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ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

A un año de la reapertura de las embajadas

 

Los avances concretos son escasos luego de más de un centenar de reuniones entre Washington y La Habana

 

Redacción Cubaencuentro, Madrid

 

Después de sorprender al mundo con su acercamiento a finales de 2014, Cuba y Estados Unidos restablecieron sus vínculos diplomáticos el 20 de julio de 2015, iniciando un complejo camino de normalización.

 

El 29 de mayo de 2015, Estados Unidos retiró a Cuba de su lista negra de “Países que patrocinan el terrorismo”, lo que propició la reconciliación diplomática.

 

Al cabo de múltiples reuniones y visitas oficiales, los viejos enemigos de la Guerra Fría han logrado algunos avances, pero todavía siguen pendientes por resolver varias controversias, según la Agence France Presse.

 

Avances limitados

 

Ambos países negocian en varios frentes: derechos humanos, telecomunicaciones, combate al narcotráfico, protección del medio ambiente y gestión del espacio marítimo común.

 

Sin embargo, los avances concretos son escasos tras más de un centenar de reuniones. Entre los progresos más significativos están el restablecimiento del correo postal directo, el retorno de los cruceros estadounidenses a la Isla y un acuerdo para reanudar los vuelos regulares entre los dos países, que debe entrar en vigor en septiembre.

 

Tras el deshielo, diplomáticos, responsables e inversionistas estadounidenses desfilaron por Cuba, ávidos de no perder la oportunidad de conquistar un mercado que estuvo vedado durante largos años.

 

Pero el comercio bilateral es limitado y el embargo estadounidense, vigente desde 1962, aún representa un obstáculo para la inversión extranjera y los intercambios, indispensables en la muy limitada apertura económica emprendida por Raúl Castro en la última década.

 

Algunas restricciones en telecomunicaciones, envíos de remesas y agricultura fueron levantadas por iniciativa de la Casa Blanca, pero la eliminación del embargo es facultad del Congreso, cuya mayoría republicana es hostil al acercamiento con La Habana.

 

Empresas como Netflix y Airbnb lograron expandir sus operaciones a la Isla, aunque el pago de sus servicios solo puede realizarse con tarjetas de créditos emitidas por bancos extranjeros.

 

La cadena hotelera Starwood inauguró a finales de julio un hotel en La Habana, marcando el regreso de una multinacional estadounidense a Cuba. Ese grupo abrirá próximamente un segundo hotel en la capital.

 

Por su parte, la empresa de logística FedEx iniciará un servicio de carga con la Isla a partir del 15 de enero de 2017, con la autorización del Departamento de Transporte (DOT).

 

El DOT concedió a FedEx una licencia para operar vuelos de carga regulares entre Estados Unidos y Cuba, hasta al 15 de julio 2018, según un anuncio de la empresa recogido el martes por los medios locales.

 

La autorización del DOT permite a la multinacional estadounidense a realizar hasta cinco vuelos semanales en días entre semana desde el Aeropuerto Internacional de Miami al de Varadero (Matanzas).

 

En la operación se utilizarían avionetas Cessna 208, mucho más pequeñas que el Boeing 757 que se propuso inicialmente la empresa para realizar la ruta Miami-La Habana.

 

A pesar de que FedEx está autorizada a comenzar sus operaciones de forma inmediata, la compañía informó que esperará hasta enero del próximo año.

 

El principal competidor de FedEx en el transporte rápido de cargas, United Parcel Service (UPS) aún no ha presentado una solicitud para iniciar operaciones en Cuba.

 

La apertura de rutas aéreas, telecomunicaciones, algunas importaciones y el correo postal son las áreas en las que más han avanzado las relaciones entre Cuba y EEUU desde el restablecimiento de relaciones entre ambos países, hace casi un año.

 

Apenas hace unas semanas, el Departamento de Transporte anunció que a partir de otoño los vuelos directos de EEUU a La Habana podrán comenzar a operar desde 10 ciudades del país.

 

Las restricciones para viajar a Cuba siguen en pie pero la flexibilización de los viajes de negocios en Cuba, y para el envío de remesas han facilitado acuerdos como el de FedEx, informa la agencia Efe.

 

Sin embargo, queda mucho aún pendiente en el proceso de normalización. Además del fin del embargo, Cuba exige la devolución del territorio que ocupa la base naval estadounidense de Guantánamo desde 1903, y la derogación de los beneficios migratorios que alientan la migración ilegal de los cubanos.

 

Al mismo tiempo, Estados Unidos exige unos $10.000 millones en indemnizaciones por las empresas nacionalizadas en Cuba y la Isla $300.000 millones por los impactos del embargo y acciones armadas.

 

Visitantes de EEUU

 

Aunque los estadounidenses todavía no pueden hacer turismo en Cuba, el presidente Barack Obama suavizó las restricciones de viajes con fines educativos, culturales, deportivos y religiosos. Unos 100.000 americanos visitaron Cuba durante los primeros cuatro meses de 2016, duplicando la cifra de los que lo hicieron en el mismo periodo de 2015.

 

Ese aumento ha ubicado a los estadounidenses en el cuarto lugar entre los visitantes a la Isla.

 

En enero de 2015 el gobierno de Obama simplificó los hasta entonces engorrosos procedimientos para los viajeros.

 

Antes, los estadounidenses debían justificar su viaje y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ejercía una fuerte presión sobre las compañías chárter, que enfrentaban severas multas en caso de incumplimiento.

 

Pero ahora es suficiente con acogerse bajo palabra a una de las 12 categorías habilitadas para viajar a uno de los últimos bastiones del comunismo.

 

En el papel, los visitantes “deben seguir un programa específico” y “no pueden andar como simples turistas”, recuerda Frank González, quien dirige Mambi Tour, una agencia especializada en este tipo de viajes con sede en Miami.

 

“Nuestros viajeros andan siempre con un chofer-guía, pero otros caminan por su propia cuenta. Está prohibido, pero nadie lo va a comprobar”, matiza.

 

“Casi el 90 % de los visitantes elige los viajes educativos, incluyendo los encuentros ‘persona a persona’, que es la categoría más fácil de justificar porque, por ejemplo, solo exige reunirse con médicos, profesores o artistas locales”, explica el empresario turístico.

 

Al final es una “especie de simulación”, dice Susan, una estadounidense cincuentona mientras pasea por La Habana Vieja. Un juego de apariencias que, además de relajarse e ir a la playa, le permitió “conocer la cultura y la gente”.

 

Emigrantes cubanos

 

La cifra de cubanos que emigran a Estados Unidos ha crecido igualmente. Si los visitantes de EEUU se han duplicado desde 2015, los cubanos que se establecen en suelo norteamericano se han quintuplicado a partir de 2011.

 

La llegada de cubanos a suelo norteamericano se ha disparado desde que en 2014 los gobiernos de ambos países anunciaron el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas.

 

De menos de 8.000 de estos inmigrantes durante el año fiscal 2011 se pasó a más de 44.000 en el actual ciclo, pese a que aún faltan más de dos meses para completarlo, informó el martes la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP), de acuerdo a la agencia Efe.

 

Solo entre el pasado domingo y este lunes alcanzaron los cayos de Florida, en el extremo sur del país, unos 60 inmigrantes cubanos, que, como todos, llegaron en rudimentarias embarcaciones y buscan acogerse a la Ley de Ajuste Cubano de 1966.

 

La CBP, que reporta el grueso de estos inmigrantes, informó a Efe que de 7.787 cubanos que llegaron durante el año fiscal 2011, se pasó a 12.192 en 2012, 17.659 en 2013 y 23.752 en 2014.

 

De allí dio un gran salto a 40.115 en el año fiscal 2015, que comenzó pocas semanas antes de que el presidente Obama y el gobernante Raúl Castro anunciaran en diciembre de 2014 el inicio de la reconciliación diplomática entre ambas naciones.

 

Desde esos acercamientos, la CBP y otras autoridades migratorias federales han insistido que el Gobierno “no tiene planes de cambiar su actual política de inmigración hacia Cuba o buscar cambios legislativos en relación con la Ley de Ajuste Cubano”.

 

La CBP precisó que entre el 1 de octubre de 2015, cuando comenzó el presente año fiscal, hasta el pasado 11 de julio, 44.353 cubanos llegaron a EEUU, principalmente a través de los cruces fronterizos con México.

 

Además de la frontera, CBP detalló que estos inmigrantes llegan a través de otros puertos y aeropuertos en Miami y Tampa (Florida), Búfalo (Nueva York) y Seattle (Washington).

 

A este flujo se suma el reportado por otras agencias federales, entre ellas la Guardia Costera, que ha interceptado el presente año fiscal a más de 5.000 balseros en el Estrecho de la Florida.

 

Nueva crisis económica

 

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos cumple hoy su primer aniversario con un diálogo bilateral fluido, aunque en medio de una delicada coyuntura económica en la Isla, cuyos ciudadanos siguen esperando tras el deshielo mejoras tangibles en su complicado día a día.

 

A pesar de las expectativas que generó la reconciliación con Estados Unidos, Cuba llega al primer aniversario de la reapertura de embajadas en medio de una situación económica adversa provocada, entre otros factores, por la crisis en Venezuela, su principal aliado, que ha disminuido el suministro de petróleo a la Isla.

 

Con un modesto crecimiento del 1% en los primeros seis meses del año -la mitad de lo previsto-, Castro ha anunciado medidas de ajuste que pasan por el ahorro, la reducción del gasto y restricciones energéticas, con la promesa de que no afectarán a la población.

 

En la calle la mayoría de los cubanos de a pie coinciden en que el restablecimiento de relaciones ha sido “un acontecimiento trascendental”, aunque también advierten de que aún no perciben cambios en la vida diaria del país.

 

“Lo que he visto es un cambio en la actitud de las personas”, admite David, un tatuador de 41 años, quien añade que los “cambios verdaderamente sustanciales están por ver”.

 

Más tajante, Marta, una habanera de 59 años que custodia un museo de La Habana Vieja, dice que “no se ha visto ningún cambio”, mientras que Yosmer, un jefe de obra de 28 años, tiene la esperanza de que la nueva etapa flexibilice los trámites para viajar a Estados Unidos, algo “que desea todo cubano”.