Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN ESPECIAL DE UNA ENTREVISTA DE GRAN INTERÉS

 

                                                                   Américo Martín

¿Qué pasa en Cuba?

 

Una entrevista con Américo Martín

 

 

Primera pregunta: Algo se mueve en Cuba. Las elecciones municipales convocadas por Raúl Castro, el inicio del debate en el PCC sobre las fallas del socialismo, y de nuevo Fidel Castro es mostrado en los medios. ¿Qué está pasando en Cuba?

 

AMÉRICO MARTÍN: El proceso electoral culminará en el primer cuatrimestre del 2008. Es escalonado. Primero los delegados de circunscripción, es decir, los concejales. Segundo las elecciones municipales del 21 de octubre, de donde sale el 50% de los alcaldes y diputados al Parlamento. El otro 50% es nombrado a dedo por la llamada Comisión de Candidaturas integrada por organizaciones sociales del gobierno. Se escogen 600 diputados, que nombrarán de su seno, el Consejo de Estado presidido por Fidel Castro. Lo importante de estas elecciones es que pueden darnos una clave sobre cuál será el estatus del caudillo. ¿Qué harán con él, Presidente honorario o Presidente efectivo sin serlo?

 

Segunda pregunta: ¿Qué va a pasar con el debate que se ha abierto a raíz del discurso de Raúl Castro el 26 de julio pasado?

 

AMÉRICO MARTÍN: La presión para el cambio es muy fuerte en Cuba. Nadie está conforme. Es una olla de presión. Raúl Castro se vio obligado a abrir la válvula para impedir una explosión. Pero, abierto este debate, el gobierno ahora quiere limitarlo y controlarlo para impedir una enorme desestabilización del sistema

 

No permiten que fluyan las conclusiones a la prensa y TV, las reuniones de discusión son tuteladas por “instructores del partido” designados por la Dirección. Todo se maneja como un secreto de Estado. Y sin embargo, el documento oficial del partido pidió un debate libre, que de hecho está restringido. Parece que los interesados en cambiar para que nada cambie desvían la discusión hacia temas anecdóticos como la falta de leche y abundancia de marabú. Llaman “extremistas” a quienes han dicho que en Cuba hay un socialismo de Estado que no sin razón piensan que es un neocapitalismo.

 

El profesor jubilado de la Universidad de La Habana, Pedro Campos Santos, comunista autogestionario, dijo textualmente que “el acceso a la prensa del partido sólo lo tienen los partidarios del socialismo neocapitalista de Estado y por eso no puede haber una discusión real”. Pero la burocracia sostiene que son los extremistas los que quieren propiciar el retorno del capitalismo mediante recetas neoliberales o de mercado. Y es muy probable que ambos tengan razón.

 

Tercera pregunta: ¿Y qué es lo medular en este debate? ¿Podrán ponerse de acuerdo?

 

AMÉRICO MARTÍN: Se discute el destino de la revolución. No es una simple rectificación del estilo, como en el IV Congreso del partido. Las posiciones son cada vez son más irreconciliables. Como he dicho, en una acera están los llamados extremistas y en la otra la burocracia estatista o neocapitalista. Se atacan cada vez con más virulencia. El profesor Campos Santos dice que los burócratas neocapitalistas correrán la misma suerte de los mercenarios de Girón o de las bandas contrarrevolucionarias infiltradas. Pienso que se aproxima un rompimiento o un aplastamiento policial, o las dos cosas.

 

Los de la burocracia dicen que los “superrevolucionarios” proponen un retorno parcial al mercado pese a su retórica antiestatal. Proponen la licencia para los trabajadores por cuenta propia, la eliminación de los controles a la renta habitacional y la eliminación de ese yugo que es la libreta de racionamiento. Sin un mercado libre sería inimaginable un recetario como ese.

 

Cuarta pregunta: ¿En quién pensaba Fidel Castro cuando habló en Granma el 3 de septiembre sobre los superrevolucionarios?

 

AMÉRICO MARTÍN: Aunque en ese artículo se refirió a una izquierda extranjera que declarándose amiga de Cuba propone salidas que al caudillo le parecen neoliberales (Tal vez piense en Heinz Dieterich) estoy convencido de que los destinatarios principales son los llamados extremistas del interior de Cuba. Fidel quiso impedir que los críticos internos se propasaran. Su presencia en la TV no fue para asustar al imperio, sino para asustar a los cubanos que se quejan y piden cambios sustanciales. En el artículo sobre los superrevolucionarios, Castro dijo que éstos tenían una trampa bien montada contra la revolución.

 

Quinta pregunta: ¿Entonces los hermanos Castro están con la burocracia y contra los extremistas?

 

AMÉRICO MARTÍN: Sí y no. Sí, porque temen que el debate se descarrile y acabe con el socialismo. Y no porque saben que si no se hace algo para remover la empantanada revolución, todo se irá al diablo. Las fuerzas productivas languidecen. El 84% de los alimentos consumidos por los cubanos es importado. Pero la burocracia ganará la pelea probablemente con Raúl a la cabeza quien, como Bonaparte, impulsará la apertura pero tratará de cortar sus audacias.

 

Ha crecido mucho el malestar en la población y desaparecen las creencias marxista-leninistas en la juventud. Preocupado por el naufragio de la revolución, Fidel Castro dio aquel patético discurso del 17 de noviembre del 2005 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Dijo que el capitalismo podría restaurarse en Cuba y que el socialismo era reversible.

 

Pero recordemos que en la reforma de la Constitución en 1992 se había proclamado expresamente lo contrario: que el socialismo era irreversible en la Isla. Quiere decir que en 13 años lo que era irreversible es ahora reversible. Es un avance, pero no precisamente hacia el socialismo.

 

Sexta pregunta: ¿No crees que esta crisis pueda superarse preservándose el socialismo?

AMÉRICO MARTÍN: Como he dicho: lo veo difícil A raíz del Período Especial surgieron las corporaciones autorizadas para trabajar con divisas, a diferencia de las empresas que trabajan con pesos y son subsidiadas por el Estado. Esas corporaciones incorporaron técnicas capitalistas a través del programa de Perfeccionamiento Empresarial. Se organizan como compañías anónimas y se mueven para el mercado. Son poderosísimas. ¿Cómo prescindir de ellas para introducir la quimera autogestionaria de que hablan los extremistas?

 

Las corporaciones más importantes son CIMEX y Cubalse, que dependen del Consejo de Estado, y Gaviota que forma parte de GAESA, holding manejado por las FAR.

 

Sin esas corporaciones todo se derrumbaría y por eso la apertura al mercado y el regreso al capitalismo pareciera bastante probable. Fidel es el obstáculo, Raúl alienta eso. Oxigenar a Fidel es un intento burocrático para mantener en pie un dique cada vez más desbordado por las aguas.

 

Séptima pregunta: Pero los disidentes internos dicen que Raúl es peor que Fidel. Es obsesivo contra ellos y contra el floreciente mercado negro.

 

AMÉRICO MARTÍN: Es comprensible. Fidel se impone por el temor reverencial. Raúl no es carismático ni popular. Sólo cuenta con los medios represivos, pero de todas maneras, como se vio en el Este de Europa, los procesos desencadenados por la apertura pueden llevarse todo eso por delante y proyectarse hacia la democratización del sistema político. Incluso podrían desbordar a Raúl, cual un aprendiz de brujo. Pero nada está escrito y las experiencias foráneas lógicamente son aproximaciones grises ante lo que ocurra en Cuba.