Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

                                                                                         por Antonio Arencibia

                                                                                                                                                            

 

 CON MEDIA RUEDA SOLAMENTE NO SE PUEDE AVANZAR

 

En Cuba nuestros padres llamaban “media rueda” a los cincuenta años. Durante el 2008, se va a conmemorar el medio centenario de las acciones militares que condujeron al derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista. Esos cincuenta años, la media rueda,  han marcado como nunca antes nuestra identidad nacional. Lo que para el mundo no parecía ser más que otra de las endémicas revoluciones latinoamericanas, pasó a ser la clásica bola de nieve convertida en avalancha.

 

Para el país el cambio de gobierno se volvió nuevo régimen y sistema. La población de la Isla se dislocó en lo interno mediante el cumplimiento de planes faraónicos y se movió hacia el exterior en diáspora voluntaria o provocada y en expediciones militares. La visión unilateral de la cúpula gobernante, expresada por un líder que se creía infalible, quiso hacer tabla rasa de toda idea política diferente u opuesta.

 

El jefe máximo secundado, por sus incondicionales, llevó el voluntarismo y el aventurerismo a niveles jamás imaginados. El emplazamiento de cohetes soviéticos en Cuba, las guerrillas en África y Latinoamérica, la intervención militar en Angola y Etiopía, junto a la demolición de los bosques nativos y al fracaso de zafras descomunales, marcaron la época de maridaje del caudillismo nacional con el comunismo ruso. Después le llegó el turno a Castro de ser testigo del derrumbe del comunismo.

 

Cuando hace algo más de año y medio el Caudillo tuvo que ceder el poder a su hermano, el país y el mundo se prepararon para grandes cambios. La cúpula militar constituida por los “históricos” garantizó el orden social mediante represión y vagas promesas. Fidel Castro se convirtió en una suerte de aparición fantasmagórica en fotos y videos que utiliza el diario Granma para enviar mensajes enigmáticos a los vivos. En realidad, poquísimas personas han podido penetrar el secreto de estado de su salud. Aparte de los inevitables y breves saludos protocolares de personalidades extranjeras importantes, ha sido evidente que el acceso al lecho del Enfermo en Jefe se ha limitado a Raúl Castro y algunos pocos, y en menor medida a Hugo Chávez: herederos en los planos interno e internacional respectivamente.

 

La campaña electoral de Raúl Castro

 

Las relaciones entre estos dos últimos personajes han sido complejas y objeto de especulación. La importancia indiscutible de Chávez como sostenedor estratégico de la economía del régimen, y su talante soez le llevó en un inicio a menospreciar públicamente al hermano menor de su preceptor y guía.

 

Con el paso del tiempo y al demostrarse lo irreversible de la condición física de Fidel Castro, ha tenido que moderar sus relaciones con Raúl al constatar que es el interlocutor principal del dictador. Aunque prosiguen y se incrementan los planes chavistas de subvención a Cuba, Raúl Castro ha resistido los descabellados planteamientos del Teniente Coronel de integración política entre ambos países, porque tienen el rechazo absoluto de ambos pueblos y especialmente del generalato  cubano.

 

Por eso no respondió directamente al planteamiento de Chávez durante la visita a Santiago de Cuba de que “…  nosotros somos una sola nación (…) En el fondo somos un solo gobierno”, aunque ha sabido halagar al generoso vecino.

 

En su discurso de despedida a Hugo Chávez, tras la firma de 14 nuevas promesas de subvención en el marco del ALBA, Raúl Castro se vio precisado a comparar los sucesos del 26 de julio de 1953 con el fallido golpe de estado del 4 de febrero de 1992 en Venezuela. Pero a continuación recordó al visitante, como de pasada, su papel en la lucha insurreccional en Cuba, ya que él, – Raúl-, junto al Che Guevara, fueron los dos primeros expedicionarios del yate “Granma”. Aprovechó también para hacer comprender a Chávez la distancia en experiencia que hay entre él y el general venezolano Jacinto Pérez Arcay:

 

“Mira al viejo general que fue profesor tuyo, le pregunté la edad hoy en el aeropuerto y se quedó sorprendido, yo soy más viejo que él”.

 

Después de esas escaramuzas verbales y la marcha de Chávez, Raúl Castro se dedicó a una campaña electoral, aparentemente en función de respaldar la candidatura de Fidel Castro a la Asamblea Nacional, pero que resultó la vía para resaltar su papel en la dirección de los asuntos del régimen.

 

De gran importancia fueron sus declaraciones de que el discurso que pronunciara en Cienfuegos el pasado 26 de julio, donde habló de la necesidad de cambios estructurales en el país, fue revisado  por Fidel, quien “no le quitó ni una coma”.

 

También subrayó que al enfermo  “no lo abrumamos con problemitas pero le consultamos todas las cuestiones principales”. Después que Raúl hizo la dudosa afirmación de que su hermano está en “pleno uso de sus facultades mentales”, informó que fue decisión de los dirigentes del PCC la candidatura de Fidel Castro como diputado a la Asamblea Nacional. De ahí se desprende que mantendrá su cargo en el Consejo de Estado en la próxima Legislatura, sin ejercerlo directamente.

 

Fue muy curioso el símil que hizo el Ministro de las FAR entre la política interna de Estados Unidos y la del régimen, al expresar que no hay:

 

 “Nada más parecido a un demócrata que un republicano, y viceversa. Para graficarlo mejor pudiéramos decir, como si en Cuba hubieran dos partidos: uno dirigido por Fidel y otro dirigido por Raúl. ¿Habría alguna diferencia?”

 

Habría que preguntarse: ¿A qué viene eso de dos partidos en Cuba? Parece ser un mensaje subliminal que parte del presupuesto de que los dos partidos norteamericanos esencialmente luchan por los mismos principios de la democracia y el capitalismo, pero los buscan haciendo énfasis en fórmulas diferentes. Por lo tanto el mensaje del general sería que se puede hacer socialismo en Cuba de formas distintas: la de él y la de su hermano. Pero no se trata más que de continuar sembrando ilusiones. El verdadero mensaje electoral del Castro “joven” va dirigido a la nomenclatura:

 

"Nuestro mismo sistema tiene que democratizarse más. ¿Qué quiere decir eso? Si tenemos un solo partido que representa los intereses del pueblo, donde podemos tener diferencias, bueno que se tengan, no antagónicas, de clase, pero es bueno que se tengan diferencias".           

 

El mensaje del general por lo tanto es “democracia” en el seno del partido, no para el pueblo, y lo podría divulgar al compás de la canción de Silvio Rodríguez, que diría a los dirigentes comunistas, que el Partido de Raúl “no es lo mismo, pero es igual.

 

Claro, que eso se proyecta especialmente hacia un futuro indeterminado, tras la muerte del Comandante: mientras tanto sigue gobernando el Partido de Fidel en circunstancias especiales, donde Raúl tiene muy bien marcado el territorio que le corresponde.

 

La Asamblea y el “globo” de Navidad

 

En estos tiempos inciertos para el régimen Raúl Castro ha logrado un acuerdo de gobierno con Fidel bajo la fórmula de autonomía bajo supervisión, mediante la cual se reconoce la autoridad final del dictador en las cuestiones fundamentales.

 

Ejemplo de ello fue la carta de Castro leída por Alarcón en la última reunión de la Asamblea Nacional, donde evidencia que supervisa la actuación de Raúl al escribir: “Leí el discurso breve y concreto elaborado por Raúl, que me envió previamente. Es necesario seguir marchando sin detenerse un minuto. Levantaré mi mano junto a la de ustedes para apoyarlo.”

 

Al mismo tiempo la misiva contiene un párrafo de desagravio al jefe de la domesticada Asamblea Nacional:

 

“En la Proclama que suscribí el 31 de julio de 2006, ninguno de ustedes vio jamás acto alguno de nepotismo ni usurpación de las funciones del Parlamento.”

 

Hay que recordar, que en aquel texto, redactado por un estrecho grupo de poder cercano a Raúl Castro, se ignoraba totalmente a la Asamblea Nacional y no se asignaba responsabilidad alguna en la sucesión a su Presidente, Ricardo Alarcón.

 

Entonces se había declarado a nombre del dictador que la operación le obligaría a permanecer varias semanas de reposo, alejado de responsabilidades y cargos. Hoy, diecisiete meses después, cuando la recuperación total es imposible, hay mucho de histrionismo cuando Castro quiere hacer el papel de “gobernante electo” y proclama un respeto por el Parlamento cuya falsedad se evidencia en el final del mensaje cuando sigue defendiendo el apoyo monolítico a lo que dice o aprueba.

 

Para Ricardo Alarcón, se trata de un premio a su incondicionalidad al Comandante y a la defensa de su feudo en la lucha fraccional de la Sucesión.

 

En la última reunión de la Legislatura, con el dictador ausente pero “omnipresente”, estaba Raúl Castro presidiendo al lado de la silla vacía, unas sesiones que más que parlamentarias eran espiritistas.

 

Allí, se repitió el costoso e inútil ritual semestral, con la sola diferencia, -según irónica frase de Raúl-, de que la sesión fue “la más breve de la historia”.

 

Los cubanos y extranjeros además nos enteramos que en octubre “concluyeron las 215 mil 687 reuniones realizadas en el contexto del debate promovido” a partir de su discurso del 26 de julio. Cosa digna de admiración fue que ni una sola palabra de lo expresado en esas decenas de miles de reuniones con la participación probable de varios millones de ciudadanos, fuera reportada por la prensa oficial.

 

Claro, que la sorpresa se evapora ante la declaración de Raúl Castro de que “el objetivo no fue enterarnos de los problemas. Realmente la mayoría de estos se conocían”.  Por lo tanto estábamos, -como se señaló anteriormente en Cubanálisis-, ante una operación de desahogo masivo de la población, con control absoluto de la información para evitar el contagio.

 

La esencia antidemocrática de ese supuesto debate no ha cambiado. Se basa en que la autodenominada ‘vanguardia” pretende saber lo que verdaderamente conviene a  “la masa”, independientemente de sus criterios. Ni las reuniones de base, ni las de la Legislatura tienen potestad sobre los dirigentes. En ellas reina, según Raúl Castro, por abrumadora mayoría,  el  “apoyo a nuestro sistema social, al Comandante en Jefe y al Partido”.

 

Por lo tanto, ¡que viva el triunfalismo!, y no hay cambios serios en lontananza. Es más, sabiendo que Castro había aprobado el discurso de Raúl el 26 de julio, Osvaldo Martínez, Presidente de la Comisión de Asuntos Económicos se pronunció a favor de “cambios estructurales”, y el propio Ricardo Alarcón, declaró que ‘se cambiará lo que deba ser cambiado”. Pero hay que decir que en el discurso de clausura de la sesión, Raúl no mencionó ninguna de esas serias palabras.

 

Cuando habló del desabastecimiento de la canasta familiar dijo que se trabajaría para “que la tierra y los recursos estén en manos de quienes sean capaces de producir con eficiencia, se sientan apoyados, reconocidos socialmente y reciban la retribución material que merecen”. Cuando habló de los resultados económicos dijo que el crecimiento de los indicadores debe reflejarse “lo más posible en la economía doméstica, donde están presentes carencias cotidianas”.

 

Pero la cuestión esencial es que el 7,5 % de crecimiento económico declarado es menor al 10 por ciento planificado, y aun así  son cifras infladas entre un 3 y un 4 por ciento, ya que según orientara Fidel Castro incluyen un cálculo de los “aportes sociales” que recibe la población. Esa cifra de crecimiento, aun ajustada a un más real 3,5% ó 4,5%,  es difícil de aceptar cuando el informe de Osvaldo Martínez reconoce que en el 2007 los incumplimientos de lo planificado se debieron, entre otras causas, a “la insuficiente preparación y deficiente ejecución de las inversiones, la insuficiente producción de alimentos, la insuficiente producción de azúcar, la insuficiente capacidad constructiva y organizativa en la construcción y el decrecimiento del turismo”.

 

Además de esto, dijo Martínez que “el crecimiento monetario del salario sigue superando el crecimiento de la productividad del trabajo” y que en contraposición, las empresas del Sistema de Perfeccionamiento lograban una productividad del trabajo superior en 48% al resto de las empresas.

 

¿Por qué entonces no se ha impulsado ese plan que solo abarca al 29% de las empresas del país, sabiendo que en septiembre aportaban el 73,2% de las divisas? Por temor a cambios serios y sus consecuencias sociales.

 

El Ministro de Economía del régimen, José Luis Rodríguez, señaló una de las causas del incumplimiento del plan de ingresos al presupuesto, que refleja el bajo nivel de vida de la población, debido al “retraso en las importaciones de bienes de consumo que han influido en la reducción de la circulación mercantil minorista”. Según la Ministra de Finanzas y Precios se dejaron de ingresar en impuestos de Circulación y Ventas por menos oferta, unos 790 millones de pesos.

 

Ante todas esas realidades el crecimiento económico propuesto para el 2008 es del 8%, solo 0,5 por ciento más que el que plantean que se alcanzó en este año. A esto se le añade que el plan para el 2008 también presenta déficit en la balanza de pagos, y de ahí una de las grandes preocupaciones expresadas por Raúl en su intervención.

 

Según informes de algunos especialistas, cuando el general pedía “defender la credibilidad del país ante los acreedores”, se estaba haciendo eco de exigencias de China al cumplimiento por parte de Cuba de sus obligaciones contractuales.

 

En su discurso clausura de la reunión de los diputados, Raúl Castro hizo la promesa,  muy general, de eliminar “prohibiciones y medidas legales, que hacen más daño que beneficio”. Pero respecto a cuestiones verdaderamente estructurales como la existencia de dos monedas y las deformaciones de los sistemas de salarios y precios, solo se comprometió a su  “estudio profundo” y que cuando llegue el momento se abordarán “con la mesura, rigor y responsabilidad que merecen”.

 

A pesar de lo anterior no hubo cambio en la tónica final de las intervenciones en la Asamblea. Uno tras otro, los dirigentes que allí hablaron, aún después de reconocer la grave situación del país, procedían a inflar los respectivos “globos” económicos y políticos para el 2008 y terminaban dando vivas al socialismo y a Castro en su próxima “media rueda”.

 

Como lo ha demostrado el hundimiento de la utopía  en Europa y su transmutación en algo diferente en China y en Vietnam, ni en medio siglo, ni con la rueda completa de un siglo de comunismo se puede avanzar.

 

La supervisión del Comandante ha circunscrito la autonomía del General a seguir trabajando con la misma estructura inviable del socialismo de estado vigente y a tratar de ganar el mayor tiempo posible, como si la población cubana se caracterizara por la paciencia asiática, fuese inminente el milagro del levantamiento del embargo, o supiese la  fecha fija de la Parca con su hermano. Como nada de eso es seguro, la nomenclatura se está ajustando a una mayor interferencia del dictador y a una relación más relajada con el Ministro de las FAR.

 

Mientras esta nueva racha de inmovilismo está afectando las medidas económicas urgentes reclamadas incluso por muchos socialistas, ninguna respuesta positiva se puede  esperar para las peticiones de la disidencia interna de amnistía para los presos políticos y libertad de movimiento para todos los cubanos.

 

Mientras tanto la Isla sigue ajena al mundo, cuando todo cambia en derredor. Está aislada por un cristal, como esos adornos navideños en forma de globo que muestran una casita o un poblado en miniatura. Parece un juguete en manos inconscientes. Hasta que se rompe.  

 

Fuentes

 

Intervención de Hugo Chávez, en la firma de acuerdos entre los gobiernos de la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela, como parte del ALBA, en Santiago de Cuba, Granma, 23 de diciembre de 2007.

 

Intervención de Raúl Castro, en la firma de acuerdos entre los gobiernos de la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela en Santiago de Cuba, Granma, 23 de diciembre de 2007.

 

Manuel Alberto Ramy “Raúl Castro: Un partido donde se discuta más”, progresoblog.com. 26 de diciembre de 2007.

 

Mensaje de Fidel Castro a la Asamblea Nacional del Poder Popular leído por Ricardo Alarcón, Juventud Rebelde, 28 de diciembre de 2007.

 

Intervención de Osvaldo Martínez, presidente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional sobre el Plan y Presupuesto de la Economía Nacional, Granma, diciembre 28 de 2007.

 

Presentación de José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación de los Resultados Económicos del 2007 y los Lineamientos del Plan Económico y Social para el 2008, Juventud Rebelde, diciembre 28 de 2007.