Cubanálisis El Think-Tank

             ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

 

 

     Antonio Arencibia, La Coruña, España

  

 

 

                               

                                                                                                                                                            

 

CUBA, RUSIA Y EL FANTASMA DE LAS DEUDAS DE LOS CASTRO

 

El proyecto de acuerdo entre el régimen de La Habana y el gobierno moscovita para el arreglo de la enorme deuda contraída por el castrismo con la desaparecida Unión Soviética ya ha empezado a tener repercusiones en el ámbito financiero internacional, aunque el tema no se ha analizado con toda la atención que merece. Tras dos décadas de estancamiento, durante la visita a Cuba en febrero del Premier ruso Dimitri Medvedev, las conversaciones entre los acreedores rusos y altos funcionarios del régimen de Raúl Castro cuajaron en la firma de un entendimiento para iniciar la “regularización de la deuda de la República de Cuba ante la Federación de Rusia por los créditos otorgados en el periodo de la extinta URSS” [1].

 

En Cuba, la prensa oficial no ha entrado en detalles, pero la prensa rusa recogió las declaraciones del ministro de Comercio e Industria de la Federación Rusa, Denis Manturov de que Rusia condonaría la mayor parte de una deuda de 30.000 millones de dólares y el resto sería reestructurado para su pago en un período de diez años. El ministro ruso señaló: “para Septiembre tendremos terminados todos los trámites” [2]. Antes de que la propuesta de arreglo sea efectiva deberá ser ratificada por la Duma rusa y sometida a trámite formulista por la llamada Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba.

 

Unas tres semanas después de que se diera a conocer la noticia, empezaron a aparecer declaraciones de diplomáticos occidentales criticando -desde el anonimato- el proyecto de arreglo de la vieja deuda soviética contraída por los Castro. El reproche que hacían al gobierno de Moscú es que había llegado a acuerdos en Cuba al margen del resto de los países miembros del Club de París, del que Rusia forma parte. Solicitada su opinión por la prensa norteamericana, el profesor Richard Feinberg, del think-tank Brookings Institution, calificaba el entendimiento con Rusia sobre la deuda como una “clara victoria de la estrategia económica internacional de Cuba, de divide y vencerás” [3].

 

Pareciera que los diplomáticos y el especialista arriba citados olvidan algunos hechos notables. Por ejemplo, como recoge un cable de Reuters desde La Habana, el año pasado representantes de Cuba y Japón acordaron reestructurar los 1400 millones de dólares adeudados por la Isla por razón de créditos comerciales japoneses otorgados en la década de los años 80. Los acreedores nipones perdonaron el ochenta por ciento del monto total, y los 280 millones restantes deberán ser abonados en un plazo de veinte años.

 

A ese acuerdo bilateral llegó Japón, un destacado miembro del club internacional de grandes acreedores, y eso no le pareció mal a los demás socios.

 

En otro arreglo anterior, en el año 2000, diez años después de la reunificación de Alemania, el gobierno germano acordó con el régimen de La Habana la cancelación casi total de la deuda de 115 millones de dólares que había contraído con la antigua Republica Democrática Alemana; solución que no resultó preocupante a otros socios de Alemania en el Club de acreedores.

Este arreglo de Rusia con el régimen dictatorial cubano, no se aleja del suscrito por Alemania, pues trata de reciclar los escombros que quedan del derrumbe del campo socialista. Después que Moscú entró a formar parte del Club de París, ha llegado a acuerdos conjuntos para resolver la deuda soviética de varios países socialistas o ex socialistas que además adeudan a otros miembros del Club. Así se encaminaron o resolvieron las deudas de Albania, en 1997 y 1999; de Georgia en el 2001 y 2004; de la República Kirguisa en el 2002 y 2005; y de Moldova en el 2006. Quizás una de las mayores deudas canceladas por Rusia fue la contraída por el gobierno comunista afgano durante la ocupación soviética del país. Por un acuerdo firmado en el 2010 con el actual gobierno de Hamid Karzai, Rusia perdonó la deuda de 12,000 millones de dólares que le había convertido en el principal acreedor del país centroasiático.

 

Hubo además un acuerdo bilateral de Rusia en el 2003 con Mongolia para cancelar el 98 por ciento de la deuda de 11 mil millones de dólares con la desaparecida URSS. Este y otros arreglos que se hicieron al margen de los grandes países acreedores, no han tenido repercusiones como en el caso de la deuda cubana, cuando no existían deudas con otros miembros del Club de Paris.

 

Vietnam: arreglos demorados y presencia naval rusa

 

El caso de Vietnam fue a la inversa, porque además de la deuda soviética pendiente tenía otra por 544 millones de dólares con el Club de Paris. Hanoi se adelantó y aprovechó los acuerdos que ese grupo acreedor estableciera en su reunión de 1991 en Londres que elevaba la cancelación de lo adeudado por “los países más pobres” al 50 por ciento y reestructuró su deuda en 1993 [4].

 

Pero pasaba el tiempo y la deuda pendiente de Vietnam con la desaparecida URSS, estimada en 11 mil millones de dólares, seguía en el impasse, lo que frenaba el desarrollo de las relaciones políticas y económicas con la Federación Rusa. Al fin, en 1999, cuando Vladimir Putin se convirtió en Presidente Encargado de Rusia tras la renuncia de Boris Yeltsin, se iniciaron contactos que culminaron en Septiembre del 2000 con un acuerdo por el cual se reducía la deuda vietnamita en un 85 por ciento. De esa manera los restantes 1650 millones serían pagados en 23 años y servirían para ser reinvertidos en Vietnam y para entrenar a especialistas vietnamitas en Rusia.

 

El tema más difícil entre rusos y vietnamitas resultó ser el de la base naval que Estados Unidos construyó durante la guerra en la bahía de Cam Ranh y que tras la retirada norteamericana fue rentada a Moscú. Ese contrato caducó en el 2004, y los rusos se retiraron al no poder lograr una rebaja a las grandes sumas de alquiler que solicitaba Hanoi si querían permanecer en la base.

 

Pero a mediados del pasado año y como respuesta a la presencia amenazante de China en el Mar del Sur que reclama a Vietnam territorios insulares en áreas de yacimientos de petróleo y gas, Hanoi elevaba sus relaciones con Moscú a nivel de “asociación estratégica integral”. El acuerdo que se firmó en Sochi entre los presidentes Truong Tan Sang y Vladimir Putin, acordó elevar el intercambio comercial ruso-vietnamita a 5 000 millones de dólares para el 2015. Rusia, que ha hecho grandes inversiones en petróleo y gas en Vietnam, se comprometía a construir la primera planta de energía nuclear de ese país. [5]

 

En el tema de la deuda entre países, no se pueden obviar el papel que juegan sus intereses políticos y militares. Fue precisamente en aquella visita que el presidente de Vietnam planteó que la Marina Rusa había recibido autorización para realizar el mantenimiento de sus navíos en el puerto de Cam Ranh, que además sería utilizado para implementar “la cooperación militar entre ambos países”. El presidente Sang aclaró que ese puerto vietnamita “no sería una base militar rusa”, pero entonces, el Jefe de la Marina, vicealmirante Víctor Chirkov, complicó el asunto al declarar que Rusia estaba en conversaciones para “crear estaciones de mantenimiento [naval] en Cuba, en las Seychelles y en Vietnam.” [6] El Ministerio de Defensa de Rusia se apresuró a culpar al periodista, diciendo que “la publicación de semejantes informaciones en los medios no es más que la fantasía de su autor, que optó por el sensacionalismo…”. Tuvo que terciar en la polémicas el canciller ruso Sergei Lavrov que repitió respecto a la presencia naval rusa en Cuba lo mismo que había dicho el presidente de Vietnam: “No se trata de ninguna base. Entrar en un puerto, reponer víveres y facilitar el descanso a la tripulación es una necesidad absolutamente natural. Hemos hablado de esta posibilidad con nuestros amigos cubanos. El punto está operativo” [7]

 

Los Kim y Rusia: la deuda sí, lo demás es un sueño

 

Cuando en agosto del 2011 se reunieron en Siberia el dictador vitalicio y hereditario de Norcorea, Kim Jong-il y el presidente ruso Dimitri Medvedev, muchos analistas discreparon respecto a los acuerdos que allí se tomaron. Todos daban importancia al arreglo de la deuda de tiempos soviéticos calculada en 11,000 millones de dólares, pero muchos destacaron entonces la falta de realismo de los proyectos de construcción de un gasoducto ruso que llevaría gas a Corea del Sur a través del norte comunista y de un ferrocarril transcoreano que se enlazara al transiberiano ruso.

 

Tras la muerte de su padre en diciembre del 2011, el nuevo líder norcoreano y heredero del cargo, Kim Jong-un, prosiguió las negociaciones con Rusia y a fines del pasado octubre, ambos países acordaron la cancelación del 90 por ciento de la deuda de Corea del Norte. Por su parte el gobierno ruso se comprometió a reinvertir 1,000 millones de dólares en el proyecto de gasoducto transcoreano, terminado el cual Pyongyang recibiría 100 millones anuales por el trasiego al sur del gas ruso.[8] Como todos saben, la situación militar actual en la dos Coreas tras los lanzamientos de cohetes norcoreanos de largo alcance, y las amenazas nucleares del régimen comunista del norte a la República de Corea e incluso al territorio de Estados Unidos, han puesto a la región en zafarrancho de combate, con lo cual el fantástico sueño estratégico de Moscú respecto a la Península Coreana queda pospuesto indefinidamente.

 

La enorme y confusa deuda de los Castro con la URSS

 

Como hemos visto, el arreglo del endeudamiento de los países comunistas con la Unión Soviética ha logrado ser encaminado con bastante éxito por la Federación Rusa. Los Castro, en su momento fieles alabarderos y punta de lanza en los proyectos expansionistas de los soviéticos, fueron recompensados con un flujo incesante de mercancías, equipos, y armamentos que convirtieron a Cuba en el mayor deudor de todos los países del llamado campo socialista, con un monto que más que duplica las deudas de Vietnam o de Corea del Norte con la Unión Soviética.

 

En abril de 1989, once meses antes de que el PCUS aceptara la propuesta de su Secretario General, Mijail Gorbachov, de aceptar elecciones multipartidistas, el líder soviético hizo una inútil visita a Cuba y Fidel Castro -que veía venir la catástrofe- trató de conseguir inútilmente la cancelación de la deuda con Moscú. Tras el gran “desmerengamiento” de 1991, y por veinte años, Castro primero, y luego su hermano y sucesor, se negaron al pagar a la Rusia pos comunista la deuda contraída con la URSS por el incumplimiento ruso de los compromisos comerciales y de inversión de los soviéticos en la Isla, que ocasionaron grandes pérdidas al régimen en recursos y mano de obra al quedar inconclusos grandes proyecto como el de la central nuclear de Cienfuegos.

 

Es decir, la Federación Rusa solo se ha declarado heredera de la vieja deuda, no de las consecuencias de los compromisos económicos incumplidos por el estado acreedor ahora desaparecido. En última instancia serán todos los cubanos, no los Castro, quienes tendrán que pagar una deuda injusta, porque Rusia ha cambiado de naturaleza, ya no es la URSS, es una potencia capitalista mundial. Y ni siquiera cuando perdona una parte sustancial de las deudas de países que pertenecieron al “campo socialista” está ejerciendo solidaridad o responsabilidad compartida. Como hemos visto, los países “imperialistas” del Club de París no solo acordaron en 1991 reducir a la mitad las deudas de los países más pobres, sino que en 1999 plantearon, la reducción de las deudas hasta el 90 por ciento para un grupo de 39 países pobres altamente endeudados [9].

 

Todavía ignoramos lo que se plantea cancelar Rusia de la “deuda socialista” de Cuba, aunque no parece que la reducción pudiera ser más del 85 o el 90 por ciento que tuvieron Vietnam y Corea del Norte respectivamente. Lo que sí sabemos es que las cifras de la deuda cubana reportadas en la prensa rusa no son fijas, algunas declaraciones o cálculos la sitúan en 35 mil y otras en 26 mil millones de dólares. Pero ni siquiera tomando como base la cifra de 30 mil millones que mencionó el ministro de Comercio de Rusia, Denis Manturov, hay coincidencia con las oficiales del Club de París que aparecen a continuación:

 

Reclamaciones del Club de París a Cuba (en millones USD)

Mes y Año                          AOD (reclamaciones)                       ANOD (reclamaciones)                           TOTAL 

Dic  2011                                        250                                                    30 256                                       30 506

Dic  2010                                        257                                                    30 213                                        30 471

Dic  2009                                        267                                                    30 172                                        30 439

Sep  2008                                       270                                                    29 422                                        29 692

AOD: (Ayuda Oficial al Desarrollo) ANOD: (Ayuda No-Oficial al Desarrollo)

 

 

Fuente: Press release: “The Paris Club Releases Comprehensive Data on its Claims” 2008...2011, www.clubdeparis.org/sections/ donnees-chiffrees/(Compilación del autor, A.A.)

 

Si esta información oficial reflejara las reclamaciones de deudas a Cuba de todos los miembros de ese organismo, no podría totalizar 30,500 millones en diciembre del 2011, porque si le restamos los 30,000 millones que señalaba el ministro ruso como deuda de La Habana con Rusia, solo quedarían 500 millones como deuda de Cuba con todos los demás integrantes del Club de París. Evidentemente eso no es así pues la deuda del régimen cubano cuando suspendió pagos con el club en 1986 era de 12,000 millones de dólares [10].

 

¿Cuanto informó Rusia a sus colegas acreedores y por qué no lo informó todo? No se puede saber hoy, pero seguro que el régimen de La Habana lo conoce, y hay quienes dicen que la razón es que los rusos no quieren revelar el monto total de los créditos soviéticos a la Isla al Club de París, porque tendrían que desglosar las sumas de la ayuda militar. Mientras tanto, nosotros, pobres mortales ajenos a las cuentas dobles y al secretismo no tenemos más remedio que calificar de indeterminada y escurridiza, la enorme deuda cubana, y esperar a una Cuba democrática para su conocimiento detallado.

 

Los rublos soviéticos, y los rusos

 

Un serio problema para cualquier analista que quiera llegar a aproximarse siquiera al monto de la deuda de Cuba es que se emitió en una moneda virtual que, igual que el país que la estableció, ya no existe: el rublo convertible soviético. Según The Economist, de Mayo 17 del 2001, Rusia planteaba que la Isla le debía 20 mil millones de rublos convertibles, que equivaldrían a “11,800 millones de dólares en 1991” pero que se habían devaluado significativamente en la fecha de la publicación y valían entonces solamente “690 millones de dólares” [10] Si en 1991 la deuda cubana equivalía a 11,800 millones de dólares y estaba en proceso de devaluación, ¿Cómo se ha reevaluado en el 2013 a 30,000 millones?

 

Es contradictoria esa reevaluación pues el rublo ruso, que empezó a cotizar como moneda libremente convertible en julio del 2006 no ha ganado tanto en valor en su cotización en los mercados de divisas. El 25 de marzo de 2013 se mantenía el cambo a 30,7 rublos por cada dólar norteamericano. De manera que la deuda de Cuba con la Unión Soviética, valorada hoy por Rusia en 30 mil millones de dólares, equivaldría a la astronómica cifra de 921,000 millones de rublos rusos actuales.

 

Se ha podido observar que hay bastantes interrogantes en torno a las cifras de la deuda cubana en proceso de ser reestructurada y la pregunta que hay sobre la mesa es por qué Raúl Castro ha aceptado el arreglo. El problema del régimen es que mientras no reinicie negociaciones con el Club de París no podrá conseguir otros créditos importantes. . Ni siquiera los llamados “fondos buitres”, aquellos que se dedican a comprar los llamados bonos basura, arriesgan su dinero con la deuda cubana. De las tres principales agencias de clasificación de riesgos, ni Standard and Poor, ni Fitch, califican la deuda soberana de Cuba. Solo lo hace la agencia Moody´s con una nota de Caa1 (alto riesgo de impago), por la decisión de Fidel Castro, hace más de 20 años, de dejar de pagar, lo que ha acumulado el principal y los intereses de la deuda [11]. Los únicos créditos posibles son los que pudieran otorgar China o Rusia, que obligan al neocastrismo a compromisos de pago ineludible mientras sigue enfrascado en el lento proceso de las reformas económicas. Teniendo en cuenta las necesarias diferencias entre ambos países, el problema de la deuda externa de Ecuador puede ayudar a entender lo que se avecina con la deuda cubana.

 

Como escribía en estas mismas páginas el colega Lázaro González, el ecuatoriano Rafael Correa enfrentó el problema del endeudamiento de su país proponiendo en su primera campaña presidencial la idea utópica de “la creación de un tribunal internacional de deuda”. En el 2008, ya en la presidencia, decretó la reducción de las enormes erogaciones del presupuesto del estado ecuatoriano para el pago de la deuda externa que habían llegado a alcanzar el 50 por ciento, rebajándolas hasta el 12 por ciento, pero -como señala González en su ensayo-, los nuevos contratos suscritos por Correa, principalmente con China, lo obligaron a volver a subir la erogación presupuestaria, duplicándola en el 2012. Es decir, que a Correa, y a Raúl Castro los obliga la realidad de que los préstamos chinos o rusos en lo único que se diferencian de los de las instituciones bancarias mundiales o del Club de París es que no exigen transparencia económica, y envuelven en secretismo sus acuerdos, pero hay que honrarlos a tiempo o dejan de dar créditos [12].

 

Ha sido costumbre de Rusia hacer alguna contrapropuesta a los países que tenían deudas con la URSS cuando esta se reestructura. Es una especie de caramelo para endulzar el arreglo. Si nos guiamos por lo que se acordó con Vietnam, y las declaraciones que hizo el canciller ruso Lavrov, no podemos descartar la autorización a la Marina Rusa de establecer una base de mantenimiento y avituallamiento en Cuba para sus buques en el Atlántico. Eso no traerá complicaciones serias si tenemos en cuenta que cuando surgió el tema de estadía de navíos rusos en Cuba, el portavoz del Pentágono le restó importancia al asunto al declarar que “el gobierno ruso tiene intereses en varias partes del mundo, y es su derecho promover esos intereses”[13]. El régimen neocastrista podría obtener beneficios no desdeñables de un contrato de arriendo a corto plazo de zonas portuarias cubanas para repostar naves rusas.

 

El tema de los hidrocarburos “casualmente” salió a relucir durante la visita de Medvedev a La Habana a fines de Febrero, mediante la declaración de la empresa rusa Zarubezneft de que está preparada para invertir 6,700 millones de dólares en prospección y explotación petrolera en aguas de la costa noroeste de la Isla .Pero se trata de un gesto propagandístico pues la inversión solo ocurrirá si encuentran petróleo al culminar en el próximo mes de Julio su etapa de prospección en la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México. [14]

 

¿Qué más le queda al régimen por ofrecer a los rusos en estos momentos? No puede aspirar a multiplicar el comercio exterior como ha ocurrido entre Rusia y Vietnam, porque la dictadura no es capaz de mover la economía para producir siquiera 1,7 millones de toneladas de azúcar. Eso se comprueba también en otro rubro exportable, los cítricos cuya cosecha en el 2012 decayó en más de un 20 por ciento

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Cuando no se cumple con la alimentación básica, -carne porcina, huevos, leche- aunque haya sido considerada problema estratégico en el último congreso del Partido Comunista, ¿qué va a ingresar el estado más allá del sector turístico, de la explotación en tiendas especiales de las remesas familiares, y de la apropiación de parte sustancial de la remuneración de miles y miles de técnicos y profesionales que se desempeñan en el extranjero? Ese régimen económicamente impotente, para sostenerse está obligado a pedir más y más créditos y a esquilmar más y más al pueblo.

 

El daño es tan grande que en un futuro pos castrista, optimistamente a mediano plazo, quienes el pueblo escoja para conducir el país tendrán que afrontar con sabiduría y coraje la herencia del endeudamiento castrista de la nación. Pagar esas deudas inevitablemente va a pesar como una losa sobre generaciones de cubanos.

 

Notas:

 

[1] “Amplían Cuba y Rusia sus vínculos de cooperación”, Granma, Febrero 22 de 2013.

[2] Alexander Bratersky, “Kremlin Writes Off Most of Cuba's $30Bln Debt”, The Moscow Times, 25 February 2013. “Cuba’s Debt to Russia to be Settled by Yearend - Ministry”, RIA/Novosti, February 22, 2013.

[3] Mark Frank, “Russian-Cuba debt deal creates waves among creditors”, Reuters, May 14, 2013

[4]Vietnam Debt Treatment- Dec. 14, 1993, Club de Paris,www.clubdeparis.org/ sections/ traitements/viet-nam-19931214/viewLanguage/en

[5] “Viet Nam, Russia agree to elevate strategic ties”, Vietnam News Service (VNS), July 28, 2012.

[6] “Vietnam Ready to Host Russian Maritime Base”, RIA Novosti, July 27, 2012.

[7] “ Canciller ruso niega que Moscú busque crear una base de su Armada en Cuba”, RIA Novosti, Julio 29 de 2012

[8] Stephen Blank, “Russia´s Korea project gather dust”, Asia Times Online, October 26, 2012

[9] Si en 1991 el Club de París acordó en Londres la condonación de la deuda en un 50 por ciento a los países más pobres, en Nápoles en 1994, elevó la quita de la deuda a esos países hasta el 67 por ciento. Cuando en 1999, se celebró en Colonia, Alemania, la Cumbre del G-8, se establecieron las llamadas “Condiciones de Colonia”, mediante las cuales el Club de París condonaría hasta el 90 por ciento de lo adeudado por un grupo de 39 “Países Pobres Altamente Endeudados”. El listado de los países elegibles para optar por esta reducción de deuda lo integran más de treinta estados africanos, aunque también incluye a cinco de América Latina y el Caribe, como son Bolivia, Guyana, Haití, Honduras y Nicaragua. Si La Habana se decidiera algún día a regularizar su deuda con el Club de París, tendría que renunciar a la propaganda de medio siglo de castrismo sobre supuestos niveles económicos y sociales de los cubanos a altura del primer mundo para poder entrar en ese grupo de países pobres altamente endeudados.

[10] Los 12 000 millones de dólares excluyen las deudas de Cuba con Rusia, China, Vietnam, República Checa, África del Sur y Chile. Ver “Cuba’s debt: Slippery, shapeless and slow to be repaid”, The Economist, May 17th 2001

[11] “Credit ratings: how Fitch, Moody's and S&P rate each country”, The Guardian, Apr. 30, 2010

[12] Lázaro González, “Un Philosophical Doctor en Ecuador: El Populismo doctoral” (I y II), Cubanalisis, Marzo 18 y 25 de 2013

[13] “Estados Unidos resta importancia a anuncio ruso de posibles bases militares en Cuba y Vietnam”, Diario de Cuba, Julio 27 de 2012.

[14] Justin Lifflander, U.S. Tourists and Medvedev's Staff Mingle in Cuba”, The Moscow Times, 21 February 2013