Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

PP ARENCIBIANOTA DE CUBANÁLISIS-EL THINK-TANK:

El presente ensayo de Pedro Pablo Arencibia Cardoso, editor del blog Baracutey Cubano, es una versión ampliada del publicado recientemente en la Revista Hispano Cubana. Resulta estimulante ver propuestas como estas alrededor de cómo se vislumbra el futuro de la nación cubana tras la larga noche del castrismo. Los lectores podrán estar de acuerdo o no con los planteamientos de Arencibia Cardoso, pero no es nada fácil que puedan quedar indiferentes ante sus conclusiones y propuestas.

 

Algunos antecedentes, proyectos y mis preocupaciones

sobre la reconstrucción de una Cuba libre y democrática

 

Pedro Pablo Arencibia Cardoso, Baracutey Cubano

 

Estamos en un momento muy peligroso para Cuba y los cubanos. Yo comparo este momento como aquel por el que está pasando una persona que camina, mediante una estrecha viga, por encima de un abismo  mientras deja atrás un incendio  y tiene delante la tierra salvadora: esa persona está cerca de salvarse,  pero corre el peligro de caer a una muerte segura si cae al abismo. Ese abismo para Cuba es el castrismo light o el cambio-fraude (http://www.youtube.com/watch?v=mw-i7NzLoS0) del que habló el líder opositor pacífico Oswaldo José Payá Sardiñas, presumiblemente asesinado por no plegarse a los intereses y a la estrategia de ciertas organizaciones del Exilio y a la estrategia e intereses de la tiranía de los Castro y cómplices.

 

Estamos en tiempos de quejas, denuncias y acciones, pero también estamos en tiempos de elaborar planes para la reconstrucción material y espiritual de Cuba así como de planes que eliminen la posibilidad de caer nuevamente en otro abismo como en el que caímos hace más de medio siglo.

 

Cuba merece y puede ser reconstruida pero su reconstrucción material y espiritual  tendrá que enfrentar  grandes problemas como son el daño antropológico que ha sufrido  el cubano en este más de medio siglo de totalitarismo y el no dejar abandonados a su suerte a aquellos ciudadanos no aptos para enfrentar las exigencias de una sociedad competitiva. Para llevar a cabo esa reconstrucción será necesaria la activa y positiva contribución de todos los cubanos (en los que se incluyen con todo derecho a los cubanos de la diáspora cubana) y en particular de aquellos más capacitados, generosos y de más claro convencimiento de su responsabilidad social y particular en la construcción de una nueva Cuba.

 

Para la reconstrucción de Cuba existen antecedentes y referentes históricos nacionales, positivos y negativos, que tenidos en cuenta pueden ayudar en la reconstrucción.

 

Referentes históricos sobre la reconstrucción material de Cuba

 

Cuba, cuando era colonia de la Metrópoli española, era llamada “la más preciada joya de la Corona” pues de Cuba, pese a que en Cuba apenas se encontró y extrajo oro, se envió para España más riqueza que la de todos los países iberoamericanos juntos durante el tiempo que estos fueron colonias de España. Sin embargo, la Cuba de hoy está materialmente destruida y la miseria está dramáticamente  presente en los entornos donde vive, labora,  estudia, se cura, muere  y hasta se entierra a ese cubano que en estos tiempos se le llama “el cubano de a pie”. El grado de destrucción y miseria en Cuba es tal que no pocos cubanos piensan que la miseria y la destrucción estarán por siempre presentes en Cuba de esa manera significativa como lo están hoy. Muchos de esos cubanos pesimistas desconocen que en más de una ocasión Cuba demostró de manera fehaciente una gran capacidad de reconstrucción económica después de haber sido devastada materialmente, incluyendo la pérdida de gran parte de su población.

 

 Un primer ejemplo que avala la afirmación anterior es que Cuba después de poco más de una década de finalizada la Guerra de los Diez Años (1868-1878) ya se había recuperado. Jesús M. García Molina, funcionario de la Unidad de Desarrollo Económico de la Sede Subregional de la CEPAL en México, en su artículo La economía cubana desde el siglo XVI al XX: del colonialismo al socialismo con mercado [1], en su página 15, escribe:

 

“Al igual que otros países de la región, en la etapa relativamente pacífica (1878-1894) de Cuba las actividades exportadoras, principalmente la agroindustria azucarera, alcanzaron gran dinamismo y constituyeron el puente de vínculo con el exterior mediante recursos naturales, principalmente productos muy demandados en el comercio internacional que constituían materias primas transables en aquel entonces”.

 

Lo cual es compatible con el gráfico [2] de la producción de azúcar, base 960 en el período 1820-1899 que aparece en la obra, en tres tomos, titulada El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar, del destacado historiador cubano Manuel Moreno Fraginals.

 

Un segundo ejemplo, es que también después de poco más de una década de finalizada la segunda guerra de independencia cubana, comenzada el 24 de febrero de 1895 y finalizada en agosto de 1898 como Guerra Hispano Cubana Norteamericana, ya Cuba estaba reconstruida y ocupando un lugar muy relevante entre las economías del continente americano; recordemos que Cuba comenzó, esencialmente, como república libre e independiente el 20 de mayo en 1902. Pero poco después de finalizada la guerra en 1898 ya se veía el comienzo de esa recuperación, pese a que  en el año 1897 se había llevado a cabo la horrenda estrategia militar conocida como La Reconcentración, implementada por el Capitán General Valeriano Weyler, pero  ideada por el General Arsenio Martínez Campos (nacido en Segovia, España, según unos historiadores y en Guanabacoa, Cuba, según otros historiadores) así como la destrucción, por ambas partes contendientes, de los sembradíos y cosechas de los campos cubanos, y la orden3 dada por el Generalísimo Máximo Gómez, Jefe del Ejército Libertador,  de impedir la entrada de alimentos, incluyendo ganado, a los pueblos y ciudades ocupados por los soldados españoles, que eran todos, o casi todos, los pueblos y ciudades existentes en el país. Desde el punto de vista de la justicia y la objetividad histórica es necesario puntualizar que en el marco de esas guerras por la independencia cubana entre Colonia y Metrópoli, se desarrollaron guerras civiles entre cubanos integristas, partidarios de que Cuba siguiera siendo española, con cubanos independentistas que deseaban una república políticamente independiente de España.

 

Un testigo de aquellos tiempos de recuperación, el Coronel del Ejército Libertador, político y empresario Orestes Ferrara, escribió [4] lo siguiente:

 

La vida económica y social crecía como las hojas de los árboles en primavera, casi a la vista del hombre. A medida que se iba restableciendo el orden, normalizando las instituciones, instaurando los servicios públicos,… el ganado se iba aumentando gradualmente en los vastos potreros… Las siembras salían de sus escondrijos… Los antiguos señores, casi feudales, que habían abandonado la Cuba agrícola para refugiarse en Tampa, Nueva York o París (los emigrados buscan siempre las ciudades más bellas para pasar sus horas de dolor), volvían a sus dominios ancestrales. Así los Terry, descendientes de Don Tomás Terry, que fue considerado por algún tiempo, con razón o sin ella, «el hombre más rico del mundo» se instalaban otra vez en el Ingenio Caracas… Los Estévez y los Abreu reocuparon sus posesiones en Santa Clara… Los Oña… en la zona de Sagua. Y por dondequiera se encontraban los Berenguer, los Albarrán u otros retoños de robustos árboles de la familia cubana…

 

El lugar relevante del cual escribía en un párrafo anterior se puede verificar fácilmente leyendo Cuba y sus hermanas [5], un breve pero enjundioso artículo de Don Fernando Ortiz, sabio cubano llamado “el tercer descubridor de Cuba”, escrito en 1913. Ese lugar se obtuvo cuando hacía solamente 15 años que había concluido en el país una devastadora y sangrienta guerra en la que, en todo momento de la conflagración, pese al pequeño tamaño de Cuba, hubo más del doble de tropas de la Metrópoli española que las que hubo en su conjunto en América del Sur durante las diferentes guerras de independencia de principio del siglo XIX que dieron lugar al nacimiento de varias de esas hermanas repúblicas iberoamericanas.  Baste decir que Cuba entre 1909 y 1910 en lo referente al Comercio Exterior ocupó, entre las 20 repúblicas iberoamericanas de aquel entonces, el primer lugar6  en cuanto a valores  tanto  en importaciones por habitante como en exportaciones por habitante, al alcanzar respectivamente las cantidades de  $47.95 y $70.30.

 

Tal fue la recuperación cubana, que Cuba en 1921 fue el primer país del mundo que restauró7 su Hacienda después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y que pagó su deuda de guerra a los Estados Unidos. En el libro These Eventful Years, publicado en 1924, aparece el artículo The Wealth of Nations firmado por el entonces reputado economista norteamericano O. P. Austin, en el que éste afirma que Cuba, en cuanto a riqueza, comparada con las principales y más prósperas naciones del mundo, ocupaba el segundo lugar [8].

 

Pero esa destacada posición no sólo correspondió a las primeras décadas del siglo XX. Durante poco más de medio siglo Cuba republicana mantuvo posiciones económicas relevantes respecto a las repúblicas iberoamericanas, lo cual puede ser constatado en  Internet [9]  y en el reciente artículo del periodista Roberto Álvarez Quiñones titulado ¿Exportación de servicios, o subsidios? [10] en el que escribe:

 

El contraste con el antes y el después es dramático. En 1958 Cuba fue el quinto mayor exportador de América Latina, con $732 millones, solo cuatro millones de dólares menos que las exportaciones de México, que ocupó el cuarto lugar tras Brasil, Argentina y Venezuela, según estadísticas del Fondo Monetario Internacional.

 

Ese año anterior a la llegada de Castro al poder las exportaciones cubanas de bienes superaron el valor conjunto de todas las exportaciones combinadas de cinco naciones latinoamericanas: Perú ($291 millones), Uruguay ($139 millones), República Dominicana ($136 millones), Ecuador ($95 millones) y Bolivia ($65 millones)”.

 

En general, la economía cubana en la década de los años 50s del pasado siglo estaba entre las cuatro primeras economías de Iberoamérica pese a cierto grado de destrucción e inestabilidad originadas por las acciones de ciertas organizaciones revolucionarias terroristas que incendiaban cañaverales y saboteaban fábricas y comercios si los dueños no pagaban los llamados “impuestos de guerra” o no compraban los bonos del Movimiento 26 de Julio.  Pastorita Núñez, fallecida hace un par de años, era la encargada a nivel nacional de recaudar esos fondos millonarios por dicho movimiento. Hago notar de que la relevancia de esos datos económicos de Cuba es mucho mayor cuando se promedian esos datos con respecto a las poblaciones de los diferentes países (o sea, cuando se calculan per cápita) y se comparan con los de los demás países. Hasta el propio Fidel Castro expresó en más de uno de sus discursos, que con el triunfo de la Revolución Cubana era la primera vez que triunfaba una Revolución en un país donde no había una crisis económica.

 

Aunque debo puntualizar que si bien en la Cuba de la segunda mitad de los años 50s no había crisis económica, sí habían algunos problemas sociales y económicos; uno de ellos era el desempleo, el cual algunos autores los sitúan en un 12 %, el cual se trató de reducir  por parte del gobierno de Fulgencio Batista con la política del Gasto Público Compensatorio a sugerencia de La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)  en el marco de las ideas de Raúl Prebisch, un economista argentino que es clasificado como neomarxista por algunas personas. En la economía cubana de esa década de los años 50s, el ingreso de la producción no azucarera había superado al ingreso de la industria azucarera como ejemplo de la diversificación de una economía que estaba en tránsito y reajustándose hacia una economía de comercio y servicios donde el turismo y su infraestructura ya poseían una importancia que, según lo planeado, crecería exponencialmente en un futuro cercano si no hubiera llegado el 1 de enero de 1959 la debacle revolucionaria. Si desean profundizar en los logros de Cuba antes de que los Castro llegaran al poder, con relación a la Educación, la Salud y la Economía pueden leer mi ensayo Una Primera Aproximación a la República: 1902-1958 [11]. Es importante señalar que  todo ese desarrollo se logró con el esfuerzo y el trabajo de los cubanos, pues en 1958 la Deuda Externa de Cuba era  aproximadamente de 48 millones de dólares, lo cual equivalía a poco más de 7 dólares por habitante; hoy solamente la deuda cubana con el Club de París supera los más de 3,000 dólares por habitante; deuda per cápita que es mayor de 5,000 dólares si se añaden las deudas de Cuba con los antiguos países de Europa del Este y en particular con la extinta Unión Soviética; deuda heredada por Rusia.

 

Esa capacidad de recuperación económica de los cubanos  se demostró una vez más, pero ahora fuera de Cuba, a partir de 1959 con la llegada al Sur de la Florida, en los EE.UU., de centenares de miles de exilados cubanos; cubanos que  en casi su totalidad tuvieron que salir de Cuba dejando atrás sus fortunas y propiedades aunque ellas  hubieran sido creadas con sus esfuerzos, trabajos y sacrificios; ese robo se enmascaró inicialmente diciendo que esos eran “bienes malversados”,  pero no fue hasta enero del año 2013 que se permitió vender algunas propiedades a aquellos que emigran permanentemente de Cuba a otros países, aunque se desconocen los detalles de cómo hay que hacer esa venta. Tal era la expoliación y las vejaciones que recibieron esos cubanos por parte de la tiranía, que en los aeropuertos les hacían vaciar sus bolsillos, les incautaba el dinero y las joyas personales que llevaban puestas y en sus equipajes; incluyendo anillos y relojes de pulsera de cierto valor; tampoco las personas que se iban de Cuba podían alquilar o cerrar sus propiedades para un eventual regreso. Esas personas esquilmadas por la entonces flamante dictadura totalitaria fueron un factor sumamente importante en el desarrollo impetuoso y extensivo de la ciudad de Miami y de sus alrededores en el Sur de la Florida pese a que prácticamente sus capitales partieron de cero.

 

La capacidad de recuperación de Cuba y de los cubanos preocupa a algunos gobiernos y empresarios de otros países del continente americano que verían afectadas las economías personales y las de sus países si Cuba se libera y en ella se instala la democracia con un sistema de economía de mercado y un sistema de gobierno que vele por el bien y la prosperidad de todos sus ciudadanos. Quizás esa preocupación explique, en parte, la indiferencia que ha existido en países hermanos ante la tragedia cubana y la complicidad que han tenido algunos de sus gobiernos con la dictadura totalitaria de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Pero eso no es nada nuevo: en las guerras de independencia cubana del siglo XIX, la solidaridad de los gobiernos latinoamericanos hacía la causa independentista cubana fue casi nula. Otro elemento que explicaría esa indiferencia y/o complicidad de esos gobiernos es el temor a que el Castrismo le desestabilice sus países mediante individuos y organizaciones que le deben grandes favores, de todo tipo, a los que desde hace más de medio siglo conculcan las libertades políticas, económicas y sociales, etc. que han provocado ese desastre, tanto material como espiritual, que es la Cuba de hoy.

 

Algunos proyectos ya existentes sobre la futura reconstrucción de Cuba

 

Desde hace décadas hay estudios y planes para la reconstrucción de Cuba en una etapa post-castrista. Esos estudios y planes los han llevado a cabo varias organizaciones del exilio, instituciones académicas y hasta personas individuales. Veamos solamente algunos ejemplos que no correspondan a organizaciones:

 

1) El Instituto La Rosa Blanca tiene un proyecto para la reconstrucción de Cuba titulado Proyecto de Programa Político de la Rosa Blanca12, el cual “…no pretende prever, lógicamente, los detalles todos del cambio. Es, además, eso, un programa para el cambio y tendrá que modificarse y enriquecerse en el camino, con la luz del ideal delante de los ojos y con los oídos de la sensibilidad política pegados a la realidad…

 

2) Alberto Luzárraga, destacado jurista y banquero, se ha ocupado durante años de estudiar y profundizar el ordenamiento jurídico a tono con el siglo XXI que será necesario para la Cuba futura post-castrista. Desde un punto de vista constitucional, Luzárraga toma como referente para su anteproyecto constitucional a la Constitución cubana de 1940 pero la actualiza a las nuevas condiciones. El autor del anteproyecto constitucional invita y anima a que este sea revisado, completado y mejorado, pues parte de que una Constitución nunca puede ser producto de un solo redactor. Para conocer un poco más sobre ese anteproyecto pueden leer el artículo Constitución del 40. Puesta al Día [13] y ver en Internet la presentación en Power Point titulada Constitución y Libertad [14]. El proyecto de Luzárraga se redondea con el pragmático libro Diálogo de la Tercera República, el cual “…es un libro para el cubano de la isla del siglo XXI que quiere vivir en libertad y necesita entender en qué consiste ser nación, como se la desvirtúa, como se construye, como funciona un estado de derecho, como se le conserva, cuáles peligros le acechan, qué es una constitución, para qué sirve, qué debe y no debe contener, cómo debe organizarse un poder judicial, qué es la banca, qué es el dinero. En el libro se ofrece un prontuario sobre economía y libertad y en sus apéndices se tratan temas como la nulidad de los contratos de inversión en la Cuba castrista y la privatización”.

 

3) Desde dentro de Cuba también han sido confeccionados proyectos para la reconstrucción de Cuba. Uno de esos proyectos es el titulado El Camino del Pueblo [15], del Movimiento Cristiano Liberación, el cual fue firmado por un número significativo de organizaciones cívicas, disidentes y opositoras radicadas en Cuba.

 

4) Uno de los proyectos con un alto grado de concreción y especificidad para la reconstrucción y desarrollo de Cuba en un área determinada, es el proyecto para la reconstrucción  y el desarrollo urbanístico de la ciudad de La Habana titulado Habana y sus paisajes [16] (Havana and its landscapes. A city into the future: a sustainable approach to urban design), de la escuela de Arquitectura de la Florida International University, FIU, proyecto que dirigió el gran arquitecto y urbanista Nicolás Quintana.

 

Algunas de mis ideas respecto a la reconstrucción de Cuba.

 

La Reconciliación entre la inmensa mayoría de los cubanos prácticamente ya ha concluido y eso se puede apreciar en la actitud que la mayoría del pueblo cubano tiene con los cubanos residentes en el exterior que llegan a Cuba, así como la actitud que tienen los cubanos que se fueron de Cuba con aquellos que llegan de visita o de manera definitiva a otros países. También esa reconciliación se puede observar en las relaciones que tienen los cubanos anticastristas y los cubanos castristas tanto en Cuba como en el exterior; hasta en la ejecución de los abominables actos de repudios se observa que es una muy pequeña minoría aquellos individuos que participan agresivamente en esos actos.  Por muy largo tiempo habrá furibundos cubanos castristas y furibundos cubanos anticastristas, pero son y serán una muy pequeña minoría. Un Estado de Derecho es suficiente para mantener el orden y la integridad de unos y de otros; esto se ha demostrado en Miami. Por otra parte, es un derecho de esas personas ser furibundos o no serlo.

 

La Reconciliación no debe usarse para eximir de Justicia; hasta en el Sacramento de la Reconciliación uno debe, según plantea la Biblia, restituir al afectado por la acción pecadora y a la Iglesia con oraciones por el daño que la acción pecadora le causó a la imagen de la Iglesia. La Reconciliación y el Perdón no invalida la acción de la Justicia, la cual tampoco debe ser una Justicia veterotestamentaria de “ojo por ojo y diente por diente”, sino una Justicia neotestamentaria donde esté presente la misericordia. El perdonar o no perdonar corresponde a las víctimas y no a personas ajenas al crimen o delito cometido.  La Justicia debe ser aplicada independientemente de la vertiente política o ideológica de la persona que cometió el crimen u otro delito grave siempre que no haya penado en prisión por esos actos. Finalmente sobre este punto: La Reconciliación, la Justicia y el Perdón deben pasar por la Verdad.

 

Necesidad de la creación e implementación de un Estado de Derecho

 

La tarea de la reconstrucción de Cuba no será nada fácil, de ahí que el Estado cubano (en sus tres ramas: ejecutiva, legislativa y judicial) tendrá que crear las condiciones jurídicas para que la reconstrucción de toda la infraestructura política, social y económica del país se lleve a cabo de la mejor manera para la nación y para sus ciudadanos. Para ello debe garantizar la existencia de un Estado de Derecho donde, por ejemplo, los inversores y los que van a ejecutar las obras, incluyendo a los obreros, tengan la seguridad y la   protección jurídica de sus inversiones, sus trabajos y esfuerzos.

 

Sobre el proceso de privatización

 

La privatización de las empresas y de las tierras se hará teniendo en cuenta las buenas y las malas experiencias de otros países, en particular las de los países de Latinoamérica, donde la privatización no ha dado los frutos esperados por la manera en que ellas se han llevado a cabo. Se tendrá en cuenta el derecho de propiedad de los dueños a los que les fueron expropiadas, confiscadas, robadas, etc. esas propiedades por el Estado Castrista: no se excluye el litigio judicial para dirimir los derechos de los litigantes sobre las propiedades.

 

Asamblea Constituyente y redacción de una nueva Constitución

 

Para que el pueblo cubano esté representado en la Asamblea Constituyente y en las tres ramas del gobierno, en sus diferentes instancias y niveles, por los cubanos más honestos, capacitados y honrados será necesario exponer con el tiempo suficiente, de manera responsable, objetivamente documentada y por todos los medios de comunicación y de debate la labor y la actitud que han desarrollado y manifestado durante su vida aquellas personas propuestas para ocupar cargos y responsabilidades. Lo anterior debe ser aplicado independientemente de la posición ideológica o política que esas personas hayan tenido. Personas corruptas, manipuladoras, criminales, abusadoras, malversadoras, corruptoras, déspotas, etc., han estado presentes no sólo entre los simpatizantes del Castrismo; las miserias humanas también han estado presentes en personas militantes del anticastrismo, algunas de las cuales  residen en Cuba y otras en el Exilio. El supuesto mal uso de fondos para la liberación y democratización de Cuba y la doble moral (que al decir del escritor y poeta Raúl Rivero es no tener ninguna) han levantado debates, discusiones y hasta riñas entre supuestos líderes del anticastrismo. Nada será peor que el Castrismo de más de medio siglo que hemos sufrido ni, sobre todo, tan largo, pero Cuba merece algo mucho mejor que oportunistas y “camajanes”, ya sean castristas o anticastristas.

 

En la Constitución se prohibirá la reelección Presidencial y una persona no podrá ser Presidente o Primer Ministro por más de dos períodos. El esposo, la esposa o personas que tengan el primer grado de consanguinidad con el Presidente saliente no podrá aspirar a la Presidencia. Soy de la opinión que Cuba debe adoptar el modelo Parlamentario de gobierno y no el Presidencialista. No se permitirán Leyes Habilitantes que permitan gobernar por decreto, sin tener en cuenta a la rama Legislativa, al Presidente o al Primer Ministro.

 

Sobre delitos correspondientes a funcionarios y personalidades del Estado y del Gobierno en sus diferentes instancias y ramas.

 

El Estado prohibirá la existencia de cabilderos, el tráfico de influencias y el conflicto de intereses. Todas las responsabilidades políticas y de gobierno en los diferentes niveles tendrán un límite en cuanto a años de ejercicio (no más de 8 años) y número de reelecciones; sus salarios se llevarán periódicamente a consulta popular. El funcionario o empleado público que sea relevado de su responsabilidad política o gubernamental por mal trabajo, o por haber cometido un delito grave (como son por ejemplo: el perjurio, el cohecho, el tráfico de influencias y el fraude a Hacienda) no recibirá bono alguno ni contaran los años de ese período, en que cometió ese delito, para su retiro; en los casos de delitos graves, tendrá que devolver el fruto de su delito o se le confiscarán sus propiedades a él o a sus herederos. Esas responsabilidades deben verse como un servicio a la sociedad y si una persona con alguna de esas responsabilidades entiende que tiene una baja remuneración por sus servicios, se le sugerirá que se traslade a la empresa privada, y ahí enfrente a la competencia y muestre sus capacidades. Nadie es imprescindible.

 

Sobre la construcción de la infraestructura material para el desarrollo

 

La reconstrucción futura de Cuba estará en gran medida a cargo del sector privado, luego el Estado cubano tendrá la responsabilidad de que el contrabando y el narcotráfico no hagan de Cuba un puente o destino para sus actividades, incluyendo el lavado de dinero. Las recaudaciones de impuestos no serán suficientes para la reconstrucción de Cuba, pero la reconstrucción de Cuba no se debe poner en manos de capitales foráneos; otra cosa es que el Gobierno o el Estado use capitales extranjeros y de cubanos en el exterior para la reconstrucción de Cuba. Para ello, el Estado o Gobierno debe solicitar y mantener bajo su control la solicitud y uso de empréstitos de organismos internacionales.

 

Para mantener ese control se debe hacer uso de la gran experiencia que han acumulado funcionarios y expertos nacionalistas de Cuba y de otros países en diferentes organizaciones internacionales bancarias y financieras que hayan demostrado de manera fehaciente cuidar y defender los intereses nacionales de sus países y ciudadanos; la desesperación no debe hacernos vender el país “por un plato de lentejas”. La reconstrucción de Cuba solo será posible si en ella se involucra al mayor número de cubanos guiados por personas capacitadas, experimentadas y generosas que desean lo mejor para Cuba. No podemos dejar esa reconstrucción en manos de individuos e instituciones que verán en Cuba el terreno virgen para satisfacer mediante un capitalismo salvaje sus insaciables egoísmos y ambiciones.

 

La transportación de grandes volúmenes de carga para la reconstrucción de Cuba requerirá vías y medios en buen estado, luego un problema que será necesario resolver mientras se lleva a cabo la reconstrucción de Cuba será la construcción, reparación y ampliación de las autopistas, calles, carreteras y vías férreas, sin olvidar el transporte fluvial y el de cabotaje para abaratar los costes. En los puertos y aeropuertos, donde no existan, se deben construir terminales para manipular contenedores y condiciones para recibir, atender y servir a grandes números de pasajeros procedentes de cruceros turísticos y de líneas aéreas. Se debe incentivar la producción de materiales para la construcción y reparación de casas, edificios, acueductos, redes de distribución de agua, etc., así como la de materiales usados en la generación y distribución eléctrica.

 

Sistemas de Salud y de Educación

 

Se reconstruirá un Sistema de Salud que conste de tres componentes: una componente pública, una componente de clínicas o centros de salud privados y una componente de consultas privadas.  Los recursos para la componente pública se obtendrán de tres fuentes:

 

Un determinado porciento del salario de los trabajadores.

 

Un determinado porciento que aportará la empresa o centro de trabajo donde laboran los trabajadores.

 

Un determinado porciento que aportará el Estado mediante los impuestos.

 

En el mundo hay países, tanto desarrollados como subdesarrollados, que tienen gran experiencia con diferentes sistemas de salud; no debemos de “inventar la bicicleta”, sino de los diferentes sistemas de salud existentes y sus experiencias acumuladas durante décadas confeccionar nuestro sistema de salud según las condiciones existentes en Cuba.  El actual sistema de Salud de los EE.UU. no es un ejemplo a copiar. En Costa Rica, país subdesarrollado, con el 7% del ingreso salarial del trabajador, los costarricense tienen garantizados una buena atención médica y hasta el entierro. De ser necesario, se eliminará el Ejército o se reducirá al mínimo para que su presupuesto sea dirigido y distribuido entre la Salud y la Educación.

 

La educación tendrá dos componentes: Una pública y otra privada. Se garantizará que ambas educaciones en los niveles primarios y secundarios no difieran significativamente en cuanto a los contenidos, las exigencias y la calidad de los profesores.

 

Sobre la producción agropecuaria.

 

Uno de los más urgentes problemas que se tendrá que encarar en una Cuba post Castro es el de solucionar de manera definitiva y decorosa la alimentación de la población; sobre ese punto tienen una importancia esencial la propiedad y la explotación de las tierras. Oscar Pino Santos, un comunista que laboró, hasta su muerte en el año 2006, en el castrista Consejo Estado y que poco tiempo antes de fallecer fue premiado con el Premio Nacional de Ciencias Sociales por la obra de toda una vida, planteó en su libro El imperialismo norteamericano en la economía de Cuba [17], escrito en el año 1957, lo que no fue capaz de entender, o al menos de decir o escribir públicamente, mientras sirvió al Castrismo durante décadas:

 

El atraso técnico y por consecuencia los bajos rendimientos caracterizan también la agricultura cubana. Esto tiene mucho que ver con la estructura inadecuada de la propiedad agraria del país, a la cual me he referido antes...

 

Más adelante, Oscar Pino Santos escribe:

 

Los datos expuestos dejan ver claramente ese fenómeno según el cual el 63,7% de los cultivadores cubanos /grandes, medianos y pequeños- no son los dueños de la tierra que explotan, la cual cubre por otra parte un área que es más de las dos quintas partes del área nacional en fincas. La existencia de una dualidad entre el dueño de la tierra y el agricultor que la explota tiene lesivos efectos...

 

Esa dualidad que plantea Pino Santos entre el dueño de la tierra y el agricultor que la explota es, sin embargo, a mi entender, la causa fundamental por la que Cuba en estos últimos 54 años de Castrismo, ha empeorado hasta lo inimaginable la supuesta, y para mi falsa, deficiente situación de la agricultura nacional  criticada por Pino Santos en 1957, pues apunto que los rendimientos agrícolas y pecuarios antes de la Revolución  mostrados y criticados por Pino Santos en su libro fueron muy superiores a los logrados después del triunfo de la Revolución, lo cual puede observarse comparándolos con los que aparecen en el Anuario Estadístico del año 1988, del Comité Estatal de Estadísticas  de la República de Cuba, los cuales corresponden a una etapa anterior a la eliminación de los subsidios soviéticos y al fin de las relaciones comerciales con los países socialistas del Este de  Europa,  al desintegrarse el Socialismo en esos países.

 

Antes de 1959, año del triunfo de la oposición al régimen de Fulgencio Batista, muchos de los dueños eran ricos terratenientes pero desde el mismo año 1959, el único terrateniente, latifundista y geófago en Cuba es el mal llamado Estado Revolucionario. Es precisamente el hecho que el agricultor cubano no sea el dueño de la tierra o no se sienta dueño de la tierra, ya sea en las granjas estatales, en las cooperativas campesinas o en la Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), lo que ha traído como consecuencia que anteriores latifundios privados (utilizados muchos de ellos para la explotación extensiva de la ganadería y  la siembra de caña de azúcar así como de otros cultivos)  fueran  convertidos en latifundios estatales  mediante la estatización (más que  nacionalización) que  hoy, y desde hace décadas, son  improductivos latifundios estatales, pues lo que supuestamente es de todos, no es de nadie. Deseo señalar que en la Cuba previa a 1959, el tamaño promedio de las fincas era de 140 acres mientras que en EE.UU. era de 195 acres. Las dos reformas agrarias, en particular la segunda, la cual fue promulgada fundamentalmente para aniquilar a los alzados en armas que luchaban en contra de la naciente dictadura, marcaron el inicio de la ruina de la agricultura cubana y con ello la escasez o desaparición de productos del agro en un país con una tierra tan feraz que hasta algunos productos tenían tres cosechas al año. De ahí que el Estado debe devolver la tierra a sus legítimos dueños e incentivar la venta de tierras a las personas que la hacen producir. El Estado no debe ser un obstáculo para las relaciones que se establecen en una economía de mercado donde la propiedad privada es respetada.

 

Por cierto, en el Cuadro No. 20 del mencionado libro de Pino Santos se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956. Aclaro que en esa época se importaban algunos productos agrícolas que se podían cosechar en Cuba porque era más barato importarlos que producirlos en Cuba; la importación de esos productos no era consecuencia de incapacidad de la agricultura cubana aunque, por ejemplo, la industria azucarera era comparativamente más eficiente que la agricultura cañera. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, se muestran  datos interesantísimos; uno de esos datos es el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana eran de producción nacional. Desde hace décadas solamente los niños cubanos menores de 7 años tienen derecho a comprar un litro de leche de vaca diario. En el artículo La Ganadería en Cuba del empresario y líder ganadero Miguel Penabad Fraga, artículo publicado en 1957 en el número especial del Diario de la Marina por su 125 aniversario, Cuba en el año 1953 tenía 0.9034 res por habitante (habitantes de Cuba: 5’610,000; reses: 5’068,000) superada solamente, entre 36 países desarrollados y en vías de desarrollo, por Brasil 1.01; Argentina 2.39 y Uruguay 3.01.

 

Bibliografía y Notas

 

[1] García, J. (2005). La economía cubana desde el siglo XVI al XX: del colonialismo al socialismo con mercado. Obtenido en:

http://www.eclac.org/publicaciones/xml/7/20767/Serie%2028-vf.pdf

[2] Citado en 1

[3] Un ejemplo de generosidad, transigencia y magnanimidad. Obtenido en http://www.vitral.org/vitral/vitral40/hecyop.htm

[4] Ferrara, O. (1976). Una mirada sobre tres siglos: Editorial Playor, S. A.

[5] Ortiz, F. (     ). Entre cubanos. Psicología tropical. La Habana: Editora Ciencias Sociales. Obtenido en

(http://baracuteycubano.blogspot.com/2013/09/cuba-el-sabio-don-fernando-ortiz-y-su.html),

[6] Citado en Diccionario Enciclopédico Hispano Americano (DEHA) (1929), Tomo XXVI. Boston: Editora .M. Jackson.

[7] Citado en Estos Últimos Años (1928), Tomo I . Boston: Editora .M. Jackson.

[8] En 5

[9] Miscelánea de Cuba. Obtenido en http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=25069

[10] Diario de Cuba. Obtenido en http://www.diariodecuba.com/cuba/1372890389_4055.html)

[11] Arencibia, Pedro (2002).  Una Primera Aproximación a la República: 1902-1958. Vitral No.49. Obtenido en http://www.vitral.org/vitral/vitral49/cent1.htm

[12] http://www.larosablanca.org/LAROSABLANCA/Nuestras_Ideas.html.

[13] http://www.futurodecuba.org/

[14] http://www.futurodecuba.org/Constitucion%20y%20Libertad.10.20.pptx

[15] http://www.oswaldopaya.org/es/el-camino-del-pueblo/

[16] http://cri.fiu.edu/research/commissioned-reports/havana-landscape-quintana.pdf

http://www.elnuevoherald.com/2007/12/23/134800/la-habana-renace-en-proyecto-de.html

http://baracuteycubano.blogspot.com/2007/08/ndices-de-la-ganadera-en-cuba-en-1957.html