Cubanálisis El Think-Tank

             ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

 

 

     Antonio Arencibia, La Coruña, España

  

 

 

                               

                                                                                                                                                            

 

CUANDO  LOS CHINOS CAMBIAN EL “MODELO CHINO”

Treinta y cinco años después de que Deng Xiaoping asumiera como nuevo hombre fuerte de China, y veinte desde que Jiang Zemin anunciara la “economía socialista de mercado”, el tercer pleno del Comité Central del Partido Comunista Chino acaba de cambiar ese modelo por uno más desregulado, cuyo buque insignia es el plan piloto de la Zona de Libre Comercio de Shanghai totalmente abierta a la economía mundial.

Pero lo más importante es ver si se materializa el gran plan de urbanización chino que supone mudar a las ciudades a decenas de millones de familias campesinas, que aportarían fuerza de trabajo, y cuyo consumo haría crecer al mercado interno, y así China dependería menos de las exportaciones. 

Desde hace algún tiempo, la prensa oficial ha sido autorizada a señalar algunas de las mayores contradicciones que presenta el país, en aras de preparar el terreno para esta nueva fase de reformas. Así se han publicado opiniones sobre “la creciente desigualdad”; ya que “los campesinos forman el 70 por ciento de la población pero algunos ya no poseen tierra”; y de que “las pequeñas y medianas empresas necesitan de acceso a créditos para financiar sus proyectos inversionistas y la convertibilidad del yuan para facilitarles las transacciones internacionales” (1).  

Además, en artículos escritos por periodistas de la agencia Xinhua, se ha dicho claramente que:

Durante la pasada reforma, “la manera excesiva” del crecimiento económico trajo como consecuencia importantes desbalances y conflictos para el desarrollo de China. El crecimiento ha sido logrado a un alto costo en tierras, consumo energético, medio ambiente y abaratamiento de la mano de obra (…)

En los últimos años han ocurrido en China un gran número de “incidentes masivos” que involucran a grupos que protestan. Según un informe de diciembre pasado de la Academia China de Ciencias Sociales, esos conflictos se están volviendo “más variados y complejos”. El informe señala que la expropiación de tierras y la demolición de las viviendas, la polución ambiental y las disputas laborales han sido las tres causas principales de los incidentes masivos, muchos de los cuales tienden hoy en día a durar más tiempo y a desarrollarse en mayor escala (2).

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La burocracia está muy arraigada. Por ejemplo, se tardaron 14 meses en construir una guardería infantil en la provincia oriental china de Zhejiang, pero para obtener el permiso del gobierno para construirla y lograr que el edificio pasara la inspección se demoraron dos años y necesitaron la aprobación de 133 departamentos (…)

Casi 200 millones de chinos, incluyendo a aldeanos que viven a solo 160 Km. de Pekín, están viviendo por debajo de la línea de pobreza absoluta (de un dólar diario) que ha señalado como norma el Banco Mundial (…) (3)

Una lectura entrelíneas de lo arriba expuesto desvela un mundo implacable, donde es común el robo de tierras y el desalojo de los campesinos por parte de las autoridades locales para la construcción de carreteras, industrias o bloques de edificios en favor de intereses estatales o privados. Queda también al desnudo la situación sin derechos en las ciudades de los millones que llegan del campo a trabajar en jornadas agotadoras en pequeñas y grandes fábricas.

Y el surgimiento de una nueva clase de empresarios que copia a los monopolios estatales en la explotación y el incumplimiento de las medidas de higiene laboral y ambiental. No hay ni siquiera el derecho de huelga donde supuestamente prevalecería “la dictadura del proletariado”, y en vez de frenarse la “desigualdad social” esta se acentúa día a día.

Como resultado de acciones típicas del capitalismo industrial en la Inglaterra del siglo XIX, la “modernización” en China ha traído consigo, -además de la sobre-explotación de la mano de obra-, increíbles niveles de contaminación, que se palpan en la bruma tóxica que envuelve a Pekín y a las más importantes ciudades del país.

En vista de ello, y para intentar paliar el desastre ecológico en marcha, el régimen se ha visto obligado a aportar en un plan de cinco años la enorme cifra de 285 mil millones de dólares.

¿Socialismo, o qué?

Antes de la sesión plenaria del Comité Central el presidente Xi Jinping anunció que en ella se debatiría un “plan general para profundizar la reforma en todos los aspectos” que por su calado sería una “profunda revolución” (4). Al concluir el 12 de noviembre el Tercer Pleno, el comunicado oficial recogía en una frase la esencia de los cambios: si desde 1993 se consideraban las fuerzas del mercado como un elemento “básico” del modelo chino, a partir de ahora las fuerzas del mercado se reconocen como el factor “decisivo” dentro de ese “socialismo con características chinas”.

Por mucho que se envuelva en retórica, la dirigencia china apuesta por seguir avanzando a gran velocidad por una vía cada vez más alejada del igualitarismo bolchevique y maoísta.

Dos días después de terminado el cónclave partidista se informaron los acuerdos en detalle. He aquí los titulares en el mismo orden que aparecieron en el “Diario del Pueblo”, versión en inglés, el viernes 15 de noviembre:

·         China facilita la política del hijo único.

·         China va a reducir “paso a paso” las condenas a pena de muerte

·         China autorizará al capital privado a establecer bancos

·         China reclamará al capital estatal más impuestos sobre la ganancia

·         China mejorará el cumplimiento de la ley a nivel de base

·         China abolirá el sistema de “reeducación mediante el trabajo”

·         China considerará la creación de tribunales sobre propiedad intelectual

·         China mejorará la distribución de la renta

·         China alentará al capital privado a desarrollar la economía de propiedad mixta

·         China acelerará la reforma del sistema “hukou” [“registros de residencia”] (5).

Aunque todos estos titulares hablan por sí solos, vamos a detenernos en las medidas que tienen que ver con el gigantesco plan de urbanización que busca el desarrollo del mercado interno chino.

Hay que empezar por decir que cuando Deng Xiaoping eliminó las comunas maoístas se mantuvo el sistema semifeudal de los “hukou” -que ligan a cada ciudadano permanentemente a un lugar de residencia. De ahí la decisión de modificar ese sistema que dificulta la emigración de los campesinos a trabajar en las ciudades, porque como no tienen “permiso de residencia” se les niega acceso a la educación y la salud, y por eso no traen a sus familias a la ciudad.

Pero aún hay otro obstáculo que eliminar, que es la prohibición de la venta de la tierra que los campesinos laboran como usufructuarios. Si se aboliera la propiedad estatal sobre la tierra, no solo los campesinos la podrían vender y capitalizar, sino que podrían arrendarla o emplearla como garantía para obtener créditos bancarios.

Como puede observarse, para eliminar esos lastres precapitalistas de la agricultura china hay que hacer una verdadera Reforma Agraria, que actualmente solo está en fase experimental en algunas regiones. Solo así se podrá para garantizar una mano de obra estable en la producción, y el crecimiento del mercado interno chino.

Está clarísimo para todos que los treinta y cinco años de reformas chinas no pueden desligarse de las enormes inversiones de Occidente. Pero la participación de las grandes potencias en la consolidación del Gran Dragón Rojo como segunda economía mundial ha intrigado a muchos estudiosos.

Por un lado están los pesimistas, que aplican a la relación China-Occidente aquello que se afirma que Lenin dijo: que la burguesía les vendería a los comunistas la soga con la que sería ahorcada (6), y esperan que el comunismo chino devore al capitalismo mundial.

Pero parece haber ocurrido algo diferente: los vendedores han estado enseñando a los chinos a vender, ya sea “soga” o cualquier producto. Desde que aprendieron han estado creciendo, y ya no les conviene abandonar el negocio. Ahora hay que ponerlo en igualdad de condiciones que las que tienen sus competidores en el mercado globalizado, y empezar a disfrutar de las ganancias.

Con las empresas privadas aportando alrededor de un 60 por ciento del Producto Interno Bruto del país, ya en China no cabe la liquidación o el encarcelamiento de los millonarios como clase, o hacerlos desfilar con carteles en los que confiesen su “enriquecimiento criminal”.

Un censo de millonarios chinos publicado el pasado mes de agosto informa de su incremento, y reporta que ya hay un millón cincuenta mil personas con un patrimonio de $ 1600,000, mientras que el número de súper ricos, es decir los que acumulan un equivalente a $16’000,000, llega a 64,500 personas (7).

Por eso tampoco es concebible la clausura de joyerías y relojerías de lujo, como Cartier y Rolex, ni el cierre de los concesionarios automovilísticos de gama media BMW y Mercedes-Benz, o la prohibición de los desfiles de moda de Givenchy y otras firmas de alta costura.

Pero no se trata solo de los ricos, sino que cada vez queda más lejos el vestuario-uniforme con cuello “mao”, porque grandes masas en la sociedad china no conciben el racionamiento, y satisfacen su consumo en miles y miles de supermercados nacionales o extranjeros que operan en China, como la cadena norteamericana Wal-Mart y la francesa Carrefour.

Ahora, las nuevas capas medias surgidas con las reformas del mercado quieren elevar su calidad de vida y no están dispuestas a abandonar el sueño (antes “pequeño burgués”) de un auto, casa propia, vacaciones en el extranjero, o incluso irse a trabajar fuera del país para prosperar.

Creo que el lector puede sacar sus propias conclusiones de este proceso y hacia donde marcha la nueva etapa de las reformas chinas. Y, por supuesto, que no estamos confundiendo el capitalismo con la democracia, elemento prácticamente ajeno a la historia de Rusia y China, que solo conoció un ejercicio brevísimo de libertad, rápidamente desvanecido tras el fin de las revoluciones burguesas de Kerenski y de Sun Yat Sen.

Aunque, para ser justos, la falta de democracia caracterizó también la modernización en otros países, como Japón en la Era Meiji y el proceso que condujo a Alemania a convertirse en potencia europea y mundial en la época del Segundo Reich.

Poco después de la plenaria de los comunistas chinos se acaba de conocer que el mayor grupo financiero de Estados Unidos, “JP Morgan-Chase”, ha otorgado un contrato de $ 75 mil dólares mensuales a una firma consultora china cuya propietaria es la hija del ex primer ministro Wen Jiabao.

Esa es otra una muestra de que los negocios y la política se han interconectado en China, como lo ejemplifican la participación de otros privilegiados, como el hijo del anterior líder Hu Jintao y los de los también ex primeros ministros Zhu Rongji y Li Peng. en grandes empresas chinas y extranjeras.

Estos “principitos” se incorporan de forma personal y familiar al creciente número de millonarios que ya hay en China Comunista (8), aunque el comunicado del 3er pleno sostenga para los crédulos la falacia de que China “continúa en la fase primaria del socialismo y que seguirá en ella durante mucho tiempo mientras prosigue reformas profundas y exhaustivas”.

¿Llegará la alianza entre los altos dirigentes del gobierno de Pekín y los grandes intereses económicos hasta la formación de la oligarquía financiera china? Están dadas todas las condiciones, pero solo el tiempo lo dirá.

El elefante y la hormiga

Mientras tanto, en La Habana, el periódico oficial “Granma” daba la información de las modificaciones al modelo chino con una escueta nota donde se recogían los cambios esenciales, pero sin comentarlos. Es que desde mediados de junio cuando el primer vice-presidente del régimen, Miguel Díaz-Canel, visitó Pekín y recibió nuevos créditos y donativos, el régimen neocastrista no ha cesado de enviar emisarios a China en busca de profundizar aún más las relaciones.

A fines de septiembre, Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras, fue a la capital china con una delegación cubana a la XXVI sesión de la Comisión Intergubernamental de Cooperación entre ambos países, y aprovechó la ocasión para presentar a empresarios y funcionarios chinos los detalles de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (9). A su regreso, Malmierca prometió públicamente, durante la Feria Internacional de La Habana, que el régimen no expropiará a los que inviertan en el proyecto del Mariel.

Cuando a inicios de noviembre el canciller Bruno Rodríguez visitó China, llamó la atención que fuera recibido por Xi Jinping, quien por entonces estaba inmerso en la preparación del Tercer Pleno del Comité Central. El máximo dirigente chino aprovechó la entrevista para destacar la importancia de las relaciones comunes y la creación de zonas de libre comercio en ambos países, en Mariel y en Shanghai y -según la televisora internacional china CCTV- destacó el interés de las empresas chinas de participar “en la primera región industrial de libre comercio de Cuba” (10).

Se trataba, sin dudas, de un ejemplo de cortesía asiática, pues los dos proyectos son tan poco comparables como la anatomía de una hormiga y la de un elefante. En Mariel se busca dar un impulso a la inversión extranjera con inversiones en sectores industriales para hacer que crezca el PIB, que según la propia Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI) solo alcanzó el 3.1 por ciento en el 2012, un 0.6 por ciento por debajo del plan (11). En China, donde abundan las inversiones y las zonas de desarrollo industrial como la del Mariel, Shanghai es otra cosa, es un enclave de capitalismo globalizado en estado puro.  

En medio de esta promoción de las relaciones amistosas de La Habana y Pekín salieron a la luz las declaraciones que el consejero económico de la Embajada de la República Popular China en Cuba hizo recientemente a la estatal Agencia de Información Nacional.

El diplomático chino habló de forma muy favorable del intercambio comercial entre los dos países, que ha llegado al punto en que China sea el segundo socio comercial de la Isla después de Venezuela. A continuación señaló que entre enero y agosto de este año el monto del intercambio fue de más de 10,000 millones de dólares, lo que representó un incremento del 25 % respecto al ejercicio anterior.

Pero lo que realmente llama la atención es que los chinos compraron productos cubanos por un valor de solo 450 millones de dólares. La parte desfavorable al régimen en la balanza comercial habría que pagarla -algo difícil- porque su monto es de más de nueve mil millones, o habría que utilizar créditos que suponen el pago de intereses.

He aquí en funcionamiento pleno el “intercambio desigual creciente”, tan típicamente imperialista, y por ello tan criticado en los manuales de economía política del socialismo a lo largo de más de medio siglo de adoctrinamiento en la Isla.

Si los neocastristas aspiraban a copiar, como los vietnamitas, algunos rasgos del “socialismo de mercado” de los chinos, ya ha cambiado el modelo. Como el elefante chino avanza solo y no lleva hormigas a cuestas, el régimen sobrevive en un limbo, entre dos sistemas mutuamente excluyentes, hasta que llegue el momento en que otros hagan en Cuba la necesaria revolución económica y democrática que piden los tiempos actuales. 

NOTAS

1) Reform roadmap before key meeting, China Daily, November 04, 2013.

2) Fang Ning, Guo Bensheng and Wang Jianhua, Chinese leadership seeks maximal reform consensus, Xinhua, November 06, 2013.

3) China opens key party session, reform tops agenda Xinhua, November 10, 2013

4) Chinese president vows to deepen reform, opening-up in all respects, Xinhua, English.news.cn, Bali, Indonesia, October 7, 2013.

5) Xi's explanation of key reform decision unveiled in full text, Xinhua, November 15, 2013.

6) Aleksandr L. Solzhenitsyn. Solzhenitsyn: The Voice of Freedom, Conferencia pronunciada el 30 de Junio de 1975 en la central sindical estadounidense AFL-CIO, www.archive.org/stream/SolzhenitsynTheVoiceOfFreedom/SVF2#page/n0/ mode/2up

7) Hurun Wealth Report 2013 on Chinese Millionaires, August 18, 2013, www.chinagaze.com

8) David Barboza, et al. JPMorgan’s Fruitful Ties to a Member of China’s Elite, The New York Times, November 13, 2013; David Barboza and Sharon LaFraniere, ‘Princelings’ in China Use Family Ties to Gain Riches, The New York Times, May 17, 2012.

9) Cuba presenta a China proyecto de Zona Especial de Desarrollo de Mariel, AIN, Cubadebate, 25 de septiembre 2013

10) Presidente chino y canciller cubano en conversaciones sobre Mariel, www.martinoticias.com, noviembre 7 de 2013.

11) Miguel Fernández Díaz, Feria de La Habana: el señuelo del Mariel y el escabroso camino de la inversión extranjera, Café Fuerte, 4 noviembre, 2013.