Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

                                                      por Antonio Arencibia

 

CUBA: RÉGIMEN VIRTUAL Y RÉGIMEN REAL

 

En Cuba actualmente existen dos gobiernos paralelos: un régimen virtual, donde Fidel Castro "reflexiona" y sus talibanes intentan frenar toda transformación, y un régimen real,  donde Raúl Castro gobierna de facto, y hace como si respetara las órdenes del Comandante.

 

El video que presentó la Televisión Cubana el pasado viernes 21 septiembre dio fin, por ahora, a las polémicas entre los que daban por muerto a Fidel Castro y los que han llegado a creer que es inmortal. El debate se desarrolla entre los partidarios de la recuperación y los de la decrepitud, con escaramuzas sobre el grado mayor o menor de coherencia o articulación del dictador tras su entrevista de casi una hora con Randy Alonso, el moderador de la Mesa Redonda.

 

Una evaluación imparcial lleva a evitar el término monólogo para referirse al tiempo que pasó hablando el muy desmejorado Comandante. En realidad no hubo nada de improvisación en el encuentro y los temas a abordar eran conocidos por Alonso, pero tuvo que dedicarse a insinuar algunas respuestas para que no se hiciera demasiado patente el deterioro de las capacidades mentales de Castro.

 

La superioridad tecnológica de Occidente

 

Llama la atención como el anciano Comandante analiza el combate entre el espionaje y el contraespionaje de la desaparecida Unión Soviética, los Estados Unidos e Inglaterra, que resultaron en el derrumbe del comunismo en Europa. Sabemos que Fidel Castro ayudó a colocar al mundo al borde de la Destrucción Mutua Asegurada, durante la Crisis de Octubre de 1962. Aunque ha divagado sobre la cantidad de cobalto que hay en el subsuelo de Cuba y descartó la idea de la producción de armamento nuclear, quien sabe lo que hubiese pretendido hacer si Kruschov no hubiese retirado los cohetes en aquel entonces. Pero la experiencia de sobrevivir todos estos años le ha llevado a reconocer la superioridad tecnológica de Occidente para llevar a la antigua Unión Soviética a la ruina mediante la carrera armamentista en el espacio con el programa conocido como “Guerra de las Galaxias”. Eso es evidente dieciséis años después de la disolución de la URSS, cuando Castro se refiere a la nueva bomba de vacío que anunció el 11 de septiembre el Coronel General Aleksandr Rukshin, vice-jefe de las fuerzas armadas de Rusia como un arma más potente que bombas de tipo nuclear. El anciano Comandante no está desencaminado cuando advierte que no basta con tener un novedoso tipo de arma, sino de que esta pueda escapar a la intercepción por parte del armamento defensivo del adversario.

 

Por eso a veces sus razonamientos son lúcidos como cuando evalúa las posibilidades de China y Rusia en un enfrentamiento con Estados Unidos. Fidel Castro reconoce que esos dos países han sido muy cuidadosos en pronunciarse contra los propósitos de Estados Unidos respecto a Irán. Y aunque asevera que se planea una acción militar norteamericana para interrumpir la producción nuclear iraní, concluye preguntándose: “¿Quién puede impedirla?”.

 

Es decir, Castro reconoce que desde el punto de vista militar, Occidente es invulnerable y tiene superior capacidad de destrucción y no puede menos que reconocer el papel determinante de Margaret Thatcher y Ronald Reagan en llevar la confrontación con los soviéticos a un resultado favorable para Estados Unidos e Inglaterra.

 

No hay rama de olivo para los ayatolas

 

En muchas de sus Reflexiones, -enfocadas casi todas al acontecer internacional-, Fidel Castro ha advertido sobre la decisión del gobierno norteamericano de impedir el desarrollo nuclear de Irán. No podía ser menos en la última entrevista, aunque no habla en ella de confrontar a los Estados Unidos. En su nuevo papel de gurú de la izquierda, destacaba lo bueno que sería la cooperación entre los países en vez de la guerra, para concluir decepcionado que, “hoy todo apunta hacia la destrucción”.

 

En esos momentos su interlocutor Randy Alonso le sugiere: “Pero a la vez hay alternativas viables, lo que hoy mismo se está discutiendo aquí en La Habana, la reunión de los cuatro países que integran el ALBA”.

 

A lo que responde Castro literalmente:

 

“Sí, estaban esperando la llegada de los Ministros de Relaciones Exteriores. Van a discutir de todos esos temas, pero están subyacentes los peligros a que me refiero. El peligro de un ataque contra Irán”

 

Hasta aquí no hay nada novedoso, pero al día siguiente, firmado por cuatro periodistas de Juventud Rebelde, aparece un resumen de la entrevista, donde se asevera que Castro:

 

“… se refirió a la II Reunión del Consejo de Ministros de los países miembros del ALBA —Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba—, que acaba de reunirse en La Habana, y la importancia de que ellos discutan sobre todos los temas relacionados con los peligros que acechan al mundo, entre ellos una posible invasión militar de Estados Unidos y sus aliados a Irán”.

 

Quizás fue por problemas de memoria, pero el depauperado caudillo nunca llegó a decir tal cosa aunque estuviese previsto y su entrevistador le había dado pie para ello. De acuerdo a las versiones de la prensa oficial cubana y venezolana, ni en los discursos de los Cancilleres ni en la clausura del evento por el Vicepresidente del Consejo de Estado, Carlos Lage, se hizo referencia a la cuestión de la agresión contra Irán. Entonces, sobre la entrevista y su manipulación en Cuba hay que plantearse algunas interrogantes:

 

 ¿Estaba preparada la pregunta de Randy Alonso para provocar una respuesta incendiaria de Castro? ¿Por qué publica Juventud Rebelde una versión tergiversada de sus palabras? ¿Buscan los talibanes involucrar a Castro en un asunto de tal importancia, que enfrentaría a Cuba aún más con Estados Unidos y sus aliados en su diferendo estratégico con Irán?

 

Raúl Castro, que estaba impuesto de lo que habló su hermano en la entrevista, no iba a permitir que la delegación cubana tocase el tema iraní en la reunión de La Habana, por la misma razón que ha impedido que Mahmoud Ahmadinejad vuelva a Cuba de visita después de su estancia durante la reunión del NOAL de septiembre de 2006. Su posición oficial es abrirse al diálogo con Estados Unidos.

 

Evidentemente, Hugo Chávez ha propuesto sin éxito al gobierno interino, que su aliado iraní sea recibido en la Isla. Ha conseguido que el Presidente de Irán visite Nicaragua, Ecuador y Bolivia pero no ha logrado que el Sucesor reciba al barbudo antisemita de Teherán porque para éste constituiría una provocación innecesaria a los Estados Unidos a quien está ofreciendo en cambio, una rama de olivo.

 

Nuevo show en Naciones Unidas

 

A nombre del régimen, Felipe Pérez Roque, durante el 62º Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, leyó el discurso que llevaba escrito y aprobado, en cuya primera parte planteaba las consabidas reclamaciones de los países del Movimiento NOAL que Cuba preside. Pero ni una sola vez mencionó el nombre de estado alguno. Ajustándose hasta el momento a normas diplomáticas, el Canciller denunció que “se intenta impedir, politizada y selectivamente, la aplicación del principio, proclamado ya en el Tratado de No Proliferación Nuclear, de que las naciones tienen derecho al desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos.”. Todos sabían de qué trataba ese párrafo, pero ajustado a lo previamente establecido por su gobierno, Felipe Pérez Roque no acusó directamente a Estados Unidos ni defendió a Irán.

 

Pero el Ministro de Exteriores cubano pudo mostrar los dientes talibanescos en la segunda parte de su discurso. La oportunidad se la habían dado las palabras del presidente norteamericano George W. Bush respecto a Cuba el día anterior:

 

"En Cuba el largo mandato de un dictador cruel está llegado a su fin. El pueblo cubano está listo para alcanzar su libertad. Mientras esa nación entra en un período de transición, las Naciones Unidas deben insistir en la libertad de expresión y de reunión y en última instancia en elecciones libres y plurales".

 

Mientras el jefe de la Casa Blanca hacía esas declaraciones, la delegación de la Isla abandonaba la sala de sesiones de la Asamblea General y el presidente ecuatoriano Rafael Correa en protesta se negaba a asistir a la cena que ofrecía esa noche el presidente Bush a las altas autoridades asistentes al cónclave. Orquestado por Pérez Roque se siguió preparando el espectáculo de la “reivindicación” del viejo Comandante. Al siguiente día, salió a escena el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, con un discurso en defensa -como dijo-, de su “querido hermano Fidel”, y un día después le tocaría el turno a Evo Morales para saludar a Castro y criticar a Bush.  

 

Todo estaba listo para el número fuerte del show.  En la segunda parte de su discurso Pérez Roque empezó por acusar al presidente Bush de protagonizar en la Asamblea una “escandalosa y grosera” actuación y de usar un “lenguaje soez y un tono arrogante”.  Los epítetos dirigidos a continuación al mandatario estadounidense fueron: insultante, amenazador, autoritario, prepotente, bochornoso, embriagado del poder imperial, bajo delirium tremens, mediocre, cínico, belicoso, mentiroso, egoísta, irresponsable, mezquino, demagogo, hipócrita, chantajista, falto de autoridad moral.

 

La conclusión en el orden cuantitativo de esa andanada es la desproporción, ya que mientras George W. Bush calificó de “cruel” la dictadura de Fidel Castro, recibió del Canciller del régimen una diatriba con más de veinte acusaciones.  La esencia de la misma es de doble propósito: congraciarse con Chávez imitando su discurso del pasado año en Naciones Unidas y clavarle una banderilla a Raúl Castro envenenando el clima político con la administración republicana.

 

Evidentemente, el General Castro no podía corregir los exabruptos de su Ministro de Exteriores, porque se hacían como replica a los “insultos” contra el Jefe nominal de la Revolución. Por eso, aunque no le conviene empeorar las malas relaciones del régimen con Estados Unidos, tiene que poner “al mal talibán buena cara”, concentrarse en los problemas internos del país que administra, y hacer una raya más en su lista de ajuste de cuentas futuras.

 

El presidente iraní en Caracas y La Paz

 

Mahmud Ahmadinejad, ha sido visita habitual de Hugo Chávez, y en enero de este año se había presentado en la toma de posesión del Presidente de Ecuador, Rafael Correa, que entre sus planes políticos contempla el regreso de su país al seno de la OPEP. En aquella ocasión el líder iraní acudió a Nicaragua, donde se entrevistó con Daniel Ortega a pocos días de su asunción al cargo presidencial, pero no asistió a Bolivia porque eran necesarios algunos pasos previos. Para ello, a inicios de septiembre, el presidente Evo Morales recibió en el Palacio Quemado al embajador iraní en Venezuela, y de inmediato ocurrió la visita del ministro boliviano de Relaciones Exteriores David Choquehuanca a Teherán, donde en fecha tan significativa como el 11 de septiembre, firmó el establecimiento de relaciones diplomáticas.

 

Tales antecedentes llevaron a una actividad diplomática por parte de Estados Unidos, poco usual en estos tiempos. El embajador norteamericano en La Paz Philip Goldberg, solicitó reunirse con urgencia con el presidente Evo Morales para manifestarle la preocupación de su Gobierno respecto al establecimiento de relaciones diplomáticas de Bolivia con Irán.  Según reportó el diario Los Tiempos, de Cochabamba, minutos después de la salida del embajador, el ministro boliviano de la Presidencia expresó que el Gobierno de Morales no respalda las acciones nucleares de Irán aclarando: "No, no hay ninguna coincidencia con Irán respecto a su programa de armas nucleares”.

 

Evidentemente que hay un pulseo con Estados Unidos que resulta negativo para el proceso que se plantea Morales en Bolivia. La visita oficial de Ahmadinejad a La Paz y la burla de Evo Morales al embajador Goldberg citándolo de madrugada a Palacio, no van a mejorar las relaciones boliviano-estadounidenses. Durante su breve estancia de cinco horas, el mandatario iraní se comprometió a otorgar una ayuda económica al Estado boliviano de 1.100 millones de dólares durante cinco años para las áreas de hidrocarburos, minería e industria, aunque el desembolso inicial será de solo 100 millones este año.  

 

De regreso de Bolivia la noche del 27 de septiembre, Mahmoud Ahmadinejad cerró su periplo al sostener primero, una corta y "muy privada" reunión con Hugo Chávez en Caracas. Después, el líder venezolano declaró en acto público que el iraní es "uno de los grandes luchadores antiimperialistas de esta hora mundial", en que se inicia un “cambio de época". En su respuesta, el presidente de Irán llamó a Hugo Chávez, su "hermano de corazón", y “el gran revolucionario de América Latina".

 

No hay que saber leer entre líneas para encontrar en las palabras de Ahmadinejad, la confirmación de que en ese cambio de época Fidel Castro ya no ostenta el liderazgo, ni de Cuba, ni de la izquierda radical de América Latina.  Cuando el jefe del gobierno persa saludaba al “pueblo oprimido de Bolivia, el querido pueblo de Nicaragua, la gente revolucionaria de Cuba, el pueblo ecuatoriano, uruguayo", evitaba pronunciar los nombres de Fidel o de Raúl Castro, el primero porque con su gobierno virtual e inefectivo ha sido incapaz de frenar el desapego que el gobierno real del segundo ha marcado entre La Habana y Teherán.

                                                                               

Reformistas, maquilladores y retrancas

 

Durante esta etapa de recuperación el añejo Comandante continúa en Granma sus inútiles ajustes de cuentas con viejos enemigos políticos que han muerto o no gobiernan, como Aznar, la Thatcher, o Reagan. Pretende atemorizar a sus lectores con la autodestrucción atómica, el espectro del hambre alentada por la producción de biocombustibles, o predica como solución a los problemas de la humanidad la cooperación entre países o el cambio de bombillos, mientras simultáneamente advierte que no se puede jamás confiar en los Estados Unidos. Castro -bien se sabe- no escribe para los cubanos, sino para ese mundo imaginario formado por los lectores de sus Reflexiones en las publicaciones digitales de izquierda que cree que basta con “poner fin al imperio burgués” para alcanzar la Utopía Comunista.

 

En Cuba a nadie le interesa ni el submarino atómico de los ingleses ni el suministro por parte de la CIA de software defectuoso para que estallara un oleoducto soviético durante la Guerra Fría. No obstante, la reaccionaria facción talibánica aliada con la de los que solo quieren acicalar el rostro del régimen sucesorio, propone y logra que se incluyera debatir en asambleas del PCC y la CTC, algunos de los escritos de Fidel Castro junto al discurso del general Castro el 26 de julio en Camaguey.

 

Pero Raúl Castro, al hacer declaraciones públicas sobre el tema, ignora totalmente los materiales escritos o dictados por su hermano que deben analizarse en esas reuniones, y dice a la prensa con satisfacción que:

 

“Ya están discutiendo el discurso del 26. Se les ha dicho a todos que pueden hablar no solo sobre el discurso, sino sobre todo lo que quieran hablar con valentía, con sinceridad…”.

 

El debate que buscan los sectores reformistas dentro y fuera de la nomenclatura parte de los cambios estructurales prometidos el 26 de julio por Raúl Castro y es precisamente el que gira en torno a soluciones económicas donde la explotación de la tierra y la prestación de servicios descansen sobre la propiedad cooperativa e individual. Preocupados porque la prensa oficial de la Isla parece estar en manos de los elementos retrancas del debate, los que quieren serias reformas estructurales advierten al Sucesor de la situación. Los títulos de sus artículos en la Internet lo dicen todo: "La revolución sufre un estancamiento" o “Si no hay reformas lo perderemos todo”.

 

Los que se oponen a cualquier cambio y los que solo aceptan los de tipo cosmético, han encontrado un vocero unificador en Carlos Lage, el falsamente llamado “arquitecto de las reformas” al inicio del Período Especial.  En una intervención ante el Consejo Nacional de la Central de Trabajadores, Lage se enfrenta a las apreciaciones de los reformistas. Reaparecen allí los viejos elementos justificativos de que Cuba está sufriendo una guerra económica, con la consabida variante triunfalista: aunque sigue el Período Especial, ya han quedado atrás sus momentos más difíciles. El Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros formula un grupo de sugerencias que podemos sintetizar como sigue:

 

El ahorro como mayor fuente de recursos del país; no producir lo que no tiene calidad; importancia económica de cumplir los planes a tiempo; hay recursos que no deben faltar; para exigir hay que saber; no empezar lo que no se pueda sostener; los revolucionarios se tienen que distinguir por su combatividad y la necesidad de la participación de los trabajadores y de una organización sindical fuerte.

 

Aunque el tema amerita mayor análisis es evidente que esta especie de decálogo se ha repetido sin resultados a lo largo de la nefasta experiencia del socialismo de corte soviético y los que abogan por este discurso en Cuba solo pretenden frenar las reformas o maquillar la cara del inmovilismo.

 

Dificultades del régimen real

 

Mientras tanto, Raúl Castro continúa su gestión en los ámbitos nacional e internacional. Prueba de sus pasos en ese sentido es la concertación de importantes acuerdos con Angola, preparados con ayuda de sus generales africanos y firmados con el Presidente Dos Santos, que abren nuevas perspectivas económicas para Cuba.

 

Tampoco está reñido el general con el protocolo y sus costumbres cuando concede entrevista a un simple Ministro vietnamita de la Construcción. Se retrata para la prensa oficial junto a Nguyen Hong Quan, que preside la delegación de su país a la XXV Sesión de la Comisión Intergubernamental con Cuba, donde se va a discutir el fortalecimiento de los lazos económicos.  Raúl sabe de las críticas de los talibanes contra el llamado modelo chino, por eso le conviene utilizar el prestigio de Vietnam entre la izquierda mundial, porque también allí se esté ensayando el socialismo de mercado.

 

Bajo sus instrucciones han estado desarrollándose discusiones de reestructuración de la deuda de Cuba en el Comité Empresarial Hispano-Cubano y en ese marco la ministra de Inversión Extranjera, Marta Lomas, anunció un nuevo encuentro a principios del próximo año para precisar proyectos de inversión española en la Isla. A pesar de la advertencia del gobernante virtual, Fidel Castro, de que con las inversiones extranjeras se corre el peligro de cambiar dinero por soberanía, la ministra Lomas dijo a la prensa:

 

“'estamos en una situación de maduración de la inversión extranjera (...) estamos en condiciones de ampliar como complemento a los esfuerzos nacionales, sin cometer los errores de los primeros años por desconocimiento y por la necesidad económica”

 

En el ámbito de gobierno interno, desde octubre del 2006 a abril del 2007, se reportaron 10 plenos provinciales del Partido en ocho de las catorce provincias, lo que indica la institucionalización de las reuniones a ese nivel. Al principio en solo tres de esas reuniones se llegaron a plantear problemas de producción de alimentos, en el resto los dirigentes partidistas se fueron por el camino trillado de analizar el cumplimiento de los planes de la Batalla de Ideas propugnados por Castro. Pero después del discurso de Camaguey se han efectuado tres nuevos plenos provinciales y en todos se discutieron los problemas agropecuarios y los del Perfeccionamiento Empresarial que son centrales en el plan de gobierno del Sucesor.

 

Sin embargo, continúa una gran resistencia a los cambios por parte de los que están utilizando para ello planteamientos del deshabilitado Comandante. Por eso el general Raúl Castro, - aunque ahora está más consolidado en el poder-, tiene que dedicar mucho tiempo y esfuerzos a esquivar tales escollos, mientras mantiene un perfil público demasiado discreto. Además, la discusión de sus planteamientos el 26 de julio está produciendo un incremento de la crítica en la sociedad y por lo tanto el gobierno tiene que presentar algunos resultados.

 

Ocurre también que si se toman como argumento sus palabras recientes de hablar “no solo sobre el discurso, sino sobre todo lo que quieran hablar”, se le hace más difícil justificar la represión a los disidentes que están protestando en La Habana y Santa Clara contra los abusos que sufren los presos políticos.

 

Un nuevo peligro para Raúl Castro es que se produzca el contagio de las ideas de cambios políticos que enarbolan los valientes opositores a nuevos sectores de la sociedad. Esto complicaría mucho más su ya difícil tarea convirtiendo en cuestión de supervivencia evitar que se le haga ingobernable el país. Antes de verse en un muy peligroso jaque tal vez el general decida cambiar de táctica y hacer jugadas más arriesgadas.

 

Hay que esperar.

 

Fuentes

 

-“Bolivia e Irán acuerdan histórico acercamiento y sus presidentes se pronuncian por la paz”, A.B.I., Septiembre 27, 2007.

-“Visita del Presidente de Irán a Venezuela”, EFE, Septiembre 28, 2007.

-David Chocair, “Presidente Correa no asistió a cena ofrecida por Presidente Bush en señal de protesta”, ECUAMEX, Sept. 26, 2007.

-Manuel Alberto Ramy, “Si no hay reformas lo perderemos todo”, Progreso Semanal, Septiembre 27 de 2007

-Pedro Campos, "La revolución sufre un estancamiento", entrevista en exclusiva a Fernando Ravsberg de la BBC, Septiembre 25, 2007

-Luis Hernández Serrano, “Asegura Carlos Lage que el país puede salir adelante”, Juventud Rebelde, 30 de septiembre de 2007

-Alejandro Armengol, “Nuevo clima para la inversión extranjera”, Cuaderno de Cuba, Septiembre 29 de 2007.

-Felipe Pérez Roque, “Discurso en el 62º. Período de Sesiones de la A.G. de las Naciones Unidas”, Granma, 27 de Septiembre de 2007.

-Manuel Alberto Ramy, “Raúl Castro: Hablar con valentía para retroalimentarnos”, Progresoblog.com,  Septiembre 23 de 2007.