Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 

                                Antonio Arencibia, Miami

                                                                                                                                                            

 

CASTRO Y CHÁVEZ: EL BUSTO Y LA COBA

 

Aunque algún diplomático les reste importancia, las visitas de trabajo de Hugo Chávez del 14 y el 15 de abril, primero a Daniel Ortega y después a los hermanos Castro, eran algo más que rutinarias. En primer lugar quería garantizar la asistencia de sus más cercanos aliados a la celebración el 19 de Abril del Bicentenario de la Independencia de Venezuela, y además seguramente les anticipó lo que se acaba de concretar: que China le estaba apoyando con veinte mil millones de dólares en préstamos.

 

Como Fidel Castro no puede concurrir, dedicó una de sus ahora escasas Reflexiones a su ahijado político, alabándolo exageradamente, es decir, dándole coba. Ese vocablo según los diccionarios es “halago o adulación fingidos, especialmente si su fin es conseguir algo” y he aquí la prueba de ello en el artículo del Comandante:

 

“Tuve el privilegio de conversar [con Chávez] quien tuvo la gentileza  de visitar una vez más nuestro país”; “tal vez nunca, conocí a una  persona que ha sido capaz de dirigir una Revolución verdadera y profunda durante más de 10 años; sin un solo día de descanso”; “nuestra amistad y nuestra admiración por el Presidente bolivariano Hugo Chávez”; “dotado de excepcional talento”; “lector  insaciable de asombrosa elocuencia”; “absolutamente honesto y sensible con relación a las personas, sumamente generoso por naturaleza”.

Y cierra con esta afirmación asombrosa sobre la llamada Revolución Bolivariana:

 “Nunca, en ninguna época, ningún gobierno hizo tanto por su pueblo en tan breve tiempo”.

 

Por supuesto que los más altos jerarcas del régimen respondieron a la invitación de Hugo Chávez: el “Uno” formal, Raúl Castro y su verdadero vice, Ramiro Valdés.

 

El viaje de ambos a los festejos en el mismo avión constituyó una inexplicable violación de las normas de seguridad que hasta ahora se seguían al respecto. Por eso algunos  comentaron, medio-en-serio-medio-en-broma, que el General-Presidente no quiso dejar atrás al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, por temor a que tomase el mando en su ausencia. 

 

El lunes 19 de abril se llevó a cabo el Desfile cívico-militar por el Bicentenario de la Independencia frente al fuerte militar Tiuna, en Caracas. Chávez, acompañado del ministro de Defensa, general Carlos Mata, saludó a la alta oficialidad.

 

Después ocupó la tribuna. A un lado se sentaba Raúl Castro, al otro, Evo Morales, y estaban presentes también: Cristina Fernández, de Argentina; Rafael Correa, de Ecuador; Daniel Ortega, de Nicaragua; Leonel Fernández, de República Dominicana; y los primeros ministros de Antigua y Barbuda, Balwin Spencer; Dominica, Roosevelt Skerrit; y San Vicente y Las Granadinas, Ralph Goncalves.

 

Delegaciones militares de Rusia, Bielorrusia, Argelia, Libia, Brasil Argentina y Uruguay, y de los países del ALBA, presenciaron el desfile, que incluyó a las nuevas milicias territoriales junto a representantes de las tres armas.

 

Se desplegaron tanques antimisiles, helicópteros y fusiles rusos, y aviones de combate chinos, y al final desfilaron agrupaciones folclóricas y trabajadores conduciendo tractores iraníes.

 

La alocución de Chávez fue breve, pero risible, como cuando dijo que Raúl Castro era indio, para asombro de todos, especialmente de quien se precia de ser “pichón” de gallego.

 

Más tarde los mandatarios invitados asistieron a una sesión especial de la Asamblea Nacional, y después se inició la IX Cumbre del ALBA, donde Raúl Castro, culminó el discurso, con el grito de ¡Viva Chávez!, siguiendo la rima de su hermano. 

 

Pero antes de continuar, hay que hacer un poquito de historia.

 

Los bustos de Fidel Castro.

El 7 de Enero del 2010, al conmemorarse 51 años de la entrada en La Habana de la “Caravana de la Victoria” que traía desde Oriente a Fidel Castro, Juventud Rebelde recordó un incidente: 

La emoción hace que se erija en la esquina donde convergen las  avenidas 41 y 31 ­casi llegando a Columbia- el primer busto a Fidel,  realizado en una sola noche (la del día 7) por el escultor Enzo Gallo Chiapardi, ayudado por un grupo de trabajadores, con la inscripción:

 

“Ha sabido romper las cadenas de la dictadura con la llama de la libertad”.

 

Fidel se entera y manda a retirar el monumento”.

 

Comentando esa anécdota, el blog Los Mikis de Miami recordó que aquel día, “el Comandante en Jefe montó un berrinche tal, que acabó prohibiendo por ley las esculturas de personas vivas”.

 

Eso no fue óbice para que se reuniera en muchas ocasiones con su entonces admirador, Miguel Ángel Quevedo, director de la revista Bohemia, que lanzó un millón de ejemplares de la llamada Edición de la Libertad de la revista, donde aparecía en la portada un dibujo de Castro con los rasgos transfigurados como Cristo. 

 

Esa portada de revista, sus fotos, y las del Comandante Camilo Cienfuegos, estaban en muchas salas de las casas cubanas, en los primeros años. Pero en cuanto Castro se declaró marxista-leninista, y aunque el XX Congreso del PCUS había condenado en 1956 “el culto a la personalidad” de Stalin, y lo había ratificado en 1961 en el XXII Congreso, en Cuba comenzaron a proliferar en los muros, y hasta en las escuelas, pinturas del “Máximo Líder” en actitud combativa, ya sea en la Sierra, con su fusil de mirilla telescópica, o su silueta bajándose de un tanque de guerra en Playa Girón.

 

Jruschov, Brezhnev y sus sucesores se dedicaron por décadas a alimentar el  desmesurado ego de Fidel Castro con distinciones, órdenes y medallas, sin importar que su régimen instrumentara un enorme culto a su persona. 

 

Como parte de la coba que le daban los soviéticos, en 1973 se ordenó al escultor Anatoli Anikievich, hacerle un busto en bronce que aún se exhibe en Minsk, en el Museo Nacional de Arte de Belarús, y que muestra al visitante un Castro de edad madura, desafiante y de ceño fruncido.

 

Y ahora viene lo mejor del cuento:

 

Por iniciativa de Hugo Chávez, y con el apoyo de su aliado, el dictador bielorruso Alexander Lukashenko, se han mandado a hacer tres copias de ese busto de Fidel Castro.

 

Una de ellas se va a regalar al gobierno de Haití (!!!), otra se donará a la Galería Nacional de Arte de Caracas, y la  tercera se ubicará también en la capital venezolana, en las inmediaciones del Palacio Legislativo. Como su develación se ha pospuesto del mes de abril para fines de septiembre, los malpensados dicen que es para dar tiempo a que el modelo pueda morirse. En fin, esa es la forma de Chávez de dar coba al Comandante.

Raúl Castro se acerca más a Chávez

Durante la reunión oficial binacional en Miraflores, Chávez y Raúl Castro destacaron el impacto social en Venezuela de la Misión Barrio Adentro, en la que participan miles de técnicos y profesionales cubanos, y acordaron  reuniones trimestrales para el seguimiento de los proyectos de desarrollo que impulsan ambos regímenes.

 

El encuentro privado pasó a ser público cuando Chávez autorizó la conexión con Venezolana de Televisión y empezó a hablar del tema de la energía nuclear y de las sanciones contra Irán.

 

Siguiendo el juego de su anfitrión, Raúl Castro habló de siete bombas atómicas que tenía Sudáfrica durante la época de la guerra de Angola. Esto dio pié al entrevistador “bolivariano” para comentar que el programa nuclear sudafricano había contado con la cooperación de Israel.

 

Lo más sobresaliente fue que Hugo Chávez reiteró su decisión de usar la energía nuclear “con fines pacíficos” y dijo que había hablado de ese tema con Vladimir Putin y también con la presidenta Cristina Fernández, porque estaba interesado en la experiencia argentina en ese campo.

 

El ambiente oficial en Venezuela, signado por los dislates y sinsentidos de su presidente es contagioso, porque Raúl Castro declaró antes de partir, según reporta el informativo Nuestra Tele Noticias:

 

 “Chávez y yo somos dos diablos, pero dos diablos buenos”.

   

Frente a los periodistas que reportaban desde Maiquetía su regreso a Cuba, dijo:

 

Me voy muy satisfecho. Las relaciones con nuestro hermano venezolano cada día más crecen, cada día somos la misma cosa y por suerte estamos muy cerca geográficamente”.

 

Así rectificaba sus reticencias a la idea fija chavista de Cubazuela, pero Chávez le subió de inmediato la parada diciendo, tajantemente, que

 

Venezuela y Cuba son la misma patria”.

 

A la despedida del general Castro se incorporó Esteban Lazo, que había hecho escala en tránsito a Bolivia, donde representaría al régimen en la Conferencia sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.

 

Esta conferencia “de los pueblos” pretende dar respuesta a la reciente Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, boicoteada por los “bolivarianos”. Como todas estas actividades “de los pueblos”, los discursos son irresponsables, los pedidos insensatos, y los resultados nulos, pues ninguna entidad de gobierno participa ni establece  ningún tipo de compromisos en tales eventos.

 

Todavía no había comenzado esa reunión y la prensa mundial recogía una ola de críticas a las declaraciones de Evo Morales, vinculando la causa de la homosexualidad masculina con el consumo de pollo engordado con hormonas.

 

En una declaración antológica, que merecería aparecer en el libro de records Guiness, el ilustre señor presidente de Bolivia expresó: “El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres”. Y este, nada menos, es el mismo señor que convoca en su país una cumbre “de los pueblos” para resolver los problemas del cambio climático en el planeta.

 

¡Qué papel tan ridículo están haciendo los integrantes de la cúpula castrista para mantener la subvención chavista!

 

Ya no solo tienen que dar coba al incapaz nuevo jefe continental. Los guerrilleros históricos del 26 de Julio saben que hay un contraste abismal entre la ejecutoria maquiavélica del Comandante, y los desaguisados y disparates de Hugo Chávez y de Evo Morales.

 

Hay una nueva generación de líderes de la izquierda rabiosa latinoamericana, y los viejos castristas ven con añoranza los tiempos del “culto a la personalidad”, ahora que tienen que aceptar a los incultos como personalidades.