Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

ALTERNATIVAS PARA UNA EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA EN CUBA.

 

Lic. Yusmila Reyna Ferrera, Directora Relaciones Públicas e Información, CEEDPA 

Ing. Hergues Frandín Díaz, Director General, CEEDPA 

 

ESTUDIO REALIZADO POR EL CEEDPA, CENTRO DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS PARA LA DEMOCRACIA PROACTIVA “JOSÉ IGNACIO GARCÍA HAMILTON”, DE SANTIAGO DE CUBA. www.democraciaproactiva.org 

 

Resumen 

 

El estudio es resultado de una de las líneas investigativas del Centro de Estudio para la Democracia Proactiva de Santiago de Cuba. En el mismo se ofrecen alternativas para lograr una educación democrática en Cuba, sustentados en estudios respecto a la educación en y para la democracia, así como el funcionamiento del adoctrinamiento castrista en los diferentes niveles de enseñanza, que ha provocado un estado deplorable de la educación, y por ende de los valores y derechos universales en el país, con repercusión en todos los órdenes de la sociedad.  

 

Se proponen reformas educativas para desideologizar: los objetivos, el currículo, la labor educativa, la evaluación estudiantil y del desempeño profesoral, la mentalidad, la bibliografía, la práctica docente, la investigación, etc., revelándose cómo cada una de las estructuras, funciones y contenidos de la educación sirven para adoctrinar.    

 

Se emplearon métodos y técnicas como la observación, el análisis de la literatura y documentos programáticos del tema. Las valoraciones del pueblo, educandos, educadores, la experiencia de haber sido instruido en el país, impartir docencia y dirigir en educación de sus autores.   

 

Por último, se exponen fortalezas y oportunidades que viabilizarán la instauración de una educación democrática, evidenciándose que los cambios educativos esenciales serán dirigidos por los educadores más preparados, la incidencia de la prensa independiente, la naciente sociedad civil con sus líderes y organizaciones prodemocráticas opositoras, en colaboración con redes sociales, países, organizaciones y ciudadanos defensores de los derechos humanos de todo el mundo. Para transitar por una sociedad democrática auténticamente cubana.  

 

 

La lucha por alcanzar estados democráticos ha sido y es una meta por lograr de los países del mundo, como única opción para impulsar el desarrollo económico, político, social y cultural de los pueblos, teniendo como primera condición el respeto a los derechos humanos universales y la instauración y gestión de gobiernos que lo faciliten.

 

Sin dudas, los países que se han destacado en esta lucha exhiben índices de desarrollo de avanzada en el mundo; sin embargo otros que se han ocupado en alejarse y desviarse del camino de la democracia, donde se encuentra lamentablemente Cuba, presentan un cuadro mísero y caótico en todos los órdenes de la vida social. 

 

El régimen cubano ha empleado en su gestión todo tipo de métodos violatorios de los derechos humanos, sutiles o no, para garantizar su poder, como son el chantaje, el robo, la mentira, la injerencia, la represión, la manipulación, el adoctrinamiento, etc. Este último con su procedimiento esencial: el trabajo político-ideológico, percibido directamente por el pueblo, por ser los objetos únicos a los que va dirigido, a través de los medios de comunicación tradicionales o no, de persona a persona, y desde luego en la enseñanza como el medio ideal y más temprano de adoctrinamiento. 

 

Son varios los estudios actuales en torno a este mecanismo de dominación y del logro de una enseñanza democrática, que relacionan puntos de vistas coincidentes y divergentes; resulta válido para este estudio destacar ideas como que para consolidar todo proyecto democrático debe constituirse sobre un proyecto educativo y sobre la lógica de los derechos humanos, de José Bernardo Toro en su artículo Educación para la Democracia. La teoría de Robert D. Heslep, que analiza el papel moral de la educación en el estado democrático, complementando teorías no solo políticas y educativas sino morales, y su incidencia en el currículo, la igualdad, la educación moral en sí y la toma de decisiones. La concepción de Paulo Freyre de una educación liberadora contraria a la manipuladora, citada por Virgilio Toledo en El Genocidio Cultural y Antropológico.  

 

Se coincide además, de forma general con las recomendaciones del Plan para una Transición Democrática en Cuba, en cuanto a la reintroducción de los valores democráticos a través de la educación. Igualmente con las ideas de José Ramos, quien considera que para que exista y se desarrolle una educación con estas cualidades deben producirse cambios fundamentales en el ejercicio del poder del Estado, en su conducción, en el manejo de la economía y de los medios de comunicación, que conduzcan a una reforma educativa integral y no solo en lo curricular, metodológico y administrativo.   

 

Se parte por otro lado, del artículo “Trabajo político-ideológico en la Educación Superior: Formando o ideotizando en Cuba”, que revela detalladamente cómo este mecanismo presiona tanto a educandos como a educadores, mediante criterios de medida e indicadores bien detallados para ser cumplidos desde la base hasta los ministerios, poniendo al descubierto que las funciones del Proceso Docente Educativo y de la formación de profesionales no se cumplen. 

 

Teniendo en cuenta estas referencias anteriores se cree pertinente abordar, desde una perspectiva general, cuáles podrían ser las alternativas en Cuba para el logro de una educación desideologizada y por ende democrática, que vaya más en correspondencia con el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y que contribuya, más allá del papel a una verdadera pertinencia en la sociedad. 

 

Asumiendo como fundamento, además, que el adoctrinamiento de la enseñanza en el país no puede concebirse como un problema más, o parcial, de la sociedad, sino como el problema más importante. Ya que la falta de democracia es resultado de la no promoción de aprendizajes como el principio del interés público, la toma de decisiones libres y responsables, la igualdad de oportunidades, el respeto a la individualidad, etc. El atraso económico es consecuencia mayormente de la ausencia y desactualización de aprendizajes técnico-profesionales, así como los problemas sociales y la desmoralización son resultado de las lagunas en la formación educativa (en valores) de la sociedad.  

 

A pesar de las múltiples experiencias positivas en torno a las ventajas que ofrece una educación en y para la democracia, y de las fuertes críticas y demandas al sistema educativo cubano, que han evidenciado que más que logro constituye un fracaso de la mal llamada revolución cubana, aún  persisten diferentes y abundantes problemáticas en torno a la educación en todos los niveles, que se han determinado de la observación, el análisis de la literatura en torno a ésta, los documentos programáticos directrices de los diferentes tipos de enseñanza, las valoraciones del pueblo, educandos y educadores, la revisión bibliográfica de autores en relación a la educación  y  la democracia, unido a la experiencia de haber recibido la instrucción en el país y de impartir docencia y dirigir en la enseñanza superior.  

 

Se exponen valoraciones muy personales de los autores, sin pretender un academicismo excesivo o/y absolutismo, constituyendo tan solo alternativas, que a la par de revelar cómo cada una de las estructuras, funciones y contenidos de la educación en el país han sido empleadas para adoctrinar en el culto al castrismo, pudieran propiciar una educación mejor y por ende, un país más democrático y próspero para todos.  

 

Lo primero en cambiar en materia de educación en Cuba sería su objetivo general, haciendo la salvedad de que cualquier cambio radical en el país debe estar antecedido por la caída del totalitarismo. Dicho propósito va dirigido a la formación político-ideológica de las nuevas generaciones para que se distingan por su compromiso revolucionario. Finalidad que sin dudas, ha sido cumplida por décadas, manifiesta en el comportamiento doctrinal marxista y fidelista de las diferentes generaciones de cubanos, y que ha permitido la perpetuidad del régimen.

 

Por otro lado, a pesar de que no resultaría tarea fácil desterrar las ideas y actitudes de supeditación total a un sistema educativo dirigido verticalmente por sus diferentes ministerios como representantes del Sr. Presidente y su Consejo. Una de las acciones a ejecutar iría encaminada a renovar el pensamiento del claustro profesoral, a favor de una enseñanza participativa, abierta y crítica, unido a un elevado nivel académico-científico, avalado por la actualización constante en las tendencias pedagógicas contemporáneas.  

 

Resultaría obvio eliminar del sistema todas aquellas estructuras que funcionan para controlar políticamente a los docentes y estudiantes, como son los departamentos de trabajo político, preparación para la defensa, formación de valores, y las oficinas de la UJC y del PCC, etc. Además de la urgente renovación de algunas prácticas culturales totalitarias, entre las que se encuentran: los matutinos, vespertinos, mítines, marchas, celebración de fechas históricas, análisis del pensamiento de los dirigentes principales, etc. Cambios que para nada serían negadores de los valores históricos y tradiciones, que fomentaron y sostuvieron la nación, sino que los colocarían en su justo lugar e importancia. 

 

Se impondría evaluar por las comisiones de grados y carreras, no las necesidades actuales del desarrollo, pues en todos los sectores hace falta, sino las urgencias en la formación técnica y profesional a nivel de provincias y municipios, teniendo en cuenta también las potencialidades y dificultades de los mismos.

 

En cuanto al diseño curricular, los modelos profesionales necesitarían un rediseño para eliminar o/e incluir en los diferentes sistemas de conocimientos, aquellos temas y personalidades que han estado censurados por décadas en la literatura, la música, las artes plásticas, el deporte, la política, etc., por ejemplo, Heberto Padilla, Cabrera Infante, Mario Vargas Llosa, Celia Cruz, El Duque Hernández, Hubert Matos, y muchos más,  además de temáticas como la sociedad civil, Economía del Capitalismo, Historia de los Estados Unidos, derechos humanos, sin la parcialidad en el enfoque marxista. Mantener por otra parte, el estudio de la historia de nuestro país, pero en su verdad, resaltando y censurando en su justa medida cada personalidad y acontecimiento, sobre todo del proceso revolucionario dirigido por Fidel Castro, para desmitificar su figura y heroizar a los que se lo merecen. 

 

La reordenación de las disciplinas con sus correspondientes asignaturas, enfatizando en la reagrupación o reducción de materias de carácter general, que han funcionado para el adoctrinamiento, y como es lógico con exceso de horas-clases de cada carrera universitaria o años de las demás enseñanzas, entre las que se encuentran: Filosofía y Sociedad, Pensamiento Histórico Contemporáneo, Preparación para la Defensa, Marxismo- Leninismo, Cultura Política, Educación Cívica etc. 

 

En lo referido a la educación a través de la instrucción, la labor educativa requerirá un esfuerzo amplísimo, debido a la deformación y desvalorización arraigada en la sociedad por tantos años de mal gobierno. Sin embargo, los enfoques críticos, la cercanía del contenido a la realidad en vínculo estrecho con los objetivos de cada grado, podrían contribuir a fomentar o encauzar los valores afectivos, conductuales y cognoscitivos en los estudiantes de las diferentes enseñanzas. Sin olvidar el papel de la familia, renegado igualmente por el castrismo. 

 

Las actividades cívicas e investigativas (talleres sociales, científicos, reuniones, eventos, proyectos comunitarios, contribuciones para instituciones sociales, etc.) también viabilizarían la formación y/o reforzamiento de los valores universales como la amistad, solidaridad, humanismo, creatividad, objetividad, etc. Sin supeditación a ideología alguna. 

 

El reto de asumir una enseñanza no comprometida con el partido en el poder, sino con los intereses generales de la patria, impondrá la elevación gradual de su calidad, para que tenga un verdadero impacto en los sujetos, preparándolos para construir un proyecto personal viable, incidiendo en el proyecto de la nación. Elementos que requerirán de años por las laceraciones de un sistema educativo inválido y manipulador, así como de tiempo y recursos en la capacitación y preparación del personal docente y directivos educacionales, que serían los primeros responsabilizados en transformar el nuevo tipo de educación en el país.   

 

La visión de una educación democrática en Cuba es un proceso difícil, que implicaría solucionar no solo el problema político-social de la ideologización fidelista, sino los del resto de los órdenes de la sociedad. Además de que la concientización y comprensión de la necesidad del cambio educativo no ocurrirá al unísono en los sujetos, así como el de asumirse y/o convertirse en personas libres y responsables. Se cree todo ello pueda ser posible, como históricamente se ha demostrado. 

 

Una educación en democracia deberá sustentarse en políticas sociales a nivel macrosocial gestionadas por el nuevo gobierno, que indiscutiblemente deberá instaurarse, trazando políticas, estrategias y programas que propicien el mantenimiento y la transformación positiva de la educación pública, así como estimule la privada, dando la posibilidad a los padres, después de muchos años, de elegir el tipo de educación que desean para sus hijos. Y que al mismo tiempo estos últimos puedan escoger su profesión de acuerdo a sus aspiraciones y talento, sin ser penalizados por la educación dirigida, que responde a las políticas del gobierno de privilegiar la formación de obreros, técnicos y profesionales en ramas determinadas según su necesidad o conveniencia. 

 

Hacia el interior de los centros educacionales se requerirá la formación de habilidades, conocimientos y valores respecto a la vida en una sociedad democrática, y en relación a cómo funciona la educación en este tipo de sociedad, mediante el estudio de leyes, principios, normas de la democracia, la sociedad civil, la educación cívica, el análisis de los pensadores más trascendentes de la nación cubana y de otros países. 

 

Se necesitará, además, que la universidad restaure su autonomía, que estimule el uso masivo de las tecnologías de la información y las comunicaciones sin prohibiciones, que propicie la construcción de espacios de participación ciudadana para la retroalimentación entre padres, maestros y funcionarios, en función de mejorar la vida educacional. Promover los diferentes procesos que en ésta se asumen, sin condicionamientos ideológicos que impidan su evolución competente a la altura de las mejores universidades del mundo. Mejorando a la par su imagen pública, condiciones materiales, estructurales y recursos humanos.      

 

Muchas otras propuestas estarían dirigidas a lograr que el trabajo metodológico en sus diversas formas responda a la pedagogía y no a la ideología, además de estar en correspondencia con el resto de las ciencias y la tecnología. 

 

La práctica docente y educativa deberá, además de fortalecer el dominio de las habilidades y los modos de actuación de la especialidad, contribuir a que los estudiantes detecten e incidan en la solución de los grandes problemas estatales y sociales que presenta la Isla de una manera crítica y sin temor a ser reprimidos, lo que significa revelar sus verdaderas causas y consecuencias. 

 

Las relaciones del estudio con el trabajo necesitarán una revisión, sobre todo en las enseñanzas primaria, secundaria y preuniversitaria, no tergiversando más el pensamiento de José Martí en torno al tema, evitando las concentraciones de niños en tiempo y espacios inadecuados, que han traído consigo formas de explotación infantil.     

 

Desestimar la concepción de la cultura general e integral por ser un instrumento manipulador y supeditador a la voluntad gubernamental, constituyéndose en una de las políticas más injustas del sistema educativo, que ha lastrado por años el talento de muchos, limitando su desarrollo personal y académico en todas las enseñanzas. 

 

Las posibilidades y oportunidades de acceso sobre todo a la educación superior han sido igualmente empleadas para ensalzar la política populista del régimen castrista, llegando a aceptar en estos estudios a personas con visible retraso mental, sin ningún tipo de habilidades, capacidades y talento para cursar una carrera universitaria, como por ejemplo escritura en bloque, ortografía insuficiente, carencia de habilidades lógico- intelectuales, etc.

 

Error que se ha tratado de enmendar con la restauración de los exámenes de ingreso y las pruebas-diagnóstico antes de graduarse; sin embargo, muchos ya ejercen la profesión o sencillamente poseen un título aunque no tengan empleo. Situación consecuencia de las limitaciones de las enseñanzas precedentes, en lo que deberá profundizarse. Proceso que en la educación futura tendrá que ser mucho más riguroso, y al mismo tiempo contener varias opciones para que el individuo pruebe estar apto para la carrera que aspira.    

 

En cuanto a la evaluación del aprendizaje y de los educadores e instituciones: Los indicadores evaluativos requerirán cambios en lo concerniente a la participación en las actividades impuestas: políticas, ideológicas, de la defensa, u otras que se han dirigido a dar impresiones de apoyo incondicional al régimen, coartadoras por lo tanto de la libertad. Y que hasta la fecha han relegado a un segundo plano los resultados docentes, investigativos, laborales, innovativos, etc.   

 

La tutoría igualmente deberá continuar con el seguimiento a la formación, pero con el fin de formar ciudadanos libres, creativos y valorizados, desechando radicalmente la dependencia, el engaño y las falsas concepciones ideológicas.   

 

La bibliografía, sin dudas, tendrá que ser diversa, abundante y sin barreras por responder, ya sea su autor o contenido, a ideales contrarios al sistema castrista, estimulando así el pensamiento crítico y el amplio conocimiento de los estudiantes.  

 

Los proyectos educativos personales y  grupales se constituyen en una eficaz herramienta para la formación y afianzamiento de los valores universales, que gozan en Cuba de excelentes propuestas metodológicas y didácticas; sin embargo, se encuentran también sesgados por el oficialismo, por tanto tendrán que tener cuidado en no suplantar los verdaderos intereses personales de sus integrantes.   

 

Las investigaciones estudiantiles y profesorales deberán definitivamente lograr cambios profundos en el desarrollo de las diferentes esferas del país, logrando tanto en el pregrado como en el postgrado compensar la cifra de graduados y de investigaciones con el avance de la sociedad en general, pero para ello tendrán que despojarse del componente ideológico, que impide su aplicación o intercambio con países o empresarios con ideología contraria al gobierno en el poder, además de la verdadera posibilidad de la ejecución de la iniciativa privada. 

 

Las filiales universitarias, en la concepción de “universidad para todos”, indiscutiblemente tendrán que desaparecer, cosa de la que ya dan muestra por la cada vez menos matrícula y de ofertas de carreras en los municipios del país. Estrategia empleada por el régimen para tapar el gran número de desempleados que tuvo en un momento (inventando el estudio como empleo), y en lo que ha caído nuevamente, y de dar continuidad de estudios a sus llamados programas de la revolución, para en definitiva ganar nuevos adictos, desde el 2000 hasta la fecha. Se necesitaría retomar la idea de “universidad para todos” según la UNESCO y no como slogan, ya que en Cuba siempre, y nuevamente se volvió a ratificar, que la universidad es solo para los revolucionarios.   

 

Todo lo anteriormente planteado deberá ser a partir de cambios radicales en la dirección del proceso docente-educativo y, por tanto, de reglamentos, resoluciones, circulares, etc. en lo referido a que sesguen la iniciativa personal, el pensamiento y el actuar libre, el respeto a la individualidad, etc.      

 

Por otro lado, la educación deberá extenderse fuera del sistema de enseñanza, con modalidades de acuerdo a los grados de escolaridad, oficios y profesiones de la población, para capacitar y superar a las personas comunes, funcionarios civiles, las familias para que incorporen aprendizajes de la vida en democracia y puedan aplicarlas. 

 

Concluyendo, la gestión de una educación democrática en Cuba requerirá del apoyo especializado de ciudadanos, maestros y funcionarios con experiencias palpables en esta labor, ya que como proceso social necesitará mucho esfuerzo para lograr el cambio en la manera de vivir y actuar cotidiano de los cubanos. 

 

Sin embargo, existen fortalezas y oportunidades que viabilizarían este proceso; entre las primeras se encuentran:  

 

El número palpable de profesionales de la pedagogía que podrían enfrentar este proceso.

 

Las innegables investigaciones formativas con buenos resultados a lo largo del país, que exhiben dominio no solo de la pedagogía, sino de la psicología, la sociología, la informática educativa, la formación cívica,  etc. 

 

La existencia de una cada vez mejor organización de la Oposición interna, así como de la creación del Centro Global para la Democracia Proactiva en Cuba, con filiales en Villa Clara, Artemisa y Santiago de Cuba, que preparan, a través de la oposición institucionalizada, a la población y a la disidencia, para enfrentar el cambio hacia una sociedad democrática, constituyendo así una fortaleza inigualable para viabilizar la educación democrática institucionalizada.  

 

La labor de la prensa independiente de la isla, que revela con más posibilidades de acercamiento al pueblo no solo la noticia sino una concepción diferente de ver el mundo y la realidad cubana; mediante la distribución de folletos, plegables, artículos, materiales en soporte digital, de las bibliotecas independientes y otras vías. 

 

La existencia de las Casas del Pueblo, que representan los Municipios de Oposición, en varias localidades del país, como representantes de una ideología contraria al gobierno en el poder, que contribuye a que la población vaya acercándose a otra manera de enfrentar sus problemas que no dependa del poder estatal. Y que los prepara en definitiva para actuar como individuos libres.  

 

La consolidación de líderes opositores en las diferentes regiones del país, como promotores fundamentales para producir el despertar ciudadano y la confiabilidad en una patria mejor. 

 

Las oportunidades radican en la voluntad de disímiles agrupaciones no gubernamentales en el mundo dispuestas a apoyar este proceso, la labor de muchos cubanos-americanos en pro de la democracia cubana, el posible apoyo del gobierno estadounidense, la existencia de las redes sociales que con una apertura contribuirían a nutrirse de las mejores ideas este proyecto.  

 

Alternativas como éstas, unidas a otras que aborden la temática educativa o en distinto orden de la vida social, van enriqueciendo el escenario cognoscitivo del futuro diseño de vida para los cubanos, con la tiranía de los Castro en el pasado.

 

Creyendo firmemente que la reforma educativa en nuestro país, tomando para ello las mejores experiencias y no olvidando las lamentables, abrirán el camino hacia la democracia cubana. 

 

 

Bibliografía 

 

1. Acciones para enfrentar la subversión ideológica en la Educación Superior Pedagógica y en la Educación Media Superior, MINED, 22 de febrero 2010

2. Declaración Universal de los derechos Humanos. 

3. El Plan Bush para Cuba, Informe de la Comisión para la asistencia a una Cuba libre. Cap 2. 

4. Reglamento para el Trabajo docente y Metodológico en la educación Superior. MES, septiembre 2007.   

5. Bernardo Toro, José: Educación para la Democracia, Colombia.  

6.  D. Heslep, Robert: La educación en Democracia. La función moral de la Educación en el Estado democrático. Grupo editor Latinoamericano. Colección Estudios Políticos y Sociales, Buenos Aires Argentina, 1993.  

7. Ramos, José: Alternativa para una Educación Democrática en América, en Red Social para la Educación Pública en las Américas -   Red-SEPA, Lima, Perú.

8.  Reyna Ferrera, Yusmila: Trabajo Político e Ideológico en la Educación Superior Cubana: ¿Formando o Idiotizando en Cuba? http://www.aplopress.com   

9. Toledo López, Virgilio: El Genocidio Cultural y Antropológico. Material Impreso