito por Raúl Valdés Vivó también sustenta una posición favorable hacia los gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, ya que plantea que “caben las alianzas entre los partidarios del socialismo y los que solo llegan hasta posiciones reformistas”, y que no se debe rechazar el “reformismo pequeño burgués siempre que no entrañe el abandono de los ideales de la revolución socialista”.

 

Se trata así de sostener, -mediante citas de Lenin-, un punto de vista racional en las relaciones exteriores del régimen, que impulsa el equipo de Sucesión.

 

Dicho lo anterior, vale la pena citar párrafos de la última Reflexión del Comandante en Receso. Escrita o dictada apresuradamente el sábado 10 de noviembre a las seis de la tarde, contradice absolutamente la posibilidad de alianza con los “reformistas” que se defiende en el artículo de Valdés Vivó.

 

Castro utiliza al Che Guevara como muñeco de ventrílocuo, y le hace decir lo que él  piensa de esos gobiernos “de supuesta izquierda”:

 

“Che era un hombre de ideas. Con dolor profundo escucharía los discursos que desde posiciones tradicionales de izquierda se pronunciaron en la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile.”[6]

 

Fiel a su conducta de siempre, el Comandante rompe así las teorías que no concuerdan con lo que le indica su instinto guerrillero. Ataca por sorpresa, siempre por el flanco más débil. No actúa como estadista, más bien parece un cazador tras la presa.

 

Es así como Castro entra en el tema más explosivo de la Cumbre, pero puede disfrazar el enfrentamiento de Hugo Chávez con Rodríguez Zapatero y el rey Juan Carlos, porque cuenta con el monopolio informativo en la Isla. Sobre lo que allí aconteció, los cubanos tienen que leer la versión tergiversada de Juventud Rebelde, según la cual fue el Presidente del Gobierno español quien interrumpió a Chávez y no al revés.[7]

 

Tampoco se enterarán los cubanos por esa fuente, que el  monarca, encolerizado por la actitud del venezolano, le mandó a callar. Cuando, -como reporta el periódico del régimen-, “Daniel Ortega pidió la palabra y cedió varios minutos de su turno a Chávez”, fue que el rey Juan Carlos, “disgustado, se retiró”. Debió reportarse que el disgusto era con Hugo Chávez, pero no se hizo.

 

Apoyado en esa cortina de humo Castro escribe o manda escribir que: “la crítica de Chávez a Europa fue demoledora. La Europa que precisamente pretendió dar lecciones de rectoría en esa Cumbre Iberoamericana”.

  

Pero vamos por partes, de Europa solo podían asistir a la cumbre los estadistas de dos países ibéricos, el Presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva y los jefes de estado y gobierno de España, Juan Carlos de Borbón y Rodríguez Zapatero y no hubo enfrentamiento de Chávez con el mandatario portugués. Entonces no hay que hablar de Europa sino del ataque del dictador venezolano a las empresas españolas y a querer responsabilizar a España de los criterios que vierte José María Aznar sobre su persona.

 

Al pronunciarse contra España, aunque sea de forma velada, se demuestra que nada le importan a Fidel Castro las concesiones que le hace Rodríguez Zapatero a su régimen, ni la propuesta española de invertir mil quinientos millones de dólares para el fondo de agua potable en América Latina, o que la Cumbre se pronunciara en contra de la Ley Helms-Burton y a favor del levantamiento del embargo y otras medidas norteamericanas contra el régimen de La Habana. Nada de eso le basta. Es como dice el refrán: Así paga el diablo a quien lo sirve.

 

Hugo Chávez distrae a la concurrencia

 

Por su parte, y siguiendo las lecciones aprendidas de su maestro enfermo y decrépito,  Chávez reveló en el conclave iberoamericano supuestas conversaciones privadas sostenidas hace años con Aznar, en las que éste le proponía que aprovechando la riqueza petrolera de Venezuela, condujese al país hacia “el primer mundo”.

 

Como el objetivo del cuento era hacer ver cuan preocupado ha estado siempre por los países pobres del hemisferio, le preguntó a Aznar qué hacer. La respuesta del ex presidente del gobierno español, según Chávez, fue: “que se jodan”. Ante esa “revelación”, los mandatarios reunidos en Santiago de Chile supieron que la diplomacia venezolana había logrado una nueva marca de grosería.

 

¿A qué se deben los desplantes del Teniente Coronel Chávez Frías ante un auditorio de alto nivel?

 

Hay agudos observadores de la política venezolana que plantean que la típica reacción de Chávez ante situaciones de peligro es el pánico, pero éste le hace correr hacia delante, radicalizándolo. Podemos estar de acuerdo en que últimamente se está produciendo una especie de “tormenta perfecta” en Venezuela, donde se han estado acumulando elementos aparentemente circunstanciales y aislados que pueden producir un resultado inesperado y catastrófico para el proyecto de perpetuación en el poder de Hugo Chávez.

 

Para empezar hay que señalar la postura de rechazo de sus aliados de PODEMOS y la del Partido Comunista de Venezuela contra la disolución de sus organizaciones para integrar un partido oficialista único. Además concurren ahora una protesta estudiantil a gran escala y el rechazo del General Raúl Baduel a la reforma constitucional chavista, lo que hizo peligrar la asistencia del presidente venezolano a una Cumbre ya debilitada por la ausencia de cuatro jefes de estado.

 

En criterio de quien esto escribe, la presencia de Chávez en Santiago de Chile se produjo porque buscaba, -y hasta cierto punto logró-, montar un show que restara atención a la violencia de los choques entre sus partidarios y los estudiantes democráticos, y polarizara en su favor el apoyo de la izquierda radical en Venezuela, debilitando así a sectores sinceramente “bolivarianos”, pero anti-caudillistas.

 

Genio y figura

 

A diferencia de lo que le mandaron a escribir a Raúl Valdés Vivo, el viejo dictador en reposo siempre se ha creído con el derecho de imponer sus criterios a otras organizaciones y gobiernos. Pero como está convencido de que su Sucesor no va a estar a la altura de su proyecto de rebelión mundial, hace tiempo que ha ungido a Hugo Chávez para que le sustituya como caudillo regional.

 

Pero las cosas no le salen como se habían concebido y sus planes de establecer una Confederación entre Cuba y Venezuela han sido diplomáticamente pospuestos por el equipo interino de gobierno para un futuro indeterminado. Al mismo tiempo su inclusión en el artículo 153 de la propuesta reforma constitucional chavista, ha sido denunciada en la prensa venezolana, ya que ese engendro bi-nacional tiene el rechazo de la absoluta mayoría de la población de ambos países[8].

 

Claro que si de Castro dependiera, una Venezuela gobernada a perpetuidad por un joven dictador con grandes riquezas a su disposición, ocuparía el relevo de la Isla como centro de subversión e impulsora de todo tipo de rebeldías. No le importa la arrogancia ignorante del ex-golpista ni su disparatado proyecto de socialismo bolivariano.

 

En realidad, a Fidel Castro nunca le ha importado lo que dice el marxismo. La ausencia de  obreros en Angola y Etiopía no le impidió enviar a su ejército a intervenir a favor de un socialismo tribalista y sangriento. Tampoco perdona a los ex soviéticos que echaran por la borda el comunismo y le dejaran solo con la bandera roja y un gulag insostenible. Mediante Hugo Chávez, el octogenario caudillo todavía sueña con la exportación de la inestabilidad de forma permanente en América Latina y por eso alienta en su extremismo al venezolano.

 

Mientras tanto, en la Isla, el decrépito Castro que ahora es caricatura lamentable de su juventud,  pretende seguir haciendo el papel  de siempre, especialmente ocuparse del resto del mundo.  En tanto se mantenga con vida, seguirá lanzando risibles bravuconadas, impropias de su edad y posibilidades, obligando a sus sucesores a poner cara de resignación y posponer los cambios que reclama la población.

 

Así sigue cumpliendo Fidel Castro el refrán de “genio y figura…”. Toda Cuba está pidiendo que se acabe de decir el refrán completo.

 

 

 NOTAS:


 

[1] Armando Hart Dávalos, “7 de Noviembre”, Juventud Rebelde, noviembre 7 de 2007.

[2] Pedro Antonio García, “Preludio del Moncada (I)”, Bohemia, enero 2 de 2003

[3] Raúl Valdés Vivó, “La Historia Vencerá”, Granma, noviembre 7 de 2007.

[4] Oscar Espinosa Chepe, “Respuesta a Valdés Vivó”, Cubanet, 30 de enero de 1998.

[5] Raúl Valdés Vivó, “La causa, la fuerza y la reserva que derrotarán al imperialismo”, Cuba Socialista, septiembre de 2006, reproducido en Cubanálisis.

[6] Fidel Castro Ruz, “El valor de las ideas”, Juventud Rebelde, noviembre 11 de 2007.

[7] “Envía Fidel mensaje de apoyo a Cumbre de los Pueblos”, idem.

[8] Edgar C. Otálvora, “Confederación Venezuela-Cuba objeto de seguimiento internacional”, El Nuevo País, Noviembre 7 de 2007.