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ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 17 de diciembre, fecha crucial en la historia de Cuba y Estados Unidos

 

Rolando Cartaya y Álvaro Alba, Martínoticias

 

La fecha marcó en 2014 el inicio oficial del deshielo EEUU-Cuba. ¿Qué dice el termómetro político tres años después? ¿Por qué el 17 de diciembre? Otro 17-D en la historia de las relaciones bilaterales.

 

Se cumplen este domingo [DICIEMBRE 17] tres años del anuncio del deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, que fuera anunciado simultáneamente en Washington y La Habana por el presidente Barack Obama y el general-presidente de Cuba, Raúl Castro.

 

Transcurrido ese tiempo, y a casi un año de la investidura en EEUU del sucesor de Obama, Donald Trump, ha sobrevivido la mayor parte de la apertura unilateral de Obama hacia Castro, ejecutada por el demócrata a través de seis minuciosas rondas de enmiendas a las regulaciones estadounidenses de control de activos cubanos.

 

Con Trump, los norteamericanos todavía pueden seguir viajando a Cuba bajo casi todas las categorías implementadas por Obama (12), salvo los viajes individuales, que el primer presidente afroamericano introdujo en sus últimos meses en la Casa Blanca.

 

El otro cambio de importancia, anunciado en junio pasado en Miami por el presidente número 45 e implementado desde noviembre, se enfocó en los negocios en poder de los militares castristas, una lista de alrededor de 180 entidades prohibidas que está lejos de perjudicar a toda la economía cubana.

 

Emilio Morales, presidente de The Havana Consulting Group, ha señalado que los militares controlan sectores estratégicos, incluidos el 85% del mercado minorista, el 40% del sector hotelero, la Zona Especial de Desarrollo del Mariel y el 27% de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A., ETECSA, pero su esquema empresarial solo representa el 21% de los ingresos brutos de la economía cubana.

 

Las aerolíneas y las empresas de cruceros de EEUU fueron dispensadas por Trump para seguir tratando con entidades del complejo militar-empresarial de la isla. De los grupos hoteleros cubanos solo quedaron vetados para los estadounidenses Gaviota y Habaguanex, dependientes del grupo GAESA, pero no Cubanacán, Islazul ni Gran Caribe, que también son entidades estatales.

 

Quedaron vigentes asimismo autorizaciones para que las empresas estadounidenses exporten a Cuba alimentos y medicinas y para que participen en el sector de las comunicaciones y la Internet, algo que La Habana ha frenado en el primer caso y ha limitado al mínimo en el segundo.

 

Sin embargo, un factor irritante que fue oportunamente reportado a las autoridades cubanas y que continuó durante meses sin solución -los sigilosos ataques que afectaron la salud de 24 diplomáticos estadounidenses de la Embajada en Cuba entre noviembre de 2016 y agosto de 2017- llevó a la administración Trump a adoptar otras medidas.

 

El retiro de más del 60 por ciento del personal de la sede diplomática y sus familiares, con las consecuentes limitaciones en las funciones consulares, y una advertencia emitida por el Departamento de Estado sobre los riesgos de viajar a la isla, afectó la circulación de personas en ambos sentidos.

 

Para los cubanos el requisito de tramitar las visas de inmigrante y visita temporal en embajadas americanas en otros países creó una difícil barrera de la que solo se salvan los que ya tenían visas de entrada múltiples por cinco años.

 

Pero en el caso de los viajes de EE.UU. a la isla podría tratarse más de un problema de percepción que de límites reales, posiblemente relacionado con la manera en que gran parte de la prensa estadounidense ha presentado las medidas de Trump como una vuelta al status quo anterior al 17 de diciembre de 2014.

 

¿Por qué el 17-D?

 

Para muchos en Cuba, donde las religiones predominantes son las afrocubanas que sincretizan a los orishas del panteón yoruba y los santos católicos, el hecho de que se escogiera el 17 de diciembre para el anuncio del restablecimiento de relaciones con Estados Unidos tuvo que ver con la celebración ese día del San Lázaro o Babalú Ayé.

 

Esta venerada figura de la religiosidad popular arrastra cada año hasta el santuario de El Rincón a miles de cubanos, muchos de los cuales prometen ir a pie desde sus casas o llegar arrastrándose desde el cercano poblado de Santiago de Las Vegas.

 

En cambio, en un artículo publicado en la revista católica Espacio Laical en el que evoca su participación como emisario durante el año y medio de negociaciones secretas entre La Habana y Washington, el cardenal cubano, Jaime Ortega, sugiere que la fecha fue escogida como un homenaje a la mediación del Papa Francisco, que le fuera sugerida a él por el senador demócrata Patrick Leahy, partidario del acercamiento.

 

Tras recibir de Ortega el mensaje de Leahy, Francisco aceptó mediar y envió mensajes personales para que fueran personalmente presentados por Su Eminencia a ambos gobernantes.

 

Después de entregar las misivas papales a Raúl Castro y a Obama, y de comunicar otro mensaje de este al dirigente cubano, Ortega dice que “hubo silencio total y las conversaciones continuaron en Canadá con el Sr. Ricardo Zúñiga al frente de la delegación americana, y el coronel Alejandro Castro Espín [hijo de Raúl Castro] al frente de la delegación cubana, hasta que el acuerdo se firmara en el Vaticano por representantes de los dos gobiernos ante el Secretario de Estado de la Santa Sede. En esa ocasión, acordaron que se haría público y efectivo el día 17 de diciembre de 2014, fiesta de cumpleaños del papa Francisco”.

 

Otro 17-D

 

La fecha del almanaque que marcó el deshielo tiene otra connotación menos conocida en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba: fue un 17 de diciembre que Washington le hizo saber al dictador Fulgencio Batista que le cortaba su respaldo, y le instó a marcharse de la isla para evitar más derramamiento de sangre.

 

En la noche de ese día de 1958, el embajador de Estados Unidos en Cuba, Earl Smith, sostuvo una conversación de dos horas y media con el atribulado dictador y su canciller, Gonzalo Güell.

 

Convencido de que podía y debía haber una solución para Cuba sin Batista, pero también sin Fidel Castro, Smith les dijo que la evaluación del Departamento de Estado sobre la situación era “de crisis inminente, la cual muy probablemente causaría prolongados disturbios civiles y numerosas pérdidas de vidas. Y que si él (Batista) actuaba rápidamente el Departamento de Estado creía que aún habría elementos cubanos que podrían salvar la situación de su rápido deterioro. Sería necesario obtener su apoyo y cooperación para un gobierno de base amplia, capaz de introducir medidas constructivas para alcanzar una solución nacional”.

 

​Le sugirió asimismo no permanecer en Cuba más allá del tiempo necesario para una transición ordenada del poder, y que se exiliara en España.

 

Cuando el diplomático respondió negativamente a una pregunta de Batista con respecto a si Estados Unidos podría hacer algo para detener las hostilidades, el gobernante le respondió que entonces él estaba mediando a favor de Castro.

 

En su libro “El Cuarto Piso” el embajador Smith lamenta que sus llamados a apoyar una alternativa pacífica sin Castro en Cuba no fueran escuchados por sus jefes.

 

Días después del ultimátum de Smith a Batista, una evaluación de la situación en Cuba enviada al presidente Dwight Eisenhower por el secretario de Estado Adjunto (interino) para Asuntos Interamericanos, Dick Rubottom -irónicamente uno de los primeros en advertir sobre la expansión comunista en Latinoamérica- consideraba que si bien el movimiento 26 de julio de Castro era utilizado en alguna medida por los comunistas no había indicios suficientes para concluir que los rebeldes eran comunistas.

 

En abril de 1959, durante su visita de 11 días a Estados Unidos, Castro sería cordialmente saludado por la cancillería estadounidense como un “distinguido líder”.

 

 

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EEUU y Cuba: tres años de relaciones

 

El domingo 17 de diciembre se cumplen tres años del anuncio del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y EE.UU. tras casi seis décadas de enemistad, un cambio de política impulsado por el entonces presidente Barack Obama y que su sucesor, Donald Trump, decidió revertir.

 

Para la asesora especial del presidente Trump, Helen Aguirre Ferré, la nueva estrategia de la Casa Blanca busca ayudar al pueblo de Cuba.

 

"Lo que hemos visto es que el experimento de la administración Obama hacia Cuba no funcionó, todo lo contrario, aumentó la represión contra el pueblo, las Damas de Blanco, entre muchos, y se terminó enriqueciendo aún más el régimen cubano. Eso es lo que más nos ha dolido de esta política y por eso las sanciones hacia Cuba que el presidente Trump ha estado detrás de ellas por mucho tiempo para limitar las garras económicas de los militares", declaró Aguirre, directora de asuntos de prensa de la Casa Blanca en entrevista con TV Martí.

 

"Lo que estamos buscando es darle apoyo al pueblo de Cuba en estos momentos tan cruciales que enfrentan", concluyó la asesora de Trump.

 

Por su parte el senador por el Partido Demócrata Bob Menéndez, declaró que la política de acercamiento con Cuba fue un desacierto.

 

"A mi punto de vista fue un error restablecer esas relaciones sin adquirir algo del régimen castrista... libertad de presos políticos, una prensa libre, poder tener partidos políticos, movimientos civiles o una elecciones libres", apuntó el senador cubanoamericano.

 

"Ninguno de los elementos de derechos civiles fundamentales que disfrutamos en EEUU y el mundo libre fueron adquiridos para el pueblo cubano", declaró el político a nuestro enviado especial en Washington Tomás Regalado.

 

"Para mi fue un error y ahora vemos con el ataque a nuestros diplomáticos. que pasó. Es increíble pensar que después de otorgarle lo que el régimen siempre ha querido, el restablecimiento de relaciones sin tener que hacer nada por los derechos humanos y la democracia, que actualmente hayan atacado a nuestros diplomáticos", concluyó el senador demócrata por Nueva Jersey,

 

¿Cómo lo ve La Habana?

 

Por su parte el Gobierno cubano reconoció el viernes que el país ya se ha visto afectado por el cambio de política de EEUU y admitió que actualmente las relaciones bilaterales han sufrido un "serio retroceso".

 

La directora general para EE.UU. del Ministerio cubano de Exteriores, Josefina Vidal, afirmó que Cuba no solo ha tendido la mano verbalmente, sino que "ha dado pasos concretos para mantener una relación civilizada y mutuamente beneficiosa".

 

"Pero no basta con la voluntad de una sola de las partes", agregó la diplomática, quien adelantó que su Gobierno seguirá "trabajando con todas las personas de buena voluntad en EE.UU., conscientes de que existe un consenso generalizado en las sociedades de ambos países a favor de mejores relaciones entre nuestros países y pueblos".

 

Vidal mencionó que las nuevas sanciones impuestas por Washington afectan es los viajes de estadounidenses a la isla, que comenzaron a caer tras registrar un espectacular crecimiento en los dos años previos.

 

"En las últimas semanas se aprecia una disminución notable del ritmo de crecimiento por el impacto combinado de la insólita advertencia de viajes del departamento de Estado y las medidas del Gobierno contra los viajes", dijo la funcionaria.

 

"Muchos cubanos se han visto imposibilitados de asistir a eventos culturales, deportivos, científicos y académicos al no poder obtener sus visas en La Habana y se han cancelado visitas de decenas de grupos estadounidenses, incluyendo estudiantes universitarios", prosiguió Vidal.

 

En noviembre, Estados Unidos profundizó la brecha al emitir nuevas restricciones que vetan los negocios con entidades vinculadas al estamento militar cubano y eliminan los populares viajes individuales a la isla en la categoría "pueblo a pueblo".

 

Esas medidas "generan confusión en cuanto a lo que está o no permitido, tienen un efecto intimidatorio y disuasorio y confirman el serio retroceso que ha tenido lugar en los vínculos entre ambos países", arguyó la diplomática.

 

También reprochó que esos pasos "han sido acompañados de reiterados pronunciamientos irrespetuosos y ofensivos hacia Cuba del presidente (Donald) Trump (...) que retoman la retórica hostil de los periodos de mayor confrontación, añadiendo un componente negativo adicional que enrarece el clima bilateral".

 

Otros de los efectos adversos mencionados por Vidal fueron las negativas del Departamento de Estado a viajes de funcionarios para participar en eventos científicos en Cuba, y la paralización de la cooperación en materia de salud y medio ambiente.

 

La funcionaria dijo que EE.UU. decidió celebrar en Washington reuniones que ya se habían planeado realizar en La Habana de los principales órganos bilaterales de diálogo.

 

La isla reiteró propuestas para la cooperación bilateral en el enfrentamiento de la trata de personas, el terrorismo y el fraude migratorio, el lavado de activos, entre otros temas, junto con planes de colaboración en las esferas científica y de la propiedad industrial.

 

"Estamos a la espera de las respuestas", aseguró Vidal. Avanzó también que pese al enfriamiento de las relaciones, el "interés y persistencia" de empresas de ambos países ha permitido concretar últimamente nuevos negocios en sectores prioritarios como el transporte, infraestructura, agricultura y turismo, y se negocian otros en las áreas de salud, energía y biotecnología.

 

[con información de Tomás Regalado de TV Martí y agencia EFE]