Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

A dos años del deshielo:

¿Qué hacer con las “iniciativas” de la administración Obama?

 

John S. Kavulich*

 

¿Ha ganado valor la comunidad empresarial de Estados Unidos por las acciones de la Administración Obama? Sí lo ha ganado.

 

¿Ha ganado valor la comunidad empresarial de Estados Unidos por las acciones del gobierno de la República de Cuba? Sí lo ha ganado.

 

Sin embargo, que cada gobierno haya creado valores no significa que cada gobierno haya tenido éxito, ni haya maximizado la oportunidad. No lo han hecho… todavía.

 

Cuando el presidente Barack Obama se dirigió a la nación el 17 de diciembre de 2014, usó un traje oscuro, se colocó en un podio y usó 2,283 palabras para compartir concretamente lo que quería hacer con y para los ciudadanos de la República de Cuba.

 

Con uniforme militar

 

Cuando el presidente Raúl Castro se dirigió a su nación el mismo día, vestía un uniforme militar, estaba sentado en un escritorio y usó 682 palabras para transmitir sus pensamientos.

 

Durante los últimos 24 meses, ha habido oportunidades perdidas, abandonadas y mal manejadas. Los problemas difíciles han sido evitados por ambos gobiernos y la comunidad empresarial de Estados Unidos ha sufrido las consecuencias.

 

Los gobiernos se han centrado en lo que era fácil en lugar de lo difícil, en parte porque cada uno creía que habría continuidad.

 

La Administración Obama pensó que habría una administración Clinton para lanzar las cuestiones que no necesitarían ser parte del esfuerzo de “definición de legado” de 24 meses. Para el gobierno de la República de Cuba, habría una administración Clinton, por lo que no tenía necesidad de dar pasos apresurados.

 

El gobierno de la República de Cuba no creía que Donald Trump ganaría. La Administración Obama no creía que Hilary Clinton perdería. Cada uno planificó mal.

 

Un paisaje impermeable

 

El componente unilateral de las “iniciativas” de la Administración Obama podría haber comenzado en enero de 2009, cuando el Congreso de Estados Unidos estaba controlado por el partido político del Presidente. Las maniobras legislativas probablemente habrían descubierto un camino para la promulgación de su proyecto.

 

Sin embargo, la Administración Obama conservó una distancia reguladora desde la cual crear un paisaje comercial, económico y político casi impermeable al cambio, dejando sólo los estatutos a ser abordados por un sucesor.  El Presidente no utilizó este poder a su capacidad y como resultado fracasó en definir verdaderamente un “legado”. El legado consiste en hacer lo que es difícil, no lo que es fácil.

 

Los funcionarios de alto nivel de la Administración de Obama chocaron manos por el “éxito” de las “negociaciones” con el gobierno de la República de Cuba. La Administración Obama no extrajo nada que el gobierno de la República de Cuba creía que era esencial mantener.

 

Se han negociado 11 acuerdos no-obligatorios (incluyendo memorandos de entendimiento) entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, con otros 6 esperados antes del 20 de enero de 2017. Que sean “no vinculantes” es digno de mención. Pero es mejor que existan.

 

El extraordinario esfuerzo del café

 

Las “iniciativas” de la Administración Obama agregaron un artículo a la lista de productos agrícolas que pueden ser importados a Estados Unidos: café. Un artículo en 24 meses. Esto no fue realmente un esfuerzo serio.

 

Las “iniciativas” de la Administración Obama incluyen la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro negándose a autorizar a instituciones financieras gubernamentales de la República de Cuba a tener cuentas con instituciones financieras radicadas en Estados Unidos. El resultado, más de US $180 millones en honorarios a terceras partes, pagados a instituciones financieras ubicadas en Panamá y otros países. Esos fondos podrían haber sido utilizados para comprar más productos de Estados Unidos. En perspectiva, las exportaciones de productos agrícolas y productos alimenticios de Estados Unidos a la República de Cuba en 2015 fueron de $170’551,329 dólares, aproximadamente lo mismo que las comisiones bancarias.

 

Las “iniciativas” de la Administración Obama no tuvieron un impacto significativo en la creación de una resolución sobre la cuestión de las 5,913 reclamaciones de propiedades de Estados Unidos, valoradas en $1,902’202,284 dólares y certificadas por la Comisión de Reclamaciones Extranjeras de Estados Unidos (USFCSC). El fundamento del “embargo” es la expropiación de bienes. Debería haber sido el enfoque principal. Ha habido dos reuniones en dos años y una segunda reunión no fue programada después de la primera, y una tercera no fue programada después de la segunda reunión. La administración Obama se refirió a las reuniones como “negociaciones”, mientras que el gobierno de la República de Cuba se refirió a las reuniones como “discusiones”. Eso es un problema.

 

El Secretario de Comercio y el Secretario de Agricultura de Estados Unidos dijeron que estaba prohibido por la ley estadounidense que los representantes de compañías con sede en Estados Unidos participaran en sus visitas a la República de Cuba en 2015. El Departamento de Estado incluyó representantes de las empresas con sede en Estados Unidos (y subsidiarias de empresas no estadounidenses con sede en Estados Unidos) en una delegación oficial a la República de Cuba en 2016. El Secretario de Transporte y, por separado, su funcionario inmediato subalterno, viajaron en aviones de Jet Blue Airways y American Airlines en los vuelos inaugurales desde Estados Unidos a la República de Cuba este año. Demasiado para mantener la consistencia.

 

Secretismo extremo

 

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) pide US $1.5 millones para que un personal sea enviado a la República de Cuba e instalado en la Embajada de Estados Unidos en La Habana. Sin embargo, el USDA se niega a proporcionar cualquier detalle sobre los $1.5 millones: simplemente se niegan a proporcionar los datos. Asombroso. Esto no es información clasificada.

 

La Administración Obama ha mantenido secreto acerca de quiénes han visitado la República de Cuba y con qué propósito se programaron las visitas. Esta información, especialmente disponible de antemano, habría proporcionado a las empresas con sede en Estados Unidos la oportunidad de ofrecer información valiosa que a menudo está ausente entre los representantes del sector público.

 

¿El representante de Comercio de Estados Unidos visita Cuba y nadie cree que la notificación previa de esta visita sería de interés para la comunidad empresarial?

 

El gobierno de la República de Cuba ofrece a menudo un nivel de detalle sobre las discusiones bilaterales que excede al que expone la Administración Obama.

 

La Administración Obama ha sido a menudo punitiva, secreta, selectiva, insular, ruda y carente de transparencia en relación con sus “iniciativas” respecto a Cuba.

 

Como ocurre a menudo con representantes del gobierno de la República de Cuba, la Administración Obama ha abrazado con demasiada frecuencia un marco de conversación 100%-con-nosotros o 100%-contra-nosotros.

 

Lo que no se debió decir

 

La Administración Obama ha sido deshonesta con el uso de datos. El 14 de diciembre de 2016, el Honorable Josh Earnest, asistente del Presidente y secretario de Prensa, compartió en una rueda de prensa diaria: “Desde entonces más de $6,000 millones de dólares han entrado al comercio entre Cuba y Estados Unidos, lo cual obviamente tiene importantes beneficios aquí en Estados Unidos”.

 

Durante los últimos 24 meses, el valor total de las exportaciones de Estados Unidos (no donaciones) a la República de Cuba es de aproximadamente $370’807,660 dólares. El término “comercio” significa exportaciones e importaciones, ¿cuál es el valor de las importaciones?

 

Al día siguiente, un representante del señor Earnest evitó responder cuando se le preguntó acerca de la génesis de la declaración: “El Departamento de Comercio será mejor para responder a esta pregunta, ya que se basa en sus datos sobre las exportaciones autorizadas”. Las exportaciones autorizadas son diferentes a las actuales exportaciones. Y hacer la declaración de que el “comercio” ha sido “iniciado” y “tiene un beneficio económico importante aquí en Estados Unidos” está claramente destinado a implicar mucho más de lo que es en realidad. Tomar nota de la aspiración es importante; definir la aspiración como un hecho es erróneo.

 

Ingresos para Cuba

 

De las 34 empresas con sede en Estados Unidos que tienen una presencia anunciada en la República de Cuba, incluidas las destinadas a donaciones de productos y servicios, 26 se concentran en el transporte, financiamiento, comunicación y alojamiento para los visitantes. Son fuentes de ingreso para la República de Cuba.

 

Desde junio de 2016 hasta fines del 2017, los ingresos relacionados con viajes de empresas con sede en Estados Unidos podrían llegar a $720 millones: aerolíneas ($300 millones), cruceros ($300 millones), hoteles ($40 millones), turoperadores / agentes de viajes ($80 millones). El valor potencial para la República de Cuba podría ser de US $1,000 millones.

 

Si la Administración Trump no impide viajar a Cuba a individuos sujetos a la jurisdicción de Estados Unidos, más de 400,000 podrían visitar la isla en 2017, sin incluir a cientos de miles de individuos de ascendencia cubana que van a ver a sus familias.

 

Las “iniciativas” de la Administración Obama y la (limitada) aceptación por parte del gobierno de la República de Cuba de esas “iniciativas” han representado potencialmente $12,000 millones en valores a la República de Cuba desde el 17 de diciembre de 2014.

 

Lo que está desmoronándose

 

De las 34 empresas de Estados Unidos con presencia anunciada en Cuba, incluyendo aquellas enfocadas en donaciones de productos/servicios, se ha informado solo una compra de una entidad de la República de Cuba (valorado en aproximadamente $140,000 dólares) a una empresa con sede en Estados Unidos.

 

El gobierno de la República de Cuba no ha permitido a las empresas con sede en Estados Unidos comprometerse directamente con entidades independientes (empresas o particulares), ni les ha permitido establecer oficinas (con excepción de las aerolíneas), y no ha permitido a las compañías estadounidenses crear y participar en un mercado mayorista.

 

Para el gobierno de la República de Cuba, los objetivos son eliminar lo que se ha desmoronado, reparar lo que está desmoronándose y construir el futuro.

 

A partir de las 12 PM del 20 de enero de 2017, ahora tendrán que hacerlo con un nuevo “Iniciador-en-Jefe”. Todas las oportunidades que podrían haber sido, pero no fueron fácilmente digeribles durante los últimos 24 meses, pronto se verán mucho más apetecibles, pero ahora no estarán disponibles a un costo aceptable.

 

*Presidente del Consejo Económico y Comercial Cuba-EEUU. Este artículo fue traducido del inglés para su publicación en CaféFuerte.